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COOPERACIÓN

Tierra de nuevas ideas

Un torneo y una conferencia en Alemania impulsan propuestas innovadoras de otros países

Un diálogo durante el intervalo de la conferencia en Berlín

Kay Herschelmann/ FWFUn diálogo durante el intervalo de la conferencia en BerlínKay Herschelmann/ FWF

desde Berlín *

Una competencia internacional y una conferencia que congregó en Berlín a científicos, políticos y empresarios durante los días 8 y 9 de noviembre, mostraron que Alemania, uno de los mayores productores de ciencia y tecnología a nivel mundial, está ampliando su rol y promoviendo trabajos innovadores de otros países que ayudan en la resolución de problemas de alcance global. Estos encuentros, cuya organización estuvo a cargo de la Falling Walls, una fundación creada en 2009 con la ayuda del Ministerio de Educación e Investigación de Alemania, coinciden con el aniversario de la caída del muro de Berlín y ponen de relieve la necesidad de abolir barreras también en el mundo de la ciencia. La Little Sun, una lámpara portátil alimentada con energía solar que patrocina la fundación, sugiere que esa meta es factible. La lámpara con forma de girasol, una creación del artista Olafur Eliasson y el ingeniero Frederick Ottesen, fue adoptada por 200 mil habitantes de regiones africanas sin acceso a la energía eléctrica. Otros muros son más resistentes, tal como es el caso de la diferencia de géneros a la que aludió un conferencista de Bangladesh, como un obstáculo para el desarrollo de los países pobres.

Los simposios de noviembre en Berlín ayudaron a definir “la visión futura de Europa” que se basa en la cooperación internacional, resaltó la ministra de Educación e Investigación, Johanna Wanka, durante la apertura de la conferencia. La posibilidad de expresarse que se les brindó a investigadores creativos, bajo la atenta mirada de empresarios y representantes del gobierno, hizo que el torneo y la conferencia se integraran a otras actividades de fortalecimiento de la ciencia en Alemania, como complemento de los acuerdos internacionales de cooperación entre instituciones de investigación e incentivos para que científicos alemanes radicados en Estados Unidos regresen al país. Con el apoyo de la canciller Angela Merkel, física de carrera, la inversión en ciencia e innovación ha crecido de manera continua, trepando de 9 mil millones de euros (35 mil millones de reales) en 2005, a alrededor de 14.400 millones de euros (57 mil millones de reales) en 2013. El Acuerdo de Investigación e Innovación promovió reformas en universidades, la creación de nuevos centros de investigación y el desarrollo de proyectos cooperativos con empresas.

“Yo soy un ejemplo de la internacionalización de la ciencia alemana”, comentó Marcos Lana, un agrónomo del estado de Santa Catarina, quien, desde 2009, trabaja en el Centro de Investigación del Ecosistema Agrícola, en Müncheberg. Lana colabora con el Centro Brasileño de Tecnología del Etanol (CBTE), de Campinas, y coordina un proyecto de agricultura de subsistencia en una región semiárida del interior de Tanzania.

La caída del Muro, en 1989: una inspiración para la ciencia

GERARD MALIE/AFPLa caída del Muro, en 1989: una inspiración para la cienciaGERARD MALIE/AFP

El agrónomo fue uno de los cuatro brasileños entre los 100 finalistas que se presentaron en la quinta edición del torneo Falling Walls Lab. Los participantes disponían tan sólo de tres minutos para exponer sus trabajos e intentar convencer a los jurados de que se trataba de algo realmente relvante. La diversidad de los trabajos expuestos fue enorme. Un investigador de Israel presentó una técnica que permite la detección del riesgo de autismo en bebés de un mes de edad a través de su reacción a sonidos; y otro, el prototipo de un filtro de agua para los suburbios de la India. Algunos de los trabajos eran conceptuales, tales como el uso de músculos artificiales o de nanocompuestos para la desintoxicación de adictos. “Estoy buscando financiación”, dijo Joshua Lee, de la Universidad de Alberta, en Canadá, luego de presentarles su técnica de reparación de genes, expresando con ello la dificultad que afrontan la mayoría de los innovadores que se congregaron allí.

Cuando caía la noche, se conocieron las tres mejores ideas innovadoras propuestas por científicos y estudiantes de hasta 35 años de los 40 países seleccionados por el jurado: un dispositivo destinado al diagnóstico precoz del riesgo de nacimiento prematuro durante la gestación, desarrollado en la Escuela Politécnica de Zúrich, en Suiza, una técnica para la detección de metástasis en el cáncer de próstata concebida en la Universidad de Alberta, en Canadá, y una propuesta para la producción de hidrógeno con base en la reacción del aluminio con el agua, del Instituto de Tecnología Technion, de Israel.

Al día siguiente, la Falling Walls Conference convocó a científicos séniores y empresarios para el tratamiento de temáticas de alcance global. Ante un público constituido por 700 personas, Saskia Sassen, docente de sociología de la Universidad Columbia, en Estados Unidos, brindó una conferencia sobre las transformaciones de las grandes ciudades provocadas por los movimientos migratorios y por la revalorización de los espacios anteriormente ocupados por residentes pobres en áreas periféricas. Luego, en el marco de una conversación más informal ‒los disertantes exponían sus ideas en debates con los interesados en foros que se realizaban durante los intervalos entre las presentaciones‒, Sassen planteó la siguiente duda: “¿Y si las oleadas inmigratorias de refugiados no representaran un fenómeno pasajero, sino el comienzo de la instalación de un nuevo paradigma, que surge como resultado de la pérdida de territorio que generan las guerras, el avance de los cultivos o la desertificación?”.

Cuando subió al palco, June Andrews, docente de la Universidad de Stirling, en Inglaterra, le preguntó a la platea: “¿Quiénes de ustedes desean llegar a los 90 años?”. Al observar los brazos en alto, comentó que la mitad de las personas mayores de 90 años sufrían demencia, un problema signado por el lento declive de las habilidades físicas y mentales. Y abogó por la implementación de medidas prácticas urgentes para simplificarles la vida a los individuos con demencia, que, “no reconocen el sitio en dónde están ni tampoco comprenden lo que la gente les dice”, resumió.

El físico Andrea Accomazzo, uno de los directores de la Agencia Espacial Europea, comentó que cuando la sonda europea Rosetta aterrizó en un cometa, en noviembre de 2015, luego de un viaje que se extendió durante diez años, podría haber marcado el inicio de una nueva etapa de exploración del espacio. “Quizá algún día necesitemos abandonar este planeta”, dijo. Y no es el único que se lo plantea. El día anterior, un investigador chino había propuesto, como finalista del Falling Walls Lab, la creación de un ambiente artificial para vivir en la Luna, obteniendo oxígeno a través de las plantas.

* El periodista viajó invitado por la Falling Walls Foundation

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