La enfermera Emanuele da Silva Bernardo pudo salir de la precaria condición de salud que suele acompañar a las mujeres trans y travestis en Brasil. Inició el proceso de transición social a los 17 años y atravesó situaciones habituales para este grupo de la población, como la prostitución y la aplicación de silicona industrial. Con el apoyo de su familia volvió a la escuela, egresó como técnica de enfermería, se graduó como enfermera y está cursando una maestría en salud colectiva en la Facultad de Ciencias Médicas del Hospital Santa Casa de São Paulo (FCM-SCSP). Basándose en su experiencia personal, investiga el uso de silicona industrial por travestis y mujeres trans que se prostituyen en la capital paulista.
En general, las mujeres trans y travestis, que no se identifican con el sexo biológico de nacimiento, constituyen un grupo de la población muy vulnerable a los problemas de salud. Presentan tasas más elevadas de infección por VIH y sífilis, altos índices de ansiedad, depresión, sufrimiento psíquico, ideaciones suicidas e intentos de suicidio, según un artículo publicado en agosto en Revista Brasileira de Epidemiologia. Este y otros 13 artículos del mismo número de la revista dan a conocer los resultados del proyecto TransOdara, con entrevistas realizadas entre 2019 y 2021, con financiación del Ministerio de Salud de Brasil y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que evaluó la prevalencia de la sífilis y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) en 1.317 mujeres trans y travestis de cinco capitales de estados brasileños: Manaos [Amazonas], Salvador [Bahía], Campo Grande [Mato Grosso do Sul], São Paulo [São Paulo] y Porto Alegre [Rio Grande do Sul].
La prevalencia de infección con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) en esta población fue de un 34,4 % en las cinco capitales examinadas, según el estudio dirigido por investigadores de las universidades Federal de Bahía (UFBA) y del Estado de Bahía (UEB), detallado en un artículo en la misma edición de la revista científica. En São Paulo, de las 403 participantes que se hicieron el test rápido, 233 (el 58 %) registraron resultado positivo para sífilis y 107 (el 27 %) para VIH; de las 402 que también se hicieron otros test, 41 (el 10 %) dieron positivo para clamidia, 33 (el 8 %) para gonorrea, 8 (el 2 %) para hepatitis B y 3 (el 1 %) para hepatitis C.
De las cinco capitales, la que ostenta una mejor situación es Campo Grande, con tasas relativamente más bajas de infección con VIH (un 29 %), detectada en 50 de las 175 personas que se sometieron a los test rápidos. El peor escenario se da en Porto Alegre, donde 109 de las 189 participantes (el 58 %) dieron positivo para VIH (véase la infografía abajo). La enfermedad causada por este virus, el sida, puede prevenirse o tratarse con antivirales (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 267).
En Brasil viven alrededor de 3 millones de personas ‒el equivalente al 2 % de la población adulta‒ trans o no binarias (no se identifican ni con el sexo masculino ni con el femenino). Esta estimación procede de un estudio de la Facultad de Medicina de Botucatu de la Universidade Estadual Paulista (FMB-Unesp) publicado en la revista Scientific Reports en 2021, basado en entrevistas realizadas con 6.000 individuos en 129 municipios de todas las regiones de Brasil (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 312). A finales de año estarán disponibles los resultados de la nueva Encuesta Nacional de Demografía y Salud, del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), que incluirá una estimación actualizada de la población trans, travesti y no binaria de Brasil.
Las ideas equivocadas, sin embargo, siguen perpetuándose. “Incluso en los servicios de salud, la idea de que estas mujeres solamente necesitan de una cirugía y hormonas aún perdura, cuando en realidad lo que necesitan son cuidados integrales”, comenta la médica epidemióloga Maria Amélia Veras, del Hospital Santa Casa de São Paulo, una de las coordinadoras del TransOdara. Hace 10 años, la investigadora fundó en la FCM-SCSP el Núcleo de Investigaciones sobre Salud, Sexualidad y Derechos Humanos de la Población LGBT+ (Nudhes), para realizar estudios que pudieran ayudar a formular e implementar políticas públicas. “Trabajamos para colaborar con el SUS [el Sistema Único de Salud, la red nacional de salud pública de Brasil]”, comenta. Una de las directrices de los miembros de este grupo consiste en presentar los resultados de las investigaciones en primer lugar al público objetivo con el que trabajan (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 230). Una vez más, éste fue el caso el 10 de septiembre, cuando presentaron los resultados del proyecto Manas por Manas [Hermanas por Hermanas], que trata sobre la prevención y el autocuidado entre mujeres trans y travestis, financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, a participantes y organizaciones comunitarias.
“El acceso a la salud depende de la proximidad de los servicios, de la relación con los profesionales y del historial del paciente, que generalmente ha padecido mucha violencia y discriminación”, analiza el geriatra Milton Crenitte, de la Universidad Municipal de São Caetano do Sul, quien no participó en los estudios. Según él, la implementación de consultorios especializados, el perfeccionamiento del perfil de los profesionales y la atención individualizada, con equipos multidisciplinarios, podrían contribuir a superar las barreras de acceso a los servicios sanitarios.
En 2020, la Secretaría Municipal de Salud de São Paulo aprobó un conjunto de normas para la atención de las personas trans y travestis, con el objetivo de apoyar la atención primaria en la acogida y la prestación de cuidados específicos para estas poblaciones. Sin embargo, en las cinco capitales estudiadas, los investigadores del TransOdara recogieron testimonios de discriminación cuando realizaron 52 entrevistas pormenorizadas: la edad promedio de las participantes era de 34 años, casi la mitad (23) solamente habían cursado la enseñanza media y 22 de ellas sobrevivían con ingresos mensuales de 1.000 a 2.000 reales. “[El médico] elevó el tono al pronunciar [mi nombre registrado] y había gente allí, escuché algunas risitas. […] Llevo un año posponiéndolo [el regreso a consulta]”, relató una de las entrevistadas de São Paulo, como informa uno de los artículos, coordinado por investigadores de la FCM-SCSP.
“He oído muchos relatos de rechazo, incluso en los servicios básicos de salud, que rehusaban atender a personas trans y travestis”, comenta el psicólogo Michel de Oliveira Furquim dos Santos, voluntario en atención psicosocial de personas LGBT+ en el Centro de Referencia y Defensa de la Diversidad (CRD) de São Paulo. Actualmente él cursa un doctorado en la Facultad de Salud Pública de la Universidad de São Paulo (FSP-USP), con una beca de la FAPESP, sobre las influencias sociales que pueden haber contribuido al desarrollo de la identidad de trans y travestis en São Paulo y Tabatinga (Amazonas). Oliveira Furquim dos Santos subraya que la discriminación contraría el principio de universalidad de la red pública de salud.

Léo Ramos Chaves / Pesquisa FAPESPTras una rigurosa selección, el acompañamiento médico puede incluir la aplicación de hormonas capaces de acentuar las características femeninas o masculinasLéo Ramos Chaves / Pesquisa FAPESP
Las mujeres trans y travestis suelen presentar cuadros graves de salud mental ‒desde depresión hasta ideaciones suicidas‒, agravados por el consumo de drogas. “Las burlas, las miradas, el hecho de que no respeten tu nombre, todo ello afecta la salud mental. No tener amigos, no tener dinero, no conseguir insertarte en el mercado laboral formal. En el caso de la prostitución, no todos los días quieres tener sexo. Para soportarlo, muchas dicen ‘me tomaré un coñac’, algo que luego puede evolucionar a cocaína”, comenta Emanuele Bernardo. “Siempre nos vemos empujadas a la soledad”.
Un equipo de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) de Río de Janeiro corrobora esta percepción en otro artículo del TransOdara también detallado en Revista Brasileira de Epidemiologia. La prevalencia del consumo de múltiples sustancias en las capitales analizadas en un período de 12 meses fue del 49,3 %, con predominio del alcohol (el 65,5 % de las entrevistadas), el tabaco (el 52,9 %), la marihuana (el 40,1 %) y la cocaína (el 31 %).
En un editorial de la revista Science publicado en agosto, Alex Keuroghlian, director de la División de Psiquiatría Pública y Comunitaria del Massachusetts General Hospital, de Boston, y Asa Radix, de la Universidad de Nueva York, ambos en Estados Unidos, comentan que jóvenes y adultos trans y de género diverso (TGD) que reciben atención afirmativa de género presentan una menor incidencia de trastornos de ansiedad, depresión, uso de sustancias e intentos de suicidio.
Desde 2009, cuando comenzó a trabajar en el entonces recién inaugurado Centro de Referencia y Capacitación ETS/Sida-SP (CRT-Aids, por sus siglas en portugués), el psicólogo Ricardo Barbosa Martins, coordinador del consultorio externo de Salud Integral para Travestis y Personas Trans, ha observado que muchas mujeres trans y travestis decidieron hormonarse por su cuenta para desarrollar características femeninas o masculinas, incluso a riesgo de que ello cause graves daños a su salud, frente a las dificultades para hacer la transición en los servicios de salud. “Aquí en el CRT, la mayor demanda de las mujeres trans y travestis sigue siendo la de hormonas”, dice. El CRT proporciona terapia hormonal masculinizante o feminizante a las personas mayores de 16 años luego de una evaluación realizada por un equipo multidisciplinario.
De las cinco capitales evaluadas en el TransOdara, la situación más dramática en lo que tiene que ver con el consumo de hormonas se registró en Manaos. Allí, el 95 % de las participantes declaró que las utilizan sin receta médica.
Paola Alves de Souza, coordinadora de educación comunitaria del Centro de Investigación del CRT-Sida y doctoranda en psicología en la USP, apunta algunas razones para la autoaplicación de hormonas feminizantes: “Las listas de espera en las clínicas trans son largas y la gente quiere resultados inmediatos”. Una de las integrantes del equipo de investigadores del TransOdara inició el proceso de transición durante su maestría, que realizó entre 2009 y 2011 en la Universidad Federal de Campina Grande (UFCG) en Paraíba, y tuvo dificultades para conseguir un empleo formal.
En 2015, ya en São Paulo, fue contratada para formar parte del equipo técnico del programa municipal Transciudadanía, de São Paulo, que en aquel momento ofrecía 100 plazas y actualmente 1.020 para que travestis, mujeres y varones trans en situación de vulnerabilidad puedan completar la enseñanza fundamental y media y obtener una calificación laboral. Durante dos años, los beneficiarios reciben una beca mensual de 1.482 reales y apoyo psicológico, legal, social y pedagógico, algo importante frente al grado de desamparo de este grupo de la población. “Tengo varias amigas trans que no tuvieron apoyo familiar, como yo lo he tenido, y las echaron de sus casas”, comenta la química y performer trans Lariel Chagas da Silva Neres, quien realiza un doctorado en biotecnología en la Universidade Estadual Paulista (Unesp), campus de Araraquara.
En 2022, la estudiante trans Luara Souza ayudó a fundar el Centro de Consciencia Trans de la Universidad de Campinas (Unicamp), en donde estudia. El grupo organiza encuentros como el SlamBall, que combina poesía, danza y desfile, para atraer a los interesados y debatir sobre el temario del universo trans con la comunidad académica y residentes del Área Metropolitana de Campinas.
No obstante, el movimiento es lento. Graduada en ciencias moleculares y doctora en física de partículas elementales, Gabrielle Weber Martins tuvo dificultades para encontrar información sobre cómo iniciar la transición de género y no se asumió como travesti sino hasta después de haber aprobado un concurso público como docente de la Escuela de Ingeniería de la USP, en su campus de la localidad de Lorena, en 2014. “Sé que soy trans desde que tenía 10 años”, dice. Ahora tiene 40.
Este artículo salió publicado con el título “Virus, estigmas y soledad” en la edición impresa n° 345 de noviembre de 2024.
Proyecto
Componer mundos: abyección, agenciamiento de cuidado y ancestralidad con trans y travestis en São Paulo (São Paulo) y Tabatinga (Amazonas) (no 23/13782-9); Modalidad Becas en Brasil – Doctorado; Investigador responsable José Miguel Nieto Olivar (USP); Becario Michel de Oliveira Furquim dos Santos; Inversión R$ 263.329,92.
Artículos científicos
PINHEIRO, T. F. et al. Dificuldades e avanços no acesso e no uso de serviços de saúde por mulheres trans e travestis no Brasil. Revista Brasileira de Epidemiologia. v. 27, supl. 1, e240007. 19 ago. 2024.
DOURADO, I. et al. Prevalência de infecção pelo vírus da imunodeficiência humana (HIV) em mulheres trans e travestis no Brasil: Dados do estudo TransOdara. Revista Brasileira de Epidemiologia. v. 27, supl. 1, e240004. 19 ago. 2024.
SPIZZIRRI, G. et al. Proportion of people identified as transgender and non-binary gender in Brazil. Scientific Reports. v. 11, 2240. ene. 2021.
MOTA, J. C. da et al. Uso de múltiplas substâncias e fatores associados em mulheres trans e travestis: Resultados do estudo TransOdara, Brasil. Revista Brasileira de Epidemiologia. v. 27, supl. 1, e240011. 19 ago. 2024.
KEUROGHLIAN, A. S. y RADIX, A. E. Transgender health research needed. Science. v. 385, n. 6711. 23 ago. 2024.
