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Trayectorias

Protagonismo joven

Con ofertas de servicios en diversas áreas, las junior empresas trabajan para impulsar emprendimientos en Brasil

Sandra Javera

En tiempos de valoración creciente de emprendimientos, las junior empresas han ganado cada vez más espacio en la promoción de nuevos negocios. Estas iniciativas, fundadas como asociaciones sin fines de lucro y mantenidas exclusivamente por estudiantes de institutos de educación superior públicos y privados, complementan el aprendizaje práctico de los alumnos, introduciéndolos en el mercado laboral y ofreciendo a sus clientes servicios con costos más accesibles.

“La capacitación que otorga la experiencia empresarial viene al encuentro de nuestro propósito de transformar a Brasil en un país más emprendedor”, dice André Bombonati, de 21 años y presidente de la Federación de Junior Empresas del Estado de São Paulo (Fejesp). De acuerdo con datos suministrados por Brasil Junior, la confederación que representa a las empresas del sector en el ámbito nacional, el país cuenta con 1.140 organizaciones federadas, cuya facturación total, en 2019, fue de 44,8 millones de reales. La entidad estima en 23 mil el número de alumnos participantes, que ocupan, como voluntarios, puestos que van desde aprendiz a presidente de las instituciones. Por ley, los empleados de estas empresas no perciben un sueldo. “Parte de la facturación de las empresas se utiliza para costear la infraestructura de los negocios y para financiar programas de capacitación de empleados y participación en eventos, y el resto se reserva para su utilización en gestiones futuras”, concluye.

El modelo de empresa administrada por estudiantes fue ideado en 1967 por alumnos de la École Supérieure des Sciences Economiques et Commerciales (Essec), en París, Francia y llegó aquí en 1988, cuando se creó la Empresa Junior de la Fundación Getulio Vargas (EJFGV). Con 44 proyectos y una facturación de 675 mil reales solo durante el año pasado, la empresa ofrece servicios de consultoría, tales como investigaciones de mercado, planificación de marketing, cálculo del precio de productos y organización financiera. “Mantenemos un promedio de 65 empleados, repartidos entre todas las áreas de la empresa”, sintetiza Lucca Ribeiro Ferreira Sampaio, de 20 años, presidente de la EJFGV y alumno de la carrera de administración de empresas de la institución. La competencia para obtener una vacante en la empresa es durísima. Para la última selección, que se concretó en el mes de agosto, se inscribieron 398 alumnos y 16 fueron aprobados. “La selección sigue los mismos estándares del mercado, e incluye la realización de pruebas, dinámicas de grupo y entrevistas”, explica Sampaio. La empresa también se encargó de instituir el Movimiento Junior Empresas (MEJ) en Brasil, que se ocupa de reglamentar y definir planes estratégicos comunes para la red de organizaciones federadas.

Objetivos de las junior empresas
• Compartir experiencias en un ambiente de trabajo cooperativo
• Desarrollar habilidades de gestión y liderazgo entre los estudiantes de carreras de grado
• Ofrecer servicios de bajo costo
• Contribuir para el aumento de la competitividad en la pequeña y mediana empresa

Fuente Movimiento Brasil Junior/ FEJESP

Desde su surgimiento, el movimiento se enfrenta al desafío de ampliar la fundación de junior empresas en las instituciones de educación privadas. “Hoy en día, el 89% de ellas están ligadas a universidades públicas”, destaca Bombonati, de la Fejesp. El hecho de que muchas de las facultades privadas funciones exclusivamente como instituciones educativas, más allá de que sus alumnos concilien actividades laborales y de estudio, contribuye para esa mayor presencia. “Como las junior empresas están ligadas a las prorrectorías de extensión de las instituciones, responsables de promover la articulación entre la enseñanza, la investigación y las demandas de la sociedad, acaban acotándose a las que se dedican a esa labor fundamental”, añade.

El crecimiento de las carreras de educación a distancia (EAD) también restringe el formato de las empresas de este tipo.

También hay un esfuerzo por diversificar las áreas de actuación de las empresas administradas por estudiantes, así como las carreras a las que ellas se encuentran vinculadas. “Hay un enfoque erróneo que plantea que los emprendimientos constituyen un proceso exclusivo del área de negocios, pero emprender es fundamental en todas las áreas del conocimiento”, pondera Marcelo Nakagawa, docente del Instituto de Enseñanza e Investigación (Insper). Al marcar una presencia más acentuada del tema en las facultades de administración, economía e ingeniería, por ejemplo, Nakagawa recuerda que la vivencia emprendedora contribuye para ampliar las posibilidades de actuación profesional de los alumnos de diferentes carreras. “La relación con otros empresarios aporta nuevas formas de concebir la carrera”, sostiene.

Consultoría
A pesar de trabajar en áreas distintas, la gran mayoría de las junior empresas tienen a la consultoría como su oferta principal de servicios. La Junior Empresa de Consultoría Forestal (Emcof), instalada en la Universidad Federal de Amazonas (Ufam), en Manaos, provee asesoría en el segmento forestal y atiende a los productores rurales que trabajan en el estado. Entre los servicios que ofrecen se cuentan análisis socioambientales, topográficos y de suelos, educación ambiental, producción de plantines y paisajismo. Desde su surgimiento, hace cinco años, la empresa viene especializándose en la concreción de inscripciones en el Sistema Nacional de Catastro Ambiental Rural (Sicar), un registro obligatorio para la obtención del certificado de regularidad ambiental de las propiedades rurales. “Recopilamos datos tales como el relieve, tamaño del terreno y mapeamos áreas de reserva legal y de protección permanente. También verificamos si se registran desmontes”, dice Willian Oliveira dos Santos, de 22 años, director comercial y de marketing de la empresa. “Luego de eso, nos ocupamos de elaborar mapas y cargamos esas informaciones en el sistema”. Con 44 proyectos finalizados y una facturación de 20 mil reales durante el año pasado, la empresa cuenta con 10 empleados y usa las redes sociales como la plataforma principal para divulgar sus servicios.

La UFABC Jr., de la Universidad Federal del ABC (UFABC), que se dedica a la prestación de servicios administrativos y asesoría empresarial, pretende erigirse en la mayor aceleradora creada por estudiantes de la región, que comprende a las ciudades de Santo André, São Bernardo y São Caetano, que forman parte del Gran São Paulo. “Estudiamos las características de cada empresa, mapeamos su comunicación interna, cómo es su organización financiera y cómo controla sus datos, además de los indicadores de percepción de sus clientes”, explica la presidenta Catharina Paiola Magnossão, de 20 años. La UFABC Jr. fue fundada hace casi una década y en 2019 registró una facturación de 103 mil reales, que obtuvo merced a 27 proyectos y 25 clientes. Para la realización de esos trabajos hay 21 empleados distribuidos entre las áreas de ventas, marketing digital, proyectos, finanzas, jurídica y recursos humanos. “Nuestra mayor actividad está concentrada en la prospección activa de ventas, o sea que no solo hacemos marketing digital para obtener nuevos contratos”, explica.

En tanto, el IAG Junior, organización ligada al Instituto de Astronomía, Geofísica y Ciencias Atmosféricas de la Universidad de São Paulo (IAG-USP), detectó en el área de la astronomía una oportunidad para diversificar su labor y ofrece servicios que van más allá de la consultoría. En funciones desde 1997, la empresa ofrece programas de divulgación científica para escuelas de enseñanza básica por medio de charlas, talleres, actividades de observación nocturna e instrumentación, tales como asistencia en el uso de telescopios, por ejemplo. “Trabajamos principalmente con escuelas privadas. Más allá de que cuentan con presupuesto para ese tipo de actividades, sus currículos son más flexibles”, explica João Paulo Alves, de 22 años y consejero de la empresa.

Emprendimientos en red
Los encuentros regionales y nacionales, con el propósito de lograr un acercamiento entre las diversas junior empresas que existen en Brasil, debatir objetivos comunes e intercambiar experiencias, son frecuentes entre los jóvenes empresarios. En su 26ª edición, que se llevó a cabo en septiembre del año pasado, el Encuentro Nacional de Junior Empresas (Enej) congregó a más de 5 mil estudiantes de diversas regiones del país en la localidad de Gramado, en el estado de Rio Grande do Sul.

“Esos eventos constituyen una oportunidad para conectarnos y compartir proyectos, cuestión que genera un gobierno más integrado y enfocado en los objetivos”, explica Isabel Fazio de Carvalho, de 19 años y vicepresidenta de FEA Junior, empresa perteneciente a la Facultad de Economía y Administración (FEA) de la USP, responsable de la realización de 73 proyectos en 2019 y cuya facturación fue de 830 mil reales. Alumna del segundo año de la carrera de administración, De Carvalho ya conocía el movimiento antes de ingresar a la carrera. “Lo que más me inspiró fue el entusiasmo de los estudiantes y el anhelo de transformar a Brasil en un país más emprendedor”, finaliza.

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