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Cambios climáticos

Con clima de diálogo

El IPCC incrementa su rigor científico y perfecciona sus estrategias de comunicación

eduardo cesarEl Panel Intergubernamental de Cambios Climáticos (IPCC) se encuentra en fase de reformulación. Debe ampliar el rigor científico con que su equipo de científicos ha trabajado y volverse más sensible a las inquietudes de negociadores internacionales como es el caso de Sir John Beddington, consejero científico en jefe del gobierno de Reino Unido. El 11 de mayo, el primer día de un workshop del Programa FAPESP de Investigación sobre Cambios Climáticos Globales (PFPMCG), Beddington alertó sobre las consecuencias probablemente dramáticas de las modificaciones del clima, de la urbanización, de la escasez de alimentos y de agua en el mundo. Dos días más tarde, el 13 de mayo, en Abu Dhabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, los líderes del IPCC anunciaron que adoptarán las recomendaciones sobre cambios en los métodos de trabajo y estrategias de comunicación propuestas por el InterAcademy Council (IAC), que sustentan las modificaciones en curso.

En abril de 2010, las Naciones Unidas, que mantienen el IPCC, habían solicitado al IAC la formación de un comité independiente de revisión de los procedimientos del IPCC, que había perdido credibilidad luego de la divulgación de una serie de correos electrónicos indicando que algunas previsiones al respecto de los efectos de las alteraciones climáticas habían sido precipitadas. Una de ellas se refería a que los glaciares del Himalaya desaparecerían hacia el año 2035. Los errores, aunque ínfimos, generaron un gran efecto, declaró a Pesquisa FAPESP Robert Dijkgraaf, miembro del IAC, presidente de la Academia Real Holandesa de Ciencias y Artes y profesor en la Universidad de Ámsterdam, Holanda. Deberían haber sido rectificados inmediatamente, pero el IPC no creía que hubiera necesidad de comunicarlo o brindar explicaciones, ya que las medidas que presentaban estaban consensuadas.

Dijkgraaf siguió el trabajo del comité del IAC, que reunió a 12 especialistas de academias de ciencias y consejos de investigación de diversos países, entre los cuales se hallaba Brasil, representado por Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de la FAPESP. Los directivos del IPCC aceptaron la mayoría de nuestras recomendaciones y sugerencias, comentó el economista Harold Shapiro, profesor y ex rector de la Universidad de Princeton, Estados Unidos, y coordinador del comité.

Las recomendaciones del comité del IAC sugieren cambios en la dirección y en la gestión, en los métodos de revisión del trabajo científico, en la caracterización y en la comunicación de las dudas científicas y en las estrategias de comunicación. Cualquier organización necesita revisiones, de tanto en tanto, porque los tiempos cambian, declaró Shapiro a Pesquisa FAPESP. El comité del IAC sugirió que el presidente del IPCC tenga solamente un mandato y que todo el enfoque laboral sea revisado cada cuatro o seis años.

El IAC sugirió que el IPCC explique con más claridad los modos de revisión de los documentos técnicos, y que exhiba una mayor variedad de puntos de vista científicos, incluyendo aquéllos sujetos a controversias. Otro punto relevante: explicar las dudas científicas. El IPCC y los climatólogos deben reconocer con mayor claridad lo que saben como así también lo que no saben, dijo Dijkgraaf. Otra recomendación seguida al pie de la letra: implementar una estrategia de comunicación que enfatice la transparencia y las respuestas rápidas y satisfactorias a cualquier interesado. El IPCC debe tornarse más interactivo y los científicos del clima, más críticos de su propia labor.

Colaboraciones
En la apertura del workshop del Programa FAPESP de Investigación en Cambios Climáticos Globales (PFPMCG), Shaun Quegan, investigador de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, comentó: Las estimaciones anuales de áreas de desmonte en selvas tropicales son precisas y altamente confiables, por lo menos en Brasil. Sin embargo, agregó, la utilización de estos datos para evaluar las emisiones de carbono provenientes de modificaciones en el uso del suelo genera grandes dudas, principalmente porque el mapeo de la biomasa de las selvas es precario. El objetivo del encuentro era estimular la integración entre los equipos de los variados proyectos de investigación que componen el PFPMCG, actualmente coordinado por Reynaldo Luiz Victoria, investigador de la Universidad de São Paulo, quien reemplazó al climatólogo Carlos Nobre.

En una de las presentaciones de la segunda jornada, el médico Manuel Cesario, investigador de la Universidad de Franca (Unifran), presentó su estudio sobre la diseminación de enfermedades infecciosas en la Amazonia amplificada por la modificación en el uso de la tierra promovido por el asfaltado de carreteras, por el desmonte y por la urbanización y las alteraciones del clima en América del Sur. Investigadores de la Universidad de São Paulo (USP), la Universidad Estadual Paulista (Unesp), la Universidad Federal de Bahía (UFBA), la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC) y la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) participan en este trabajo.

Cesario considera que la bartonelosis, enfermedad de origen bacteriano con síntomas similares a los de la malaria, anteriormente restringida a las regiones andinas ubicada a entre 500 y 3.200 metros de altura, puede haberse expandido geográficamente y adaptado a regiones más bajas en el curso de la creciente migración y de las alteraciones climáticas. Según él, esa afección, detectada por primera vez en 2004 en el departamento de Madre de Dios, en el sudeste peruano, puede ingresar fácilmente por la frontera con el estado de Acre, en Brasil, y con el departamento de Pando, en Bolivia. Las ciudades de esa región se hallan cada vez más interconectadas por la prolongación de la autopista BR-317: La Carretera Transoceánica, también denominada Carretera del Pacífico, ya inaugurada y asfaltada casi por completo.

La leishmaniasis también avanza. Las dos formas de leishmaniasis, la visceral y la cutánea, en Brasil, constituían afecciones asociadas con el desmonte, transmitidas por típicos vectores de las selvas, aunque actualmente, se encuentran relacionadas con la urbanización y el desmonte, expresó. La bartonelosis y la leishmaniasis son transmitidas por insectos del género Lutzomya, una especie de mosquito, abundantes en la región. En 2008, Cesario y su equipo recorrieron el municipio de Assis Brasil, en Acre, y, para capturar insectos: instalaban trampas desde las seis de la tarde hasta las seis de la mañana. En una semana recolectaron más de 3 mil insectos de 56 especies de Lutzomya. Las casas con grietas, cercanas al bosque y con criaderos de animales cercanos, dijo él, constituyen el ambiente ideal para los insectos que salen de sus espacios naturales y utilizan restos de materiales orgánicos para reproducirse y animales para succionar su sangre, acercándose así a las personas y transmitiendo las enfermedades.

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