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Tecnociencia

El peligro de las supererupciones

Duró algunos años el efecto de las erupciones de los volcanes Tambora en 1815, el Krakatoa en 1883 y el Pinatubo en 1991. Quedó en el aire una nube de gotas de ácido sulfúrico, que reflejaba y absorbía la radiación solar, al margen de retener el calor de la Tierra, alterando el clima global. Supererupciones como éstas representan una amenaza a la civilización humana, pues podrían afectar la producción de alimentos, los viajes aéreos y las telecomunicaciones, según advirtió un grupo de trabajo de la Sociedad Geológica de Londres. De acuerdo con el informe firmado por Steve Sparks, de la Universidad de Bristol, y por Stephen Self, de la Open University, ambas de Inglaterra, el impacto de estos megaeventos es comparable con la colisión contra el planeta de un asteroide de 1 km de diámetro –y las probabilidades de suceder son entre cinco y diez veces mayores. Se estima que puede haber erupciones lo suficientemente intensas como para causar un desastre global cada 100 mil años.

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