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Historia

Sublevaciones intensificaron la represión contra los esclavizados en Brasil

Las insurrecciones del siglo XIX, como la de Carrancas y la de los Malés, causaron temor entre las elites imperiales del país

Valentina Fraiz

“Cuentan que hubo una profusión de ahorcados/ Y sus calaveras clavadas en las columnas/ De la hacienda deshabitada/ Aúllan de noche/ En el viento del monte”. Los versos son de Levante [Levantamiento], poema con autoría del escritor Oswald de Andrade (1890-1954), quien se inspiró en la revuelta de los esclavizados de Carrancas, según el historiador Marcos Ferreira de Andrade, docente de la Universidad Federal de São João del-Rei (UFSJ), en Minas Gerais.

Esa insurrección, que se desató en 1833 en la provincia minera, es considerada una de las más sangrientas acaecidas en la región sudeste de Brasil durante el período del Imperio (1822-1889), y causó la muerte de 33 personas. De ellas, 21 eran esclavizadas. También fueron asesinados nueve miembros de la familia Junqueira (de la elite local), un agregado y dos “personas de color”, que el investigador presume que habrían sido esclavizados o libertos de confianza de la familia señorial. Ese episodio tuvo como resultado la mayor ejecución colectiva del país, que llevó al cadalso a 16 condenados.

La ligazón de Oswald de Andrade con Carrancas no era fruto de la casualidad. Según el historiador, dos antepasados del poeta modernista, sus tíos bisabuelos paternos, se casaron con integrantes de la familia Junqueira, propietaria de las haciendas en donde transcurrió la revuelta. El poema Levante consta en su libro de estreno, Pau-brasil, publicado en 1925, un año después de que Oswald De Andrade visitara las haciendas de la familia Junqueira en compañía del poeta francosuizo Blaise Cendrars (1887-1961) y de otros pares modernistas. “Existen fuertes indicios de que Oswald de Andrade elaboró en ese poema una memoria familiar y colectiva de la región. Son historias que seguramente escuchó en las visitas a sus parientes del interior de Minas Gerais”, afirma el investigador, quien compiló y escribió el posfacio del libro Caramurus negros: A revolta de escravos de Carrancas – Minas Gerais (1833), publicado ahora en 2025 por Chão Editora.

El historiador investiga el tema desde hace más de 30 años. En 1992, Ferreira de Andrade localizó los autos del proceso penal de la revuelta, un grueso libro manuscrito de más de 400 páginas, en el Archivo del Museo Regional de São João del-Rei, y desde entonces se aboca al estudio del episodio del 13 de mayo de 1833. En dicha fecha, un grupo de esclavizados de tres haciendas de los Junqueira –Campo Alegre, Bela Cruz y Jardim– se sublevó y mató a miembros del clan con palos, hoces y armas de fuego. A esa rebelión se la denominó de “Carrancas” por una cuestión geográfica: las tierras involucradas estaban ubicadas en la en ese entonces Freguesia de Carrancas, una comarca que, además de esa localidad, comprendía a los actuales municipios de Cruzília, São Tomé das Letras y Luminárias.

Dueños de haciendas que llegaban a tener más de 100 esclavizados, los Junqueira poseían otras fincas aparte de las tres antes mencionadas, en donde criaban ganado y cerdos, y también cultivaban cereales, caña de azúcar y tabaco. Uno de los integrantes del clan, Gabriel Francisco Junqueira, fue electo diputado por la provincia de Minas Gerais para la Asamblea General (el equivalente al actual Congreso Nacional) en 1831, y era el principal representante del partido Liberal Moderado en la zona. “Pese a que no era contraria a la monarquía, esa vertiente política cuestionaba el hecho de que su majestad imperial tuviera plenos poderes”, comenta Ferreira de Andrade. “Al ser electo, Junqueira derrotó al candidato del emperador Pedro I [1798-1834] y se granjeó enemistades por la región”.

De acuerdo con el historiador, un antiguo aliado de los Junqueira, el productor agropecuario y comerciante Francisco Silvério, hizo correr la voz entre los esclavizados del clan. Silvério se identificaba con el grupo político de los restauradores, también llamados “caramurus”. Éstos abogaban por el regreso a Brasil de Pedro I, quien había partido rumbo a Portugal aquel mismo año 1831, luego de abdicar del trono a favor de su hijo Pedro II (1825-1891). En marzo de 1833, tomaron la capital de la provincia de Minas Gerais, Ouro Preto, durante un conflicto que pasó a la historia como la Sedición Militar.

En esa ocasión, Silvério le dijo al líder de los esclavizados en las haciendas de los Junqueira, conocido como Ventura Mina, que los caramurus habían acabado con la esclavitud en Ouro Preto. Entretanto, Mina y sus compañeros permanecían bajo el yugo de aquella familia. “Ésa fue la mecha que encendió la insurrección”, comenta Ferreira de Andrade. Así y todo, según el investigador, los esclavizados no fueron masa de maniobra. “Se movilizaron alrededor de la lucha por la libertad”, prosigue.

Valentina Fraiz

Ventura Mina condujo a unos 60 esclavizados a través de las tres haciendas y lo mataron en Jardim, una de ellas. La sublevación fue sofocada y los insurrectos fueron detenidos. De los 31 imputados, 16 fueron ahorcados. Otro condenado a muerte, Antonio Rezende, recibió una conmutación por la pena de prisión perpetua para oficiar de verdugo de los demás reos. Otros cuatro fueron azotados. Diez acusados quedaron absueltos. Las “calaveras clavadas” del poema de Oswald de Andrade serían las cabezas decapitadas, cuyas imágenes perduraron vivas en el imaginario de la zona.

Pese a la conmoción, el levantamiento fue escasamente noticiado en los periódicos de la época. “Hubo una estrategia de desinformación y censura por parte de los gobernantes, a los efectos de evitar el pánico entre los amos y una parte de la población libre”, comenta Ferreira de Andrade. Según el historiador, el miedo a las rebeliones fue la inspiración de una ley cuyo proyecto, en junio de 1833, fue enviado a la Cámara de Diputados poco después de la insurrección. Dicha propuesta preveía una mayor celeridad en el castigo a los esclavizados que matasen a sus amos, pero solamente se convirtió en ley en junio de 1835, menos de cinco meses después de que hiciera eclosión la Revuelta de los Malés en la ciudad de Salvador, en Bahía.

La insurrección bahiana ocurrió durante la madrugada del 25 de enero de 1835, cuando un grupo encabezado por los malés, tal el nombre que se les daba a los musulmanes yorubas o nagôs, tomó las calles de la ciudad. “Las autoridades lograron dominar a los aproximadamente 600 sublevados al cabo de unas tres horas”, dice el historiador João José Reis, de la Universidad Federal de Bahía (UFBA), autor de Rebelião escrava no Brasil (Companhia das Letras, 2003), una obra de referencia sobre el tema. La revuelta estuvo encabezada por musulmanes esclavizados y libertos. No obstante, la documentación revela que también participaron en el levantamiento africanos que no eran musulmanes. Dieciséis personas fueron condenadas a muerte, pero solamente cuatro sufrieron la pena capital.

Una versión ficcional de la sublevación, que llega a los 190 años en 2025, aparece en Malês, película dirigida por Antônio Pitanga. El largometraje se estrenó en octubre en los cines brasileños tras su exhibición en festivales realizados en Brasil y en las universidades Harvard, de Princeton y de Pensilvania, en Estados Unidos. “El guion es bastante fiel a los acontecimientos”, afirma Reis, quien fue consultor de la película.

La Revuelta de los Malés dejó una amplia documentación. “Son más de 500 testimonios, interrogatorios e informes. Es una de las más grandes investigaciones realizadas en el continente americano relacionadas con este tipo de levantamientos”, comenta el historiador. “Se trata de un material riquísimo, no solamente sobre la rebelión, sino también sobre cómo era la vida de los africanos en la ciudad y la relación entre ellos, sus amos y sus vecinos”.

A juicio de Reis, la revuelta fue un movimiento antiesclavista, con fuerte base étnica nagô, que era la denominación con la cual se conocía a los yorubas (un grupo étnico africano) en Bahía. El propio vocablo malé proviene de imalé, musulmán en lengua yoruba. Asimismo, la insurrección carecía de aires yihadistas, como afirmaron otros estudiosos, a ejemplo del antropólogo y médico Raimundo Nina Rodrigues (1862-1906). “Muchos de los revoltosos traían como ‘amuletos’ pequeños textos árabes devocionales, con oraciones de protección. Pero la documentación no muestra que se haya tratado de un movimiento tendiente a instaurar un estado musulmán en Bahía”.

La investigadora Fernanda Pereira Mendes ha venido estudiando en detalle estos amuletos de los africanos musulmanes, escritos en árabe, en la pasantía posdoctoral que lleva a cabo actualmente en la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas de la Universidad de São Paulo (FFLCH-USP), con el apoyo de la FAPESP. “Esos esclavizados escribían fragmentos del Corán y de obras literarias que recordaban para mantener viva su cultura, y lo propio al respecto de la práctica del islam”, explica Pereira Mendes, quien investiga las posibles conexiones entre esos textos árabes y la literatura brasileña del siglo XIX.

Según la estudiosa, tales documentos manuscritos, algunos en formato de pequeñas libretas, constituyen unos de los primeros testimonios de la religión, la cultura y la lengua árabe en Brasil, ya que son anteriores a los registros de los inmigrantes libaneses, que arribaron al país a finales del siglo XIX. “Los manuscritos son importantes para el rescate de la cultura africana, pero también constituyen un patrimonio en sí mismos”, sostiene.

De acuerdo con Reis, si bien fracasó, la revuelta sembró el miedo en todo el Imperio e hizo que tanto los gobiernos provinciales como el gobierno imperial arreciasen la represión contra los esclavizados y los libertos. Luego de estudiar los pormenores de este episodio, el historiador ha venido ahondando en las historias de vida de los africanos que vivieron en Salvador durante el siglo XIX. Actualmente se encuentra trabajando en la biografía del comerciante Manuel Joaquim Ricardo, dueño de una tienda de cereales en el Mercado de Santa Bárbara, en la capital bahiana. En ese mismo lugar, el musulmán Elesbão do Carmo, conocido como Dandara, citado en la investigación de la revuelta, tenía un puesto de venta de tabaco. “Con los documentos busco reconstituir la red de relaciones de Manuel Joaquim Ricardo”, dice. Aparte, Reis estudia otras rebeliones en la zona de Recôncavo Baiano de comienzos del siglo XIX, en donde esclavizados hausas (de un grupo étnico africano) desempeñaron un rol fundamental, al contrario que en la Revuelta de los Malês, protagonizada por los nagôs.

Si en el caso de la Revuelta de los Malés las investigaciones sobre el episodio, sus participantes y sus motivaciones fueron extensas, tales estudios no existen con relación a las insurrecciones de Alagoas. Ante esta ausencia, el historiador Danilo Luiz Marques, de la Universidad Federal de Alagoas (Ufal), halló, en correspondencias e informes intercambiados entre autoridades, datos que revelan la resistencia de los esclavizados y los libertos en esa región. En un artículo publicado a finales del año pasado, el investigador aborda algunas de esas conspiraciones y rebeliones.

Una de ellas fue una insurrección prevista para la Navidad de 1815, presuntamente liderada por musulmanes hausas que habían huido de Bahía rumbo al distrito de Alagoas y que contaría también con la participación de esclavizados de pequeños hacendados locales. “Esos esclavizados poseían una cierta movilidad, pues se encargaban de obtener su propio sustento, como así también el de sus amos”, informa el historiador.

En julio de aquel año, las autoridades de Alagoas anunciaron la sospecha imperante de que hubiese una revuelta y le solicitaron ayuda logística a la capitanía de Pernambuco. Así fue como pasaron a contar con una tropa de unos 200 indígenas para ayudar a capturar a los sospechosos. Las búsquedas transcurrieron durante meses, y a comienzos de 1816 se concretó en Recife (Pernambuco) el juicio de las 28 personas acusadas de la “sedición premeditada”. Veintitrés de ellas fueron sentenciadas. Dos murieron en la cárcel y otras dos ahorcadas.

Así y todo, de acuerdo con el historiador, es probable que la revuelta haya sido planeada únicamente por esclavizados o libertos de Alagoas. “El magistrado Antônio Batalha, poseedor de un cargo de gran relevancia política, habría inventado esa historia para mostrar que estaba llevando a cabo un muy buen trabajo en el distrito y que esa conspiración solamente había sucedido debido a la llegada de los malés huidos desde Bahia”, dice Marques.

Otra revuelta en Alagoas que el investigador analizó en el artículo es la de Marimbondos (1851-1852). La chispa de esa movilización fue el anuncio de que entrarían en vigor los decretos 797, de registro civil de nacimiento y defunción, y 798, del Censo General del Imperio. Según el investigador, estas novedades fueron interpretadas por personas pobres libres y libertas como artimañas de esclavización y reesclavización. “Esa gente bautizó a esas medidas como ‘Ley del Cautiverio’”, comenta.

En dicha ocasión, los edictos de las leyes se fijaron en las iglesias y en las reparticiones públicas, y numerosos grupos empezaron a apersonarse en esos lugares con el fin de destruirlos. “El barullo de la población furiosa fue comparado con el zumbido de las avispas o marimbondos, y esto terminó por darle ese nombre al movimiento, también conocido como ‘Ronquido de las Abejas’”, relata Marques. “Era un movimiento sin líderes, que unió a blancos y negros, varones y mujeres”. Según el historiador, episodios de revueltas por idénticos motivos en Pernambuco, Paraíba y el norte de Minas Gerais llevaron al Imperio de Brasil a revocar ambos decretos.

Este artículo salió publicado con el título “Días de lucha” en la edición impresa n° 357 de Noviembre de 2025.

Proyecto
Las fuentes árabes y afroislámicas de la literatura ochocentista. Los casos de Gonçalves Dias, Castro Alves y Machado de Assis (nº 23/16601-5); Modalidad: Beca de posdoctorado; Investigador responsable: Michel Sleiman (USP); Becario Fernanda Pereira Mendes; Inversión R$ 341.560,08.

Artículos científicos
MENDES, F. P. Breve inventário dos manuscritos em grafia árabe produzidos por negros muçulmanos no Brasil oitocentista. EXILIUM Revista de Estudos da Contemporaneidade. v. 6, n. 10, p. 279-94, 2025.
MARQUES, D. L. Malês, cabanos e marimbondos: Histórias da resistência negra em Alagoas (1815-1852)Sankofa. v. 17, n. 29. p. 58-83, 2024.

Libros
ANDRADE, M. F. de (comp.). Caramurus negros – A revolta dos escravos de Carrancas, Minas Gerais (1833). São Paulo: Chão Editora, 2025.
REIS, J. J. Rebelião escrava no Brasil: A história do levante dos malês. 3ª ed. São Paulo: Companhia das Letras, 2023.

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