Las calculadoras y otras herramientas en línea para estimar la huella de carbono de individuos particulares, empresas o eventos se han vuelto cada vez más comunes en Brasil. A partir del cómputo de datos accesibles, tales como el consumo de electricidad y gas, la generación de residuos, el uso de medios de transporte e incluso las transacciones financieras, estos instrumentos pretenden estimar el potencial contaminante de nuestros hábitos cotidianos. El resultado puede facilitar acciones concretas tendientes a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), responsables del cambio climático, como así también generar mayor conciencia ambiental en la vida diaria de los brasileños.
Algunas calculadoras también ofrecen la opción de compensar la huella de carbono a través de programas de reforestación, preservación de bosques o la compra de créditos de carbono. Algunas herramientas proporcionan información sobre la huella de carbono por sector, tales como compras, vivienda o alimentación; otras incluyen una comparación entre el resultado de la huella de carbono individual y los promedios mundiales.
Dependiendo de la metodología, una calculadora puede valerse de diferentes datos de entrada. Entre ellos, el consumo de energía, la movilidad y la generación de residuos. Esta información es procesada mediante factores de conversión, preferentemente adaptados a la realidad local, en estimaciones de kilogramos (kg) o toneladas (t) anuales de emisiones del equivalente de dióxido de carbono (CO2eq), término que representa diferentes GEI como una medida única de equivalencia de dióxido de carbono (CO2).
Cuanto más detallados son los datos recabados por una herramienta y cuanto más específicos los factores de conversión adoptados, más precisa tenderá a ser la estimación del impacto climático. Por ejemplo, ir caminando a comprar un pastel en la tienda de la esquina de alguna ciudad de Brasil, es diferente en términos de huella de carbono a manejar un coche alimentado con gasolina para comprar lo mismo en un supermercado de Estados Unidos, teniendo en cuenta el costo ambiental de la movilidad, de los ingredientes y la elaboración del pastel y del mantenimiento de un establecimiento comercial en cada país.
Una calculadora con carácter educativo puede tener un nivel de exigencia de datos de entrada inferior
El banco digital C6 Bank lanzó recientemente una calculadora en su aplicación. Con ella, todos los gastos del titular de una cuenta se convierten en una cifra que aparece en un “extracto de carbono” como kg de CO2eq. Con este extracto en mano, el cliente tiene la opción de compensar su huella mediante la compra de créditos de carbono de proyectos de preservación de la Amazonia. La cifra debitada se acredita en su totalidad a los socios del programa, según el banco.
“El cliente no tiene que hacer nada para disponer de esta información sobre su huella individual, porque el cálculo se basa en los gastos efectuados con las tarjetas de débito y crédito, los pagos electrónicos hechos a través del sistema Pix y las transferencias a personas jurídicas”, explica Marina Mancini, gerente de ESG (siglas de gobernanza social y ambiental) del C6 Bank. Según informa ella, las estimaciones de la huella de carbono se elaboran a partir de los principios del Greenhouse Gas (GHG) Protocol, un estándar de cuantificación de emisiones de GEI para gobiernos y corporaciones, el segmento al que pertenece la empresa en la que se efectuó la compra y los valores de referencia del mercado brasileño. “Más importante que conocer el valor exacto de la huella de carbono es permitirle al cliente tener consciencia del impacto que genera su perfil de consumo para que pueda adoptar medidas tendientes a reducir su huella individual”.
La ingeniera electricista Monica Carvalho, docente del Departamento de Ingeniería de Energías Renovables de la Universidad Federal de Paraíba (UFPB), está de acuerdo en que, más allá de los valores numéricos, un aspecto significativo de las herramientas de cálculo de la huella de carbono individual es su potencial didáctico.
“La idea es que el usuario pueda ver el resultado de su comportamiento actual en la calculadora y decidir: ‘mañana no voy a darme una ducha tan caliente’ o ‘no voy a utilizar el coche, iré en ómnibus’. A partir de ese momento, realiza un seguimiento del impacto ambiental de sus cambios de hábitos a través de la herramienta y empieza a cuestionarse: ‘¿Y si todos los vecinos hicieran lo mismo?’”, reflexiona Carvalho.
En un artículo publicado en la revista científica Research Society and Development, en 2021, la investigadora aborda el concepto y el desarrollo de una aplicación para medir el consumo de electricidad y la huella de carbono de los usuarios como una manera de despertar la conciencia ambiental. “La utilización de aplicaciones [app] contribuye a generar conciencia del rol que posee cada individuo como agente de cambio en un contexto a gran escala y a largo plazo”, señalan los autores del estudio.
También con el objetivo de estimular una participación más activa de particulares y empresas en la búsqueda de soluciones ambientales, la startup paulista Eccaplan ofrece en su plataforma calculadoras en línea y formas de compensar las emisiones de carbono. Una de las herramientas, que puede personalizarse para eventos específicos, mide las emisiones generadas por los desplazamientos en cualquier medio de transporte. Otra, que conlleva responder a un cuestionario más amplio, muestra la huella de carbono anual de una persona, evento o empresa.
“Hemos resuelto trabajar con individuos y empresas para demostrar que las actividades de cada uno tiene un impacto en el medio ambiente. Para fomentar esta educación fue que empezamos a crear nuestros diversos sistemas”, dice Fernando Beltrame, CEO de Eccaplan, fundada en 2008 con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI) y de la Universidad de São Paulo (USP).
“A veces, alguien que vive en São Paulo piensa que no puede hacer nada en la ciudad, porque los que están dañando el planeta son quienes deforestan la Amazonia”, dice Beltrame. Sin embargo, dice el empresario, todos, de alguna manera, influimos en el medio ambiente. “Este impacto puede calcularse para buscar la forma de reducirlo y compensarlo”.
Otras dos calculadoras de dióxido de carbono disponibles en forma online son las de las organizaciones no gubernamentales SOS Mata Atlântica e Iniciativa Verde, orientadas mayormente a los consumidores, que utilizan datos tales como el consumo de electricidad, gas y transporte para calcular las emisiones y ofrecer formas de compensarlas. Por su parte, el Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (Sebrae) pone a disposición en su plataforma un curso de 15 minutos que permite a micro y pequeños emprendedores calcular las emisiones asociadas a sus empresas y visualizar los sectores más contaminantes, como la electricidad y los residuos.
En su tesis doctoral defendida en la Universidad Federal de Viçosa (UFV), la ingeniera forestal Eliana Boaventura Bernardes Moura Alves evalúa los méritos y limitaciones de las herramientas de cálculo de la huella de carbono individual: su trabajo dio lugar a un artículo publicado en 2020 en la revista Carbon Management. Según ella, para que las estimaciones fueran más precisas, lo ideal sería que hubiera normas específicas que regulen la elaboración de estas herramientas, así como una mayor transparencia por parte de los desarrolladores de las calculadoras en cuanto a la metodología utilizada para generar los resultados.