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DIFUSIÓN

Talento de comunicadores

Una competencia de divulgación científica realizada en 32 países llega a Brasil

El matemático Jackson Itikawa ganó la primera edición del FameLab en Brasil

Eduardo Cesar El matemático Jackson Itikawa ganó la primera edición del FameLab en BrasilEduardo Cesar

Nada de presentaciones con PowerPoint o recursos audiovisuales tales como videos o fotos. En un escenario montado en el Centro Brasileño Británico, en São Paulo, la voz, el cuerpo y la imaginación eran los únicos recursos con los cuales nueve investigadores contaban para explicar en tres minutos conceptos científicos a veces bastante complejos. La oceanógrafa Manoela Romanó de Orte, de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp), relacionó el aumento de la acidez de los océanos con los cambios climáticos del planeta, y demostró de qué modo esto puede perjudicar a la economía de la pesca. Cibele dos Santos Borges, alumna de doctorado de la Universidade Estadual Paulista (Unesp) de la localidad de Botucatu, comparó espermatozoides con corredores y explicó que los más fuertes, y no necesariamente los más veloces, logran fertilizar los óvulos. João Victor Cabral Costa, maestrando del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICB) de la Universidad de São Paulo (USP), comparó el cerebro con una computadora para referirse a su funcionamiento, y demostró de qué manera los ejercicios físicos pueden influir sobre la plasticidad de las sinapsis. La explicación del matemático Jackson Itikawa fue la que más le agradó al público y al jurado, que reunía a científicos y profesionales de la comunicación. El tema era el más abstracto de todos: la teoría de conjuntos elaborada por el matemático ruso Georg Cantor (1845-1918), particularmente el concepto de conjuntos infinitos.

Para explicar las propiedades sorprendentes de esos conjuntos, Itikawa recurrió a la paradoja del Hotel de Hilbert, un experimento mental propuesto por el matemático alemán David Hilbert (1862-1943). Éste imaginó un hotel con infinitas habitaciones que, aunque estuviera totalmente ocupado, siempre tendría una habitación para un nuevo huésped. “Al mover a los huéspedes a habitaciones con números correspondientes al doble de aquéllos en que estaban, es decir, a cuartos con números pares, habría infinitas habitaciones libres en el hotel, correspondientes a los de números impares”. La presentación le dio a Itikawa la victoria en la edición brasileña del FameLab, una de las mayores competencias de comunicación científica en el mundo. El evento, realizado por primera vez en Brasil por el British Council en colaboración con la FAPESP, reunió a nueve finalistas de un total de 20 candidatos en la última etapa, que se concretó el día 11 de mayo.

El FameLab fue lanzado en 2004 en el Festival de Ciencia de Cheltenham, en Inglaterra, y en este año tuvo ediciones en 32 países. El objetivo es de doble mano: incentivar el desarrollo de competencias de comunicación entre investigadores y despertar el interés del público por la ciencia. “El científico debe abordar la comunicación como parte de su trabajo”, afirma Julia Knights, directora de Ciencia e Innovación de la Embajada Británica en Brasilia. “Cada vez resulta más importante que los investigadores mejoren su capacidad de comunicación para que el conocimiento pueda tener mayor impacto en el proceso de toma de decisiones de la administración pública, por ejemplo. En el Reino Unido, jóvenes investigadores reciben entrenamiento específico para dar charlas para el público lego”, dice Knights.

Cibele dos Santos Borges, de la Unesp de Botucatu, efectuó una presentación sobre el comportamiento de los espermatozoides durante la final del FameLab en São Paulo

Eduardo Cesar Cibele dos Santos Borges, de la Unesp de Botucatu, efectuó una presentación sobre
el comportamiento de los espermatozoides durante la final del FameLab en São PauloEduardo Cesar

La idea de traer el FameLab a Brasil nació en el simposio FAPESP Week Barcelona, realizado en mayo de 2015. “Presencié las presentaciones de dos participantes del FameLab en España y me parecieron muy divertidas”, comenta Carlos Henrique de Brito Cruz, director científico de la FAPESP. “Cuando regresé, contacté al British Council y propuse la realización de la competencia en Brasil”. En esta primera edición, considerada una experiencia piloto, participaron únicamente becarios de maestría, doctorado y posdoctorado de la FAPESP. A partir del año que viene podrán participar investigadores de todo el país, subraya Claudio Anjos, director de Educación y Sociedad del British Council Brasil. “Fundaciones de apoyo a la investigación científica de otros estados también están participando”, dice. “Tenemos interés en firmar una colaboración con alguna emisora de televisión para la transmisión en vivo de la final, tal como se hace en el FameLab de Egipto, por ejemplo”, añade Anjos.

Entretenimiento
El formato de la competencia se parece efectivamente a un concurso de talentos de televisión. Pero no es el caso de cantar o bailar sino de explicar conceptos científicos de la forma más clara y atrayente posible. Primeramente los participantes envían un video de seis minutos con una explicación en portugués y otra en inglés sobre un tema de su investigación. Los videos no pueden tener efectos especiales ni música de fondo, y únicamente se permite el uso de objetos portátiles, tal como una pelota que haga las veces de Sol, por ejemplo. En la final nacional, las presentaciones son orales, frente al público y ante un jurado de expertos que evalúa la claridad, el contenido y el carisma de los candidatos. El ganador va a la final internacional en Inglaterra, programada para la semana que va del 7 al 12 de junio. Representante de Brasil del evento, Itikawa dice que su objetivo es despertar el interés del público en las matemáticas. “Se trata de un campo del conocimiento que nos permite ver el mundo con otros ojos. En el caso de la teoría de conjuntos, tuvo influjo sobre las ciencias y la filosofía. Incluso la religión tomó parte en el debate al respecto de la idea de un Dios infinito”, afirma Itikawa, quien actualmente lleva adelante su pasantía posdoctoral en el Instituto de Ciencias Matemáticas y Computación de la Universidad de São Paulo (USP), en São Carlos. Este año, Itikawa está dictando una asignatura para alumnos de la carrera grado como profesor voluntario. “La docencia ciertamente me ayudó a soltarme un poco y a ejercitar mi oratoria”, dice el matemático. “Con la ayuda de Malcolm Love, mejoré mucho.”

Itikawa se refiere al experto británico encargado de los entrenamientos en comunicación científica del FameLab en diversos países. Docente de la University of the West of England y productor y presentador de programas de radio y televisión en emisoras como la BBC, Malcolm Love preparó a los candidatos brasileños para la competencia. En dos días de entrenamiento intensivo en la sede de la FAPESP, el inglés impartió ejercicios destinados a mejorar las habilidades de comunicación de los participantes, tales como mirar directamente al público, usar el lenguaje corporal, hablar con pocas palabras y hacer analogías que estimulen la imaginación de gente. “Es necesario saber encarar al público frente a frente”, explicó Love en la ejercitación.

Final internacional del FameLab durante el Festival de Ciencia de Cheltenham, en Inglaterra, en 2014

FLICKR Final internacional del FameLab durante el Festival de Ciencia de Cheltenham,
en Inglaterra, en 2014FLICKR

Una de las finalistas, la bióloga Ingrid Regina Avanzi, doctoranda en ciencia ambiental de la USP, dice que los consejos de Love la incentivaron a elaborar una presentación lúdica. Estudiante de teatro en su adolescencia, Avanzi interpretó el papel de una bacteria que viaja en una nanonave espacial para explicar la capacidad de las bacterias para degradar metales pesados que contaminan los ríos. “Soy una micronauta, es un gusto. Y ahora vamos explorar el mundo de las bacterias”, dijo durante la apertura de su presentación. “Cada especie de bacteria posee su caja de herramientas propia. Las herramientas son los genes, utilizados según la necesidad. Por ejemplo, si una bacteria vive en una área contaminada, buscará dentro de su cajita algo que la ayude a alimentarse de la sustancia contaminante”, explicó. “Procuré deshacer la idea de que hacer ciencia es siempre estar detrás de un banco de laboratorio y escribir artículos”, dice la bióloga. El educador físico Leonardo Coelho Rabello, alumno de doctorado en desarrollo humano y tecnologías de la Unesp, en Rio Claro, se refirió al desempeño de las fibras musculares en las actividades físicas, con una mención a las modalidades olímpicas. “La ciencia del deporte muestra que la realización de agachados en la preparación de un atleta de voleibol puede llevar a un aumento del 5,7% en la altura de saltos”, dijo Coelho Rabello, quien utilizó cables luminosos en sus piernas para simular los movimientos de los músculos.

Videos y vans
Durante los días que antecedieron a la final del FameLab, los candidatos se conocieron personalmente y crearon vínculos. “Uno pasó a darle sugerencias al otro”, comenta Avanzi. Y aún mantienen contacto a través de la aplicación WhatsApp. Uno de los temas más discutidos entre ellos es la idea de crear un canal de videos en YouTube (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 243). “Hoy en día, la producción de videos en internet constituye una buena herramienta de divulgación científica, y creemos que puede ser una oportunidad de poner en práctica lo que aprendimos con el FameLab”, dice Avanzi.

Equipo del grupo de divulgación científica The Big Van Theory, formado en 2013, luego de la realización del FameLab en Barcelona

FIL/ PAOLA VILLANUEVA BIDAULT Equipo del grupo de divulgación científica The Big Van Theory, formado en 2013, luego de la realización del FameLab en BarcelonaFIL/ PAOLA VILLANUEVA BIDAULT

Una experiencia de este tipo se concretó en España en 2013, cuando se realizó la primera edición del FameLab en dicho país. En la final, el vencedor, el matemático Eduardo Sáenz de Cabezón sugirió a los demás participantes que se presentasen todos en un bar, como en un espectáculo de stand-up comedy. La iniciativa salió bien y el grupo fue invitado a repetir la experiencia en otras ciudades de España. Surgió entonces la idea de bautizar al espectáculo con el nombre de The Big Van Theory (TBVT), una alusión a la serie nerd de televisión The Big Bang Theory, creado en 2007. El logotipo del grupo es una furgoneta de esas que transportan a las troupes de artistas itinerantes. En la actualidad el grupo está formado por 19 investigadores de áreas tales como biología, química y astronomía. Las presentaciones, que incluyen sketchs cómicos y música, ya pasaron por varios países europeos y de América Latina.

Desde 2007, cuando la competencia pasó a ser internacional, más de siete mil investigadores (o famelabers) de varios países han participado en el evento. La formación de esta red fue posible gracias a colaboraciones entre el British Council e instituciones científicas. El órgano británico fue el responsable de internacionalizar el certamen. En Estados Unidos, por ejemplo, el evento es organizado junto con la Nasa, la agencia espacial de ese país, y se definen temas específicos para cada temporada. En 2012 fue la astrobiología. Este año se abordó la exploración de la Tierra y del espacio a su alrededor. La ganadora fue Ilissa Ocko, investigadora del clima del Environmental Defense Fund, organización no gubernamental con sede en Nueva York. La científica se refirió a la relación entre los gases de efecto invernadero y el cáncer.

En otros países como Egipto, Turquía y Bulgaria, se concretaron colaboraciones con emisoras de televisión que exhiben en vivo la final del FameLab para miles de personas. “El FameLab ha demostrado que es un modelo para la presentación de contenido científico ante grandes audiencias en un formato de entretenimiento”, escribió George Zarkadakis en un artículo publicado en 2010 en la revista Science Communication, en el cual analizó el impacto de la competencia entre 2007 y 2010.

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