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Gestión

La elevación de la plataforma

La modernización de la base de currículos Lattes apunta ampliar la confianza en sus datos y estimula el debate sobre el potencial de esta herramienta

Fabio Otubo

La Plataforma Lattes, una base de datos que reúne más de 5 millones de currículos de investigadores y estudiantes de Brasil, pasará por un proceso de modernización hasta fin de año para corregir fallas en la actualización de las informaciones. También está programada su integración con Orcid (sigla para Open Researcher and Contributor ID), una firma digital de 16 números utilizada en el medio académico para identificar inequívocamente a autores de trabajos científicos. Uno de los objetivos consiste en perfeccionar la calidad de la información sobre la trayectoria y la contribución de cada investigador al automatizar el rellenado de datos sobre artículos científicos indexados en bases como Web of Science y Scopus, que ya tienen una integración con Orcid. Esta reforma apunta a hacer que la actualización de los currículos sea más rápida y amigable que en la actualidad, tal como informó Mario Neto Borges, presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), en una entrevista concedida en junio al sitio web Direto da Ciência.

La confianza en las instituciones se basa actualmente en mecanismos de autogestión: el propio investigador que provee los datos se hace responsable de su veracidad, y puede ser sancionado si los falsifica. “El CNPq dispone de un comité que analiza denuncias de fraudes y establece recomendaciones”, explica José Ricardo de Santana, director de cooperación institucional del CNPq. La sincronización con Orcid va a refinar la certificación de los datos de los usuarios al cruzarlos de forma automática con identificadores como el Digital Object Identifier (DOI), para artículos, y el International Standard Name Identifier (Isni), para instituciones. “Después del cambio, no será posible vincular a un investigador a una institución a la cual no pertenezca o identificarlo erróneamente como autor de un artículo”, observa Santana. La idea es que, en el futuro, ese tipo de información se actualice de forma automática en los currículos.

Para que la integración con Orcid beneficie al Lattes, será importante la adhesión de instituciones de enseñanza e investigación de todo el país. El primer paso se dio en diciembre de 2017, con el lanzamiento de un consorcio que incluía Orcid, el CNPq, la Coordinación de Perfeccionamiento del Personal de Nivel Superior (Capes), la biblioteca electrónica SciELO, el Instituto Brasileño de Información en Ciencia y Tecnología (IBICT) y el Consejo Nacional de las Fundaciones de Apoyo a la Investigación Científica de los Estados (Confap). “La interfaz del Orcid permite crear puentes entre distintos sistemas de información, haciendo que puedan operar en conjunto y reconocer los datos unos de otros”, explica Ana Heredia, coordinadora de la organización sin fines de lucro Orcid en América Latina.

Según Heredia, más de 120 mil investigadores brasileños ya disponen de su firma digital única y el país figura como sexto en el ranking de naciones que más utilizan el identificador. Se espera que la integración pueda disminuir el retrabajo de ingreso de datos en distintos sistemas y dar más visibilidad a la producción de los investigadores. “Un extranjero que consulte el perfil de un autor brasileño en el sitio web de Orcid podrá obtener datos del Lattes que no están necesariamente indexados en bases internacionales, como capítulos de libros, tesis e informaciones sobre la participación en mesas de examen”, aclara Ana Heredia.

Ideada a finales del siglo pasado como una base nacional de currículos académicos, la plataforma Lattes rápidamente se volvió una referencia en el cotidiano de universidades y agencias científicas de fomento. “Antes de ella, era difícil obtener información confiable sobre las calificaciones de un investigador, como, por ejemplo, dónde se graduó o a cuántos alumnos dirigió”, recuerda el bioquímico Hernan Chaimovich, docente del Instituto de Química de la Universidad de São Paulo (IQ-USP) y presidente del CNPq entre 2015 y 2016. Desde la década de 1980 el CNPq disponía de por lo menos tres bases de datos, abastecidas periódicamente, con informaciones sobre la producción de los investigadores. La expansión de internet y a propagación del sistema operativo Windows en el ambiente académico, en la segunda mitad de la década 1990, hizo viable la idea de crear un formulario único para registrar los datos académicos de estudiantes, docentes y científicos. La iniciativa, coordinada por el ingeniero Evando Mirra (1943-2018), entonces presidente del CNPq, reunió a técnicos del organismo, de la empresa Multisoft y de los grupos Stela, vinculado a la Universidad Federal de Santa Catarina, y Cesar, oriundo de la Universidad Federal de Pernambuco, que desarrollaron un tipo de currículo que integraba las versiones que ya existían.

La reforma apunta a que la actualización de los currículos sea más rápida y amigable que en la actualidad

La diseminación de esta herramienta hizo que, en 2002, su tecnología fuera adoptada por una red internacional que reúne fuentes de información sobre ciencia y tecnología, la red ScienTI. En 2008, el modelo brasileño sirvió de base para la creación de una versión lusitana del Lattes, bautizada Plataforma DeGóis, mantenida por la Fundación para la Ciencia y la Tecnología (FTC), vinculada al gobierno portugués. Diez años después, la Plataforma DeGóis empezó a ser sustituida por un sistema más moderno, la plataforma Ciência Vitae. “La nueva plataforma será central en el ecosistema de ciencia y tecnología, sirviendo como herramienta para la realización de cualquier acto administrativo basado en currículos”, asevera João Mendes Moreira, director del área de conocimiento científico de la unidad de computación de la FCT. “Se pretende contribuir a la modernización administrativa y reducir la carga burocrática que recae sobre los investigadores”, añade.

La necesidad de modernizar la plataforma no significa que esté obsoleta, observa el científico de la computación Roberto Marcondes Cesar Junior, investigador del Instituto de Matemática y Estadística de la USP. “Se trata de una base de datos valiosa y que atiende muy bien a las necesidades brasileñas”, asegura. Los datos recolectados del Lattes son utilizados por el Capes para evaluar programas de posgrado. Agencias de fomento también utilizan la herramienta para generar informes y evaluar a investigadores que presentan proyectos. Recientemente, el Lattes pasó a ser usado por el Ministerio de Planificación para formar una Base de Talentos de servidores públicos, con el objetivo de mostrar las cualificaciones de cada uno de ellos y seleccionar empleados capacitados para tareas específicas.

Marcondes destaca asimismo el rol de los currículos como fuente de información para investigadores que buscan datos sobre la ciencia brasileña. “Como Brasil es el único país con una plataforma que registra activamente el trabajo de toda su comunidad científica, es posible estudiar fenómenos y tendencias utilizando esos datos”, sostiene. Científicos de la computación pasaron a usar la gigantesca masa de informaciones de los currículos para extraer recortes de datos y testear nuevos algoritmos; entre los estudios ya producidos, se destacan los análisis originales sobre la movilidad de los investigadores brasileños y la creación de árboles genealógicos de diferentes campos del conocimiento.

El investigador de la USP fue uno de los creadores del scriptLattes, una herramienta de software libre desarrollada en 2005 para generar, en forma automática, informes de producción científica, con informaciones, por ejemplo, sobre redes de colaboración y coautoría entre miembros de grupos de investigación. Para Marcondes, la discusión sobre la modernización debería incluir propuestas para facilitar el acceso a sus datos. “Una política restrictiva instituida en 2015 viene perjudicando a los investigadores que utilizan el Lattes para hacer análisis.” Hasta abril de 2015, los currículos estaban libremente disponibles para consulta y recolección de datos. A partir de esa fecha, el CNPq optó por un sistema de verificación que emplea el recurso del Captcha, un código de seguridad que hay que digitar para acceder a los currículos. “Ese sistema se adoptó para evitar la extracción automática de informaciones y minimizar problemas relacionados a la seguridad de la información y de sobrecarga, que causaría lentitud y caídas en el servicio”, aclara José Ricardo de Santana, del CNPq. Se creó una petición a fin de presionar a la agencia federal para que revierta la decisión, sin éxito. “La restricción dificulta la producción de nuevos estudios sobre la ciencia brasileña, aunque que hay científicos de la computación que están creando formas de superar esa barrera”, advierte Marcondes.

Rogério Mugnaini, docente de la Escuela de Comunicación y Artes (ECA) de la USP que ya utilizó la base de currículos en investigaciones, sugiere que las informaciones sobre publicaciones científicas contenidas en la plataforma podrían combinarse con datos y fuentes nacionales e internacionales, para generar indicadores más fidedignos, capaces de evaluar la producción de la comunidad científica brasileña. “En las referencias bibliográficas de los currículos hay información sobre la producción en revistas no indexadas en las bases de datos de revistas tradicionales, además de tesis, libros y otros documentos”, resalta. Mugnaini considera también que la plataforma podría adquirir algunas funcionalidades de un medio social, a ejemplo de lo que ocurrió con herramientas que permiten a los usuarios interactuar y compartir archivos, entre ellas el ResearchGate y el Mendeley. “De la forma como está, funciona tan solo como un currículo en línea”, sostiene Mugnaini. “Al incorporar recursos de medio social, el Lattes estimularía alianzas y podría promover el acceso instantáneo a informaciones científicas.”

Marcondes Cesar aconseja cautela en la ampliación del alcance del Lattes. “Por el hecho de que ocupa un lugar destacado en el sistema de ciencia y tecnología nacional, no creo que la plataforma deba competir con medios sociales, salvo que estos empiecen a ser más utilizados en evaluaciones de la producción científica”, observa. Tales cambios están bajo estudio, pero no deben suceder pronto. “Funcionalidades como el intercambio de mensajes instantáneos entre investigadores serían interesantes, pero todavía se encuentran en una etapa preliminar en el plan de modernización”, advierte José Ricardo Santana, del CNPq.

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