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Trayectorias

Con las cuentas en orden

Los nuevos profesionales de la contabilidad abandonan su perfil tradicional para convertirse en protagonistas de las decisiones empresariales

Veridiana Scarpelli

Entre montones de pilas de papeles y armarios repletos de carpetas con diversos tipos de documentos, durante mucho tiempo los contadores eran conocidos por llevar a cabo rutinas esencialmente monótonas y repetitivas. Si en el pasado los sellos y las calculadoras se consideraban sus principales herramientas de trabajo, hoy en día los profesionales de las ciencias contables deben estar capacitados para interpretar contextos y poder indicar el rumbo de los negocios, asumiendo un marcado protagonismo en las deliberaciones que tienen lugar en diversas organizaciones.

“Más allá de dominar la aplicación de las normas contables, con el paso de los años los contadores se han transformado en gestores de decisiones”, dice Fernando de Almeida Santos, coordinador de la maestría profesional en ciencias contables, contraloría y finanzas de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP). Los cambios que se están produciendo en el ámbito de la legislación laboral y tributaria, generados por las medidas provisionales y las instrucciones normativas, así como la creciente internacionalización de los negocios de las empresas y de los propios profesionales, refuerzan la necesidad de que los contadores desarrollen habilidades para analizar, controlar, elaborar y supervisar los sistemas de información contable y asegurar la buena imagen y transparencia de las empresas.

“Todavía es habitual la imagen del profesional al que solo le interesan los números. Pero más importante que dominar la matemática es conocer en profundidad el área de negocios de la institución para la que trabaja, recurriendo a sus conocimientos contables para garantizar la salud financiera de las empresas y otras instituciones”, explica De Almeida Santos. Desde una perspectiva más amplia, los profesionales de la contabilidad se encuentran capacitados para desarrollar actividades de contraloría, finanzas, inversiones, auditoría, pericias, consultoría y asesoría, entre otras.

Un hito importante para la transformación del sector fue la adopción, a partir de 2007, de las Normas Internacionales de Información Financiera (IFRS, en inglés), que definen criterios y armonizan la forma en que las organizaciones registran y clasifican los eventos económicos y contables. Estas normas, creadas para facilitar la comprensión de los estados financieros, también propician un aumento de la competitividad de las empresas nacionales en comparación con las de otros países. “Cuando un inversor internacional no puede entender los estados financieros de una empresa, automáticamente considera que la inversión es arriesgada”, puntualiza De Almeida Santos. Además de valorar la claridad y la transparencia en la rendición de cuentas, a la hora de elaborar las demostraciones, los profesionales deben estar preparados para hacer posible la salud financiera de la organización. Un ejemplo de ello son las notas explicativas, que ofrecen cada vez más información pormenorizada sobre la situación patrimonial de las instituciones.

Los datos del Consejo Federal de Contabilidad (CFC) indican que hay 358.825 contadores en Brasil. La cifra aumenta a 516.386 si se añaden los profesionales con un nivel medio de formación, para constituir la totalidad de los profesionales contables. Entre los estados con mayor número de profesionales figuran São Paulo, con 98.405, Río de Janeiro, con 36.301, y Minas Gerais, con 32.548. De acuerdo con la información que surge del último Censo Nacional de la Educación Superior publicado por el Instituto Nacional de Estudios e Investigaciones Educativas (Inep), la carrera de ciencias contables se ubicó en el cuarto puesto entre las 10 de mayor demanda en el país, con 358.240 matrículas solo en 2019, y 49.947 nuevos profesionales egresados ese año.

Áreas de desempeño
1. Auditoría: inspección de cuentas en empresas, instituciones públicas o no gubernamentales
2. Gestión contable: registro y análisis de operaciones financieras y patrimoniales; seguimiento de las transacciones y suministro de datos para la toma de decisiones
3. Pericia contable: análisis de las operaciones financieras y búsqueda de información sobre errores o fraudes patrimoniales y fiscales
4. Planificación y control: propuesta de medidas tendientes a equilibrar las cuentas y mejorar la rentabilidad
5. Docencia: enseñanza en carreras técnicas y de nivel superior; capacitación en el área contable

Las carreras universitarias en ciencias contables, creadas a mediados de los años 1940 en la mayoría de las instituciones educativas en Brasil, pueden completarse en cuatro años. Además de matemática, estadística y administración, los alumnos también cursan materias tales como macroeconomía, derecho tributario, auditoría, análisis de costos, mercados de capitales y legislación social. “Hoy en día, la formación de los contadores tiene en cuenta el hecho de que van a asumir el liderazgo en materia contable y serán más exigidos que en el pasado”, dice Jacqueline Veneroso Alves da Cunha, docente del Departamento de Ciencias Contables de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Federal de Minas Gerais (Face-UFMG).

La carrera de la UFMG, creada en 1945 y considerada una de las más tradicionales del país, busca formar profesionales capacitados para la gestión contable y la toma de decisiones de acuerdo con los intereses de las organizaciones, así como la rendición de cuentas de su gestión ante la sociedad. En los primeros años, los alumnos asisten a clases de derecho, microeconomía, matemática y administración, entre otras. En una segunda fase, los contenidos se tornan más instrumentales, a través de asignaturas que del campo de la contabilidad básica e intermedia y la metodología de investigación. Por último, en la tercera etapa, aparecen las materias de contabilidad avanzada, basadas en las áreas tributaria, pública, de costos, análisis económico-financiero, auditoría, pericias contables, presupuestos, contraloría y sistemas de información. En la UFMG, la carrera dura cinco años. “Además de no tener clases los sábados, hemos establecido un tiempo mayor para la realización de actividades complementarias, como la participación en eventos, así como otras disciplinas optativas previstas en el plan de estudios”, añade Alves da Cunha. Entre las asignaturas optativas se encuentran las relacionadas con diferentes aspectos de la contabilidad, tales como la gestión algorítmica y el control de gestión, temas emergentes en la gestión pública, el impuesto a las ganancias de las personas jurídicas y ética general y profesional.

Para obtener la matrícula profesional, los graduados de la carrera deben rendir el llamado examen de suficiencia, que el CFC realiza dos veces al año. El objetivo es acreditar conocimientos sobre temas generales y específicos del área, tales como ética profesional, pericia y auditoría contable. Las inscripciones llegan a sumar 41.000 profesionales en cada examen. El promedio de aprobados en las ediciones de 2018 y 2019 fue de 12.000.

Graduada en el área contable desde 2013, Roberta Cristina da Silva trabajó durante nueve años en una firma de consultoría fiscal en la ciudad de São Paulo. Su interés por la docencia en la educación superior la llevó a cursar la maestría profesional en ciencias contables, contraloría y finanzas de la PUC-SP. “Con las investigaciones del máster empecé a comprender la importancia de la integridad en la conducta del contador y el rol que cumple para la toma de decisiones éticas alineadas con los intereses de las empresas”, dice Da Silva, quien concluyó el programa en 2019. Con un tema de investigación centrado en el área de la contabilidad y la auditoría, investigó la financiación indirecta que obtienen las empresas que optan por no abonar las contribuciones previsionales en tiempo y forma. “Utilicé una muestra de 40 empresas con deudas superiores a los 10 millones de reales y que, a pesar de ser de gran porte y tener buenos resultados y un alto volumen de facturación, esperan la oportunidad de beneficiarse con el pago a plazos de las deudas que, de tanto en tanto, ofrece el gobierno federal”, explica.

Como en la mayoría de las profesiones, el aporte tecnológico que proporcionan el aprendizaje automático y los recursos de la inteligencia artificial, por ejemplo, ha sido responsable de la ejecución de tareas más repetitivas, especialmente las relacionadas con las áreas de registro contable, liquidación de impuestos y los asientos de débito y crédito. “Los recursos tecnológicos de la automatización muestran que comienzan a cerrarse las oportunidades para aquellos profesionales acostumbrados a hacer un solo tipo de trabajo, sin actualizarse”, concluye De Almeida Santos, de la PUC-SP.

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