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editorial

Un aprendizaje con pocos parámetros

Cualquiera que haya sido niño y lector de historietas en el lejano siglo XX probablemente recuerde los anuncios de los cursos por correspondencia. En aquella primera generación de la educación a distancia (EaD), el material para los programas técnicos, de formación para el trabajo y complementarios llegaba vía correo. Entonces podía completarse lo que se conocía como primer y segundo nivel, calificarse como tornero mecánico o bien, mi preferido, convertirse en detective privado.

Presente en Brasil desde 1939 y prevista legalmente en la Ley de Directrices y Bases de 1996, la EaD se ha beneficiado sobremanera con la difusión de internet y otros avances tecnológicos recientes. Como herramienta, los ambientes virtuales de aprendizaje hacen posible que la enseñanza llegue a lugares remotos y la ampliación del acceso a la educación para las personas con discapacidades.

La modalidad, potenciada por la pandemia de covid-19, ya experimentaba un intenso crecimiento en el país tras la desregulación implementada en 2017. El último Censo de la Educación Superior en Brasil revela que, en 2023, por cada estudiante de una carrera de grado presencial había otro inscrito en un curso de EaD. Este crecimiento acelerado ‒y también desordenado‒ pone en evidencia la necesidad de contar con parámetros que aseguren la calidad de la oferta formativa, tal como se lo muestra en el artículo estampado en la portada de esta edición.

La violencia sexual infantil, un problema social poco abordado, es el tema de un artículo. Un análisis profundo de los datos oficiales brasileños muestra que los casos han venido creciendo a razón de un 7 % anual. Entre 2013 y 2023 se denunciaron 40.000 incidentes perpetrados contra niños y adolescentes del sexo masculino. Dos de cada tres de los casos reportados ocurren en el hogar de la víctima.

El reportaje está acompañado de una delicada ilustración realizada por Natalia Gregorini para Pesquisa FAPESP. Al preparar el diseño gráfico de cada contenido, la editora de Arte, Claudia Warrak, y el editor responsable deciden si es necesario encargar una ilustración. Se realiza una preselección de nombres, teniendo en cuenta el tema y el estilo de los artistas. Una tomada la decisión, el equipo le envía el texto periodístico y la maquetación propuesta y, en respuesta, reciben los bocetos que dan lugar al arte final. En 2024, la revista formuló 27 encargos a 17 artistas, que realizaron 68 trabajos, entre ilustraciones de portadas, imágenes principales y otras menores.

La violencia sexual no es un hecho infrecuente en la vida de las personas trans y los grupos excluidos, un sector de la población sobre el que la médica Maria Amélia Veras ha concentrado sus investigaciones y desarrolla actividades desde hace 40 años. Docente del hospital Santa Casa de São Paulo y directora del Centro de Estudios en Derechos Humanos y Salud de la Población LGBTQIA+, Veras viajó recientemente al interior del estado brasileño de Pará para ayudar a un equipo a analizar las infecciones de transmisión sexual en explotaciones mineras realizadas por garimpeiros, valiéndose de su experiencia en el diseño de estudios para las poblaciones de difícil acceso.

Nominada al Oscar, la película Aún estoy aquí, del director carioca Walter Salles, protagonizada por Fernanda Torres, narra la violencia infligida a la familia Paiva durante la dictadura militar. Otras producciones cinematográficas realizadas durante el período de la represión también han tenido recientemente la oportunidad de exhibirse, como Açúcar, água e sal [Azúcar, agua y sal], realizada por presos políticos en el marco de una huelga de hambre en 1979. Nuestro colaborador Ricardo Balthazar narra la búsqueda de películas perdidas que revisitan la historia de la dictadura militar brasileña. Temas duros, pero necesarios.

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