
Hannoversche Kaffeemanufaktur/PexelsNormalmente descartada, la borra sirve como aditivo reforzando la resistencia de la mezcla con cementoHannoversche Kaffeemanufaktur/Pexels
Los granos de café molidos, una vez utilizados, se convierten en un residuo que va a parar a la basura o se utiliza en el compostaje. Científicos del Instituto Real de Tecnología de Melbourne (RMIT), de Australia, descubrieron una posible utilidad para los restos de este polvo: utilizarlos para sustituir parte de la arena que se emplea para fabricar hormigón. Como no se lo puede añadir directamente porque libera compuestos orgánicos que podrían debilitar la resistencia del hormigón, se somete a la borra del café a un proceso de pirólisis (combustión controlada en ausencia de oxígeno) a 350 grados Celsius, lo que da como resultado un carbón poroso y rico en carbono. El hormigón con este aditivo presentó un 30 % más de resistencia que el material tradicional, pero aún será necesario evaluar la durabilidad y el rendimiento de la nueva mezcla a la abrasión, a la absorción de agua y a ciclos alternados de congelamiento y descongelamiento. De salir airoso, este material híbrido podría ayudar a resolver dos problemas al mismo tiempo, el destino de los residuos del café y la escasez de arena natural, que normalmente se extrae de las costas y del lecho de los ríos en todo el mundo (Journal of Cleaner Production, 20 de septiembre).
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