
Edwin Román Ramírez / Universidade BrownLa construcción desenterrada en Guatemala se asemeja a otras halladas en MéxicoEdwin Román Ramírez / Universidade Brown
Cerca de Tikal, una ciudad maya de 2.400 años situada en el centro del territorio actual de Guatemala, un grupo de arqueólogos desenterró un altar erigido hacia el año 300 d. C., decorado con cuatro paneles pintados de rojo, negro y amarillo, que representan a un individuo con un tocado de plumas flanqueado por escudos o insignias. El rostro presenta ojos almendrados, una barra atravesando su nariz y una doble valva de moluscos adornando sus orejas. Se parece mucho a otras representaciones de una deidad apodada Dios de la Tormenta en el centro de México. Los expertos de Guatemala y Estados Unidos que lo descubrieron afirman que el constructor del altar no fue un artista maya, sino algún avezado artesano formado en la ciudad de Teotihuacán, situada a mil kilómetros al oeste. “El altar confirma que líderes prósperos de Teotihuacán vinieron a Tikal y construyeron réplicas de las instalaciones rituales que habrían existido en su ciudad natal”, comenta Stephen Houston en un comunicado de la Universidad Brown. Los habitantes de Tikal y de la mucho más poderosa Teotihuacán comenzaron a interactuar allá por el año 300 d. C. En el interior del altar, los arqueólogos encontraron a un niño enterrado sentado, una práctica poco habitual en Tikal, pero común en Teotihuacán (Antiquity, abril).
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