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CARTA DE LA EDITORA | 364

Términos genéricos y rigor

Cáncer es un término paraguas que se aplica para agrupar a más de 100 enfermedades caracterizadas por un crecimiento descontrolado de ciertas células. Fruto de un error en el proceso normal de reproducción celular, puede aparecer en cualquier órgano o tejido vía diferentes mecanismos, lo que dificulta el desarrollo de un tratamiento abarcador.

Las terapias convencionales incluyen la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía, con diversos grados de eficacia y efectos colaterales. Una ruta terapéutica más reciente la constituyen las inmunoterapias, que tienen por objeto lograr un aumento o el restablecimiento del sistema de defensa del cuerpo humano. Mientras que los tratamientos convencionales eliminan el cáncer, el objetivo de estas terapias consiste en ayudar al propio sistema inmunológico a hacerlo por sí mismo. Algunos ejemplos de este tipo son los anticuerpos monoclonales producidos en laboratorio y las vacunas contra determinados tipos de cáncer, como causado por el virus del papiloma humano (VPH).

El descubrimiento en la década de 1980 de que era posible manipular a los linfocitos T, una familia de células que coordina la respuesta inmunitaria, aniquila las células infectadas o cancerosas y actúa como memoria viva de estos objetivos, dio lugar a una nueva área de investigación. Hoy en día, las células CAR-T se consolidan como tratamiento contra ciertos tipos de cánceres de la propia sangre. Se extraen los linfocitos T del paciente y, en el laboratorio, se le añaden receptores sintéticos programados para identificar al antígeno específico del cáncer que lo afecta, y se crea así un medicamento vivo, fabricado a medida.

El Hemocentro de Ribeirão Preto, vinculado a la USP, fue la institución pionera en ofrecer en Brasil este tipo de terapia desde 2019. Allí funciona el mayor centro de América Latina especializado en la producción de linfocitos T modificados genéticamente. Nuestro editor de Ciencias Biomédicas, Ricardo Zorzetto, pasó dos días en el Núcleo de Terapias Avanzadas de Ribeirão Preto e informa sobre el estado del arte de las investigaciones y los tratamientos en el área, que comenzaron en la década de 2000 con el Centro de Terapia Celular, financiado por la FAPESP (página 12). Uno de los objetivos de las instituciones brasileñas abocadas a crear sus propias versiones de las CAR-T mediante distintos mecanismos consiste en tornar a esta terapia más accesible, como alternativa a los productos comerciales que ya existen, cuyo costo es exorbitante y no se encuentran disponibles en la red pública nacional, el Sistema Único de Salud de Brasil (SUS).

Otro viaje de nuestro equipo, que también contó con el registro fotográfico de Léo Ramos Chaves, surgió de la entrevista que mantuvimos con el ingeniero Renato Cotta (página 22). Miembro del Programa Nuclear de la Marina de Brasil, Cotta participó en el desarrollo de las ultracentrífugas de enriquecimiento de uranio que producen combustible para las centrales de Angra, en el estado de Río de Janeiro. Por gestión suya, nuestro editor de Tecnología, Yuri Vasconcelos, pudo visitar las instalaciones del Centro Industrial Nuclear de Aramar, en Iperó, São Paulo (página 66). En la entrevista él informa sobre la marcha del programa que, entre fluctuaciones presupuestarias, lleva 40 años de progreso. En la misma sintonía temática, otro reportaje muestra que las universidades públicas brasileñas vienen recurriendo cada vez con mayor asiduidad a enmiendas parlamentarias para poder financiar desde infraestructura y mantenimiento hasta proyectos de investigación (página 28).

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Cuando estábamos cerrando esta edición, nos llegó la noticia del fallecimiento del filósofo Luiz Henrique Lopes dos Santos, coordinador científico de esta revista durante 21 años. Resulta difícil resumir su importancia en la construcción de la identidad de la publicación. Deja un legado de defensa de la precisión y calidad del texto y la búsqueda de un equilibrio entre el rigor científicoy la comunicación periodística para el público más vasto. Además del obituario en la sección Necrológicas (página 84), los invito a leer (o releer) la entrevista publicada en el mes de mayo (en Pesquisa FAPESP, edición nº 351), concedida antes de que le diagnosticaran un cáncer. Se expresaba con el rigor de la lógica y una fina ironía.

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