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Robo de identidad

Estafadores emplean direcciones de correo electrónico vinculadas a instituciones científicas para intentar manipular la revisión de artículos

Un estudio dado a conocer en la plataforma OpenReview.net, que gestiona la evaluación por pares de trabajos presentados en conferencias científicas, demostró que estafadores se valen trampas cada vez más sofisticadas para hacerse pasar por científicos respetables y engañar a los editores de revistas de ciencia. En dicho estudio, publicado en el repositorio de preprints ArXiv, se investigaron miles de perfiles de revisores de artículos científicos que se registraron en la plataforma entre 2024 y 2025, dispuestos a evaluar trabajos sobre inteligencia artificial. En 94 casos, se constató que eran timadores que utilizaban identidades falsas.

Lo sorprendente de esto radica en que lograron burlar una barrera que se imaginaba segura: empleaban direcciones de correo electrónico vinculadas a instituciones científicas reales. Un recaudo que toman los editores para prevenirse contra la acción de gente deshonesta consiste en verificar el dominio de los e-mails que emplean estos embaucadores. Cuando la dirección de correo electrónico pertenece a universidades o instituciones de investigación conocidas, se considera que las probabilidades de manipulación son remotas. En tanto, los e-mails privados son vistos como más vulnerables.

La artimaña de los falsificadores requiere algún tipo de complicidad dentro de la institución de investigación. Los falsarios utilizan direcciones de correo electrónico secundarias que reciben mensajes canalizados desde distintas direcciones de e-mails que suelen adoptar los usuarios para centralizar y organizar correspondencias personales y profesionales. Para que el ardid funcione, es necesario que alguien desde dentro de la universidad o del instituto de investigación cree una dirección electrónica en nombre de un investigador y registre la cuenta secundaria para recibir sus mensajes. De esta manera, quien controla el e-mail secundario lo utiliza para abrir un perfil falso de revisor en sitios web de revistas científicas, y tiene así posibilidades de recibir y evaluar manuscritos que él mismo u otros participantes de la trama presentan: los periódicos científicos con procesos defectuosos o negligentes de revisión por pares son más susceptibles a estas manipulaciones. “Hacerse pasar por otra persona utilizando una dirección de correo electrónico institucional le añade una capa más de desafío a la detección de delincuentes”, declaró al sitio web Retraction Watch el autor principal del preprint, el científico de la computación Nihar B. Shah, de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh, en Estados Unidos, quien integra el consejo de OpenReview.

El estudio propone medidas adicionales de prevención, tales como verificar si la dirección de correo electrónico informada por el revisor es la misma que utiliza en sus publicaciones y hacer público el registro de revisores de periódicos científicos, de manera tal que la comunidad científica ayude a monitorear actividades sospechosas.

Este artículo salió publicado con el título “Estafadores emplean direcciones de correo electrónico vinculadas a instituciones científicas para intentar manipular la revisión de artículos” en la edición impresa n° 357 de Noviembre de 2025.

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