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Cientometría

Cambios en la intensidad de las colaboraciones

Un estudio reúne indicadores que permiten visualizar distintos perfiles de cooperación en materia de investigación científica en 41 países

La investigación asociada, que moviliza a científicos de diversas instituciones y países, ha cobrado impulso en los últimos años merced a las facilidades de comunicación y al aumento de proyectos de gran envergadura organizados a escala internacional. Un grupo de la Universidad de Tecnología de Dalian, en China, recopiló un conjunto de indicadores que permiten visualizar diferentes perfiles de colaboración entre los 41 países del mundo con mayor producción científica. En un artículo que salió publicado en mayo en la revista Scientometrics, los autores compararon el perfil de las colaboraciones científicas en esas naciones y notaron variaciones significativas. Mientras que los científicos de Estados Unidos cooperan en un volumen mayor con sus colegas del ámbito académico y dentro del propio país –que, al fin y al cabo, es la principal potencia científica del planeta–, aquellos de naciones tales como Suiza, Irán y Corea del Sur siguen una tendencia inversa y apuestan con mayor regularidad por asociarse con colegas del exterior, o bien con empresas.

En tanto, los países que integran la Unión Europea destacan por las conexiones que establecen unos con otros, mientras que China y Brasil han multiplicado la frecuencia de sus colaboraciones en las últimas décadas, si bien que este proceso ocurre con mayor intensidad en colaboraciones internas que con las internacionales. “Hay una tendencia a que las colaboraciones en materia de investigación científica se tornen no solo más extensas sino también más diversas”, indica el artículo, cuyo autor principal es el científico informático Zhigang Hu.

El grupo tuvo en cuenta los datos sobre la colaboración en materia de artículos científicos en tres niveles: autores, instituciones y países. Y posteriormente, a partir de esos indicadores, elaboró distintos rankings de naciones. Este trabajo llama la atención por la confección de listas de los 41 países en diversos tipos de colaboración y en dos instancias diferentes, al comienzo de la década de 1980 y al final de la década de 2010, en donde al comparar ambos períodos se deduce quiénes avanzaron más. Se analizaron los artículos publicados por más de 20 millones de científicos en actividad, entre 1980 y 2019. Los datos fueron obtenidos a través de InCites, la plataforma de análisis de la producción científica  de la empresa Clarivate, integrada a la base de datos Web of Science (WoS). La elección de los 41 países en cuestión se basó en el volumen de su producción científica. Cada uno de ellos fue responsable de al menos un 0,5% de los artículos publicados en todo el mundo entre 2015 y 2019.

Una de las clasificaciones muestra a los países con el mayor número de autores por artículo. El estudio apunta que el promedio de autores por artículo a nivel mundial creció de 2,2 en 1980 a 7 en 2019. En el primer puesto, en ambos períodos, figura Francia. Al principio de la década de 1980, sus artículos tenían, en promedio, 1,36 autores, mientras que al final de la década de 2010 la cifra era de 8,83 autores por paper. Estados Unidos ocupó el 8º puesto en ambos momentos, mientras que China pasó del 17º al 4º puesto, registrando un incremento de 1,43 a 5 autores por artículo en el período analizado. Otro aspecto del análisis muestra cómo avanzaron las colaboraciones entre instituciones, donde el indicador, en este caso, es la cantidad de universidades y centros de investigación a los que están vinculados los autores de los artículos. Se registró un crecimiento que va de 1,59 instituciones por artículo en 1980 a 2,66 en 2019. Nuevamente, Francia se ubicó a la vanguardia y una posible explicación para ello podría tener que ver con la reforma universitaria en ese país, que comenzó en la década de 1970 con el desmembramiento de las grandes universidades, como por ejemplo la de París, que dio origen a 13 instituciones independientes.

La cantidad de países a los que los autores se encuentran vinculados aumentó de un promedio de 1,14 a 1,48. “Esto pone de manifiesto que el crecimiento de las colaboraciones responde más al crecimiento del tamaño de los equipos involucrados que a la diversificación de las instituciones y los países”, expresó Hu. Los países europeos acaparan los primeros puestos del ranking entre 2014 y 2019, con Grecia, Austria, Finlandia y Bélgica a la cabeza, mientras que en la lista de principios de los años 1980, ninguno de esos países figuraba en el primer pelotón. El desempeño, en este caso, posiblemente esté relacionado con el advenimiento de la Unión Europea en la década de 1990, que creó un ámbito de investigación científica común entre los 27 países miembros, con programas enfocados en la producción asociada. El ejemplo más reciente fue el programa Horizonte 2020, en el que se invirtieron 80 mil millones de euros en investigación e innovación.

En el estudio también se analizó un indicador que ya se había explorado en otros estudios: el porcentaje de la producción científica de cada país como resultado de colaboraciones internacionales. En ese aspecto, el líder fue Arabia Saudita, con el 75% de su producción científica realizada en forma conjunta con otros países. Ese índice es muy superior al de los países de la Unión Europea, tales como Francia, Finlandia, Austria y Bélgica, cuyo índice fluctúa entre 55% y 65%. Brasil registra un 36%, Estados Unidos, un 32% y China, alrededor de un 24%. Por último, está el ranking de las colaboraciones con empresas, que lo encabeza Suiza, con algo más del 7% de su producción realizada mediante la cooperación con autores vinculados a compañías privadas hacia el final del último decenio, y que también ocupaba el primer puesto en la década de 1980. En tanto, Estados Unidos, que figuraba  en el 4º puesto entre 1980 y 1984, cayó hasta el puesto 15º entre 2014 y 2019, con poco más de un 3% de los artículos en colaboración con empresas, una señal de que, pese al notable interés de las empresas por la investigación e innovación,  evidente en las listas de patentes, es en el ámbito universitario donde se produce el mayor volumen de conocimiento.

Varios países de Europa, tales como por ejemplo Suecia, Bélgica, Francia, Holanda, Alemania y Austria, figuran por delante de Estados Unidos en cuanto a la cooperación con empresas, con índices de coautoría de artículos que variaron entre un 4% y un 6,5%. El conjunto de las empresas considerado en la plataforma WoS está circunscrito a las grandes corporaciones de Estados Unidos y de Europa. Un dato peculiar del estudio es la comparación de la lista de empresas que han cooperado más con los investigadores, donde cinco de ellas aparecen entre las 10 primeras en los años 1980 y también recientemente: las compañías suizas Novartis y Roche, las estadounidenses IBM y Pfizer, y la británica Glaxo. Entre los dos períodos se registró un desplazamiento de las empresas electrónicas hacia las biomédicas.

La evolución del desempeño de los indicadores de Brasil fue bastante significativa en cuanto al tamaño de los equipos de coautores en colaboración entre instituciones. Entre 2014 y 2019, cada artículo brasileño involucró, en promedio, a 4,5 autores y 1,6 instituciones. La científica de la información Samile Vanz, docente de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, señala que el rendimiento del país puede tener un sesgo. En la década de 2000, decenas de periódicos de Brasil fueron incluidos en la plataforma Web of Science y el crecimiento del número de colaboraciones también está relacionado con una presencia mayor de papers  de revistas brasileñas en esa base de datos. “Esto podría explicar por qué se registran aumentos bastante marcados de las colaboraciones dentro del país, que son más frecuentes en los artículos de las revistas brasileñas que con investigadores extranjeros”, dice Vanz, quien defendió su tesis doctoral en 2009 alusiva a las colaboraciones internacionales en Brasil. Para ella, la ampliación de los índices de cooperación internacional sigue constituyendo un reto para la comunidad científica del país. “El estímulo a la internacionalización de la ciencia brasileña debe intensificarse. Tenemos una gran distancia geográfica con Estados Unidos y con Europa y existe una barrera importante que está relacionada con el idioma. Sin una política firme que promueva la internacionalización, nuestra tendencia apunta a contar con una ciencia con un impacto meramente regional”, sostiene la investigadora, quien realizó parte de su investigación doctoral en la Universidad de Dalian.

Estudios previos muestran que Brasil incrementó la cantidad de artículos en colaboración internacional en los años 1980 y 1990. Según datos que surgen de la plataforma Scopus, de la editorial Elsevier, la escala de los artículos brasileños en colaboración internacional, que superaba el 30% a mediados de la década de 1990, descendió a un promedio de alrededor de un 25% en la década de 2000, pero volvió a crecer en años recientes, alcanzando un 32,5% en 2018. De acuerdo con los datos de la Scopus, el desempeño de Brasil en materia de artículos en colaboración internacional es superior al de países tales como Corea del Sur, que está en torno a un 30%, China, con alrededor de un 23%, y del promedio mundial, que registra poco más de un 20%. El artículo de Scientometrics revela que otros países crecieron más rápido que Brasil en cuanto a las colaboraciones internacionales. “Todos los países europeos crecieron mucho, como consecuencia del período en el cual se constituyó la Comunidad Europea. Con ello, todos los demás cayeron”, explica el físico Carlos Henrique de Brito Cruz, profesor de la Universidad de Campinas (Unicamp), quien ocupó el cargo de director científico de la FAPESP entre 2005 y 2020. De Brito Cruz señala incluso que países tales como Canadá y México colaboran más que Brasil, merced en gran medida a la interacción que mantienen con Estados Unidos, país con el que ambos registran un 30% o más de artículos en coautoría. Para Brasil, Estados Unidos también es el colaborador principal, pero la escala de colaboraciones se ubica en un rango de un 15% de los artículos.

La bióloga Jacqueline Leta, investigadora de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), afirma que los índices muy elevados de cooperación internacional no necesariamente indican una ciencia mejor o más destacada. “Los datos de este estudio muestran que algunos países fueron exitosos invirtiendo tanto en colaboración interna como externa y lograron afianzar sus comunidades científicas, mientras que otros dependen exageradamente del exterior. Cuando se tiene un 75% de la producción en colaboración con otros países, tal como sucede en el caso de Arabia Saudita, eso es un síntoma de falta de autonomía”, dice la investigadora, que es autora de trabajos sobre la evolución de las colaboraciones internacionales en Brasil entre las décadas de 1980 y 2000.

En su opinión, el desempeño exhibido por Brasil no debe menospreciarse, ya que “significa que ampliamos nuestra conexión con científicos de otros países y simultáneamente afianzamos nuestras conexiones locales y eso es una señal de madurez”, asegura. Leta dice que la cooperación es necesaria por múltiples razones. “La ciencia actual es altamente especializada y las colaboraciones constituyen una herramienta fundamental para que esas especializaciones se concreten. Ellas posibilitan cubrir determinados faltantes, tales como disponer de acceso a una técnica sofisticada, a una cualidad específica del colaborador o a dispositivos o insumos que no están disponibles”, explica. Según la investigadora, son muchos los factores que conducen a la búsqueda de cooperación. “Hoy en día, existen redes gigantescas de investigadores trabajando en proyectos complejos, cuyo resultado son artículos con más de mil autores, cada quien aportando una contribución específica. Y Brasil participa en esas redes”.

Según el trabajo de los investigadores chinos, Brasil registra el 1,4% de sus artículos en colaboración con empresas asociadas. Suiza ostenta más de un 7% de su producción científica como resultado de ese tipo de colaboraciones. Entre el resto de los países que integran el BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), China registra casi un 2%, mientras que Rusia y la India, alrededor del 1%. Otros autores critican la metodología empleada por la Universidad de Dalian. Los datos recopilados el año pasado por De Brito Cruz muestran que, en 1989, poco más de un 0,5% de la producción científica de la USP indexada en la base Web of Science registraba como coautores a investigadores vinculados con empresas. En 2017, ese porcentaje se ubicaba en un 2,7%. En tanto, el índice de la Unicamp evolucionó del 1,5% al 2,5% en el mismo período, mientras que la Unesp partió de cero en 1989 y llegó en 2017 a alrededor de un 2% de artículos en coautoría con investigadores de empresas. “Hay que tener cuidado al analizar la cooperación entre universidades y empresas, porque a las bases de datos se les dificulta la identificación de los artículos en colaboración con investigadores de pequeñas y medianas empresas y, por lo general, solo registran los de las grandes compañías”, dice De Brito Cruz, quien colaboró con Clarivate para identificar un gran número de artículos brasileños ligados a empresas en un informe publicado el año pasado que también se basó en los datos de InCites.

El análisis elaborado por De Brito Cruz entrañó la obtención de los datos de todos los documentos científicos que tuvieran al menos un autor en Brasil, lo que superó los 300 mil registros de autores vinculados a más de 22 mil organizaciones. La investigación referida a las colaboraciones con empresas implicó la búsqueda de los documentos en los cuales los autores figuraban en alguna de las 4 mil organizaciones del sector empresarial identificadas y en cualquier universidad del país. El informe muestra que en 2017, Brasil publicó alrededor de 1.600 artículos junto a coautores de universidades y empresas, una cifra cuatro veces superior a lo registrado en 2005. Entre las 50 empresas que publicaron más artículos en colaboración con universidades brasileñas entre 2015 y 2017, hay 17 brasileñas y 33 multinacionales. La más destacada, según ese trabajo, fue Petrobras, con un 14% de los papers, seguida por compañías tales como Novartis, Vale, Pfizer, IBM, GSK, AstraZeneca y Embraer. Jacqueline Leta también tiene reservas en cuanto a la utilización de indicadores procesados previamente por herramientas analíticas. “Un cómputo fidedigno de los autores de los trabajos no siempre es una tarea fácil, dado que es necesario detectar y eliminar las inconsistencias en la carga de nombres, tanto de individuos como de instituciones. Prefiero realizar un análisis de los datos en bruto que de planillas analíticas con informaciones consolidadas”, dice.

Artículos científicos
LETA, J. y CHAIMOVICH, H. Recognition and international collaboration: The Brazilian case. Scientometrics. v. 53, n. 3, p. 325-35. 2002.
HU, Z. et al. Mapping research collaborations in different countries and regions: 1980-2019. Scientometrics. n. 124, p. 729-45. 2020.
Research in Brazil: Funding excellence analysis prepared on behalf of Capes by the Web of Science Group. Clarivate Analytics. 2019.

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