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Buenas prácticas

La plaga del plagio se propaga

Una comisión de la Academia de Ciencias de Rusia denuncia mala conducta a gran escala y provoca la retractación de 869 artículos científicos

Sergei Mikhailichenko/ SOPA Images/ LightRocket/ Getty Images

Una investigación sobre la mala conducta que escudriñó miles de revistas científicas de Rusia condujo a una retractación masiva de 869 artículos. En la mayoría de los casos, se constató la existencia de plagio en las publicaciones. La anulación de ese gran volumen de papers fue obra de la Comisión de Combate a la Falsificación en la Investigación Científica, designada por la Academia de Ciencias Rusa (RAS, por sus siglas en inglés) e integrada por investigadores experimentados en el análisis de fraudes. “Se trata de la mayor retractación de artículos en la historia de la ciencia rusa”, le dijo Andrei Zayakin, investigador del Instituto de Física Teórica y Experimental, en Moscú, y secretario científico de la comisión, al periódico The Washington Post. “Hasta hace dos años, las retractaciones eran esporádicas y su cantidad no pasaba de algunas decenas”.

La comisión empleó un software que detecta la repetición de tramos en distintos textos para escrutar miles de periódicos escritos en ruso. Los artículos sospechosos fueron cotejados uno por uno y en muchos de esos casos se detectó plagio o también, la publicación de un mismo contenido en dos revistas diferentes, un truco al cual se apela para inflar la producción científica de un investigador. Curiosamente, los nombres que firmaban los artículos duplicados no siempre eran los mismos, por eso se sospecha que los científicos habrían pagado para figurar como coautores de papers replicados por otros, un ardid al que los investigadores calificaron como “autoría dudosa”.

Según Zayakin, el plagio es un recurso habitual también en tesis y en otros trabajos académicos. En mayo de 2018, la red Dissernet, creada para remover artículos fraudulentos de las revistas rusas, determinó que 7.251 estudiantes rusos se graduaron presentando trabajos plagiados. En su mayoría eran de las áreas de derecho, educación y economía, pero también figuraban 529 médicos. Andrei Zayakin fue uno de los cofundadores de la red Dissernet. Él menciona algunas situaciones absurdas, como el caso de un joven científico siberiano que copió algunos tramos de una tesis defendida en 2015 por la investigadora Svetlana Mikhailova, de la Universidad Estadual de Tecnología y Administración de Siberia Oriental. El plagiador copió distintos segmentos de esa tesis en seis artículos académicos que publicó junto a varios coautores, entre los cuales figuraba el rector de una universidad.

Los 869 artículos retractados son tan solo una parte de los trabajos problemáticos que mapeó la comisión. En realidad, los investigadores solicitaron la anulación de 2.528 artículos publicados en 541 revistas, de los cuales recabaron evidencias de plagio, duplicación y autoría dudosa. De ese total, 390 periódicos científicos se expidieron en respuesta a ese pedido. Tan solo 263 concordaron en anular todos los textos sospechosos, mientras que otros aceptaron retractar algunos de los papers, pero no todos. Incluso hubo algunas publicaciones que suministraron razones legítimas para rechazar su anulación. Ocho periódicos se rehusaron a evaluar la solicitud, y la comisión ya pidió que cinco de ellos sean excluidos del Russian Science Citation Index, una base de datos que registra y archiva la producción científica del país. Como la publicación en periódicos indexados es condición para acceder a ascensos o solicitar financiación para proyectos científicos, la tendencia indica que la exclusión de esas revistas espante a nuevos autores.

La comisión ya tenía una idea de aquello con lo qué se iría a topar. Según un reportaje divulgado en enero en la revista Science, en Rusia circulan más de 6 mil periódicos científicos, la mayoría escritos en idioma local, que son populares entre los investigadores. Un estudio efectuado el año pasado reveló que los rusos suelen publicar artículos científicos en periódicos locales con una frecuencia superior a la de científicos de países tales como Alemania, Indonesia y Polonia. Esas publicaciones no siempre adoptan las prácticas de integridad afianzadas a nivel internacional. En 2018, la red Dissernet detectó alrededor de 4 mil casos de plagio y de autoría sospechosa en más de 150 mil artículos de 1.500 periódicos.

Otro estudio, en este caso del año pasado, reveló la costumbre de los científicos rusos de publicar sus trabajos en dos revistas distintas en forma simultánea para inflar su rendimiento académico. La empresa de detección de software Autoplagiat analizó 4,3 millones de trabajos científicos en lengua rusa y constató que 70 mil de ellos habían sido publicados al menos dos veces y hubo casos en que un mismo artículo fue republicado hasta 17 veces.

El problema no es nuevo y las razones son complejas, pero el reciente esfuerzo del gobierno para ampliar la productividad científica del país podría haberlo agravado. En 2018, el ministro ruso de Ciencia y Educación Superior, Mikhail Kotyukov, propuso como meta duplicar la cantidad de artículos científicos de investigadores nacionales, y las universidades comenzaron a ofrecer recursos y ascensos a los más productivos. “Se instauró una especie de aldea Potemkin, en donde las universidades reportan la publicación del mayor número posible de artículos, pero nadie los lee”, dijo Anna Kuleshova, presidenta del consejo de ética de la Asociación Rusa de Editoriales y Editores Científicos, en el periódico Washington Post. La aldea Potemkin hace referencia a un pueblo ficticio erigido para impresionar a la emperatriz rusa Catalina la Grande, durante su visita a Crimea, en 1787.

El trabajo de la comisión ya había provocado alboroto en septiembre, cuando se llevó a cabo la elección de nuevos miembros de la RAS. La comisión publicó una lista con 56 de los candidatos involucrados en plagio y fraudes, con la recomendación expresa de que no recibieran sufragios. Pocos de los nombres denunciados resultaron electos para ocupar alguna de las 200 vacantes disponibles.

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