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Necrológicas

Intérprete de la esclavitud

El historiador Manolo Florentino desarrolló estudios de referencia sobre la trata transatlántica

Manolo Florentino en Río de Janeiro, en 2004

Luciana Whitaker/Folhapress

Entre los principales aportes de los estudios que llevó a cabo Manolo Garcia Florentino, docente jubilado del Instituto de Historia de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), se cuentan la demostración de que la trata transatlántica era controlada por mercaderes residentes en Brasil y también el análisis del protagonismo de las personas esclavizadas en la conformación de sus propias familias. Florentino falleció el 12 de marzo, a los 63 años, en Río de Janeiro, tras sufrir un paro cardiorrespiratorio. Le sobreviven su esposa, Cacilda Machado, también profesora jubilada de la UFRJ, y su hija, Maria.

Natural del estado brasileño de Espírito Santo, nacido en 1958, obtuvo el título de grado en Historia en la Universidad Federal Fluminense (UFF) y luego una maestría en estudios africanos en el Colegio de México (Colmex), en 1985. Defendió su doctorado en historia en la UFF, en 1991, bajo la dirección de tesis de Ciro Flamarion Cardoso (1942-2013). En 1988 se incorporó al que entonces era el Departamento de Historia de la UFRJ, hoy Instituto de Historia, en el cual trabajó hasta jubilarse, en 2019. En 2009 recibió la Insignia de la Orden Nacional del Mérito Científico, y fue presidente de la Fundación Casa de Rui Barbosa, de 2013 a 2015.

“Florentino, sus alumnos y sus colegas aportaron una comprensión fundamental de la esclavitud y de la trata interna de esclavos en Río de Janeiro”, declaró, en un mensaje enviado por correo electrónico a Pesquisa FAPESP, el historiador estadounidense Herbert S. Klein, de las universidades Columbia y Stanford, en Estados Unidos. Según Klein, estudioso de la esclavitud en América Latina y el Caribe, su afán más importante fue el estudio de los archivos locales para demostrar cómo funcionaba ese sistema. “En conjunto con las nuevas escuelas de investigación histórica surgidas en Bahía, Rio Grande do Sul y São Paulo, ese esfuerzo logró que Brasil se convirtiera en el principal centro mundial de los estudios sobre la historia de la esclavitud americana”.

El historiador João Luís Ribeiro Fragoso, de la UFRJ, recuerda que Florentino desempeñó un rol clave en la revisión de la historiografía brasileña, al sostener en sus trabajos que la economía del país no se basaba solamente en la agroexportación hacia las metrópolis europeas. Según él, su primer libro, intitulado Em costas negras – Uma história do tráfico de escravos entre África e o Rio de Janeiro (séculos XVIII e XIX) (Archivo Nacional, 1993), revela que la trata de esclavos entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX era controlada por una comunidad de mercaderes afincados en Río de Janeiro. “Eso significa que la economía de Brasil, incluso bajo la tutela de Portugal, no dependía exclusivamente de las relaciones con ese país”, explica. La obra demuestra que la vigencia de la esclavitud en Brasil –a la que Florentino llama “comercio de almas”– no debe atribuirse únicamente a los intereses del capital europeo inmerso en el mercado internacional. “Hasta el decenio de 1980, nos describían bajo esa clave de dependencia y sumisión a las que en esa época se denominaban economías centrales del comercio atlántico. Florentino reacomoda al país en el contexto internacional al llamar la atención sobre la responsabilidad que le cupo en el mantenimiento de la esclavitud”, subraya.

Junto a Ribeiro Fragoso, Florentino publicó la obra O Arcaísmo como projeto (editorial Diadorim, 1993), que modificó la manera en que se concebía la relación entre el mercado transocéanico, la sociedad agraria y la elite mercantil. Esta obra dialoga con los enfoques del historiador Caio Prado Júnior (1907-1990) y del economista Celso Furtado (1920-2004) y los pone en cuestión: estos que sostenían que el Brasil Colonial habría sido completamente dependiente de la metrópoli portuguesa y sin un mercado interno.

Florentino fue uno de los primeros en realizar investigaciones sobre las familias esclavas, estudios cuyo resultado fue la publicación de la obra A paz das senzalas (editorial Civilização Brasileira, 1997), escrita junto a José Roberto Góes, de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (Uerj). Ese trabajo describe a los individuos esclavizados como protagonistas del proceso de formación de sus propias familias, mostrando cómo reaccionaban estas ante las situaciones cotidianas, en busca de mejores condiciones de vida. También fue uno de los creadores del banco de datos Slave Voyages, que provee información sobre alrededor de 35.000 expediciones negreras que tuvieron lugar entre 1514 y 1866.

En opinión del historiador José Inaldo Chaves Junior, de la Universidad de Brasilia (UnB), Florentino, junto con otros historiadores, forma parte de una generación que, al trabajar con una variada documentación, entre archivos parroquiales y eclesiásticos, listado de buques negreros, testamentos e inventarios, analizó la colonización “por dentro”, en busca de los rostros y nombres de sus artífices principales. “Intervino directamente para la consolidación de los estudios africanistas en Brasil, poniendo de relieve hasta qué punto resultan cruciales para la comprensión de la propia sociedad brasileña”, dice.

La historiadora Hebe Mattos, de la Universidad Federal de Juiz de Fora (UFJF), recuerda haber conocido a Florentino cuando ambos cursaban la carrera de historia en la UFF y, más tarde, también fueron compañeros de doctorado. “Los encuentros académicos que promovimos al comienzo de nuestras carreras fueron para mí fundacionales en términos teóricos y absolutamente memorables”, recuerda. Según ella, al consagrar la trata de esclavos como objeto de investigación, teniendo en cuenta las singularidades históricas de ambos lados del Atlántico, Florentino abrió una agenda de investigación que ya nunca cesó de ramificarse en nuevos abordajes y perspectivas, en Brasil, en África y en la historia global.

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