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Trayectorias

Broche de oro

El título de profesor emérito se les confiere a los científicos que se han destacado en sus actividades docentes y de investigación

Anna Cunha

Unos años después de haberse jubilado de la Universidad Federal de Espírito Santo (Ufes), en 2014, la profesora Sônia Regina Fiorim Enumo se reunió con otros 14 colegas que volvieron a la institución para participar de una ceremonia solemne. En el evento, los convocados recibieron el título de profesor emérito, una distinción que reconoce el trabajo de los docentes que se han destacado en sus actividades educativas, de investigación y de extensión, contribuyendo al progreso de las instituciones en las cuales se desempeñaron.

“El título recibido fue el broche de oro para la carrera que desarrollé en esa universidad durante casi 30 años”, declaró Fiorim Enumo, quien, además de haber trabajado en el Departamento de Psicología Social y del Desarrollo de la Ufes entre 1986 y 2011, el cual dirigió durante dos años, también fue docente durante más de dos décadas en el Programa de Posgrado en Psicología de la misma institución. En el memorando con los argumentos para la concesión del título, se describe que Enumo desempeñó un liderazgo científico destacado en investigaciones que contribuyeron a la creación de dos nuevos posgrados: la maestría y el doctorado en psicología en la Ufes. “Es un honor que refuerza mi sentimiento de pertenencia y de haber sido parte de la historia de la institución”, añade la galardonada, quien actualmente es profesora en el programa de posgrado en Psicología de la Pontificia Universidad Católica de Campinas (PUC-Campinas).

Emérito viene del latín emerĭtus y significa merecedor. La expresión también se utiliza para definir a alguien que reúne cualidades de veterano o de vencedor o, incluso, que es versado en una ciencia, arte o profesión. A diferencia de otros títulos, como los de “libre docente” y “profesor titular”, que se otorgan a los profesionales que concursan para obtener dichas certificaciones, el nombramiento como profesor emérito la conceden los propios colegas y constituye un homenaje a los profesores jubilados. Antes de obtenerlo, el futuro condecorado es sometido a un escrutinio que comienza con la indicación de su nombre y su trayectoria profesional se evalúa en diferentes instancias de la comunidad académica. La petición se ajusta a los protocolos regidos por el estatuto de cada universidad y toma en cuenta los dictámenes elaborados por expertos en el respectivo campo del conocimiento.

Títulos concedidos por las universidades públicas en el estado de São Paulo

USP: 20, desde 1952
Unicamp: 60, desde 1975
Unesp: 9, desde 1996
Unifesp: 1, desde 1994
UFABC: 3, desde 2014
UFSCar: 9, desde 2005

Obs.: Las cifras se refieren a los títulos concedidos en el ámbito general de las universidades.

Fuentes: USP, UNICAMP, UNESP, UNIFESP, UFABC Y UFSCAR

“Por lo general, la nominación del candidato la realiza alguien de la misma comunidad donde el profesor ha trabajado”, explica Marilde Loiola de Menezes, del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Brasilia (IPL-UnB) y representante de los docentes de su unidad en el Consejo Universitario (Consuni) de la institución. Entre otras atribuciones, este colegiado es el responsable de la formulación de las políticas internas de la universidad, el análisis y la aprobación del programa anual de trabajo. “Sólo después de la aprobación del Consuni se hace público el nombre del beneficiario, con la comunicación de la decisión al propio agraciado y la programación de la ceremonia solemne”, informa Menezes. Antes, una vez manifestada la intención de distinguir a un profesor, el ponente de la unidad que lo propuso se encarga de reunir los documentos que formarán parte del expediente. Entre sus atribuciones están la elaboración de una memoria con la trayectoria académica del nominado, el análisis de la información presente en su Currículo Lattes, una recopilación de los artículos científicos y libros publicados, además de las entrevistas concedidas a periódicos, revistas o programas de televisión. “La tarea del ponente implica una investigación exhaustiva al respecto de la producción académica y científica del nominado, y concluye con la elaboración de un dictamen conciso sobre el profesor que se jubiló en la institución”, añade.

Tras ser aprobado por el colegiado de la propia unidad, el expediente pasa al Consuni, donde otro ponente, designado por el rector de la universidad, realiza un nuevo análisis de la información reunida. “Este es el momento de la verificación concluyente de toda la información presente en el proceso, que puede ser refutada por el ponente en caso de duda o incluso inconsistencia de los datos presentados”, reitera Menezes. Una vez concluida la validación, la recomendación de entrega del título honorífico se somete a votación en una reunión ordinaria del Consejo Universitario. En el caso de la UnB, la aprobación es por mayoría simple. “Es difícil que un proceso sea rechazado en esta instancia, porque ya ha pasado por varias etapas de valoración, precisamente para confirmar el mérito de la concesión”, considera Menezes. Luego de la aprobación en el Consuni, se programa la ceremonia solemne de reconocimiento que reúne a los miembros de la comunidad académica, tales como el rector de la universidad, los ponentes y los proponentes de la condecoración, además del profesor a quien está destinado el título. “Nuestro estatuto también prevé la entrega post mortem, cuando se confiere el título de emérito a los profesores que fallecieron antes de ser nominados o incluso durante el proceso. En este caso, el diploma se les entrega a los familiares del homenajeado”, añade.

En el caso de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), a las nueve distinciones otorgadas en nombre de la universidad desde 1996, se le suman aquellas que fueron realizadas y ejecutadas directamente por las 34 unidades que componen la universidad. En la Unesp, el título de profesor emérito ha sido concedido a docentes jubilados cuyos servicios educativos hayan sido considerados de una excepcional trascendencia. “Este título es el mayor reconocimiento académico que una universidad puede ofrecerles a sus docentes”, dice Erivaldo Antônio da Silva, secretario general de la institución. Los procesos de condecoración iniciados y ejecutados dentro de las propias unidades de la Unesp son evaluados por los claustros internos –en las que deben ser aprobados por dos tercios de sus miembros– y tienen por objetivo reconocer la trayectoria de los docentes que se hayan destacado en la región o localidad en la que se encuentra la facultad. En tanto, los procedimientos para la condecoración de docentes cuyo desempeño trasciende el ámbito regional, con trabajos reconocidos a nivel nacional o internacional, los llevan a cabo diferentes órganos colegiados de las distintas esferas de la universidad. La aprobación final es competencia exclusiva del Consejo Universitario. “La ceremonia de entrega del título es bastante protocolar. Normalmente, suelen pronunciar discursos el rector, los proponentes y el propio galardonado, quien, en el caso de la Unesp, recibe el certificado que le otorga el título vestido con su traje talar, compuesto por la toga y el capelo, ese sombrero orlado con un manojo de cordones”, explica Silva.

Anna CunhaCon los títulos de profesor emérito otorgados por la Universidad de São Paulo (USP) ocurre algo similar, cuyos honores pueden ser concedidos tanto por el Consejo Universitario, que representa a la institución en su conjunto, como por los colegiados de los diferentes unidades. Este fue el caso del historiador y crítico literario Alfredo Bosi (1936-2021), quien fue, durante más de cuatro décadas, docente de literatura brasileña del Departamento de Letras Clásicas y Vernáculas de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas (FFLCH), unidad por la cual recibió el título de profesor emérito en 2009. Por su parte, el sociólogo y crítico literario Antonio Candido de Mello e Souza (1918-2017), quien recibió el título post mortem en 2021, forma parte de la lista de 20 nombres agraciados en el ámbito general de la universidad. En la misma también figuran antiguos miembros de la FAPESP, tales como el médico Alberto Carvalho da Silva (1917-2002), exdirector científico y expresidente del Consejo Técnico Administrativo, el jurista Celso Lafer y el físico José Goldemberg, ambos expresidentes de la Fundación, y el bioquímico Walter Colli, quien fue coordinador adjunto de la Dirección Científica.

En la Universidad de Campinas (Unicamp), el primer título de profesor emérito se le concedió en 1975 a Gabriel Oliveira da Silva Porto (1902-1976), de la Facultad de Ciencias Médicas (FCM). Entre los 60 docentes con título emérito de la institución se encuentra el físico Cesar Lattes (1924-2005), quien recibió ese honor en 1986, el lingüista Carlos Vogt, expresidente de la FAPESP, y el físico Carlos Henrique de Brito Cruz, ex director científico de la Fundación. En noviembre del año pasado, el Consejo Universitario aprobó por unanimidad la concesión del título emérito a Carlos Alfredo Joly, del Instituto de Biología de la Unicamp y uno de los creadores del Programa de Investigaciones en Caracterización, Conservación, Restauración y Uso Sostenible de la Biodiversidad (Biota-FAPESP). “Los nombres de todos los laureados, así como las actas de las reuniones, quedan a disposición para su consulta en la página de la secretaría general de la universidad”, informa Ângela de Noronha Bignami, secretaria general de la Unicamp.

Un año después de su fundación, en 1946, la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP) concedió el primer título de profesor emérito de su historia, del cual se hizo entrega al cardenal monseñor Carlos Carmelo de Vasconcelos Motta (1890-1982), homenajeado como uno de los fundadores y primer gran canciller de la institución. Además del Consejo Universitario, en la PUC-SP, el nombramiento debe ser aprobado también por la Curia Metropolitana y por el gran canciller de la universidad, en un proceso que puede extenderse hasta por 70 días. “Las propuestas también pueden surgir de alumnos que quieran homenajear a un profesor. En todas las nominaciones deben respetarse las diversas etapas del proceso que están previstas en el estatuto”, dice Fábio Mariano da Silva, secretario general de la institución.

En la PUC-SP, los títulos más recientes fueron concedidos en 2020 a los profesores Luiz Eduardo Wanderley y Josildeth Gomes Consorte, ambos del Departamento de Ciencias Sociales. “Entre ambos, estos dos procesos generaron más de cuatro cajas de documentos que atestiguan la trayectoria de los galardonados”, dice Silva. En la institución, además de los docentes, también se puede laurear en una modalidad similar, como empleado emérito, a los miembros del personal que ocupan cargos administrativos.

Los datos facilitados por las instituciones revelan que las mujeres aparecen en menor medida en lo que concierne a títulos honoríficos. En lo que se refiere a las condecoraciones que se entregaron en el ámbito general de las universidades, hay casos en los que las profesoras ni siquiera figuran, como ocurre en la lista de los 20 eméritos de la USP y la de los 3 eméritos de la Universidad Federal del ABC (UFABC). De los 9 títulos que ha concedido la secretaría general de la Unesp, 3 fueron para mujeres. En la Unicamp, 5 de los 60 eméritos son profesoras. De los 9 títulos otorgados por la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), 2 fueron entregados a profesoras.

La escritora Ester Abreu Vieira de Oliveira, docente de la Universidad Federal de Espírito Santo desde 1965, se jubiló en 1996. En 2018 fue honrada con el título de profesora emérita, en un proceso aprobado por unanimidad en todas las instancias que había comenzado un año antes bajo la responsabilidad de Paulo Roberto Sodré, del Departamento de Lenguas y Letras de la Ufes, y se extendió durante 14 meses hasta que se realizó el acto solemne. “En los dictámenes, hicimos hincapié en las grandes contribuciones de la profesora Ester de Oliveira a la enseñanza de la lengua y la literatura española, además de resaltar su vasta producción intelectual en el campo de la literatura y la elaboración de libros didácticos”, relata Sodré. “Es un título que llevaremos toda la vida. Junto con él sobreviene la responsabilidad de honrar el nombre de la institución”, completa Enumo, de la Ufes.

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