Entre los restos de follaje sumergidos en los riachos o igarapés de la Amazonia, hongos microscópicos regulan el equilibrio de las cadenas alimentarias y transforman la materia orgánica en nutrientes que son aprovechados por insectos, peces e, indirectamente, millones de personas. Sin embargo, un estudio publicado en junio en la revista científica Science of the Total Environment, señala que estos discretos organismos pueden verse afectados por una combinación de microplásticos y cambios climáticos que alteran su reproducción, su diversidad y la descomposición del material orgánico que median.
En el marco de trabajo, dirigido por investigadores de la Universidad Federal de Pará (UFPA), en colaboración con pares del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (Inpa), de la Universidad Federal de Bahía (UFBA) y de la Universidad Federal de Mato Grosso (UFMT), se emplearon cámaras climáticas capaces de simular en tiempo real escenarios previstos para la región amazónica hasta 2100. Bajo esas condiciones, los científicos expusieron a los organismos responsables de la descomposición foliar a diferentes concentraciones de microplásticos y a variaciones de la temperatura y de los niveles de dióxido de carbono (CO2). “Pudimos observar entonces que la reproducción de estos hongos se vio afectada”, destaca la bióloga Viviane Caetano Firmino, de la UFPA y autora principal del artículo. “El impacto fue aún mayor cuando las concentraciones de microplásticos y los escenarios climáticos extremos actuaban simultáneamente”. La riqueza total de especies no disminuyó, pero se verificó una sustitución de especies de las comunidades fúngicas. En el ambiente generado aparecieron algunas más tolerantes o competitivamente superiores y se convirtieron en las especies dominantes, mientras que otras, prácticamente desaparecieron.
Asimismo, la capacidad de descomposición de la materia orgánica acusó un impacto, lo que sugiere riesgos directos en los ciclos a través de los que la descomposición de este material devuelve los nutrientes al ambiente permitiendo que otros seres vivos los reaprovechen. “Los microplásticos ya están presentes en los arroyos amazónicos. En consecuencia, pueden llegar a perderse algunos servicios ecosistémicos esenciales, y ésta es nuestra mayor preocupación”, subraya el biólogo Leandro Juen, de la UFPA, otro de los coautores del artículo y director del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología (INCT) de Síntesis de la Biodiversidad Amazónica (SinBiAm).
La inquietud del investigador se debe al riesgo de que los cambios en la base de la cadena alimentaria provoquen efectos en cascada, afectando no solo a insectos y peces, que dependen directamente del ciclo promovido por los hongos, sino también a la seguridad alimentaria de millones de personas. “Los hongos hacen al material vegetal más apetecible para otros organismos y es por ello que funcionan como engranajes invisibles para el mantenimiento de los arroyos amazónicos”, explica Juen. Cuando la descomposición de la materia orgánica pierde eficiencia, el agua tiende a volverse más ácida y menos potable.
Este estudio se llevó a cabo en cámaras de simulación climática instaladas en la sede del Inpa en Manaos (la capital del estado de Amazonas), capaces de reproducir en tiempo real diferentes escenarios previstos para la selva. En el caso más extremo, la temperatura del agua se elevó 5,1 ºC y la concentración de CO2 alcanzó más de 1.080 ppmv (partes por millón en volumen), mientras que en el escenario intermedio el calentamiento llegó a 3,3 ºC y el CO2 a unas 700 ppmv. Estos escenarios se ajustan a las proyecciones establecidas por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
En simultáneo, los hongos fueron expuestos a distintas concentraciones de microplásticos, que variaron entre la ausencia total y niveles considerados bajos (1,8 x 101 partículas por mililitro) e intermedios (1,8 x 102 partículas por mililitro). Para evaluar el efecto combinado de estos factores, los investigadores utilizaron discos cortados de hojas de louro-preto o laurel chulo (Nectandra cuspidata), un árbol de amplia distribución en la Amazonia, preparados para permitir la colonización natural por los hongos descomponedores de los arroyos amazónicos.
Durante los 15 días que duró el experimento, el grupo monitoreó parámetros tales como la producción de esporas, la diversidad de especies presentes y la eficiencia de la descomposición de la materia orgánica, indicadores clave de la salud y el equilibrio de los ecosistemas acuáticos.
Para la ecóloga española Luz Boyero, de la Universidad del País Vasco, es fundamental estudiar los múltiples factores de estrés en forma combinada, ya que ello demuestra que los efectos interactivos entre ellos no son sencillos y pueden reforzarse mutuamente (efectos aditivos) o comportarse de forma más compleja (efectos no aditivos). “En el caso de los hongos amazónicos, la producción de conidios [las esporas responsables de la reproducción] reaccionó de forma diferente a la exposición a microplásticos dependiendo de las condiciones climáticas. Esto puede estar relacionado con el hecho de que algunas especies son más sensibles que otras y sus tasas de reproducción varían”, explica.
Boyero no participó en el trabajo, pero uno de sus estudios sobre microplásticos, publicado en 2023 en la revista Environmental Pollution, sirvió como referencia para la metodología adoptada por los investigadores brasileños. “En uno de nuestros estudios, observamos que el aumento de la temperatura combinado con la eutrofización [el exceso de nutrientes en el agua], incidió en la forma en que los organismos que se alimentan de materia orgánica equilibran los elementos químicos en sus cuerpos, aunque el proceso de descomposición no se vio alterado”.
En la práctica, esto significa que los organismos que se alimentan de materia orgánica en descomposición, como los insectos y otros pequeños invertebrados acuáticos, comenzaron a presentar distintas proporciones de carbono, nitrógeno y fósforo en sus cuerpos. Si bien la descomposición de las hojas continuaba produciéndose, este cambio en la química interna de estos animales puede influir en la calidad del alimento disponible para los organismos que ocupan los niveles superiores de la cadena alimentaria.
El biólogo Adalberto Val, investigador del Inpa y sin participación en el estudio, celebra los resultados obtenidos por sus colegas de la UFPA, pero recuerda lo mucho que ponen de manifiesto la magnitud del desafío que plantea la emergencia climática. “Los cambios climáticos en la Amazonia calientan aún más sus aguas, de por sí ya cálidas; en aguas que ya son hipóxicas [con escaso oxígeno], se acentúa esta condición; y las aguas que ya son ácidas, se vuelven más ácidas. De ahí la importancia de estudios como éste sobre el futuro del ecosistema”, resume.
Este artículo salió publicado con el título “Hongos invisibles, impactos visibles” en la edición impresa n° 356 de Octubre de 2025.
Artículos citados
FIRMINO, V. C. et al. Climate change and microplastic effects on conidial fungal assemblages associated with leaf litter in an Amazonian stream. Science of the Total Environment. v. 992, 179968. 25 ago. 2025.
PÉREZ, J. et al. Warming overrides eutrophication effects on leaf litter decomposition in stream microcosms. Environmental Pollution. v. 332, p. 121966. 1º sep. 2023.
