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Genética

Un cerebro más simple quizá

Placas de Petri con minicerebros en un medio de cultivo

Léo Ramos Chaves

La técnica de edición génica Crispr-Cas9, que funciona como una tijera microscópica muy precisa, permitió recortar el ADN de las células madre y reemplazar en ellas un gen denominado Nova1 por su versión arcaica, presente en neandertales y denisovanos, homínidos extintos. Las células con la versión del gen que poseían los neandertales fueron posteriormente cultivadas hasta que se convirtieron en organoides cerebrales, o minicerebros. Los que poseían el gen arcaico se desarrollaron con mayor rapidez que los que conservaban el gen de los seres humanos modernos. Sin embargo, los organoides con el gen neandertal se desarrollaron menos, posiblemente porque la proliferación de las neuronas era más lenta, y registraron una tasa mayor de muerte celular programada, la apoptosis. Los minicerebros con el gen editado también presentaban una superficie más ovillada, que supuestamente fue resultado de una división celular menos organizada y una menor actividad de comunicación entre las neuronas. El trabajo, coordinado por el biólogo brasileño Alysson Muotri, de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos), sugiere que la aparición de la versión moderna del Nova1 puede haber contribuido a una mayor sofisticación del cerebro del Homo sapiens (Science, 12 de febrero). Desde un punto de vista evolutivo, resulta revelador que al surgir esta variante se haya convertido en la única versión del gen presente en las poblaciones humanas, una señal fuerte del curso de la selección natural. En el trabajo participaron investigadores de la Universidad Federal del ABC y de la Pontificia Universidad Católica de Paraná.

Laboratorio Alysson Muotri/UCSD El minicerebro con el gen neandertal (a la der.) es más pequeño y su superficie es más irregular que la del minicerebro con genes humanos (a la izq.)Laboratorio Alysson Muotri/UCSD

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