Una colaboración entre el gobierno federal brasileño y las gobernaciones de sus estados percibirá un monto de 13.300.000 reales en inversiones destinadas a mejorar la calidad de los indicadores de ciencia, tecnología e innovación (CT&I) elaborados por las 27 unidades que componen la federación nacional. Los recursos, provenientes del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FNDCT), se destinarán a un programa de becas y a la infraestructura computacional necesaria para que cada estado brasileño tenga al menos un científico de datos que trabaje en el recabado de información y en la producción de métricas que sigan metodologías comunes y que sean comparables. La intención de esta iniciativa es seleccionar a los científicos de datos entre los gestores que ya se desempeñan en esta área en sus estados, pero otros profesionales, tales como investigadores de universidades, también podrán competir por las becas.
La capacitación de los especialistas se llevará a cabo a partir del primer semestre de 2026 y estará a cargo del Instituto Brasileño de Información en Ciencia y Tecnología (Ibict), una unidad de investigación del gobierno federal que opera en el área de ciencia de la información. “Los científicos de datos constituirán un elemento fundamental para la alimentación de los indicadores y la evaluación de la información recabada por cada unidad federativa. Como serán becarios, no estarán sujetos a los cambios políticos en las gobernaciones estaduales”, afirma Allan Kardec Benitez, presidente del Consejo Nacional de Secretarios Estaduales de Ciencia, Tecnología e Innovación (Consecti) y titular de la secretaría sectorial del estado de Mato Grosso.
Esta colaboración forma parte de los esfuerzos en pro de la recreación de la Red Nacional de Indicadores Estaduales de CT+I, que estará compuesta por técnicos y gestores del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI), de las gobernaciones de los estados y de sus fundaciones de apoyo a la investigación científica, y los científicos de datos capacitados por el Ibict darán apoyo a los trabajos. En primer lugar, seleccionarán los indicadores de interés común que se generarán en las unidades de la federación brasileña y definirán las metodologías que se emplearán para elaborarlos. Una versión anterior de esta red se instituyó en 2011, pero terminó desactivándosela en 2016. “El objetivo principal de esta red consiste en promover la integración de los sistemas de ciencia y tecnología del gobierno federal y de los estados, creando flujos de envío de información y estableciendo métodos de tratamiento de las bases de datos, a los efectos de hacer posible que los tomadores de decisiones puedan diseñar políticas públicas y planificar sus acciones con base en evidencias. Lo que estamos erigiendo es un gran pacto nacional a favor de los indicadores estaduales de Ciencia, Tecnología e Innovación”, explica la socióloga Verena Hitner Barros, directora del Departamento de Gobernanza e Indicadores de Ciencia y Tecnología del MCTI.
La iniciativa prevé el otorgamiento de becas a científicos de datos en los estados brasileños
El MCTI produce y actualiza anualmente los Indicadores Nacionales de CT&I desde el año 1998. Los mismos cuentan con una sección concerniente a las erogaciones de los estados en actividades de ciencia y tecnología y en investigación y desarrollo (I&D). Según Hitner Barros, la producción de métricas estaduales comparables siempre fue una tarea que reviste un reto, dada la heterogeneidad de la información que se genera en cada unidad de la federación nacional. “Las erogaciones en CT&I no aparecen únicamente en la línea de los gastos presupuestarios de la secretaría del área. También pueden surgir en las áreas de gestión y planificación, y en algunos lugares se concentran más en la educación superior. Procuramos rastrear todas las inversiones utilizando una lista de palabras claves en las bases de datos de los estados. Las alteraciones en la estructura de las gobernaciones estaduales no son inusuales y dificultan los trabajos. Mucha información se encuentra disponible públicamente, pero en otros casos es necesario solicitarla, en ocasiones recurriendo a la Ley de Acceso a la Información”, afirma. “Pese al esfuerzo del equipo del MCTI para generar métricas abarcadoras, suele suceder que al momento de la difusión, los secretarios y los representantes de las fundaciones de apoyo a la investigación científica se quejen de que los indicadores están incompletos o que no corresponden a sus estimaciones”, comenta Hitner Barros.
En 2011, el MCTI creo por primera vez una red de representantes de los estados para seleccionar fuentes de información en común y armonizar las metodologías de cálculo de las erogaciones. “Los estados disponían de datos con fuentes sumamente variadas y la red organizaba talleres presenciales con los gestores anualmente para intentar homogeneizar la calidad de los indicadores. Era un trabajo bastante intenso, que duraba dos días, y era interesante para establecer contactos y fomentar el intercambio de experiencias entre gente dedicada a la producción de métricas en distintos lugares”, recuerda Joana Santa Cruz, quien participó en aquella red en representación de la FAPESP, y en la actualidad es gerente adjunta de la Gerencia de Planificación, Seguimiento Financiero e Indicadores (GPAFI, por sus siglas en portugués) de la Fundación. Santa Cruz pone de relieve que la idea de las becas para científicos de datos puede ser importante para crear estructuras estables que se encarguen de la producción de estadísticas en los estados. “Había una cierta rotación de las personas que participaban en los talleres de la red. Los técnicos que se capacitaban a menudo terminaban trasladándose para realizar otras actividades y su capacidad se perdía”.
Con el desmantelamiento de la red, cada estado siguió elaborando datos con métodos propios. En 2020, la FAPESP, que entre sus misiones se cuenta la de generar los indicadores de ciencia y tecnología de São Paulo, desarrolló una metodología innovadora en el país para calcular las inversiones en investigación y desarrollo, que incorporó la información obtenida en una investigación primaria, diseñada de acuerdo con las recomendaciones del Manual Frascati, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico – OCDE (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 297). Desde el año 2018, las instituciones públicas y privadas que realizan actividades de ciencia y tecnología en el estado de São Paulo empezaron a contestar cuestionarios electrónicos para suministrar cada dos años información detallada sobre su plantilla de personal, sus ingresos y sus gastos. Tal información se complementa y se coteja con la proveniente de fuentes oficiales sobre presupuestos, balances y recursos de las agencias científicas de fomento, entre otras.
También se expandió el alcance referente a las organizaciones contempladas en el cálculo de las erogaciones: aparte de las instituciones de investigación científica estaduales y federales, se incorporó a las de naturaleza privada y a las instituciones de atención de la salud que hacen investigación, tales como los hemocentros y los hospitales públicos o filantrópicos. El nuevo enfoque reemplazó al anterior, basado exclusivamente en fuentes secundarias, que no permiten visualizar en la mayor parte de los casos el monto invertido efectivamente. Ésta y otras métricas sobre actividades de CT&I de São Paulo se encuentran disponibles en el enlace indicadorescti.fapesp.br, un sitio web lanzado por la Fundación en abril. “La nueva metodología permite identificar con precisión quiénes aportan y quiénes ejecutan los recursos destinados a la investigación científica, que es la forma que adoptan históricamente muchos países y que sigue las recomendaciones de la OCDE”, explica el economista Sinésio Pires Ferreira, asesor de la GPAFI/FAPESP. “Fundaciones de apoyo a la investigación científica de distintos estados entraron en contacto para conocer esta metodología y sería importante que se la implemente a nivel nacional para asegurar la existencia de indicadores más vastos y comparables entre sí y con otros países”, afirma.
Fernando de Almeida
El presidente del Consejo Nacional de Fundaciones de Apoyo a la Investigación Científica (Confap) de los estados brasileños, Márcio de Araújo Pereira, sostiene que uno de los propósitos del pacto nacional consiste en ampliar la lista de estadísticas determinadas, al incorporar nuevos temas de interés del gobierno federal y de los estados. “Existe por ejemplo una demanda en diversas regiones referente a métricas de innovación con una impronta ambiental”, afirma. Un punto de referencia podrán constituirlo las recientes ediciones temáticas del Sondeo de Innovación Semestral, elaboradas por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), con financiación de la Agencia Brasileña de Desarrollo Industrial (ABDI), que abordaron el empleo de tecnologías digitales avanzadas y la adopción de prácticas ambientales en las empresas. “Estamos debatiendo qué indicadores son esenciales e iremos en busca de las bases de datos existentes que puedan servir de apoyo para desarrollar metodologías comunes a los efectos de generar datos comparables. Esto será importante para que Brasil reduzca las desigualdades regionales y construya políticas alineadas con las aptitudes de cada estado”, comenta De Araújo Pereira, director presidente de la Fundación de Apoyo al Desarrollo de la Educación, la Ciencia y la Tecnología de Mato Grosso do Sul. Otro foco debe recaer sobre el cruzamiento de información que permita observar la participación de varones y mujeres en actividades de CT+I. “Actualmente existe poca información comparable entre los estados que tenga en cuenta el género de los investigadores y emprendedores”, dice Hitner Barros, del MCTI.
La creación de la red constituía una demanda de los secretarios de Ciencia, Tecnología e Innovación de los estados, que se resentían debido a la carencia de datos que hiciesen posible ver lo que unidades federativas con realidades cercanas a las propias estaban realizando. “La función principal de los indicadores estaduales de innovación está vinculada al diseño y la implementación de políticas públicas y al dimensionamiento de los recursos destinados a los ecosistemas de los estados y del Distrito Federal. Su objetivo directo no es comparativo, sino más bien el de mostrar de qué manera disminuir las desigualdades regionales”, afirma Benitez, del Consecti. El consejo opera en otro frente con el objetivo de generar parámetros de interés de las secretarías. En colaboración con la Dirección de Desarrollo de la Gestión Pública y Políticas Educativas de la Fundación Getulio Vargas, puso en marcha la elaboración de un Índice de Desarrollo Innovador aplicable en las unidades de la federación brasileña y en los municipios del país, con una financiación que ronda el millón de reales del Banco Interamericano de Desarrollo. El índice se dará a conocer el año que viene.
Hitner Barros, del MCTI, acota que la búsqueda de métricas estaduales más ajustadas forma parte de un amplio esfuerzo tendiente a mejorar la calidad de los datos referentes a CT&I en Brasil. “Veníamos de un período en el que los indicadores nacionales importantes dejaron de actualizarse”, explica, en referencia a la estimación de la cantidad de investigadores por millón de habitantes y de las erogaciones privadas en investigación y desarrollo en el país, comprometidas respectivamente debido a la interrupción durante algunos años de la realización del Censo de Grupos de Investigación, que volvió a concretarse en 2023, y de la Encuesta de Innovación (Pintec, en portugués) del IBGE, que se reanudará el año que viene (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 355). “La realidad indica que somos mejores para cotejar nuestros datos nacionales con los de Suecia, Francia y los Países Bajos, pues los elaboramos siguiendo los manuales de Oslo y Frascati, que para comparar Rio Grande do Norte con Rio Grande do Sul”, afirma Hitner Barros, en alusión a las metodologías destinadas a la producción de información sobre CT&I que se adoptan internacionalmente. “Con la estandarización, buscamos también poder comparar a nuestros estados con otros países, cosa que tiene su sentido en función del porte y de la diversidad de nuestro Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación”.
Este artículo salió publicado con el título “Las partes y el todo” en la edición impresa n° 357 de Noviembre de 2025.
Republicar