Imprimir Republish

memoria

La vacuna contra la poliomielitis llegó hace 70 años y evitó miles de muertes

En la actualidad, la baja cobertura del inmunógeno le abre el terreno al regreso de la parálisis infantil

Vacunación en Misisipi (EE. UU.), en 1956

Departamento de Archivos e Historia de Misisipi / Wikimedia Commons

El 1º de enero de 1953, cuando la ciudad de Río de Janeiro padecía la mayor epidemia de poliomielitis registrada hasta entonces en Brasil, el periódico Correio da Manhã anunciaba: “No hay epidemia de parálisis infantil en Río”. Los casos se multiplicaban ‒contando desde junio del año anterior, ya sumaban 450, y 27 muertes, desde junio del año anterior‒ pero el Departamento de Higiene del municipio aseguraba que se encontraban “rigurosamente dentro de la incidencia habitual”. El 23 de enero, el matutino volvía a negar la epidemia y, en un tono jocoso, argumentaba que la poliomielitis era una “enfermedad de climas fríos”, un “elemento epidemiológico” inexistente en el verano carioca.

La negación de la gravedad de la epidemia era una estrategia para evitar el pánico. Otra forma de tranquilizar a la población consistía en recurrir a acciones preventivas inocuas, como la fumigación que se llevó a cabo en el interior del estado de São Paulo cuando ya se sabía que la infección podía transmitirse por vía fecal-oral. “Incluso se consideró a las moscas como las causantes de la enfermedad. Durante las grandes epidemias de 1916 en Estados Unidos, se creía que éstas se posaban en las casas de los pobres y desde allí llevaban la infección al hogar de los ricos”, relata la médica Dilene Nascimento, de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) y organizadora del libro A história da poliomielite (editorial Garamond, 2010).

En aquella época aún no había una forma eficiente de prevención contra la infección neurológica aguda que podía rápidamente evolucionar a un cuadro de parálisis irreversible, sobre todo de las piernas, u ocasionar la muerte, cuando afectaba a los músculos de la deglución o la respiración. En una carrera contra el tiempo, algunas de las víctimas con el sistema respiratorio paralizado podían salvarse si se las confinaba en lo que se conocía como pulmón de acero o pulmotor, un cilindro metálico provisto de una bomba que forzaba la entrada y salida de aire de los pulmones.

NARAAlbert Sabin (a la izq.) y Jonas Salk en 1958, entre otros investigadores que contribuyeron para el desarrollo de la vacuna contra la poliomielitisNARA

La enfermedad afectaba principalmente a niños menores de 5 años, lo que justificaba su denominación como parálisis infantil, pero también a adultos. En 1921, paralizó las piernas de un presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt (1882-1945), quien por entonces tenía 39 años. En 1943 mató a Getúlio Vargas Filho, de 23 años, el hijo del presidente de Brasil, Getúlio Vargas.

Como existía un clima generalizado de temor y expectativa por encontrar una protección efectiva contra la enfermedad, el anuncio informando que el virólogo neoyorquino Jonas Salk (1914-1995) había desarrollado un inmunógeno inyectable seguro y eficaz, elaborado con el virus inactivado (muerto), hizo de él una celebridad mundial. La fama fue inevitable, pero Salk renunció a la fortuna que podría haber amasado con las regalías. Cuando se le preguntó quién sería el dueño de la patente habría respondido: “Yo diría que el pueblo. No hay una patente. ¿Acaso podrías patentar el Sol?”.

El mismo día en que se difundieron los resultados positivos de las pruebas, el 12 de abril de 1955, la licencia de fabricación de la vacuna de Salk fue liberada. Dos años después, los casos anuales en Estados Unidos ya habían descendido de 58.000 a 5.600, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

FolhapressCoche utilizado en la campaña de vacunación contra la polio en la ciudad de São Paulo en 1969Folhapress

En 1961 aparecía una nueva opción de inmunógeno, la vacuna oral, producida a partir del virus vivo atenuado, desarrollada por el microbiólogo polaco nacionalizado estadounidense Albert Sabin (1906-1993). Él tampoco quiso patentar su invención.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la poliomielitis causaba parálisis a unos 1.000 niños por día en 125 países del mundo. “La vacuna oral contra la poliomielitis tuvo un gran impacto en la erradicación de la enfermedad. Redujo los casos causados por el virus silvestre de la enfermedad en más de un 99,9 %”, comenta la epidemióloga Ligia Kerr, de la Facultad de Medicina de la Universidad Federal de Ceará (FM-UFC). “Las gotitas son fáciles de administrar y los niños vacunados transmiten el virus a otros niños, algo que no ocurre con la vacuna de Salk, ya que se trata de un virus muerto. Sin embargo, el virus atenuado de la vacuna puede experimentar mutaciones, sobre todo cuando la cobertura de vacunación de una región es baja, causando casos de poliomielitis”.

La marcha del miedo
La obtención de una vacuna “segura, eficaz y potente” ‒como se promocionó al inmunógeno de Salk‒ fue fruto de décadas de investigaciones y descubrimientos, desde los primeros registros de la enfermedad, en el siglo XVIII. Existen evidencias de que la poliomielitis ya afectaba a la humanidad en 1.350 a. C., pero recién en 1789, el médico británico Michael Underwood (1737-1820) realizó la primera descripción clínica de la enfermedad, definiéndola como una “debilidad de las extremidades inferiores”.

En su forma epidémica, la poliomielitis se instaló en la humanidad entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. La primera gran epidemia se produjo en Estados Unidos en 1916, con más de 27.000 casos y un saldo de 6.000 muertes. Un año después, el médico brasileño Francisco de Salles Gomes Júnior (1888-1972), director del Servicio Sanitario de São Paulo, describió un brote en la localidad de Americana, en el interior paulista. Supuso que el virus había sido importado desde Estados Unidos, teniendo en cuenta los vínculos históricos del municipio, por entonces denominado Vila Americana, con ese país. Aquella epidemia derivó en la promulgación de la Ley nº 1.596, que declaraba a la poliomielitis una enfermedad de notificación obligatoria en el estado.

Colección del Instituto Butantan / Museo de Salud Pública Emílio Ribas Afiches de apoyo a las campañas (de 1971, a la izq.; fecha desconocida, a la der.)Colección del Instituto Butantan / Museo de Salud Pública Emílio Ribas

En la novela intitulada Némesis, el escritor estadounidense Philip Roth (1933-2018) describe el pánico que provocaba la polio, como se la denomina en forma coloquial. Las familias se mudaban a los pueblos del interior, huyendo de la enfermedad, y a los niños se les prohibía frecuentar piscinas públicas, ir al cine, viajar en autobús o incluso tomar libros prestados de las bibliotecas. A medida que el temor cundía, se intensificaron los esfuerzos científicos ‒y políticos‒ para la consecución de una vacuna. La propia población llegó a movilizarse en adhesión a la campaña de recaudación lanzada por el presidente Roosevelt en 1938, la March of Dimes, donando monedas de 10 centavos (los dimes) para financiar investigaciones sobre la enfermedad.

La posibilidad real de una vacuna se hizo más concreta en 1949, cuando los investigadores John Enders (1897-1985), Thomas Weller (1915-2008) y Frederick Robbins (1916-2003) consiguieron cultivar el llamado poliovirus en cultivos de diversos tipos de tejidos. El artículo salió publicado en la revista Science en enero de 1949 y ese logro les valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina de 1954. Se allanaba así el camino para las vacunas de Salk y Sabin.

Campañas nacionales
En Brasil, la vacuna de Salk llegó el mismo año de su autorización en Estados Unidos, en 1955, a São Paulo en un primer momento, probablemente porque la ciudad contaba con un sistema sanitario más organizado que el de Río de Janeiro, donde comenzó a aplicarse al año siguiente. Al principio, fueron pocos los niños vacunados.

Kerr fue uno de los chicos que no tuvieron la oportunidad de que se les aplicara la vacuna en aquella época, lo que acabó afectando la movilidad de su pierna derecha y, parcialmente, también la de la izquierda: “Contraje la polio en 1957, cuando tenía 1 año y la vacuna todavía era poco común en Brasil”. Solo después de la aparición de la vacuna Sabin el inmunógeno empezó a diseminarse por todo el mundo, aunque todavía en forma limitada durante los primeros años. “Tan solo algunos pediatras la compraban y la aplicaban en sus consultorios”, dice Nascimento.

Paulo Pinto / Agência BrasilNiños reciben la vacuna Sabin oral en la capital paulista como parte de una iniciativa nacional contra la polio en 2024Paulo Pinto / Agência Brasil

Ni bien Estados Unidos autorizó la vacuna en gotas de Sabin, el Ministerio de Salud creó una comisión para evaluar cuál se aplicaría en el país. “Llegaron a la conclusión de que sería la oral”, relata Nascimento. Su bajo costo y su mayor facilidad de aplicación pesaron en la decisión.

La primera experiencia de vacunación masiva se llevó a cabo en Santo André, un municipio del Gran São Paulo, el 16 de julio de 1961, con el objetivo de inmunizar a 25.000 niños residentes también en localidades vecinas. En un artículo publicado en febrero de 2011 en la revista Ciência & Saúde Coletiva, Nascimento sostiene que las primeras iniciativas “se caracterizaron más bien por su discontinuidad, debido a los problemas con el suministro y la distribución de las vacunas, que por el aumento de la cobertura de vacunación”.

Las campañas nacionales de vacunación contra la poliomielitis, organizadas por el Ministerio de Salud, solamente se pusieron en marcha a partir de la década de 1980. Los casos descendieron rápidamente, de 1.290 en 1980 a 122 en 1981. En 1989, año en que se registraron los últimos casos de polio en Brasil, fueron solamente 35. El último caso se registró en Sousa, estado de Paraíba.

Durante los primeros años del Día Nacional de Vacunación, las vacunas eran importadas de laboratorios europeos. Luego comenzaron a producirse en los laboratorios de Bio-Manguinhos, la unidad de fabricación de medicamentos de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), mediante un acuerdo de transferencia de tecnología, suscrito en 1980 entre los gobiernos de Brasil y Japón. La bióloga Rosane Cuber, directora de Bio-Manguinhos, comenta que, como la fabricación del concentrado viral no resultaba viable desde una perspectiva económica y técnica, se optó por una fórmula de la vacuna elaborada partiendo del concentrado viral importado. Según ella, entre 1984 y 2012, Bio-Manguinhos fabricó 691 millones de dosis de la vacuna trivalente (para los tipos virales 1, 2 y 3), y 212 millones de dosis de la bivalente (tipos 1 y 2) entre 2015 y 2024. Fruto de una asociación iniciada en 2011 con la empresa farmacéutica francesa Sanofi, también fabricó 145 millones de dosis de la vacuna con el virus inactivado. En aquel momento, el esquema de vacunación consistía en la aplicación de tres dosis de la vacuna inyectable (a los 2, 4 y 6 meses de edad) y dos dosis de refuerzo con la vacuna oral.

La estrategia de las jornadas nacionales de vacunación adoptadas en Brasil sirvió como modelo a otros países y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomendó su implementación para erradicar la enfermedad en toda América, un logro que se plasmó en 1994. Hoy en día, sin embargo, esta conquista se ve amenazada. Según Kerr, de la UFC, existe un riesgo inminente de que la poliomielitis reaparezca en Brasil: “Las vacunas contra la poliomielitis y el sarampión, por ejemplo, requieren un 95 % de cobertura para poder garantizar el control de la enfermedad, pero en 2024 estábamos en alrededor de un 70 %, con una gran variabilidad regional”.

Colección del Instituto Butantan / Museo de Salud Pública Emílio Ribas Zé Gotinha participa en una campaña de vacunación en Osasco (SP), sin fecha conocidaColección del Instituto Butantan / Museo de Salud Pública Emílio Ribas

La investigadora advierte que el mundo ha registrado una caída en la vacunación infantil en los últimos 30 años: “Al no ver más casos, la gente considera, erróneamente, que la enfermedad ha desaparecido”. En Brasil, a su juicio, los problemas de desabastecimiento de vacunas en los centros de salud, los errores de comunicación del gobierno y las noticias falsas podrían haber dificultado el cumplimiento del calendario nacional de vacunación, fundamentalmente entre los grupos de menor nivel socioeconómico.

“Sería importante llevar a los equipos de los centros de salud a las escuelas y a las grandes empresas”, opina el farmacéutico y bioquímico Wasim Aluísio Prates-Syed, actualmente doctorando en el Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad de São Paulo (ICB-USP) y miembro de Unión Provacuna, una iniciativa del Instituto de Estudios Avanzados de la USP para combatir la desinformación al respecto de las vacunas.

El gobierno federal, adhiriendo a los esfuerzos en pro de la erradicación mundial de la enfermedad, anunció en noviembre de 2024 un cambio en el esquema de vacunación antipoliomielítica, que responde a una recomendación de la OMS: la sustitución de la vacuna oral con el virus vivo atenuado por la inyectable con el virus muerto.

Anteriormente se administraban tres dosis de la versión inyectable a los 2, 4 y 6 meses de edad, y luego dos dosis de refuerzo con la oral a los 15 meses y a los 4 años. Ahora solamente se administrará una dosis de refuerzo a los 15 meses con la vacuna inyectable. El objetivo es reducir la circulación del virus vivo atenuado en los lugares con baja cobertura de vacunación y el riesgo, si bien bajo, de que el virus desarrolle mutaciones genéticas y recobre su virulencia. En 2024, diversos países africanos registraron casos de la enfermedad causados por poliovirus circulantes derivados de la vacuna.

El reemplazo de las gotas por la inyección no implicaría la jubilación de Zé Gotinha, la mascota de las campañas nacionales de vacunación. El personaje, creado en 1986 por el artista plástico Darlan Rosa, de Minas Gerais, en ese entonces en su calidad de personal del Ministerio de Salud, nació con la misión de popularizar las campañas de lucha contra la poliomielitis, pero teminó convirtiéndose en un emblema de todas las vacunas.

“Nunca asocié a Zé Gotinha únicamente con la vacuna oral antipolio. Es la mascota de las vacunas, y no conozco ninguna otra en todo el mundo”, se enorgullece Prates-Syed, quien exhibe un tatuaje de Zé Gotinha en el brazo. Nascimento, por su parte, reconoce que la lucha contra la poliomielitis robusteció la vacunación contra otras enfermedades infecciosas prevenibles. El calendario de vacunación nacional contempla 19 vacunas que deben administrarse a partir del nacimiento.

Este artículo salió publicado con el título “Victoria en riesgo” en la edición impresa n° 354 de agosto de 2025.

Artículos científicos
CAMPOS, A. L. V. de et alA história da poliomielite no Brasil e seu controle por imunizaçãoHistória, Ciências, Saúde ‒Manguinhos. v. 10, n. 2. 9 mar. 2004.
NASCIMENTO, D. R. do. As campanhas de vacinação contra a poliomielite no Brasil (1960-1990)Ciência & Saúde Coletiva. v. 16, n. 2. feb. 2011.
ENDERS, J. F. et al. Cultivation of the lansing strain of poliomyelitis virus in cultures of various human embryonic tissuesScience. v. 109, n. 2822. 28 ene. 1949.

Libros
ROTH, P. Nêmesis. Traducción de Jorio Dauster. São Paulo: Companhia das Letras, 2011.
NACIMENTO, D. R. do (comp.). A história da poliomielite. Río de Janeiro: Garamond, 2010.

Republicar