Un análisis realizado por investigadores húngaros con base en 35.514 artículos que fueron retractados entre 2001 y 2024 indica que, en su mayoría, los mismos tuvieron un impacto científico insignificante. Según ese estudio, 9 de cada 10 de esos papers, invalidados tras su publicación por contener errores o indicios de mala conducta, recibieron poquísimas citas en las referencias bibliográficas de otros artículos: en un 35 % de los casos no tuvieron ni una sola cita. Tan solo una pequeña fracción sumó más de 100 citas. El autor con la mayor cantidad de artículos anulados en ese período ‒112 en total‒ tuvo un promedio de 11 citas por paper cancelado, mientras que el segundo de la clasificación ‒con 86 retractaciones‒ alcanzó un promedio de 28 citas.
El décimo autor de la lista, con 39 artículos eliminados, ocasionó un daño mayor a la literatura científica. Cada paper retractado de su autoría tuvo un promedio de 158 citas. El estudio no reveló la identidad de estos autores. “A primera vista, esto podría sugerir que estamos ante un sistema académico ‘sano’, en el que los estudios defectuosos son rápidamente identificados y dejados al margen”, escribieron los autores del análisis, el economista Péter Sasvári, de la Universidad Ludovika de Servicio Público, en Budapest (Hungría), y el estudiante doctoral Gergely Ferenc Lendvai, en un artículo publicado en la revista Journal of Information Science. “No obstante, también disimula el hecho de que una pequeña cantidad de trabajos retractados con un alto índice de citas sigue distorsionando el panorama”. En el recuento de estudios anulados, China encabezó el listado, seguida por la India y Estados Unidos. El análisis se basó en información extraída de la base de datos de revistas científicas Scopus.
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