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FINANCIACIÓN

Un salto de consistencia

El récord de concesiones de ayudas del programa Pipe en 2013 revela el avance del interés de las empresas de pequeño porte por la innovación

pipe_215-1_2Catarina BesselDurante tres horas, un público atento e interesado integrado por 150 emprendedores e investigadores de varias ciudades paulistas ocupó el auditorio de la FAPESP, en São Paulo, durante la mañana del 18 de diciembre pasado, para conocer los pormenores del Programa de Investigación Innovadora en Pequeñas Empresas (Pipe), una iniciativa que la FAPESP creó en 1997 y que ya destinó más de 180 millones de reales en apoyo a 1.368 proyectos innovadores desarrollados en microempresas y empresas de pequeño porte con sede en el estado de São Paulo. Estos encuentros, llamados Diálogos sobre Apoyo a la Investigación Científica para la Innovación en la Pequeña Empresa, se realizan periódicamente para difundir el programa y despejar dudas con respecto a la formulación de propuestas, y constituyen uno de los factores que ayudan a explicar el salto en la cantidad de buenos proyectos aprobados en el marco del Pipe durante el año pasado.

El número de concesiones del programa Pipe en 2013 fue el mayor de la historia del programa, con 174 proyectos, superando el récord anterior, que era de 165 concesiones en 2006 (vea el cuadro). “Se registró un crecimiento, tanto de empresas interesadas como en proyectos de calidad. El interés por conocer el programa y disipar dudas está generando propuestas más consistentes”, dice Sérgio Robles Reis de Queiroz, docente del Departamento de Política Científica y Tecnológica del Instituto de Geociencias de la Unicamp y coordinador adjunto del área de Investigación para la Innovación de la FAPESP.

Hay otros factores que también ayudan a entender el creciente interés en el programa. Desde 2012, el Pipe comenzó a ofrecer cuatro instancias anuales para el envío de propuestas, en lugar de los tres ciclos de análisis anteriores. Muchos de los emprendedores que asistieron a la reunión del día 18 en la FAPESP, presentarán propuestas en la primera rueda de evaluación de 2014, que repartirá 15 millones de reales para proyectos y está abierta hasta el día 3 de febrero. Siempre que se emite una nueva convocatoria a la presentación de propuestas, la FAPESP lo anuncia en periódicos de la capital y del interior paulista, divulgando la nueva oportunidad, lo cual también ha contribuido al aumento de la demanda. Un convenio con el Centro de Industrias del Estado de São Paulo (Ciesp) también viene colaborando con la difusión del Pipe en el interior del estado, donde ya se han registrado proyectos aprobados en 117 municipios paulistas, aunque se verifica una mayor concentración en las ciudades de São Paulo, Campinas, São Carlos, Ribeirão Preto y São José dos Campos. “Y, naturalmente, hay un interés creciente de las empresas en la innovación. Buscan cada vez más los programas gubernamentales de fomento a la innovación existentes. Por eso, para los próximos años, yo apostaría por un crecimiento continuo del Pipe”, dice Queiroz. “En 2014, nuestro desafío apuntará a garantizar que el desempeño de 2013 se mantenga y revele una tendencia”.

El Pipe apoya mediante recursos no reembolsables  proyectos empresariales que involucren innovación tecnológica con potencial comercial y dispongan de un equipo de investigación con capacidad para afrontar los desafíos propuestos. Quien recibe los recursos de la Fundación es el investigador a cargo que se desempeña dentro de la empresa. Los proyectos incluyen desde los estudios de factibilidad técnica y comercial de una idea creativa, a lo que se conoce como fase 1, con una duración prevista de nueve meses, hasta el desarrollo de la investigación, la fase 2, con una duración de hasta 24 meses. En la fase 1, el valor máximo de financiación previsto es de 200 mil reales por proyecto. En la fase 2 llega hasta 1 millón de reales. El investigador responsable debe estar vinculado con la empresa y dedicar un mínimo de 24 horas semanales al proyecto. Pueden participar las empresas con un máximo de 250 empleados, radicadas en el estado de São Paulo, y que cuenten con un proyecto de investigación por desarrollar que apunte a una innovación.

Una fuente de inspiración para el Pipe fueron los programas SBIR (Small Business Innovation Research), de Estados Unidos. Se instauraron mediante una ley, en 1982, que determinó la creación de iniciativas de fomento a la innovación en pequeñas empresas en agencias con un presupuesto superior a 100 millones de dólares, y perduran actualmente en varias instituciones que apoyan la investigación, tales como la NASA, la National Science Foundation y los National Institutes of Health. El impacto económico del Pipe se calculó mediante un análisis de los proyectos realizados entre 1997 y 2006, elaborado por el Grupo de Estudios sobre Organización de la Investigación Científica y la Innovación (Geopi), vinculado a la Unicamp y solicitado por la FAPESP.

Un artículo publicado en 2011 en la revista Research Evaluation, cuyo autor principal fue Sérgio Salles Filho, docente de la Unicamp y uno de los coordinadores del Geopi, reveló que cada real invertido por la FAPESP en el programa generó 10,50 reales de retorno. Cuando se computan también las inversiones realizadas en los proyectos elaborados por las propias empresas y otras fuentes, la proporción es de 5,98 reales por cada real invertido.

La creación de empleos calificados es otro importante fruto del Pipe: las empresas con proyectos Pipe aumentaron en un 29% la cantidad de empleados y generaron oportunidades profesionales para investigadores. El crecimiento del cuerpo de empleados con nivel universitario fue de un 60% y el de profesionales con doctorado, de un 91%. Alrededor del 60% de los proyectos evaluados generó innovaciones tecnológicas, un índice considerado bastante satisfactorio. No obstante, hay resultados que sólo se perciben en las visitas que los coordinadores del Pipe realizan a las empresas financiadas. “Algunos emprendedores logran instaurar una cultura de investigación que acaba por reflejarse positivamente en otras áreas de la empresa”, dice Sérgio Queiroz.

Una de las empresas a las que se le aprobó un proyecto Pipe en 2013 fue InGene Biotecnologia, de São Paulo, que apunta a desarrollar un nuevo test de diagnóstico genético que utilizarán las parejas que desean tener hijos, para evaluar si poseen alguna mutación recesiva en común y por ello se les plantea un riesgo elevado de concebir hijos con alguna enfermedad genética. “Eso ya existen en el mercado, pero en nuestro proyecto planteamos una nueva metodología, más moderna, capaz de reducir los costos del análisis y así tornarse más accesible”, dice la biomédica Juliana Cuzzi, encargada del laboratorio de la empresa y una de las participantes en el proyecto, cuyo investigador principal es el genetista molecular Péricles Assad Hassun Filho, el director de la empresa. El proyecto aprobado es un Pipe fase 1 y su objetivo consiste en evaluar si el proceso es aplicable y viable, y su finalización está prevista para agosto de 2014. El proyecto ya había sido presentado en 2012, pero en el marco de otro programa, el Pipe/ Pappe, y fue rechazado. “Luego del primer intento, perfeccionamos la propuesta y entonces tuvimos éxito”, dice Ana Carolina Laus, bióloga e investigadora del proyecto.

El programa Pipe/ Pappe apoya proyectos para la fase 3, cuando la idea y el prototipo ya fueron lo suficientemente desarrollados y entonces, la empresa se dedica a invertir en un plan de negocios para su lanzamiento. El Pipe/ Pappe es el resultado de un acuerdo de cooperación entre la FAPESP y la Financiadora de Estudios y Proyectos (Finep), dependiente del gobierno federal. A nivel nacional, se le atribuye al Pipe la inspiración para el surgimiento de un programa similar a nivel federal, el Programa de Apoyo a la Investigación Científica en Empresas (Pappe), una iniciativa de la Finep lanzada en 2004. En el estado de São Paulo, como ya existe el Pipe, la FAPESP y la Finep crearon un formato con características diferenciadas para la implementación del Pappe, que conformaron el programa Pappe-Pipe III, en el cual las empresas financiadas por el Pipe obtienen recursos para la fase 3.

También hay empresas con proyectos aprobados recientemente que ya tuvieron experiencias anteriores con el programa. CFlex Computação Flexível Aplicada, de Campinas, desarrolló en 2004 un algoritmo que ayuda en la toma de decisiones con respecto al ordenamiento del tráfico de trenes (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 136), cuando recibió la ayuda del Pipe para el desarrollo del proyecto, además de dos becas para investigadores. El sistema de computación CFlex Movement Planner se reveló capaz de reducir hasta un 18% el tiempo de detención de los trenes en las estaciones para realizar cruces y sobrepasos, y fue adquirido por varias operadoras. En el nuevo proyecto, la empresa pretende dar un paso adelante. “Queremos utilizar el software que hoy tenemos en funcionamiento para crear una nueva infraestructura a partir de este algoritmo, que permita tomar decisiones con informaciones globales”, informa Plínio Roberto Souza Vilela, el investigador a cargo del proyecto. “Nuestro sistema actual le permite al algoritmo tomar decisiones con base en informaciones locales, cuando calcula una planificación viable para los trenes. Una decisión local significa un recorte limitado de lo que el tren puede hacer. Con esta investigación, pretendemos hacer posible la generación de una planificación que tenga en cuenta informaciones globales con respecto a la circulación de los trenes”.

CFlex mantiene vínculos con la universidad desde su fundación. Al final de los años 1990, la empresa Vale le encomendó a tres docente de la Unicamp, Fernando Gomide, Rafael Mendes y Luís Gimeno Latre, el desarrollo de un software que ayudara a planificar la circulación de los trenes en su red ferroviaria. El trabajo se concretó e inspiró una tesina de maestría y una tesis doctoral que fueron el origen de la empresa. “Un punto altamente positivo de contar con un proyecto seleccionado por el programa Pipe radica en que la rigurosa evaluación por pares realizada en la FAPESP le revela al mercado que estamos transitando por el camino correcto”, dice Souza Vilela.

Dependiendo de su capacidad, la empresa puede contar con otro proyecto Pipe aprobado simultáneamente, siempre y cuando se trate de desafíos de investigación diferentes y con distintos investigadores a cargo. Tal es el caso de Chemyunion Química, de São Paulo, que actualmente cuenta con tres proyectos en curso, todos en fase 1, que involucran el desarrollo de un gel con líquido orgánico para su aplicación en cosméticos, un extracto vegetal con propiedades decolorantes y la utilización de nanopartículas en un cosmético para el cabello. “Tuvimos anteriormente otros cinco proyectos Pipe, dos de ellos ahora en fase 2, con productos ya lanzados”, dice Cecília Nogueira, gerente de investigación y desarrollo de la empresa. “La FAPESP nos brindó un soporte significativo para impulsar nuestra investigación y actualmente un 6,5% de las ganancias se invierte en innovación”.

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