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Trayectorias

Recorrido asistido

Los programas de mentorías estimulan el intercambio de experiencias y brindan orientación a estudiantes y a noveles profesionales

Camilo Martins

Douglas Luan de Souza acababa de llegar de Catuji, su pueblo natal en el interior del estado de Minas Gerais cuando, con 22 años, aprobó el examen de ingreso en la carrera de ingeniería informática en la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo (Poli-USP). Tras ser admitido en el proyecto Poli-Retribua, de la Asociación de Ingenieros Politécnicos (AEP), en el segundo año de la carrera recibió una beca y comenzó a ser acompañado por un mentor. De Souza fue uno de los primeros beneficiarios del proyecto, creado para ayudar a los estudiantes en los retos que plantea la vida académica. “Fue un proceso importante que me ayudó a tomar decisiones y a reflexionar sobre la trayectoria que quería construir”, dice.

El joven pudo contar con una ayuda económica del proyecto, además de la mentoría que contribuyó para poder realizar una pasantía de cuatro meses en la empresa Airbus, en la ciudad de Hamburgo (Alemania). “La mentoría me hizo sentir más seguro para afrontar este reto y cumplir con las actividades propias de la pasantía con mayor confianza”, resume De Souza. Inscrito en el programa de maestría de la institución, ahora él es mentor de un alumno del primer año de la carrea de ingeniería del petróleo.

Los proyectos de mentoría como el Poli-Retribua han marcado la diferencia en el desarrollo de quienes están en la fase inicial de su trayectoria, propiciando avances en las actividades de colaboración en el ámbito personal, académico y de investigación. Además de permitir que se establezcan lazos intergeneracionales a través del intercambio de experiencias, el acompañamiento que brindan las personas con más experiencia ayuda a la reflexión sobre los diferentes aspectos del recorrido académico y profesional, contribuyendo también a reducir la deserción de los estudiantes en las carreras de grado.

Todo indica que este término, una traducción de la palabra en inglés mentoring, tendría su origen en la Odisea, el poema épico cuya autoría se le atribuye a Homero. Escrito en el siglo VIII a. C., en el poema, el personaje Mentor y la diosa Atenea ayudan a Telémaco, el hijo de Ulises, a ir en busca de noticias sobre su padre. Con el tiempo, la expresión pasó a utilizarse para definir la relación que se establece entre un individuo más experimentado y otro, generalmente más joven, con el propósito de estimular y guiar su desarrollo personal y profesional.

Los beneficios de la mentoría

1. Establecimiento de vínculos entre alumnos, docentes y profesionales más experimentados
2. Desarrollo de habilidades extracurriculares
3. Ayuda para superar dificultades que pueden conducir al abandono de la carrera o de la profesión
4. Identificación de temas relacionados con las adversidades de la práctica profesional, con el propósito de superarlas
5. Enriquecimiento de las prácticas docentes y de investigación desarrolladas por los mentores

Desde hace dos décadas, la práctica de la mentoría forma parte de la vida cotidiana de los alumnos de la Facultad de Medicina de la USP (FM-USP). En la institución, los grupos conformados por estudiantes de diferentes años académicos y, en el papel del mentor, un docente de la facultad o un médico del hospital universitario se reúnen mensualmente para intercambiar experiencias y reflexionar sobre lo que significa “convertirse en médico”. La mentoría se configura en ciclos anuales que pueden ser renovados. Los alumnos interesados en participar pueden elegir a tres profesores miembros del programa que les gustaría tener como mentores. “Ofrecemos esta posibilidad porque creemos que la relación de mentoría conlleva una relación de identificación y confianza. A partir de esta base pueden suscitarse sus efectos”, dice Patrícia Lacerda Bellodi, psicóloga y coordinadora del programa desde su creación, en 2001.

Con 320 estudiantes matriculados en 2021, el programa cuenta con 32 mentores de diversas especialidades médicas. Antes de asumir el compromiso como mentores, los interesados se someten a entrevistas y a un proceso de capacitación. “La intención es que conozcan los objetivos del programa y entiendan el concepto de mentoría, que difiere de las actividades de tutoría, más enfocadas en la facilitación o la recuperación del aprendizaje. Los mentores actúan de una manera más integral y progresiva, inspirando caminos, estimulando el desarrollo integral del estudiante”, resume Bellodi.

En la FM-USP, cada grupo de mentoría cuenta también con la participación de un “comentor”, cargo que ocupan los estudiantes del último año de la carrera (prácticas) o los que ya están en la etapa de residencia. Dos décadas después del inicio del proyecto, varios de los actuales mentores ya tuvieron los suyos. “La mentoría es una relación bidireccional, que aporta beneficios no solo a los alumnos, sino también a los mentores, que se sienten renovados en este contacto con los novatos”, añade Bellodi.

A través de su Prorrectoría de Grado, y basándose en el éxito de estas experiencias, la USP pretende poner en marcha en los próximos meses una oficina especializada en la planificación y organización de actividades de mentoría. Con el título de E-Ment y bajo la coordinación de Bellodi, la iniciativa tendrá como objetivo difundir la cultura y la práctica de la mentoría entre los docentes y alumnos de las diversas carreras y unidades de la universidad.

En la Escuela Paulista de Medicina de la Universidad Federal de São Paulo (EPM-Unifesp), funciona desde 2007 un programa de mentoría concebido y coordinado por el profesor José Medina para desarrollar habilidades que ayuden a los estudiantes a construir su identidad profesional. “Discutimos sobre aspectos que van más allá de la vida académica, y que cabe la posibilidad que influyan en las decisiones que el estudiante tomará en su campo de trabajo”, explica Medina. Las mentorías comienzan a ofrecerse en el primer año y pueden continuar hasta la finalización de la carrera, dependiendo de las necesidades de cada alumno. Actualmente hay unos 230 estudiantes en mentoría y 40 mentores, todos ellos docentes de la escuela.

La permanencia en la universidad de los estudiantes en situación de vulnerabilidad económica y social es uno de los beneficios que han sido observados por los programas de mentoría. El proyecto Poli-Retribua trabaja para asegurar la diversidad de su alumnado y cuenta con el apoyo de la Asociación de Ingenieros Politécnicos (AEP), que elabora una lista de candidatos, ordenada por vulnerabilidad, que sirve como base para la selección de becarios y mentorizandos. El programa cuenta con unos 130 ingenieros politécnicos que se desempeñan como mentores y actualmente atienden a 230 estudiantes de diferentes periodos de sus 17 carreras.

En el marco del Poli-Retribua, además de las actividades de asesoramiento, la orientación también puede implicar una ayuda económica al estudiante, con recursos obtenidos mediante donaciones realizadas a través del sitio web del proyecto. “Nuestro objetivo es muy concreto: asegurar que un estudiante con condiciones menos favorables pueda completar la carrera, proporcionándole apoyo desde el inicio de la misma hasta que se recibe”, explica Marcos Rodrigues, profesor jubilado de la Poli-USP y coordinador del programa.

La permanencia en la universidad de los alumnos en situación de vulnerabilidad económica y social es uno de los beneficios que se observan

En la Poli-USP, por lo general, los alumnos en mentoría son los primeros de su familia que ingresan a una universidad. “Muchos de ellos no cuentan con ayuda económica para poder dedicarse por completo a su carrera, enfrentando en sus hogares una oposición a los estudios de tiempo completo”, explica Rodrigues. Desde 2017, se han concedido 81 becas mensuales de 700 reales durante un año. “Si a eso se le suman otras ayudas que proporciona la Superintendencia de Asistencia Social (SAS) esas sumas de dinero comienzan a marcar una diferencia en la vida de estos estudiantes”, dice Rodrigues.

Los exalumnos de la Poli interesados en desempeñarse como mentores pueden registrarse en las página web del proyecto Poli-Retribua. Luego de cumplir con una entrevista, se lleva a cabo un proceso de emparejamiento. El objetivo es identificar a los más compatibles con el perfil de cada mentorizando. “Ya tenemos algunos casos de mentores que son antiguos mentorizandos, algo que estaba previsto en el círculo virtuoso que se pensó para este proyecto”, dice Rodrigues. Además de la orientación en cuestiones de la vida académica, los mentores del Poli-Retribua suelen ayudar en la búsqueda de prácticas, en la confección del currículum y en la dinámica que conlleva la realización de prácticas o entrevistas laborales. Los miembros del proyecto están trabajando ahora en una forma de replicar la iniciativa fuera de la escuela. “La intención es que el Poli-Retribua pueda ser adoptado en otras instituciones educativas. Les presentaremos ahora el proyecto a las asociaciones de estudiantes para que conozcan nuestra historia y nuestro know-how en lo que tiene que ver con la realización de mentorías”, añade.

Los procesos de mentoría entre docentes y alumnos también pueden desplegarse en la relación entre profesionales con diferentes niveles de experiencia. Para investigar cómo se desarrolla este diálogo profesional, Aline Maria de Medeiros Rodrigues Reali, investigadora del Centro de Educación y Ciencias Humanas de la Universidad Federal de São Carlos (UFSCar), coordinó tres estudios en los que se realizó un seguimiento a los docentes de la red pública de enseñanza del estado de São Paulo. “Muchos profesores noveles, es decir, con menos de cinco años de experiencia, tienen dudas acerca de la práctica docente, ya que la profesionalización se produce a través de la acción en el aula”, dice Reali.

En el primer estudio, que se llevó a cabo entre 2004 y 2007, 52 profesores principiantes fueron asesorados por 10 profesionales jubilados, entre ellos, directores de escuela y supervisores de la educación. En el segundo estudio, realizado entre 2012 y 2016, se brindó mentoría a 75 docentes principiantes de educación infantil y de los primeros años, que fueron objeto de mentorías a cargo de 30 profesionales de la educación, entre los que se encontraban directores de escuelas y coordinadores pedagógicos. En el tercero, que tuvo lugar entre 2017 y 2021, la mentoría atendió a 80 docentes de los niveles iniciales y de Educación de Jóvenes y Adultos (EJA), desarrollada por 14 profesores con al menos 10 años de experiencia docente en la red pública.

Camilo Martins“No es raro que los docentes al comienzo de su trayectoria se topen con situaciones bastante complejas, ya sea tomando a su cargo divisiones consideradas difíciles o enfrentándose a adversidades que les exigen un repertorio que aún no poseen”, explica Reali. “Con el estudio se abrieron posibilidades de analizar las principales demandas inherentes a la formación profesional, de manera tal que pudimos ir más allá de lo que indica la literatura. Como resultado de ello, hemos observado que la mentoría, al poner a las prácticas pedagógicas de los iniciantes como tema central, les hace reflexionar sobre sus actitudes y desarrollar soluciones más eficaces para los problemas a los que se enfrentan”, sintetiza.

Países tales como Inglaterra, Escocia, Estados Unidos y Chile tienen políticas de mentoría afianzadas en el ámbito de la docencia, con el acompañamiento de los docentes más jóvenes por otros más experimentados. “En Brasil, pese a no estar tan extendidas, estas iniciativas demuestran que la mentoría aporta grandes beneficios para el desarrollo de la carrera docente, permitiendo, por ejemplo, que los profesores aborden cuestiones que raramente le plantearían a la dirección de la escuela”, dice José Moran, profesor jubilado de la Escuela de Comunicación y Artes (ECA) de la USP, experto en temas relacionados con las metodologías activas y las nuevas tecnologías en la educación.

Con la intención de poner en marcha un programa de mentoría dirigido a los becarios de posdoctorado de la institución, la FAPESP tiene previsto lanzar a finales de este año la plataforma denominada “Iniciativa de mentorías para la consolidación de la carrera de investigación”, que se desarrollará en cuatro módulos. “Estos módulos abarcarán diversos temas, con videos y webinarios presentados por miembros de la Coordinación Adjunta de la Dirección Científica de la Fundación”, informa Catarina Segreti Porto, docente de la EPM-Unifesp, asesora de la Dirección Científica de la FAPESP y coordinadora de la plataforma. Los becarios pueden despejar sus dudas en los webinarios dedicados a los temas de cada módulo.

La FAPESP y el sistema de investigación científica del estado de São Paulo es el tema del primer módulo. En el segundo, se abordarán aspectos relacionados con la consolidación de la carrera científica, y en el tercero, la ética y la integridad en la investigación. El último módulo estará dedicado a asesorar a los investigadores en el desarrollo y tramitación de proyectos de investigación científica y tecnológica, además de orientarlos de manera práctica en la elaboración de dictámenes. “El objetivo de esta mentoría es preparar a los becarios de posdoctorado para que lleven a cabo, de manera responsable y competente, diversos tipos de actividades pertinentes para la consolidación de sus carreras como investigadores en el ámbito académico, industrial y gubernamental”, añade Porto.

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