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GÉNERO

Más mujeres en el ecosistema de innovación de Brasil

Diversas redes de apoyo procuran expandir la presencia femenina en los emprendimientos de base tecnológica y en el sistema de protección de la propiedad intelectual del país

Paola Saliby

En 2020, tan solo el 31 % de las solicitudes de patentes internacionales incluían un nombre femenino en el equipo de solicitantes, según los datos del informe intitulado “The global gender gap in innovation and creativity”, publicado este año por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (Ompi). Es cierto que este panorama está mejorando: en 2005, el porcentaje era mucho menor, de un 20 %. Si el ritmo de crecimiento continúa, la equidad de género se alcanzaría recién en 2061, pero es poco probable que esto ocurra mientras las mujeres sigan siendo una clara minoría en algunas carreras vinculadas a la ingeniería y a las ciencias de la computación, de donde proceden algunos de los inventores y profesionales que generan innovaciones. En Brasil, una serie de iniciativas lideradas por mujeres intenta consolidar la presencia femenina en los emprendimientos innovadores y en la protección de la propiedad intelectual.

El año pasado, la Asociación Nacional de Entidades Promotoras de Emprendimientos Innovadores (Anprotec), se asoció al Female Sci-Tech Capacity Building Center Talent, una plataforma creada en Pekín (China), para ampliar la participación femenina en las carreras conocidas como Ctim, o Stem (acrónimo en inglés por ciencias, tecnología, ingeniería y matemática) y en la innovación de base tecnológica. La iniciativa congrega a miembros de varios países, tales como Canadá, Croacia, Portugal y Sudáfrica. En Brasil, una de las primeras propuestas de acción es la construcción de una red de talentos femeninos para proporcionar apoyo a inventoras y emprendedoras, organizar eventos y establecer canales con grupos de otros países, con el propósito de desmitificar los conceptos de innovación y atraer la participación de más mujeres. El mes pasado, Anprotec cerró las inscripciones para un proceso de selección cuyos resultados se darán a conocer en breve, con el objetivo de seleccionar a 10 profesionales de empresas e instituciones vinculadas al ecosistema de innovación a cargo del montaje de esa red. “El principal reto es generar más igualdad de oportunidades y promover la participación de las mujeres en emprendimientos tecnológicos”, dice Rosana Jamal Fernandes, directora de empresas de Anprotec, y organizadora de la iniciativa. Ella es una de las socias fundadoras de la aceleradora de startups Baita, en Campinas [São Paulo]. “Es necesario renovar la apuesta por la participación femenina en las carreras Ctim y en empresas innovadoras”.

Otras instituciones se están movilizando en la misma dirección. El Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), la autarquía federal responsable del registro y concesión de marcas, patentes, programas informáticos y diseños industriales, entre otros, creó recientemente el Comité Estratégico de Género, Diversidad e Inclusión, con el objetivo de implementar políticas que amplíen la participación de grupos minoritarios, como las mujeres y los negros, entre las personas que registran solicitudes de patentes o trabajan con la protección de la propiedad intelectual en Brasil (véase el recuadro).

La participación femenina en actividades de patentamiento es mayor en el área de las ciencias de la vida, una carrera con marcada presencia femenina

La Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) de Río de Janeiro está preparando un estudio cuya finalización está prevista para 2024, sobre las cuestiones de género relacionadas con el registro de patentes de la institución. “Estamos realizando un análisis en profundidad, porque falta información y estadísticas relacionadas con el tema”, dice Carla Maia, coordinadora de Gestión Tecnológica de la Fiocruz. “La idea es promover iniciativas dirigidas a las inventoras de la Fundación y estimular una mayor participación femenina en el ámbito de la innovación”, añade. Maia es licenciada en Biología y Biomedicina, y ha trabajado en el INPI y en la Asociación Brasileña de Desarrollo (ABDE), una entidad centrada en el desarrollo económico, social y ambiental sostenible. Desde 2012 se desempeña como analista de gestión de la innovación en la Fiocruz y hace cinco años asumió el cargo de coordinadora. “No es una trayectoria habitual entre las mujeres que actúan en las áreas de ciencia y tecnología”, dice, en referencia a la fuerte presencia masculina en los cargos directivos. “Tuve la suerte de tener muy buenos jefes, tanto varones como mujeres, que me han dado oportunidades. Tenemos que promover este tipo de ambiente igualitario en más organizaciones”.

La médica Patrícia Veras es una de las investigadoras de la Fiocruz que ya han presentado una solicitud de patente al INPI: en 2020, pidió el registro de un nuevo tratamiento para la leishmaniasis cutánea, una enfermedad causada por un protozoo. En los laboratorios de la Fundación, ella probó una molécula descubierta en el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, con propiedades para el tratamiento de tumores y parásitos. “Decidimos evaluar la eficacia de esa molécula contra la leishmaniasis, una enfermedad que afecta a una población desatendida con presencia en más de 80 países, y los resultados fueron satisfactorios”, dice Veras. La tecnología está en fase de pruebas de laboratorio y la intención es transferírsela a una empresa farmacéutica interesada.

Las disparidades de género en las actividades vinculadas con la innovación son un fenómeno conocido. Varios estudios han demostrado que la participación de las mujeres es más frecuente en el caso de patentes presentadas por grupos que en solicitudes efectuadas por un único inventor y es más fácil encontrar un nombre femenino en los registros obtenidos por instituciones públicas que por empresas, lo que pone de manifiesto que ellas encuentran ambientes más amigables en equipos y en el entorno académico. Un estudio publicado en 2020, que correlacionaba patentes y género en 11 países latinoamericanos, verificó que la participación femenina en actividades de patentamiento es mayor en el área de las ciencias de la vida, un campo en el que las mujeres tienen una fuerte presencia en la carrera científica (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 298).

Paola Saliby

“El proceso de registro de patente es lento y complejo. El mayor obstáculo reside en la transferencia de tecnología, que consiste en llevar el descubrimiento al mercado”, dice la ingeniera química Adriana Faria, directora ejecutiva del Parque Tecnológico de Viçosa, de la Universidad Federal de Viçosa, en Minas Gerais. Según ella, se necesitan conocimientos para poder lidiar con los riesgos financieros y años de dedicación a un proyecto. “En esta trayectoria es más habitual ver varones que mujeres, ya que éstas a menudo tienen que hacer frente a jornadas laborales dobles o triples y son madres”, dice. Ella comenta que a lo largo de su carrera siempre ha conocido mujeres excepcionales en las carreras Ctim. “Pero muchas de ellas no logran progresar debido a cuestiones que tienen que ver con las dificultades para viajar por trabajo o estudio porque tienen que cuidar de sus hijos”, dice Faria, quien está casada y es madre de dos hijos. A su juicio, se trata de una realidad global. “En otros países no es demasiado diferente y acaso es por ello que en todo el mundo están surgiendo iniciativas para promover la inserción de las mujeres en el emprendimiento”, dice la ingeniera, docente del Programa de Maestría en Innovación Tecnológica y Propiedad Intelectual de la Universidad Federal de Minas Gerais.

En el mes de marzo se llevó a cabo en la sede de la Asociación Brasileña de la Propiedad Intelectual (ABPI), en Río de Janeiro, el Primer Seminario Internacional de Mujeres en la Propiedad Intelectual. El evento fue organizado por el grupo PI Female, creado en 2019 por la emprendedora Jussiane Siqueira, de Inomapi Inovação em Propriedade Intelectual, empresa que se dedica al registro de patentes. El grupo, creado para promover el intercambio de experiencias y consolidar la inclusión en el sector, funciona a través de WhatsApp y actualmente está integrado por más de 300 mujeres, el doble que cuando comenzó. “Tras graduarse, muchas mujeres acaban convirtiéndose en empleadas de oficinas especializadas en patentes. Es importante ampliar esta presencia femenina en empresas innovadoras y en cargos directivos”, reflexiona Siqueira. El PI Female está organizando acciones como el lanzamiento, previsto para este año, de un programa de mentoría para mujeres que deseen convertirse en emprendedoras o desempeñarse en el área de la propiedad intelectual. “Es necesario un cambio cultural”, explica.

El ámbito académico también ha impulsado la participación femenina en emprendimientos y en la innovación tecnológica. En São Paulo, el Insper, un instituto privado de enseñanza e investigación que cuenta con carreras en las áreas de economía, administración, derecho, ingeniería y ciencias de la computación, puso en marcha a finales de 2021 el programa Women in Tech, que ha promovido la capacitación en liderazgo para investigadoras, emprendedoras y profesionales de las carreras Ctim, en colaboración con el British Council, en el que han participado alrededor de 60 mujeres. La iniciativa también ha ofrecido más de 30 becas de estudio para alumnas de la enseñanza media en el curso de innovación y temas vinculados a la tecnología del Insper, durante las vacaciones de invierno. Y este año se creará un programa de mentoría para mujeres en cargos directivos en carreras relacionadas con la tecnología. “Tenemos que seguir avanzando en la promoción de la equidad en el campo de la ciencia y los emprendimientos, dado que estos universos todavía están signados por una marcada preponderancia masculina”, dice Carolina Fouad, gerente de proyectos del Nodo de Innovación del Insper, responsable de la creación del programa Women in Tech. Ella menciona una investigación del Sebrae [Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas], según la cual las mujeres solamente son titulares de un 34,4 % de las empresas existentes en el país. “El estímulo a la diversidad le reportará beneficios a la sociedad y al país”, afirma.

Más diversidad en el sistema de la propiedad intelectual

El Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI) de Brasil publicó en mayo un estudio sobre los aspectos étnicos y de género de los usuarios de sus servicios, con base en cuestionarios respondidos en forma online por una muestra compuesta por 139 individuos que reunía, por ejemplo, a personas que poseen algún activo depositado en la institución o asistieron a los cursos que esta ofrece sobre propiedad intelectual. En cuanto al género, el 57 % correspondió a varones y el 40 % mujeres, mientras que un 2 % no especificó el sexo y un 1 % se declaró no binario. El 79 % declaró ser cisgénero, es decir, que se identificaba con el género de nacimiento, el 21 % no respondió y nadie dijo ser transgénero. En lo que tiene que ver con el origen étnico, el 71 % correspondió a blancos, el 21 % a pardos y negros, el 1 % a asiáticos y un 8 % no respondió. El cruzamiento de los resultados revela que el principal grupo de usuarios del sistema del INPI, equivalente al 40 %, está integrado por varones blancos. El estudio también analizó el lugar de trabajo de los encuestados y la conclusión indica que las mujeres superan a los varones entre los profesionales que trabajan en grandes empresas con más de 500 empleados, como así también que ellas se concentran en los departamentos jurídicos. Pocas mujeres negras participaron en el estudio y, en general, trabajan en el ámbito de la propiedad intelectual en instituciones públicas.

El estudio fue impulsado por la Coordinación General de Desarrollo de la Propiedad Industrial, Negocios e Innovación del INPI y se utilizará para proponer estrategias y políticas públicas con miras ampliar la inclusión en el sistema de la propiedad intelectual. El instituto también pretende recopilar datos más exhaustivos y conformar una red de análisis de estadísticas para realizar un seguimiento del perfil de los usuarios. “Las oficinas de patentes de varios países están empeñadas en ampliar la diversidad en el sistema de la propiedad intelectual, para hacerlo más inclusivo y eficiente”, explica Rafaela Di Sabato Guerrante, investigadora del INPI y coordinadora del Comité Estratégico de Género, Diversidad e Inclusión de la institución, creado en 2022. “El estudio que ha sondeado el perfil étnico y de género constituye un primer paso para difundir nuestras actividades con públicos que hoy en día son minoritarios y proponer iniciativas de capacitación y mentoría en propiedad intelectual orientadas a mujeres y personas negras”, dice.

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