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Historia

Es tiempo de contar los sucesos nuevamente

El Archivo Público de São Paulo crea un mega sitio web con 360 mil documentos y un sistema de orientación para docentes

ARTE DE JÚLIA CHEREM CON IMAGEN DE PSD GRAPHICS SOBRE FOTOS DEL ARCHIVO DEL ESTADOLas imágenes se pueden descargar en alta resoluciónARTE DE JÚLIA CHEREM CON IMAGEN DE PSD GRAPHICS SOBRE FOTOS DEL ARCHIVO DEL ESTADO

No es  fácil consultar archivos públicos, y todo investigador lo sabe. El principal problema es la falta de tiempo para ir al local, buscar los documentos y ceñirse a los horarios preestablecidos. Sin embargo, desde diciembre, parte de este trabajo puede hacerse desde casa, mediante lo que se llama “investigación remota”. El Archivo Público del Estado de São Paulo (www.arquivoestado.sp.gov.br) acaba de presentar un mega archivo digital que reúne más de 360 mil imágenes de documentos y fotos que pueden bajarse en alta resolución. Esta iniciativa apunta a que aumente considerablemente no sólo la cantidad de investigadores que consultan el archivo, sino también la calidad, la magnitud y la diversidad de los estudios. “Todavía no podemos hacer una estimación, pero todo se redimensionará en gran escala”, sostiene entusiasmado el profesor Carlos de Almeida Prado Bacellar, coordinador de la institución. 

El nuevo sitio reúne, entre otros tesoros, la colección completa del periódico Última Hora y otra de la revista femenina A Cigarra, editada entre 1914 y 1956, además de documentos de los Núcleos Coloniales, haciendas colectivas que recibían a los inmigrantes llegados a Brasil a comienzos del siglo pasado. Los usuarios pueden tener acceso a la publicación electrónica Revista Histórica y al portal Memorias Reveladas, que contiene un riquísimo banco de datos sobre la lucha contra la dictadura. Existen también noticias siempre actualizadas sobre el sistema de archivos públicos, talleres pedagógicos y cursos de preservación. Y la cosa no termina ahí. La página de Memoria de la Prensa exhibe colecciones de diversos tipos de publicaciones, como el periódico anarquista A Lanterna, editado por Edgard Leuenroth a comienzos del siglo pasado. De algunas de estas publicaciones incluso ya están en el sitio sus colecciones completas. 

Noventa de los 200 empleados del archivo trabajan en las distintas etapas del proyecto, hasta que los documentos llegan a las pantallas de los usuarios. El Departamento de Preservación y Difusión del Archivo, sostiene el director Marcelo Lopes, sigue trabajando a ritmo intenso para ampliar el volumen de informaciones del sitio. Responsable de la custodia de la documentación permanente depositada en el archivo, entre las diversas acciones que promueve, señala el Memoria Pública, un programa de acción permanente cuyo objetivo es promover el acceso a los documentos que constituyen una parte de la memoria de la sociedad bajo responsabilidad del Estado. 

En el espacio dedicado al sector en la red, los internautas pueden conocer detalles sobre sofisticados procesos de restauración y también recibir consejos sobre la preservación de los sus propios documentos. Buena parte de la información se relacionada con el microfilmado y la digitalización del archivo, fundamental para el sitio. Son nada menos que 60 mil imágenes digitalizadas y/o microfilmadas mensualmente. Mediante estos procesos, además de facilitar la consulta del material, el centro también ayuda a preservar los originales. “En principio, todos los documentos son higienizados, reconstituidos o acondicionados”, comenta Lopes. 

De acuerdo con el director, su departamento trabaja con 35 personas especializadas en restauración y otros empleados, a los que se les imparte una capacitación. La prioridad sigue siendo microfilmar, porque es la forma más segura de conservación. Todos los rollos se guardan en un espacio climatizado. “Digitalizamos todas las imágenes que van al sitio y las guardamos en alta definición. Después las convertimos para internet”. Los documentos de la red se presentan en dos resoluciones: para lectura, de 150 DPI’s, y de 300 para bajarlos. Todo se hace con esmero, finaliza Lopes, para que el conocimiento llegue a la mayor cantidad de brasileños. 

En las aulas
El portal es grandioso para los estándares brasileños, y augura iniciar una nueva era en la investigación histórica brasileña, que repercutirá incluso en uso de internet en las aulas. Aunque los principales interesados son los investigadores de posgrado, uno de los focos consistirá en extender y estimular la consulta en clase por parte de estudiantes de todos los niveles  de graduación. A tal fin, un equipo de educadores de la institución creó una serie de actividades dirigidas a los docentes con miras a ampliar las posibilidades de aprendizaje de sus alumnos con  todo lo que el archivo ofrece. 

Son ejercicios que pueden aplicarse directamente por computadora, lo que incluye la búsqueda o la impresión de documentos y fotos y ejercitaciones o temas para el debate. “La idea era crear algo bastante interactivo, informar qué tenemos y qué hacemos dentro del archivo, proponer un módulo con libreto, porque muchas veces el docente se pierde a la hora de hallar medios para fijar más información en los alumnos”, explica Bacellar. “En el caso de historia en clase”, prosigue, los documentos se usan poco, toda vez que los educadores se orientan por los libros. Con el sitio, añade, “los alumnos podrá ver la fuente primaria de importantes acontecimientos de nuestro país, aprender cómo transcurrían los hechos en la práctica, de qué manera la policía política obraba contra los ciudadanos”. Al mismo tiempo, se enterarán de la existencia de otras formas de conocimiento, como el lenguaje, la caligrafía de cada época. “En resumen, es un complemento que va mucho más allá de lo usual, del modelo convencional de este tipo de sitio.” 

Bacellar cree que en tiempos de internet se hace necesario pensar en formas más agradables para seducir a estudiantes que no son los de la universidad. “Una cosa es hablar de la esclavitud por lo que dicen los libros, otra es ver un anuncio de venta de esclavos o de búsqueda de esclavos fugitivos”. El coordinador sostiene que no solamente los docentes del interior de São Paulo tendrán acceso a un gran manantial de información, sino los de todo país, puesto que muchos sucesos importantes de la historia de Brasil tuvieron más relevancia acá, como la inmigración y la represión durante el régimen militar. Y explica que la reformulación completa del sitio se basó en dos conceptos. Primeramente, la democratización del acceso al archivo de la institución. Después, la contextualización en el sentido de que el archivo ha venido almacenando, tratando y publicando en el transcurso del tiempo: antes de la reformulación, 85 mil documentos y fotos ya estaban en la red. Pero ahora, la cantidad trepó a 360 mil, y superará los dos millones a fin de año. 

ARCHIVO DEL ESTADOColección trae tanto imágenes (grupo de niños orientales) cuanto documentos antiguosARCHIVO DEL ESTADO

El portal tiene aún otras actividades educativas, como las exposiciones temporales, similares a las se hacen en cualquier museo físico. La primera celebra los 30 años de la amnistía política puesta en vigor durante la dictadura militar. En las imágenes y registros documentales, los cinco años de lucha hasta su concreción. Para facilitar la investigación, todo se organizó en forma de sitios temáticos. Inicialmente son tres: Memoria de la Prensa, Cotidiano de São Paulo e Inmigración, con una guía electrónica para navegar por todo ese contenido. Así, los investigadores pueden descubrir material desconocido para su trabajo o usarlo como punto de partida para el estudio de una determinada época o un tema histórico. 

La directora del Centro de Difusión y Apoyo a la Investigación, Haike Roselaine Kleber, dice que no es posible dimensionar el aumento de trabajos académicos desde que el archivo puso sus colecciones en internet. Pero cree que el crecimiento de las búsquedas tanto físicas como virtuales es bastante significativo. Según Kleber, la institución ha intentado en otro frente construir una relación fuerte con las escuelas y los docentes, valorando el acceso a las fuentes primarias y enseñando a usar el material de su archivo en clase. “Los sitios temáticos no son cerrados y tendrán actualizaciones constantes, sumados a los nuevos que estarán disponibles el año que viene. El caballito de batalla del modelo será siempre el trabajo en clase”. Esto no significa que los servicios convencionales queden relegados. Al contrario. El departamento editorial de obras impresas está siendo reactivado, con el montaje de un nuevo equipo.  En 2009 se publicaron dos títulos y otros cinco llegarán a comienzos 2010. “Nuestro foco consiste en explotar todas las posibilidades del archivo”, resalta. 

Preciosidades
El Centro de Archivo Iconográfico y Cartográfico del Archivo Público cuenta con alrededor de un millón y medio de imágenes, entre negativos, copias fotográficas, postales, caricaturas, ilustraciones, mapas y plantas. Una riqueza que se ve reflejada en el sitio también, como destaca Bacellar. A través de la guía del archivo – un instrumento de búsqueda presente en todas las páginas – los investigadores pueden ver por ejemplo todo el material del Centro de Archivo Permanente, que incluye siete kilómetros lineales de documentos públicos y privados. También alberga el llamado fondo Deops, con fotos históricas extraídas de los archivos de la represión; por cierto, es una de las atracciones del sitio, que exhibe desde la ficha de identificación de la comunista Olga Benario (entregada a los nazis por Getúlio Vargas) hasta una foto del integralista Plínio Salgado, festejando las bodas de plata de la AIB (Acción Integralista Brasileña). También en la página del fondo Deops hay una serie de instrucciones para realizar la investigación en los archivos de la represión, o para rescatar un dossier relativo al consultante o a alguien de su familia. 

En este momento se encuentran disponibles 5 mil imágenes online, y en junio de 2010 entrarán otras 82.500 fotos. Parte del sitio ofrecerá una “genealogía” de los municipios paulistas más importantes. Empezando por supuesto por el más antiguo: São Vicente, fundado en 1532. Están también las series documentales de oficios elevados al gobierno paulista entre 1822 y 1919, con informaciones fundamentales para aquéllos que pretenden entender la historia administrativa brasileña. Lauro Ávila Pereira, director del Departamento de Preservación y Difusión del Archivo, sostiene que hasta ahora el sitio se regía por una lógica archivística, que era poco funcional para la mayoría de los usuarios, que no son archivistas. “Pero ahora vamos a poner de relieve el concepto de memoria pública, para ir más allá los investigadores y llegar los estudiantes de grado y a los docentes de la enseñanza media”. Pereira recuerda que el nuevo sitio empezó a ser ideado en julio, y ya en agosto empezó su preparación. “Delineamos en el transcurso del montaje otras herramientas destinadas a reforzar la acción educativa que siempre nos orientó.” 

La FAPESP
Desde 1994, la FAPESP mantiene convenios con el Archivo Público para el montaje y la ampliación de infraestructuras diversas. El primero de éstos, por ejemplo, fue fundamental para la creación de la primera red de informática de la institución. Al año siguiente, recursos de la Fundación se destinaron a la compra de equipos de microfilmado y conservación del material fotografiado. En 2000 se destinaron 497 mil reales al montaje del laboratorio fotográfico y la climatización de los documentos, además de la actualización del sector de microfilmado. En esta fase, se digitalizaron 40 mil documentos, los  investigadores podían copiar los mismos en disquetes o CD’s y seguir sus investigaciones en casa. “Todo esto permitió que ocupásemos el edificio actual (al lado de la estación Tietê del metro)”, sostiene Lauro Pereira. 

Para Carlos Bacellar, debido a la tradición de la Fundación, la formalización de un acuerdo de cooperación fue fundamental para mantener y ampliar el trabajo. “Estamos mejorando y descubriendo nuevas necesidades permanentemente, y esperamos seguir contando con el apoyo de la FAPESP, porque somos un centro de preservación de la memoria pública y un agente multiplicador de la investigación en São Paulo y en Brasil”, añade Lauro Pereira.

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