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Divulgación científica

Ante el reto de salir de la burbuja

Un estudio revela que las revistas académicas de Brasil recurren poco a Facebook para difundir públicamente sus contenidos

El uso y la eficacia de Facebook para difundir el contenido de las revistas científicas brasileñas constituyeron el objetivo de una investigación realizada en el Instituto de Biociencias de la localidad de Rio Claro, de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), en Brasil. La periodista Tatiana de Carvalho Duarte, doctoranda del Programa de Posgrado en Desarrollo Humano y Tecnologías de esa institución, evaluó las estrategias de divulgación en las redes sociales de periódicos de la colección SciELO Brasil (Scientific Electronic Library Online), que engloba a casi 300 revistas de acceso abierto.

El estudio se concentró en las revistas con cuentas en Facebook y constató que hasta 2018, menos de la mitad de ellas habían creado un perfil. De las 285 publicaciones analizadas, tan solo 126 estaban presentes en ese medio social. Carvalho Duarte notó que eran pocas las que utilizaban el medio virtual en forma eficiente. De esas páginas, el 20% estaban inactivas y el 29% divulgaban contenido en forma esporádica. Solo un 8% hacían publicaciones diarias, mientras que un 25% publicaban semanalmente y un 18%, una vez al mes. El enfoque en Facebook tiene sentido. “Se escogió esa red debido a su alcance gigantesco, con más de 127 millones de usuarios en el país, y un costo de publicación mínimo”, dice. “Pero cualquier forma de divulgación online cuenta con potencial para llegar a un público masivo”. Los periódicos indexados en la colección SciELO se comprometen a adoptar planes de marketing y divulgación que incluyan la producción de gacetillas de prensa de su contenido y la difusión de las investigaciones en redes sociales, tales como Twitter o Facebook, entre otras actividades.

Carvalho Duarte detectó problemas adicionales, como en el caso de periódicos científicos que hacen publicaciones en inglés, que no son factibles de llegar al público que no es bilingüe, o bien emplean el recurso de publicar tan solo el enlace del artículo científico, sin ningún texto relacionado. “Las publicaciones deben ser accesibles y pueden redactarse en lenguaje coloquial. Pero advertí errores ortográficos y frases con doble sentido, que echaban a perder la credibilidad”, dice Carvalho Duarte, quien trabaja en divulgación científica en el Instituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología del Sur de Minas, campus de Muzambinho (Minas Gerais). Según ella, a partir de las publicaciones realizadas sin una debida planificación, los posteos acaban circulando solamente entre pequeñas comunidades interesadas, sin llegar al alcance y el compromiso que podrían lograr. Los datos al respecto de la presencia de periódicos en Facebook forman parte de su tesis doctoral, bajo la dirección del profesor Afonso Antonio Machado, que ella defenderá en 2020.

Si bien el panorama general de las publicaciones es poco alentador, algunos ejemplos muestran que es posible sumar más lectores. Según los datos que arroja el estudio, la revista con mayor cantidad de seguidores en Facebook, que actualmente suma unos 40 mil, es Ambiente & Sociedade, un periódico científico interdisciplinario que edita desde 1997 la Asociación Nacional de Posgrado e Investigación en Ambiente y Sociedad (Anppas). Con perfiles en Facebook y en Twitter, divulga publicaciones sobre sus artículos y apela a la red para anunciar la salida de nuevas ediciones. Otro ejemplo lo constituye cadernos pagu, una revista cuatrimestral que edita el Núcleo de Estudios de Género (Pagu) de la Universidad de Campinas (Unicamp), con casi 17 mil seguidores en Facebook. En este caso la estrategia es diferente: las editoras de la publicación y los autores de artículos graban videos comentando el contenido de las ediciones. “Los videos sirven para llamar la atención sobre el conjunto de artículos y movilizan a nuestra comunidad, que está integrada principalmente por gente de la academia o con interés en los estudios sobre género”, dice la socióloga Iara Beleli, editora de cadernos pagu, investigadora del Núcleo Pagu y docente del Instituto de Artes de la Unicamp. Beleli desearía ampliar la labor de difusión, pero alega que no dispone de la estructura necesaria. “Lo ideal sería disponer de alguien que analice nuestras interacciones en las redes y sugiera nuevas estrategias, pero por ahora eso no es viable”. La socióloga explica que, en la dinámica de trabajo de la revista, la divulgación para el público lego aún no está en primer plano. “Nuestra prioridad es la atracción de buenos artículos y eso nos insume prácticamente la totalidad del tiempo. Ahora mismo tengo 350 manuscritos en evaluación”, informa.

El coordinador de la biblioteca SciELO Brasil, Abel Packer, dice que muchas revistas aún no disponen de recursos para operar cuentas específicas y actualizadas en las redes sociales, como son Twitter y Facebook, o para mantener blogs, que son los métodos más usuales de difusión. “En la práctica, eso requiere que los periódicos dispongan de dos tipos de editores –uno para la gestión de los artículos y otro para administrar la presencia en las redes– y no todos logran ejecutar aún ambas tareas”, afirma. Él considera que la creación de perfiles en las redes sociales no es suficiente para ampliar el impacto de la producción académica. “Más importante que tener una cuenta del periódico en las redes sociales o académicas es conseguir que las investigaciones sean compartidas por un público masivo. Ante ese panorama el desafío principal les concierne a los autores. Con el aval de ellos, muchos periódicos pueden conseguir una adherencia elevada incluso sin perfiles en las redes o con menos seguidores. Como espacio de difusión, el blog SciELO em Perspectiva les sirve a todos los periódicos”, dice.

Otro estudio que se elaboró al respecto de la repercusión en la prensa y en las redes sociales del contenido de las revistas de la SciELO entre 2012 y 2019, revela que el Journal of the Brazilian Chemical Society fue la publicación de la colección cuyos artículos obtuvieron mayor repercusión en periódicos, en internet y en las redes sociales, incluso contando solamente con 5 mil seguidores en Facebook. En tanto, otras revistas con un público mayor, tales como Ambiente & Sociedade y los cadernos pagu, figuran, respectivamente, en los puestos 94º y 111º en cuanto al número de menciones. Los datos, compilados por la empresa Altmetrics, revelan que actualmente la cantidad de menciones a las revistas de la SciELO Brasil es dos veces superior que la registrada en 2014, y crece año a año.

La revista História, Ciências, Saúde-Manguinhos, de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), en Río de Janeiro, ubicada en el segundo puesto en el estudio de Altmetrics, se convirtió en una referencia por divulgar su contenido en internet. En 2017, la estrategia de esa publicación fue analizada en una tesina de maestría defendida en la Unicamp. Hace seis años, la publicación contrató a dos periodistas que actualmente escriben regularmente en dos blogs, uno cuyo contenido es en portugués y otro en inglés y español. El equipo produce regularmente textos, entrevistas, reportajes y videos relacionados con los artículos que publica el periódico, que son divulgados en posteos en Facebook y en Twitter. Al menos 500 personas visitan los blogs cada día y el perfil de la revista en Facebook suma en Brasil 9.600 seguidores. El impacto de esa producción es palpable, ya que según los datos que provee Altmetrics, sus contenidos fueron citados 4.700 veces en blogs, reportajes y redes sociales entre 2012 y 2019.

“La biblioteca SciELO nos instó a desarrollar un proyecto piloto de divulgación y dimos el paso inicial con la ayuda financiera de un pliego lanzado por el Instituto de Investigación Aplicada [Ipea, según su sigla en portugués]. Hoy en día, esa estructura la mantenemos gracias al soporte de la Fiocruz”, dice la historiadora Roberta Cardoso Cerqueira, editora ejecutiva de la revista. Según ella, la Fiocruz le otorga credibilidad al trabajo de difusión, el cual, empero, solo pudo mantenerse mediante una planificación exhaustiva. “Instituimos una etapa adicional en el flujo del trabajo de la revista para promover la divulgación. Aunque la misma sea ejecutada por periodistas, también pasó a formar parte de la rutina de los editores”, comenta.

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