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POLÍTICAS PÚBLICAS

Identidades fluidas

Una investigación estima que en Brasil hay tres millones de personas transgénero y no binarias

Juliana Freire

El primer estudio académico que evalúa la proporción de personas identificadas como transgénero o no binarias viviendo en Brasil fue un sondeo de la Facultad de Medicina de Botucatu de la Universidade Estadual Paulista (FMB-Unesp), publicado en Nature Scientific Reports en 2021. Y el mismo reveló que hay 3 millones de personas incluidas en esos grupos, lo que corresponde a alrededor de un 2 % de la población brasileña adulta. Otro análisis, en este caso enfocado en el contexto paulistano, concluido el año pasado y realizado en forma conjunta entre el Centro de Estudios de la Cultura Contemporánea (Cedec) y la Secretaría Municipal de Derechos Humanos de São Paulo, indagó acerca de las condiciones de vida de las personas transgénero y reveló que, en la ciudad de São Paulo, su promedio de edad no supera los 35 años. Los trabajos, elaborados con base en el diálogo que vienen manteniendo investigadores del campo de la medicina con sus pares de las ciencias humanas, apuntan a cubrir las lagunas que inherentes la diversidad sexual y de género (véase el glosario) y proporcionan sustento para el diseño de políticas públicas, especialmente en el campo de la salud.

“Un hallazgo significativo de nuestro estudio indica que estos individuos se encuentran distribuidos en todo el país en forma homogénea, lo que pone el acento en la urgencia de la elaboración de políticas públicas para todo el territorio nacional”, enfatiza el psiquiatra Giancarlo Spizzirri, del Hospital de Clínicas de la Universidad de São Paulo (HC-USP) y autor principal del artículo publicado en la revista Nature. El universo estimado surgió de las entrevistas que se llevaron a cabo con alrededor de 6.000 personas en 129 municipios del país. Por su parte, la investigación del Cedec, en cuyo marco se mantuvieron durante dos años conversaciones con más de 1.700 mujeres trans, travestis, hombres trans y personas no binarias, reveló que, en promedio, el 58 % de estas personas realizan trabajos informales o como autónomos, de corta duración y sin contrato. Si se considera solamente el grupo de las travestis, el porcentaje equivalente se eleva hasta un 72 %.

En la investigación del Cedec, las travestis y mujeres trans (el 70 %) representan a la mayoría de los entrevistados, mayoritariamente solteros (el 70 %), negros (el 57 %) y con escolaridad completada hasta la enseñanza media (el 51 %). “El estudio también ha identificado que, como consecuencia de los prejuicios que habitualmente padecen, muchos sujetos trans suelen abandonar la escuela antes de completar la educación básica. Esto afecta toda su trayectoria”, dice la socióloga Carla Diéguez, de la Fundación Escuela de Sociología y Política de São Paulo (FESPSP) y una de las coordinadoras del trabajo. Ella resalta que la investigación revela que el 88 % de los entrevistados se han sometido a tratamientos de terapias hormonales a través del Sistema Único de Salud (SUS). La temática de la diversidad sexual y de género nunca ha sido contemplada en los censos que se han realizado en Brasil. Pionero en América del Sur, en 2016 Uruguay llevó a cabo en su territorio el primer conteo en este sentido, identificando a 853 individuos trans sobre una población de 3,4 millones de habitantes.

Glosario
Sexo

Categoría biológica que diferencia al varón de la mujer, en función de sus cromosomas, hormonas, órganos reproductivos y genitales

Género
Clasificación individual y social de los individuos como varón o mujer, independientemente de su sexo biológico

Identidad de Género
Género con el cual se identifica a sí mismo el individuo, independientemente de sus características biológicas

Cisgénero
Comprende a aquellas personas que se identifican con el género
que les fue atribuido al nacer

Fuente Jesus, J. G. Orientações sobre identidade de gênero: conceitos e termos. Brasília, 2012

Al considerar los estudios demográficos sobre la población trans como una de las principales lagunas de su campo de actuación, la médica epidemióloga Maria Amelia Veras, de la Facultad de Ciencias Médicas de la Santa Casa de Misericordia de São Paulo (FCM-SCSP), recuerda que en la década de 1990, sus primeras investigaciones referentes a la diversidad sexual y de género remitían a la epidemia de sida entre los homosexuales. “En un primer momento, en el campo de la salud colectiva, los estudios sobre este público se centraban en analizar de qué manera los comportamientos sexuales afectaban su salud”, relata. Con el tiempo, las investigaciones pasaron a abarcar las cuestiones de identidad y demostraron que las vulnerabilidades de la población LGBTQIA+ –siglas que identifican a lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, queers, intersexos, asexuales y otras identidades sexuales y de género– estaban vinculadas más que nada a factores económicos y sociales, como el estigma y la discriminación en la sociedad, que con actitudes individuales. Según la antropóloga Regina Facchini, investigadora del Núcleo de Estudios de Género Pagu de la Universidad de Campinas (Pagu-Unicamp), en un primer momento, más allá de la epidemia del sida, otro tema de investigación que movilizaba la cuestión trans era la prostitución y los cambios corporales. “En los últimos 20 años, los abordajes empezaron a variar y hoy en día abarcan múltiples temáticas y perspectivas teóricas. Además, hay un movimiento emergente de estudios realizados por personas que se asumen como trans y que han ingresado a la educación superior a partir de las políticas de acción afirmativa y el respeto a su entidad social”, informa la investigadora. En una investigación realizada en 2021, el Grupo de Estudios Multidisciplinarios de Acción Afirmativa del Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (Geema-Iesp-Uerj) identificó la existencia de 2.900 estudiantes asumidamente trans presentes en las universidades federales de Brasil. Esta cifra representa menos del 0,5 % del total de matriculados.

En los últimos cinco años, las instituciones de educación superior también han registrado la conclusión de los doctorados de los primeros individuos asumidos transgénero y travestis de su historia. Asimismo, esta población está empezando a enseñar en las universidades, como es el caso de la pedagoga Letícia Carolina Nascimento, la primera persona declaradamente trans en asumir un cargo docente en la Universidad Federal de Piauí (UFPI), en 2019. “Solamente conozco a 15 docentes abiertamente travestis trabajando en las universidades públicas de todo el país”, dice. Ella es la autora del libro Transfeminismo (editorial Jandaíra, 2021), que aborda los conceptos de género, transgeneridad y feminismo, con un lenguaje dirigido al público en general.

La física Gabrielle Weber es docente del campus de la localidad de Lorena de la USP desde 2014. “Ingresé como alumna regular al Instituto de Física de la USP en São Paulo en 2002 y permanecí allí hasta 2013, cuando concluí el posdoctorado. En todos esos años he oído chistes alusivos a las travestis que ejercen la prostitución en el ambiente de la universidad. Veía a aquellas mujeres y me preocupaba por mi futuro”, recuerda, justificando la decisión de asumir su transexualidad en 2019. Actualmente, además de intentar conciliar conceptos de los estudios de género con la enseñanza de matemática, Weber coordina el primer estudio sobre la presencia y la producción científica de investigadores pertenecientes al colectivo LGBTQIA+ en Brasil. Con una reflexión similar, Lucy Gomes de Souza, coordinadora del Núcleo de Biología Sistemática (NuBiS) del Museo de la Amazonia (Musa), relata que desde 2014 se reconoce como transgénero, pero hizo la transición al género femenino en 2019, cuando tenía 27 años, al finalizar su doctorado en el Museo Nacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). “Tuve miedo de tener que enfrentar los prejuicios, no poder llegar a recibirme y quedarme sin empleo. Decidí comenzar con el proceso cuando mi carrera ya estaba más afianzada”. Souza y Weber refieren que recibieron apoyo institucional al tomar sus decisiones, incluyendo el respaldo al cambio de identidad en los sistemas académicos y ayuda para comunicar su transición de género a los alumnos y compañeros de trabajo.

Alexandre Affonso

Obstáculos metodológicos
“La cuestión trans se ha erigido como un reto para el quehacer científico”, reflexiona Veras, de la Santa Casa. Sucede que, según ella, el campo de la epidemiología se caracteriza por utilizar métodos analíticos exactos que, por lo general, son incapaces de captar las complejidades que involucran las identidades de género. “Las investigaciones epidemiológicas, por ejemplo, utilizan métodos cuantitativos que determinan categorías bien definidas, que resultan apropiadas para los análisis estadísticos. ¿Cómo captar los límites y las demarcaciones en una población cuya identidad de género se caracteriza por su fluidez?”, se pregunta. Una de las maneras de sortear estas dificultades es mediante un diálogo más estrecho con los investigadores del campo de las ciencias humanas y en particular, de la antropología. Merced a este intercambio ha sido posible incorporar diferentes perspectivas teóricas y metodológicas que, al mismo tiempo, permiten captar la información común de las poblaciones analizadas, como así también adentrarse en las especificidades de los grupos minoritarios. “La interlocución entre los métodos cualitativos y cuantitativos hace posible incorporar diversas variables en los análisis epidemiológicos y ha dado lugar a herramientas para el recabado de datos que hacen factible un abordaje interseccional de la cuestión trans”, dice la epidemióloga.

El sociólogo Gustavo Gomes da Costa, de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), se enfrentó a un desafío metodológico similar en su investigación sobre la presencia de personas LGBTQIA+ en los partidos políticos (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 264). “En el marco del estudio, tuve que crear categorías para poder mapear quiénes se identificaban como no binarios o asexuales. Hay que desarrollar metodologías para lidiar con estas complejidades”. Gomes da Costa comenta que en los últimos tres años, las investigaciones sobre el tema se han visto en dificultades para obtener financiación y señala el papel clave que desempeña la FAPESP en el apoyo a los proyectos en materia de salud pública y antropología.

Cuando sostiene que no existen solamente dos sexos biológicos, el psiquiatra Saulo Vito Ciasca, coordinador del área de la salud de la organización Alianza Nacional LGBTI+, también reconoce la existencia de las múltiples categorías que abarca la diversidad sexual y de género. Con base en esta premisa, el libro Saúde LGBTQIA+ – Práticas de cuidado transdisciplinar (editorial Manole, 2021) repasa los resultados de las investigaciones en las que se basa el trabajo de los profesionales de la salud con este público. Ciasca, uno de los editores de la obra, recuerda que alguien caracterizado típicamente como perteneciente al sexo masculino tiene pene, testículos, cromosomas XY y un predominio de la testosterona en su cuerpo. “Sin embargo, hay situaciones en las que el sexo genital no se corresponde con el sexo cromosómico u hormonal, de manera tal que el individuo puede tener vulva, aunque sus cromosomas sean XY, o tenga barba y vos gruesa”, refiere a modo de ejemplo. Asimismo, menciona la existencia de personas con genitalidad atípica, por ejemplo, dotados de pene y vulva simultáneamente. “Desde nuestra perspectiva cultural, los individuos deben tener pene para ser varón o vulva para ser mujer. Cualquier otra posibilidad se toma como una malformación biológica o un error genético que se debería corregir, algo que considero antiético”, dice Ciasca, recordando que hay culturas que reconocen otros géneros. En la región del istmo de Tehuantepec, en el estado mexicano de Oaxaca, son tres: femenino, masculino y las llamadas popularmente “muxes”, que son personas no binarias con expresión de género femenina, es decir, personas que socialmente manifiestan características femeninas, pero no se identifican como varón ni como mujer.

Transgénero o Transexual
Designa a los individuos que se identifican con un género diferente del que les fue atribuido al nacer

Individuo no Binario
Es aquel que no se percibe como perteneciente exclusivamente al género femenino o masculino

Travesti
Adopta un rol de género femenino y no se reconoce como varón o mujer, sino como miembro de un tercer género

LGBTQIA+
Siglas de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, queers, intersexuales, asexuales y otras diversidades de sexo y de género

Fuente Jesus, J. G. Orientações sobre identidade de gênero: conceitos e termos. Brasília, 2012

Atenta a las especificidades de la salud de la población trans, la endocrinóloga Karen Seidel, directora del Departamento de Endocrinología Femenina, Andrología y Transexualidad de la Sociedad Brasileña de Endocrinología y Metabología (SBEM), señala otros desafíos vinculados con los análisis de laboratorio. “Los laboratorios suelen utilizar valores de referencia femeninos para evaluar los resultados de los exámenes de varones trans, por ejemplo, lo que puede perjudicar su tratamiento hormonal. En situaciones en que el individuo realiza la reposición de la testosterona, deben considerarse valores de referencia masculinos” alerta. Como coordinadora del Consultorio Multiprofesional de Identidad de Género del Instituto Estadual de Diabetes y Endocrinología Luiz Capriglione (Iede) de la Secretaría Estadual de Salud (SES) de Río de Janeiro, ella informa que, para mitigar estos problemas, la SBEM elaboró en 2019 un documento con directrices destinado a los laboratorios públicos y privados de diagnóstico médico para el cuidado del público trans.

Con una perspectiva similar, el endocrinólogo Magnus R. Dias da Silva, coordinador del Núcleo de Estudios, Investigación, Extensión y Asistencia a las Personas Trans “Profesor Roberto Farina”, de la Universidad Federal de São Paulo (Núcleo TransUnifesp), reconoce, por ejemplo, que “existen mujeres con y sin vagina, mujeres con y sin próstata”. Roberto Farina fue un profesor de cirugía plástica de la Escuela Paulista de Medicina de la Unifesp que, en la década de 1970, realizó la primera cirugía de reasignación genital en Brasil. Dias da Silva estudia el efecto de la terapia hormonal en un modelo animal, en el cual evalúa la seguridad de la dosis y los dos tipos de hormonas más habituales utilizadas por la población transgénero. Hace tres años, otra médica de la Unifesp, la ginecóloga Marair Gracio Ferreira Sartori, se convirtió en pionera, junto a su equipo, al realizar una histerectomía con congelación de gametos de un varón trans. “Este individuo ya se había sometido anteriormente a una mastectomía, pero seguía sintiéndose incómodo con el sangrado propio de su período menstrual”, relata Sartori, recordando que la extracción del útero tiene consecuencias sobre la capacidad reproductiva. Teniendo en cuenta este aspecto, investigadores del núcleo coordinado por Dias da Silva y de los departamentos de reproducción humana, ginecología y urología de la Unifesp, coordinados por Renato Fraietta, se reunieron para buscar una solución a lo que se planteó como un problema. “A partir de ese diálogo, diseñamos una técnica por medio de la cual pudimos extirpar el útero del paciente, pero preservamos su tejido ovárico. Quedamos sorprendidos al comprobar que él tenía células viables en los ovarios, aun cuando estaba en tratamiento hormonal con testosterona desde hacía varios años”, relata, explicando que los óvulos fueron congelados contemplando una posible fertilización a futuro. Actualmente, Dias da Silva, Fraietta y Sartori están estudiando técnicas que permitan preservar la fertilidad de los pacientes trans sometidos a terapias hormonales o que optan por la cirugía de reasignación genital.

La endocrinóloga Berenice Bilharinho Mendonça, de la Facultad de Medicina (FM) de la USP, informa que la proporción estimada de mujeres trans en Brasil es de 1 de cada 100.000 individuos y la de los varones trans, 1 de cada 30.000. Ella explica que los sujetos transgénero se desarrollan a partir de influencias multifactoriales, que abarcan aspectos genéticos, hormonales y del ambiente en el que viven. “El individuo reconoce su identidad de género muy pronto, cuando tiene 5 o 6 años. He oído relatos de pacientes que recordaban haber ensuciado vestidos cuando tenían 2 o 3 años, porque no se reconocían como niñas”, refiere. Ella explica que el reconocimiento de la transgeneridad se realiza a través de una evaluación psicológica a cargo de profesionales capacitados en el área, un proceso que dura al menos seis meses. En cambio, los casos de genitalidad atípica, en su gran mayoría constituyen el resultado de una mutación genética que incide en la formación de las gónadas y los genitales (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 170). En un proyecto actual que cuenta con financiación de la FAPESP, Mendonça estudia las alteraciones genéticas y epigenéticas relacionadas con ese fenómeno. “Uno de los objetivos del proyecto es la difusión de conocimiento sobre estas situaciones clínicas para simplificar el diagnóstico y disminuir los prejuicios”, informa, a la vez que menciona el libro, aún en proceso de impresión, donde se divulgarán los eventos analizados en el proyecto.

Alexandre Affonso

Para los casos en los que la trangeneridad se detecta en la infancia, el coordinador del Consultorio Transdisciplinario de Identidad de Género y Orientación Sexual del Instituto de Psiquiatría del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la USP, Alexandre Saadeh, recuerda que el Consejo Federal de Medicina, en su Resolución nº 254/2019, establece que el tratamiento a base de hormonas solo está permitido mediante el cumplimiento de protocolos de investigación. “Esto significa que se necesitan evidencias científicas para validar la pertinencia de las intervenciones, atendiendo a que algunas de ellas son irreversibles”, informa. El consultorio externo que él coordina atiende hoy en día a 80 niños y 180 adolescentes. “Recibimos a niños de 3 a 5 años, etapa en la que la identidad de género comienza a definirse en una asociación profunda con un género determinado, en tanto que otras son fluidas y se definen en el transcurso de las consultas. En tanto, existe una minoría que no se define y concertamos con las familias el protocolo que ha de adoptarse”, explica, teniendo presente que los intentos de suicidio son 10 veces más frecuentes entre las personas transgénero. “A causa de la pandemia, que nos obligó a suspender la atención en consultorio durante algunos meses, estamos con una demanda acumulada. En este momento, más de 180 familias aguardan turno para consulta”.

Carmita Abdo, fundadora y coordinadora del Programa de Estudios de la Sexualidad del HC-USP y presidenta de la Asociación Brasileña de Psiquiatría, hace hincapié en que los conceptos de sexo y género se están transformando rápidamente. “Hasta hace 20 años, se pensaba que los individuos eran varón o mujer. Hoy en día, sabemos que existen personas con condiciones múltiples, y esto ha modificado la comprensión médica sobre las cuestiones de género e identidad”, reflexiona. Esta nueva comprensión repercute en los planes de estudio de las facultades de medicina. Desde hace más de una década, Abdo coordina en la USP una materia optativa sobre la diversidad sexual y de género. En la actualidad, la Unifesp dispone de una cátedra similar, cuyo contenido está siendo actualizado para que el tema pueda tratarse de manera transversal, abarcando diversas áreas. Hace dos años, el hospital Santa Casa de Misericordia de São Paulo también abrió un consultorio externo para la atención de las personas trans. En él, los estudiantes de medicina de la institución pueden participar a partir del quinto año de la carrera. “A pesar de que aún no es un contenido obligatorio, estamos dando los primeros pasos con miras a cambiar la formación de nuestros médicos”, concluye Veras.

Estrategias de Resistencia
El análisis de las trayectorias individuales y los lugares de socialización revelan aspectos de la historia de las diversidades de género

Los documentos oficiales y los periódicos antiguos han permitido recuperar la historia de la población LGBTQIA+ en diferentes lugares de América Latina, poniendo de relieve su relación con las esferas del poder y las estrategias adoptadas para poder sobrevivir, aun en condiciones adversas. En su investigación posdoctoral desarrollada en la Universidad del Estado de Río de Janeiro (Uerj), el pedagogo Amaral Arévalo reconstruyó el legado de esas identidades en El Salvador desde la época colonial, a través del análisis de los archivos policiales, noticias en periódicos y documentos almacenados en la Biblioteca Nacional del país. “En los archivos históricos, la fecha más lejana en el tiempo en la que hallé alguna referencia a las prácticas sexuales disidentes fue el año 1765”, informa.
Según él, la lectura del material producido en los primeros años del siglo XX pone de manifiesto el esfuerzo de los gobernantes para combatir y censurar las prácticas homosexuales. “Los documentos revelan, por ejemplo, que una de las preocupaciones de aquella época era impedir que los baños públicos funcionaran como puntos de encuentro y de relación entre la población masculina”, informa.
Más adelante, a partir de la década de 1940, los documentos consultados empiezan a denotar la mirada discriminatoria de la sociedad. Al mismo tiempo, se registran movimientos de resistencia e insubordinación contra las autoridades locales. “En los archivos públicos de El Salvador, los documentos oficiales donde constan los procesos entablados contra personas pertenecientes al colectivo LGBTQIA+ están archivados en cajas sin identificación, lo que dificulta la realización de investigaciones. Además, el acceso a los archivos oficiales de la guerra interna, entre 1980 y 1992, sigue estando prohibido”, relata. Según Arévalo, existen rumores sobre las masacres perpetradas en aquel período por el ejército salvadoreño contra las trabajadoras sexuales trans, pero su comprobación depende de la posibilidad de tener acceso a dicha documentación.

Un trabajo minucioso
Desde hace más de 20 años, comprometido con la recuperación de la memoria LGBTQIA+ de Belo Horizonte, el investigador independiente Luiz Morando, doctor en literatura comparada por la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), rescata la trayectoria de individuos que vivieron en la capital del estado a partir de 1917, buscando registros e información en los archivos policiales, expedientes judiciales y periódicos de la época, a los que se suman los relatos orales. Sus investigaciones han dado lugar a la publicación de dos libros. Uno de ellos es la biografía de la travesti Cintura Fina (1933-1995), considerada un ícono fundamental de la memoria LGBTQIA+ en Brasil.
En el marco de su investigación, Morando halló una noticia publicada en una edición de 1952 del Diário de Minas, alusiva a la presentación, en una comisaría de Belo Horizonte, de un hombre y dos mujeres. Según consta en la noticia, este hombre le habría solicitado al comisario que conversara con una de las mujeres, con la cual estaba casado, ya que ella lo había abandonado para irse a vivir con la otra mujer. “La compañera de su esposa se llamaba Feliciana Campos de Oliveira, y era una persona en transición al género masculino, que poco tiempo después se convirtió en Edmundo de Oliveira”, relata. En 1981, en otro periódico, el investigador descubrió otra serie de noticias relacionadas con el universo trans. Se trataba de un vigilante nocturno, quien, tras haber fallecido a causa de un ataque cardíaco, se descubrió que se trataba de “una mujer vestida como varón”. “Esa persona era, en realidad, el tal Edmundo de Oliveira, quien había hecho su transición en una época en la que los tratamientos hormonales no estaban disponibles. La confirmación tuvo lugar en el Instituto Médico Legal”, relata. Para Morando, este episodio deja constancia de que, a lo largo de la historia, las personas trans han creado estrategias para circular por la ciudad, trabajar y casarse conforme a su identidad de género.

Este reportaje ha sido realizado con la ayuda de una beca de producción periodística concedida a Christina Queiroz por la Fundación Gabo y el Instituto Serrapilheira, con el respaldo de la Oficina Regional de Ciencias de la Unesco para América Latina y el Caribe.

Proyectos
1.
Diagnóstico molecular de los trastornos de la diferenciación sexual (nº 97/01196-1); Modalidad Proyecto Temático; Investigadora responsable Berenice Bilharinho Mendonça (USP); Inversión R$ 608.743,81
2. ¿Existe una Universidad en jerga pajubá?: Disputas y tensiones en la producción de las personas trans como sujetos de conocimiento (nº 19/06630-2); Modalidad Beca de maestría; Investigadora responsable Regina Facchini (Unicamp); Beneficiaria Brume Dezembro Iazzetti; Inversión R$ 20.006,78

Artículos científicos
LICHTENECKER, D. C. K. et al. Cross-sex testosterone therapy modifies the renal morphology and function in female rats and might underlie increased systolic pressure. Clinical and Experimental Pharmacology and Physiology. v. 48, n. 7, p. 978-86. 2021.
SPIZZIRRI, G. et al. Proportion of people identified as transgender and non-binary gender in Brazil. Nature – Scientific Reports. 11, 2240. ene. 2021.

Libros
CIASCA, S. V. et al. (org.). Saúde LGBTQIA+ – Práticas de cuidado transdisciplinar. São Paulo: Manole, 2021.
NASCIMENTO, L. C. Transfeminismo. São Paulo: Editora Jandaíra, 2021.

Informe
Registro de las personas trans en el municipio de São Paulo. Centro de Estudios de la Cultura Contemporánea (Cedec). ene. 2021.

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