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EMPRENDIMIENTO

Un estudio indica que, entre los doctores brasileños, un 15 % ocupa la titularidad de empresas

En la investigación se analizó a los titulados entre 2021 y 2022, y de ella surge que existen perfiles variados, que incluyen nuevos emprendedores, personerías jurídicas y quienes le apuntan a expandir su calificación para mejorar negocios que ya se encuentran en actividad

Ana Matsusaki

Un estudio realizado por el Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea, vinculado al gobierno federal brasileño) y publicado en el mes de abril reveló que 6.700 (el 15,3 %) de los 44.000 doctores graduados en el país en 2021 y 2022 eran socios o administradores de empresas en julio de 2024, entre 18 y 36 meses después de haber obtenido sus títulos. En su mayoría, alrededor del 62 %, desempeñan funciones de gestión, con el rol de presidente, director o socio administrador. Según los datos recabados, en un 54,7 % de los casos son propietarios de microempresas, mientras que en un 14,6 % son titulares o administradores de pequeñas firmas y en un 30,7 %, de empresas de otras envergaduras. En esos emprendimientos, las principales actividades económicas a las que se dedicaban eran la salud (el 28,2 %), la educación (el 11,1 %) y las actividades jurídicas, contables y de auditoría, en una categoría conjunta que concentraba el 6,2 %. En tanto, al analizar el universo de graduados en cada área del conocimiento, el derecho concentraba el mayor porcentaje de doctores propietarios o socios de empresas, con el 41,7 % del total de los titulados, seguido por la medicina (el 39,9 %) y la odontología (el 30,8 %).

Según señala el autor del estudio, el economista y coordinador de métodos y datos del Ipea, Daniel Gama e Colombo, los datos indican diversos perfiles de doctores emprendedores, aunque la investigación no llevó a cabo una evaluación de carácter cualitativo. El hecho de que más de la mitad se encuadren como microemprendedores, asociado a ciertas especificidades de las áreas del conocimiento y las actividades económicas a las que se dedican, sugiere la existencia de un proceso de precarización y “pejotización” [término derivado de la sigla PJ: persona jurídica], situación en la que los profesionales son contratados como personas jurídicas para prestar servicios o ejercer actividades en forma regular, en una situación análoga a la de una relación laboral. “Cuando observamos las áreas de actividades de las empresas, la categoría educativa aparece en segundo lugar. Como este es el principal sector empleador de doctores en el país, es posible que la elevada cantidad de personas jurídicas esté asociada a la pejotización y a la precarización, mediante la contratación de profesionales titulados sin derechos laborales”, analiza.

Otra parte parece estar efectivamente emprendiendo y creando negocios sobre la base de la formación obtenida en las universidades. “Alrededor del 22 % de las PJ son sociedades que no pueden encuadrarse como micro o pequeñas empresas. Es posible que estos casos no puedan clasificarse como estrategia de pejotización, aunque no disponemos de datos concretos para corroborarlo”, dice Gama e Colombo.

Entre los doctores que han fundado empresas, en un 60 % de los casos aproximadamente estaban inscritos en el registro nacional de persona jurídica (CNPJ, siglas en portugués) incluso antes de obtener su titulación, lo que sugiere un tercer perfil: personas que cursaron un posgrado para mejorar su calificación y sus ingresos en las actividades que ya venían ejerciendo, y no necesariamente para emprender. Esto explicaría por qué los campos del conocimiento que concentran más propietarios de empresas son áreas como el derecho y la medicina, entre otras profesiones liberales. “En este caso, puede que no haya vocación académica o un interés genuino por emprender, para sacar el conocimiento producido en el ámbito académico al mercado con alguna innovación, sino que el objetivo consiste en calificarse en busca marcar la diferencia con su consultorio o estudio”, explica.

Alexandre Affonso / Pesquisa FAPESP

Para el físico Anderson Gomes, investigador de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), quien no participó en el estudio del Ipea, este tipo de calificación puede desempeñar un papel importante a la hora de aportar nuevos conocimientos a la sociedad. “Tengo alumnos de odontología en el posgrado que buscan obtener un título de máster y de doctor para hacer la diferencia en sus consultorios. Al hacerlo, muchos pasan a ofrecerles a sus clientes nuevas tecnologías que descubren en contacto con la universidad”, dice Gomes, actual director del Centro de Gestión y Estudios Estratégicos (CGEE), un centro de investigación vinculado al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil.

Según Gomes, tanto estos alumnos como los magísteres y doctores “pejotizados” y aquellos que crean una startup de base tecnológica acaban siendo denominados emprendedores. “Son parte del mismo paquete, pero hay que diferenciarlos. Por eso, estos estudios son importantes y deben profundizarse para que podamos comprender mejor este escenario”, sostiene.

El sistema de estudios de posgrado brasileño se creó en la década de 1960 con el objetivo primordial de formar docentes e investigadores para las universidades brasileñas y durante mucho tiempo cumplió estrictamente ese rol. La gran expansión del número de doctores en las últimas décadas ‒actualmente se gradúan unos 25.000 cada año‒ y la limitación de los puestos en la docencia en las instituciones públicas de educación superior han motivado a parte de los titulados en los posgrados a buscar alternativas tanto en el mercado formal, trabajando como investigadores contratados por compañías privadas o en el tercer sector [ONG, fundaciones, asociaciones], como en emprendimientos personales.

El análisis del perfil de los doctores emprendedores cobra preponderancia al indicar el derrotero que están siguiendo en su búsqueda de oportunidades fuera del ámbito académico. Para Gama e Colombo, la expansión de los estudios de posgrado ha aportado beneficios significativos, tanto para los individuos como para la sociedad, tales como mayores posibilidades de inserción laboral, mejores sueldos, innovación y capital humano. “No obstante, quedan algunos desafíos claves por resolverse. Uno de ellos es la subutilización de los doctores en el mercado, dado que muchos de ellos se desempeñan en funciones situadas por debajo de su calificación”, afirma. En una investigación anterior que llevó a cabo en 2024, referida a los doctores con empleo formal, el economista constató que alrededor del 85 % de los que trabajan fuera del sector educativo se desempeñaban en puestos que no sacan provecho estrictamente de su formación avanzada.

Ana Matsusaki

“Las evidencias sugieren que las organizaciones y la economía nacional hacen un mal uso del caudal de conocimientos de estos profesionales”, sostiene. Este problema también se hace presente en otras naciones, añade, y hace hincapié en un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicado en 2023, que aborda la creciente precarización de las carreras de los investigadores de doctorado y posdoctorado en los países asociados al organismo, impulsada por el aumento de la cantidad de graduados y la escasez de plazas académicas permanentes. Una de las propuestas que pueden contribuir al desarrollo de estos investigadores consiste en ofrecerles a los estudiantes formación como emprendedores, una de las recomendaciones del informe. “Asimismo, la OCDE recomienda otras acciones, tales como, por ejemplo, programas de pasantías en empresas, políticas de incubadoras de empresas y programas de mentoría, entre otras iniciativas factibles que son más prácticas y promueven el desarrollo de habilidades relacionadas con el emprender”, explica el Gama e Colombo.

El estudio del Ipea adoptó una definición amplia de lo que implica emprender, basada en la inscripción de los doctores en el Registro Nacional de Persona Jurídica (CNPJ) como propietarios o administradores. En ella, emprender se define como cualquier caso de creación, propiedad o gestión de un negocio, ya sea como autónomo o como empresa. Gama e Colombo destaca que otros países tienen definiciones diferentes y que no existe un consenso entre los estudiosos del área en cuanto a cuál sería la más precisa. “Un informe del National Centre for Universities and Business sobre los titulados del Reino Unido, por ejemplo, que menciono en el estudio, define a los emprendedores como ‘aquellas personas que administran sus propios negocios, o se consideran autónomos, o se encuentran en la fase conceptual’”, dice el investigador del Ipea. La fase conceptual es aquella que precede al inicio del negocio, en la que el emprendedor está estudiando y evaluando la factibilidad del emprendimiento.

El porcentaje de nuevos doctores que poseen su propio negocio en Brasil es mayor que el que se describe en los estudios realizados en Estados Unidos (el 9 % de los doctores en las áreas de ciencias, ingeniería o salud), en el Reino Unido (el 7 % en 2019 y 2020) y en Europa (el 6,8 % de los titulados en nueve universidades de la región entre 2016 y 2020 correspondía a autoempleados). Como otros estudios presentan diferencias metodológicas, no es posible realizar una comparación directa. “De cualquier forma, parece ser que el caso brasileño revela un alto índice de emprendedores”, analiza Gama e Colombo.

Para Márcio Florêncio, licenciado en administración del Instituto Federal de Piauí (IFPI), quien no participó en el estudio, los datos del Ipea pueden interpretarse desde dos perspectivas. “Por un lado, pueden indicar que estos nuevos doctores están consiguiendo transformar los resultados de sus investigaciones en productos o servicios. Por el otro, pueden estar poniendo en evidencia la falta de oportunidades, que los lleva a emprender por necesidad”, reflexiona. Florêncio es uno de los autores de una revisión de la literatura sobre los emprendimientos entre los investigadores del país publicada en la Revista Gestão em Análise en febrero de 2023. Ese estudio mostró que los artículos sobre el tema en su mayoría se centraban en la identificación de las características y las habilidades emprendedoras en los estudiantes de las carreras de grado, con una menor atención a los estudiantes de posgrado.

Alexandre Affonso / Pesquisa FAPESP

Otro estudio publicado en diciembre de 2021 por el CGEE también analizó la cifra de titulados de posgrado que formaban parte de la plana societaria de empresas brasileñas, en un muestreo más amplio y durante un período de tiempo más largo. La investigación analizó en su conjunto a los 512.218 magísteres y 197.282 doctores titulados en el país y a los 14.705 doctores que obtuvieron sus títulos en el exterior, todos en el período comprendido entre 2003 y 2017. El porcentaje de socios de empresas entre los doctores graduados en el país era del 16,8 %, un guarismo levemente superior al 15,3 % obtenido por el Ipea. En tanto, entre los que se habían titulado en el exterior, ese índice ascendía al 21,4 %. Otro resultado que se asemeja a los datos informados por el Ipea lo constituyen los campos de actuación de los emprendimientos.

Según el análisis del CGEE, las áreas predominantes entre los doctores titulados en el país fueron las ciencias de la salud ‒el 32,1 % de ellos estaban incluidos entre los socios propietarios‒, seguidas por las ciencias sociales aplicadas, con el 28,2 %. “Aunque cualitativamente algunos resultados son similares, no puede saberse si hubo un aumento o una disminución del porcentaje de emprendedores, porque se trata de muestras distintas”, sopesa Gomes, del CGEE.

Algunas universidades se esfuerzan para transferirle a la sociedad el conocimiento generado en sus programas de posgrado. La Universidad de Campinas (Unicamp), por ejemplo, publica todos los años la lista de sus “empresas hijas”, creadas por sus estudiantes y docentes. Según el último mapeo, existen 1.588 compañías de este tipo registradas, de las cuales 1.349 se encuentran activas en el mercado: 141 (el 9 %) de las registradas fueron fundadas por doctores o pasantes de investigación posdoctoral, 139 por magísteres y 879 por profesionales con título de grado. El resto lo constituyen empresas creadas por docentes y no docentes. “A través de este mapeo, recopilamos y divulgamos los casos exitosos. Esto es importante para que los alumnos vean que es posible seguir ese camino”, dice Renato Lopes, director ejecutivo de Inova Unicamp, la agencia de innovación de la universidad.

Para Florêncio, del IFPI, la información sobre los doctores emprendedores puede contribuir a la formulación y el afianzamiento de políticas públicas de innovación. “Ponen de manifiesto la vocación de estos profesionales por emprender, sea cual sea su motivación”, dice.

Este artículo salió publicado con el título “Doctores con registro de persona jurídica” en la edición impresa n° 356 de Octubre de 2025.

Artículos científicos
COLOMBO, D. G. E. Empreendedorismo de doutores: Análise dos sócios e gestores de organizações recém-egressos do doutorado no Brasil. Radar. n. 78. abr. 2025.
Centro de Gestión y Estudios Estratégicos – CGEE. Perfil da formação na pós-graduação de sócios proprietários no Brasil. Serviços de Informação sobre RH para CT&I. dic. 2021.
SOUSA, R. M. de y FLORÊNCIO, M. N. da S. Empreendedorismo acadêmico à brasileira: Revisão sistemática e insights de pesquisa no período de 2017 a 2021. Revista Gestão em Análise. v. 12, n. 1, feb. 2023.

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