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MEDIO AMBIENTE

Más sal en el suelo, en el aire y en el agua

David R. Gonzalez, Departamento de Transporte de Minnesota / FlickrUn camión vierte sal para derretir la nieve en una carretera de Minnesota (EE. UU.)David R. Gonzalez, Departamento de Transporte de Minnesota / Flickr

Cada año, Estados Unidos derrama 44 millones de toneladas de sal, el equivalente al 44 % del consumo anual, para derretir el hielo que se forma sobre las carreteras durante el invierno, incrementando la salinidad de los ríos que fluyen cerca de las ciudades. Estas y otras acciones humanas, como la minería y las prácticas agrícolas, aceleran el ciclo natural de la sal y la esparcen por la atmósfera, el suelo y los ríos. Más allá del riesgo que ello representa para la conservación de la biodiversidad y de dificultar la obtención de agua dulce potable, los iones de sal pueden generar compuestos nocivos al unirse a los contaminantes del suelo. Una investigación dirigida por el geólogo Sujay Kaushal, de la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, concluyó que una superficie equivalente a todo el territorio de ese país ha sufrido un proceso de salinización en los últimos 50 años. “Si consideramos al planeta como un organismo vivo, la acumulación de este exceso de sal podría afectar el funcionamiento de los órganos vitales o ecosistemas”, dijo Kaushal en un comunicado de la National Science Foundation (NSF). “La remoción de la sal del agua es un proceso costoso y que consume mucha energía, y el subproducto de la salmuera que se obtiene es más salado que el agua del océano y no puede eliminarse fácilmente” (Nature Reviews Earth & Environment, 31 de octubre de 2023; Newsletter de la NSF, 4 de enero).

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