guia do novo coronavirus
Imprimir Republicar

Buenas prácticas

El asedio a las citas manipuladas

Editoriales y publicaciones empiezan a combatir la conducta fraudulenta de editores y revisores en el proceso de evaluación de artículos

Picture Post/ Hulton Archive/ Getty Images

El biofísico Kuo-Chen Chou, un chino radicado en Estados Unidos, fue despedido del consejo editorial del periódico científico Journal of Theoretical Biology (JTB), y del cuerpo de revisores de otro, Bioinformatics, acusado de manipular en beneficio propio el proceso de revisión de artículos. Ambas revistas descubrieron que Chou les pedía a los autores de los papers que evaluaba que mencionasen en las referencias bibliográficas trabajos firmados por él, con el propósito de inflar en forma irregular el impacto de su producción científica. Esa práctica, a la cual se la conoce como cita coercitiva, fue calificada como “mala conducta del más alto nivel” en el editorial del JTB que anunció su expulsión, publicada al final del mes de enero.

Según se lee en el texto, que no mencionaba el nombre de Chou, un editor de la revista recomendó a autores de decenas de artículos que citaran trabajos de su autoría y, en algunos casos, en la lista de papers sugeridos constaban más de 50 artículos. La editorial Elsevier, responsable del JTB, confirmó que el editor exonerado de su cargo era Chou.

El biofísico, quien actualmente tiene 81 años, graduado en la Universidad Nanjing, hizo carrera en la industria farmacéutica de Estados Unidos. En 2003 se jubiló trabajando en la compañía Pfizer y creó la organización no gubernamental (ONG) Gordon Life Research Institute en la ciudad de Boston, una red de 26 investigadores, mayoritariamente de nacionalidad china, interesados en idear herramientas computacionales capaces de explicar fenómenos biológicos. Es el padre del bioquímico James Chou, docente de la Escuela de Medicina de la Universidad Harvard.

Para inflar el impacto de su producción científica, Kuo-Chen Chou sugería la inclusión de decenas de referencias a sus trabajos en los papers que revisaba

Según consta en la base de datos Scopus, Kuo-Chen Chou ostenta una producción científica asombrosa: son 602 artículos publicados que recibieron 58 mil citas. Su índice h es de 135, eso significa que es autor de al menos 135 artículos que obtuvieron 135 citas cada uno. Para darse una idea de la magnitud de semejante puntaje, esa cifra solo fue alcanzada por un único ganador del Premio Nobel (el biólogo molecular alemán Thomas Südhof) de una lista de 25 laureados evaluada en un artículo sobre los límites del índice h que fue publicado en 2016 en la revista Frontiers in Human Neuroscience.

Entre 2014 y 2018, Chou figuró en la lista de los “investigadores altamente citados” que divulga anualmente la empresa Clarivate Analytics, que mantiene la base de datos Web of Science. El año pasado su nombre fue excluido de la lista, luego de que Clarivate detectara un patrón anormal de citas y autocitas en sus trabajos.

La modalidad manifiesta con la que actuaba acabó por llamar la atención de la revista Bioinformatics, que inició una investigación sobre su comportamiento. Jonathan Wren, editor asociado de la publicación, descubrió que cada manuscrito que Chou revisaba para Bioinformatics, sugería el agregado de un promedio de 35 citas, y el 90% de ellas eran artículos en los que él figuraba como coautor. “La magnitud de sus pedidos choca”, expresó Wren en declaraciones para la revista Nature. “Pero lo más asombroso es que esos patrones sospechosos de citas se remontan a décadas y los autores se ceñían a los pedidos con una frecuencia sorprendente”. Forma parte del trabajo de los revisores de artículos científicos sugerirles a los autores la inclusión de referencias, pero eso genera una situación embarazosa –por no decir un conflicto de intereses– cuando esas citas aluden a trabajos de los propios revisores. Los autores pueden acatar o no las recomendaciones, pero saben que corren el riesgo de que su artículo sea rechazado en caso de discordar con ellas.

Jonathan Wren informó al Journal of Theoretical Biology y a otras publicaciones del mal comportamiento del revisor chino. Según el editor, que está desarrollando un algoritmo capaz de detectar pautas anómalas de citas, al menos otros tres periódicos en los cuales el investigador colaboraba iniciaron investigaciones. El escrutinio del JTB descubrió que Chou, a veces revisaba artículos empleando un seudónimo para no llamar la atención de sus colegas del cuerpo editorial. En algunas ocasiones, agregaba las referencias a sus artículos sin consultar al autor del paper durante el proceso de revisión.

1.000 euros se les ofrecen como bonus a los investigadores del Instituto de salud de Berlín que publiquen soluciones imprevistas

En otro comportamiento anómalo, también les pidió a algunos autores que cambiaran los títulos de los papers para incluir el nombre de algoritmos que él había creado. Al ser indagado por la revista Nature, Chou manifestó que las menciones a sus algoritmos no las había obtenido en forma coercitiva, sino como fruto del reconocimiento a su eficacia. Y se rehusó a responder las preguntas referentes a sus prácticas de citas.

El caso del chino no es algo aislado y revela que las editoriales de periódicos científicos están poniendo mayor atención para combatir las citas coercitivas. En 2017, el experto en suelos Artemi Cerdá, de la Universidad de Valencia, en España, renunció al consejo editorial de la revista Geoderma luego de ser acusado de utilizar su cargo para multiplicar las referencias a su producción científica. Una investigación promovida por la Unión Europea de Geociencias y por la editorial Elsevier, responsable de Geoderma, confirmaron la mala conducta.

En septiembre del año pasado, Elsevier anunció que estaba investigando a cientos de revisores y editores de sus revistas sobre los cuales pesaban sospechas de fraude, tal como la práctica de citas coercitivas. Dos expertos en publicaciones científicas, el holandés Jeroen Baas y la irlandesa Catriona Fennell, fueron designados para evaluar el trabajo de los revisores de artículos de las 3 mil revistas pertenecientes a la editorial. Un estudio preliminar sugirió que el 1% de los 55 mil académicos involucrados en el proceso de revisión de las publicaciones de Elsevier tienen la costumbre de solicitar la inclusión de menciones a artículos de su autoría en manuscritos ajenos.

El bloqueo de las citas coercitivas instaura nuevos dilemas para los editores. Uno de ellos hace referencia a qué hacer con aquellos artículos que, si bien no plantean ningún problema en cuanto a su contenido, contienen referencias bibliográficas incorporadas en forma fraudulenta. La editorial Elsevier está debatiendo este tema y considera como opción, por ejemplo, realizar retractaciones únicamente de las citas de artículos, sin descalificar al paper. Otra posibilidad, según le dijo Catriona Fennell a la revista Nature, es publicar correcciones en los artículos, suprimiendo las referencias.

Republicar