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Buenas Prácticas

Rigor con imágenes científicas

BoasPraticas aDANIEL BUENOCon la propagación de los programas de edición de imágenes, tales como el Photoshop, se han vuelto más comunes las alteraciones de fotografías y figuras publicadas en artículos científicos. La Oficina de Integridad de la Investigación Científica (ORI) de Estados Unidos, a cargo de la averiguación de sospechas de mala conducta en las investigaciones financiadas por el gobierno federal de ese país, tiene disponible desde mediados de los años 2000 una plataforma de herramientas capaces de detectar fallas en imágenes de papers.

Para actuar ante este problema, algunas revistas recurren incluso a expertos en imágenes forenses, capacitados para detectar indicios de plagios y de adulteraciones muchas veces imperceptibles a los ojos de los de revisores. Desde 2002, Journal of Cell Biology cuenta con un profesional de este tipo en su equipo. Ese año, el editor en jefe de la revista, Mike Rossner, publicó un artículo con recomendaciones sobre el tratamiento de imágenes. “Resulta sumamente tentador utilizar herramientas de Photoshop. No haga eso: ese tipo de manipulación puede detectarse”, escribió Rossner.

La European Molecular Biology Organization (Embo), con sede en Heidelberg, Alemania, contrató en 2011 a Jana Christopher, una extraductora y exmaquilladora de la compañía de teatro inglesa English National Opera que se especializó en imágenes forenses. “No tengo formación científica y no entiendo qué quieren decir las imágenes. No necesito eso para hacer mi trabajo. Sólo verifico si las imágenes fueron duplicadas, adulteradas, giradas o enmendadas de manera ilícita”, declaró revista Nature.

Sólo el año pasado, Christopher escrutó unas dos mil imágenes en más de 350 manuscritos de las cuatro publicaciones sobre ciencias de la vida editadas por la organización: Embo Journal, Embo Reports, Embo Molecular Medicine y Molecular Systems Biology. El 20% de los artículos que Christopher analizó presentaba problemas. En muchos casos, las alteraciones eran inofensivas: servían para destacar una proteína fluorescente, mejorar el enfoque de franjas de ADN o hacer cortes legítimos. Pero en una pequeña fracción,
el equivalente al 0,2% de los artículos presentados, se detectaron adulteraciones que comprometían la integridad de la investigación y los manuscritos se rechazaron.

Aunque los papers pasen por el proceso de revisión por pares, los deslices en imágenes difícilmente se identifican en el análisis de los revisores. Esto no significa, dice Christopher, que el trabajo de revisión en las publicaciones científicas periódicas se haga mal. “Los problemas en las imágenes se notan menos porque los revisores consideran que las figuras son más bien ilustraciones y no efectivamente representaciones de datos científicos”, explicó.

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