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Tecnología Ecología

El perfume de la Amazonia

El uso de hojas y ramas eleva en un 25% la producción de aceite esencial de palo de rosa

Maquinaria antigua y una idea innovadora: una máquina de vapor impulsa a los aparatos que extraen el aceite de la hoja del palo de rosa

Eduardo Cesar desde Maués, AmazonasMaquinaria antigua y una idea innovadora: una máquina de vapor impulsa a los aparatos que extraen el aceite de la hoja del palo de rosaEduardo Cesar desde Maués, Amazonas

En Maués, ciudad del interior del estado de Amazonas, actualmente con un cura recientemente electo como alcalde, se ha reiniciado la extracción de aceite de árboles de palo de rosa, que se utiliza para elaborar perfumes. Pero con una novedad: no sólo se aprovecha el tronco de la Aniba rosaeodora, tal como se hacía antaño, sino también las ramas y las hojas, como resultado del trabajo de especialistas de centros de investigación y universidades de São Paulo, Pará y Amazonas en conjunto con los productores. El uso de ramas y hojas deriva en un incremento de la producción en un 25% sin ningún gasto adicional en materia prima, equipamiento o modificaciones de las técnicas de producción, que son exactamente las mismas que se adoptaron para extraer el aceite de los troncos de los árboles de palo de rosa. Por lo tanto, no hubo que desarrollar nuevos materiales o nuevas técnicas de producción. El trabajo difícil, que insumió 10 años, consistió en elaborar los argumentos capaces de convencer a los productores a hacer algo que, aunque era sencillo, nunca se había hecho: aprovechar un material que antes se descartaba.

La posibilidad de ampliar el uso del palo de rosa está estimulando su cultivo y reduciendo la tala de árboles en la selva, hasta hace pocos años, la única fuente de materia prima. Durante casi un siglo, la tala de árboles nativos fue tan intensa que estuvo a punto de provocar la desaparición de esa especie en las áreas más accesibles e impulsó la creación de leyes rigurosas para regular el corte y la explotación del palo de rosa, utilizado esencialmente para la producción de aceite aromático, en función de su madera blanda, descartada para otros usos.

El reinicio de la producción de aceite de palo de rosa podría reactivar el interés de los grandes productores de perfumes, que dejaron de incluir ese componente en sus productos a causa del abastecimiento irregular o de presiones de los consumidores, preocupados por la posibilidad de desaparición de esa especie de árbol de la Amazonia. “El Chanel nº 5 contenía palo de rosa, pero no lo incluye desde hace algunos años”, dice el perfumista Olivier Paget, de Mane, una empresa productora de fragancias. Desde 1990, él ya no incluía ese aceite en sus fórmulas y ni siquiera lo tenía disponible. Los colegas más veteranos referían que la calidad de los lotes era irregular, así como la disponibilidad. Actualmente Paget lo tiene en cuenta nuevamente. A pedido de Chamma da Amazônia, una empresa de Belém que elabora perfumes y extractos a partir de plantas de la región, él desarrolló una colonia masculina con un 5% de aceite de hojas de palo de rosa entre otros 37 componentes, entre ellos, tomillo, nuez moscada y geranio. Si prospera, el Eau de l’Amazonie será uno de los primeros productos nacionales que contengan aceite de hojas de palo de rosa.

“Hace tres años que queremos lanzarlo”, comenta Fátima Chamma, directora de la empresa. Uno de los mayores obstáculos radica en las leyes, en particular el decreto provisorio 2.186, que impone pautas rigurosas para el acceso a la biodiversidad y el reparto de beneficios. La colonia, que fue presentada en junio en la Río+20, puede comenzar a producirse experimentalmente en 2013, en tanto y en cuanto la provisión de materias primas se regularice y la legislación lo permita. “Respetaremos los límites establecidos por los organismos gubernamentales”, dice ella. Para colmo, en 2010, el palo de rosa entró en la lista de productos controlados por la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (Cites) y, a partir de entonces, la exportación del aceite comenzó a ser monitorizada y certificada según los estándares internacionales que garantizan la continuidad de la especie.

A todo vapor
Ahora las cosas parecen haberse encausado. A finales de octubre, ni bien recibieron la autorización del Ibama para iniciar la tala del palo de rosa cultivado desde 1989, los Magaldi, de una de las familias más tradicionales de Maués, pusieron en funcionamiento la maquinaria de la central de producción, ubicada al final de la avenida costanera, junto a las playas de arena blanca, sólo visibles en esta época del año, cuando el río está en bajante, con un cauce de tan sólo cinco kilómetros de ancho.

050-055_Pau_Rosa_202Los equipamientos son sencillos, antiguos y potentes. Utilizando el agua del río, una caldera rescatada de un remolcador que se hundió hace décadas produce el vapor que alimenta un motor, también recuperado del remolcador. La salida del vapor excedente produce un sonido estridente y rítmico, similar al de una locomotora de vapor. Por medio de correas, el motor acciona una sierra circular, que corta los troncos, un molino que tritura los trozos y ramas en segundos, y las cintas transportadoras que llevan el material triturado hasta los seis destiladores acoplados a condensadores y separadores.

Luego de un día de destilación con vapor, el mismo método empleado para producir aceite de eucalipto, menta y otras plantas aromáticas (vea la infografía), ya se puede recoger el espeso líquido verde claro. El manipuleo de la madera y de las hojas, así como la recolección del aceite, dejan en el aire un aroma cítrico y dulzón que, para alguien con un olfato rudimentario, recuerda al de la melisa.

“Ahora aprovechamos incluso el aserrín producido durante el corte de los troncos”, celebra Carlos Magaldi, uno de los encargados de la producción. “Ya no descartamos nada”. Su padre, Zanoni Magaldi, de 77 años, quien heredó a su vez la usina de su abuelo, Francisco Magaldi, y la reformó a partir de la década de 1960, instalando la maquinaria actual, reitera: “Éste es el camino”. Hoy en día ellos son los únicos productores en Maués (entre los pocos existentes en el estado de Amazonas), puesto que el resto de las empresas locales dedicadas a la extracción de aceite de palo de rosa cerraron por falta de madera o por las crecientes restricciones legislativas.

Como pasaron casi un año sin producir, a la espera de la autorización del Ibama, ahora los Magaldi tienen prisa. De un stock de 11 mil árboles, que comenzaron a plantar en 1989 previendo que la madera podría escasear durante los años siguientes, ellos quieren procesar 200 árboles enteros y las hojas y ramas de otros mil.

Ellos saben que podrían producir solamente con ramas y hojas, contribuyendo aún más a la recuperación de la especie, pero están produciendo una mezcla de aceite de madera del tronco y de las ramas y hojas por dos motivos. El primero es que hay una demanda latente, dado que la producción estuvo detenida hasta ahora, mientras no obtenían la luz verde del Ibama, fundamental para asegurarse el certificado de origen del aceite y poder comercializarlo. El segundo, radica en que ellos consideran que el blend cuenta con mayor aceptación entre los clientes. “El aroma del aceite extraído solamente de las hojas no es tan bueno”, asegura Magaldi padre.

Para febrero de 2013, pretenden producir 10 tambores [cada tambor contiene 180 kilogramos (kg)]; siendo que la primera producción aprovechando ramas y hojas, llevada a cabo a finales de 2011, rindió 14 tambores. El aceite se les venderá a un precio entre 160 y 200 dólares el kilogramo a empresas de Estados Unidos, Europa y Japón, que a su vez lo revenden a los productores de perfumes.

“Ya no necesitamos la madera de la selva”, asegura Carlos Magaldi, basándose en la superficie sembrada, de 14 hectáreas, dividida en sectores con árboles de distintas edades, y con planes de sembrar 10 mil retoños, que por ahora permanecen a resguardo en un vivero contiguo al galpón.

La argumentación de la ciencia
Actualmente los argumentos a favor del uso completo parecen obvios, pero hace pocos años no lo eran. “Las ramas y las hojas contienen un 1,8% de aceite, mientras que la madera del tronco, a lo sumo, contiene un 1%, señala el químico Lauro Barata, investigador asociado del Instituto de Química de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) y profesor visitante en la Universidad Federal del Oeste de Pará (Ufopa), en Santarém, estado de Pará. Barata relevó la posibilidad de aprovechar las hojas, en 2000, mediante un mapeo del mercado productor y consumidor para Chanel. La utilización de las hojas fue uno de los escenarios posibles que presentó como forma de mantener la producción de aceite y silenciar las acusaciones de organizaciones ambientalistas acerca de que la empresa perfumista francesa estaría contribuyendo a la extinción de esa especie de árbol de la Amazonia. Al comienzo, su único argumento para extraer el aceite de las hojas radicaba en un artículo de 1957 cuyo autor era el químico checo nacionalizado brasileño Otto Gottlieb que apuntaba esa posibilidad. Durante los años siguientes, Barata fue a comprobarlo in situ, recogió hojas de plantaciones experimentales en Belém, Santarém y Manaos, y pronto dedujo que su hipótesis tenía asidero.

Producción en marcha: una caldera produce el vapor que alimenta un motor

Eduardo CesarProducción en marcha: una caldera produce el vapor que alimenta un motorEduardo Cesar

“No resulta sencillo, pero debemos darlo a conocer”, dice. “Promocioné la idea en congresos donde el público mayoritario no lo constituían científicos, sino empresarios y perfumistas”. Durante las presentaciones que hacía y en los intervalos entre congresos, él abría un frasquito con aceite de hojas delante de los empresarios y perfumistas, quienes, después de inhalar el nuevo aroma, le manifestaban creer en la factibilidad comercial del aceite de hojas de palo de rosa.

En 2005 él ya había caracterizado químicamente al aceite de las hojas y al de la madera (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 111), pero el trabajo de persuasión todavía no había finalizado. En 2009 Barata sorteó otra prueba, al encontrarse con Zanoni Magaldi, a quien conociera años antes, cuando se encontraba realizando el estudio para Chanel. Éste lo escuchó con desconfianza, ya que esa posibilidad nunca antes se había contemplado, aunque pareciera tan sencilla, y decidió comprobarlo. Como primer paso les pidió a sus proveedores, que transportaban los troncos desde la selva, que también le llevasen ramas y hojas. Y en efecto, se podía obtener aceite de buena calidad; y es más, a los clientes les gustó. También evaluaron el rebrote del árbol. “Lo que nos impulsó a continuar fue notar el rápido rebrote, luego de la poda”, relata Carlos Magaldi. “Podamos un árbol y rebrotó por completo”.

Estudios realizados en la Unicamp, en la Ufopa y en el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa), en Manaos, indicaron que a partir de los tres años el palo de rosa ya puede podarse con el objetivo de extraer el aceite. Además, el aceite de árboles con 4, 10 y 15 años se mostró químicamente equivalente. Los análisis realizados en la Unicamp señalaron que el aceite es una combinación de 53 sustancias. La predominante, que le confiere su aroma particular, es el linalol, cuya concentración puede llegar a un 87% en la madera y a un 90% en las hojas. Presente también en otras plantas, tales como el Croton cajucara Benth, un arbusto conocido en la Amazonia con el nombre de sacaca, el linalol ha sido utilizado experimentalmente para combatir hongos y larvas de mosquitos tales como el que transmite el dengue.

Por ahora, el aceite de palo de rosa se produce tan sólo en la Amazonia brasileña –en la década de 1960 fue el tercer producto regional de exportación en importancia, detrás del caucho y la nuez de Brasil– pero se comenta que países vecinos están cultivando ese árbol para disputar un mercado mundial estimado en 40 toneladas anuales.

Barata cree que el cultivo de palo de rosa podría erigirse en una alternativa económica frente a la soja y el maíz, que se expanden en grandes propiedades de la Amazonia. “Si mis cálculos están correctos, una superficie pequeña, de 20 hectáreas, puede producir una tonelada de aceite por año, con un rendimiento de 100 mil dólares, 5 mil dólares por hectárea, el doble que el del maíz y la soja”, dice. “Por lo tanto, 2 mil hectáreas plantadas serían suficientes para abastecer a todo el mercado de consumo”. Su argumento se basa en que el palo de rosa saldrá de la lista de especies amenazadas de extinción a medida que se lo cultive más y se lo revalorice económicamente. Esto ya ha sucedido, recuerda él, con el asaí, anteriormente talado para la extracción del palmito y luego preservado y cultivado para producir los frutos ampliamente consumidos en Belém.

Centenares de plántulas de palo de rosa esperan el momento de ser trasplantados

Eduardo Cesar desde Maués, AmazonasCentenares de plántulas de palo de rosa esperan el momento de ser trasplantadosEduardo Cesar desde Maués, Amazonas

“Si tuviera dinero invertiría en palo de rosa”, afirma el ingeniero forestal Paulo de Tarso Sampaio, investigador del Inpa y docente en la Universidad Estadual de Amazonas, quien trabaja con ese árbol desde hace 20 años. “Apuesto en su cultivo, no en la extracción”. Hace ocho años él repartió los plantines que cultiva en un vivero del Inpa entre agricultores y representantes de organizaciones no gubernamentales, que los plantan en áreas degradadas. La plantación más reciente, relata, se realizó en Presidente Figueiredo, a 125 kilómetros de Manaos, en conjunto con agricultores, que ocuparon cinco hectáreas con palo de rosa y otras tres especies de árboles: copaiba (Copaifera officinalis), andiroba (Carapa guianensis) y cumaru (Amburana cearensis), que también producen aceites esenciales con valor comercial.

Mientras relata lo que hizo, Sampaio coloca sobre la mesada de uno de los laboratorios donde trabaja una botella de vino casi llena con un aceite verde claro, extraído de las hojas y ramas de palo de rosa de cinco años de edad cultivado en Maués, que Patrícia Sayuri Takeda, de su equipo, extrajo y analizó. En trabajos de campo, llevados adelante en cultivos comerciales como el de los Magaldi y en una reserva forestal de 10 mil hectáreas (100 kilómetros cuadrados) cercana a Manaos, Sampaio observó que el palo de rosa es un árbol muy sensible a la luz y a la competencia con otras plantas durante el primer año de vida, pero después crece profusamente y a los 3 años de edad aporta 16 kg de ramas y hojas. Según él, una de las mayores limitaciones para el cultivo de palo de rosa es la producción de semillas, muy depredadas por los tucanes mientras están en el árbol y, después de cosechadas, muy atacadas por los insectos.

El grupo del Inpa está analizando la distribución geográfica de la diversidad genética de las poblaciones autóctonas, métodos para detectar el origen de las semillas y brotes, las mejores formas de controlar las plagas, y la fertilización y el cultivo de palo de rosa. En Maués, los Magaldi ensayaron varias posibilidades y verificaron que lo más adecuado es espaciar los árboles 2,5 metros entre sí y 3 metros entre cada hilera de árboles.

El conocimiento adquirido se está difundiendo no sólo en artículos científicos, sino también en publicaciones con amplio alcance, tales como el Manual de sementes da Amazônia – Pau-rosa (Editora Inpa, 2011), del cual Sampaio es uno de los autores, y la Guia de propágulos e plantas da Amazônia (Editora Inpa, 2008, Premio Jabuti 2009), coordinada por el ecólogo e investigador del Inpa, José Luís Camargo.

Las herboristas de Belém
La articulación entre investigadores, empresarios, consumidores y representantes del gobierno puede ayuda a ampliar el uso tradicional de plantas para la producción de perfumes, extractos, tés, pomadas o medicamentos en el mercado conocido como Ver-o-Peso, en el centro histórico de Belém. Ahí, en decenas de puestos, las herboristas –generalmente son mujeres– venden cortezas de árboles, hojas, raíces y frascos de perfumes con nombres curiosos –Chama Freguês [Llama clientes], Pega Mulher [Trae mujer], Chora aos Meus Pés [Llora a mis pies], Dinheiro em Penca [Dinero en racimo]–, el clásico Cheiro do Pará, el Banho de Amor y pomadas tales como la de andiroba, indicada para la artritis, la artrosis y los dolores musculares. Una de las atracciones, que las vendedoras casi siempre promocionan, es el Viagra Natural, una mezcla compuesta con varios productos vegetales autóctonos: marapuanã, arranca-toco, embiriba, ginseng, guaraná, moleque-seco y jucá. La etiqueta, además de la composición, incluye la recomendación: “Tómelo tres veces al día”. La superposición de aromas agradables y desagradables y el vocerío generan una atmósfera embriagadora.

Clotilde Souza en su puesto de hierbas, bajo la protección de San Jorge, en el mercado Ver-o-Peso, de Belém: “Ésta es mi casa, mi trabajo”

Eduardo Cesar desde Maués, AmazonasClotilde Souza en su puesto de hierbas, bajo la protección de San Jorge, en el mercado Ver-o-Peso, de Belém: “Ésta es mi casa, mi trabajo”Eduardo Cesar desde Maués, Amazonas

“¿Ustedes conocen alguna mujer más hermosa que yo?”, le pregunta una mujer bajita, morocha y alegre a los que ingresan en una de las hileras de puestos de hierbas y perfumes. Se trata de Clotilde Melo de Souza, doña Coló, con ramitas de ruda sujetas a sus aretes con forma de ajíes rojos. Ella tiene 58 años y hace 33 que está ahí, en un puesto que tiene un San Jorge delante de los frascos de perfume, pomadas y extractos. Dos hijos y una hija suyos poseen puestos en el mismo corredor, casi en frente al de ella. “Esta es mi casa, mi trabajo”, se enorgullece. “De acá sólo me iré cuando me muera”.

Otra vendedora también es muy atenta, aunque desconfiada: “¿Ustedes no van a jorobarnos, cierto?”. En 2005, las herboristas se sintieron perjudicadas y denunciaron judicialmente a una empresa nacional de cosméticos que elabora perfumes a partir de las informaciones que ellas proveen, sin ofrecerles ninguna retribución. La implantación y difusión de nuevas técnicas destinadas a la extracción del aceite de palo de rosa quizá indique cómo sacar provecho de una planta nativa sin que derive en su exterminio y con beneficios compartidos.

Barata tiene 70 años y sabe que aún queda mucho por hacer. Tal como ocurrió con el palo de rosa, los avances exigirán bastante investigación y persuasión. Él comenta que convenció a un plantador de soja de Santarém para que cediera una zona de dos hectáreas para hacer una plantación experimental de una hierba autóctona de la Amazonia, la priprioca (Cyperus articulatus), cuyo rizoma, que se vende en el mercado Ver-o-Peso por 5 reales la unidad, se utiliza para la producción de perfumes y puede generar ganancias en menos de un año, bastante menos que los cinco que requiere la soja. Otro proyecto para 2013 consiste en comenzar con los test del aceite de macacaporanga (Aniba parviflora), un árbol cuyas hojas también producen aceite aromático.

En el Inpa, Adriana Manhães, investigadora del equipo de Sampaio, dirigió un estudio que estableció la diferencia en la composición del aceite de las hojas y ramas de la preciosa, también llamada canelo de andaquíes (Aniba canelilla), a la que también se talaba para la extracción de aceite. Se estima en 350 el total de especies de plantas aromáticas de la Amazonia, pero tan sólo 10 se aprovechan comercialmente en perfumes, medicamentos, cosméticos o productos capaces de dejar un aroma agradable en el cuerpo, en la ropa o en los hogares.

Artículos científicos
MANHÃES, A. P. et al. Biomass production and essential oil yield from leaves, fine stemes and resprouts using pruning the crown of Aniva canelilla (H.B.K) (Lauraceae) in the Central Amazon. Acta Amazonica. v. 42, p. 355-62, 2012.
FIDELIS, C. H. V. et al. Correlation between maturity of tree and GC GC qMS chemical profiles of essential oil from leaves of Aniba rosaeodora Ducke. Microchemical Journal. v. 1, p. 1-5. 2012.
FIDELIS, C. H. V. et al. Chemical characterization of rosewood (Aniba rosaeodora Ducke) leaf essential oil by comprehensive two-dimensional gas chromatography coupled with quadrupole mass spectrometry. The Journal of Essential Oil Research. v. 24, p. 245-51, 2012.

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