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ANTROPOLOGÍA

Vidas soñadas

Estudios etnográficos arrojan luz sobre las interpretaciones de pueblos amerindios como los yanomamis sobre las actividades oníricas

Imágenes de la serie Sonhos yanomami, de Claudia Andujar, producida tan pronto como se demarcaron las tierras pertenecientes a este pueblo, en la década de 1990, y presentada en forma completa por primera vez en 2021

Claudia Andujar /  Cortesía de la galería Vermelho

Poco estudiados por la antropología hasta mediados de la década de 1990, los sueños han venido adquiriendo protagonismo. En los últimos años han aparecido nuevas interpretaciones de la actividad onírica de los pueblos amerindios, hasta hace poco escasamente conocidas. Los indígenas de la etnia Yanomami, por ejemplo, conciben los sueños como experiencias reales, que pueden causar efectos colectivos y modificar el rumbo de los acontecimientos. Esta concepción se opone a la del psicoanálisis, según la cual ese universo constituye una representación generada por el inconsciente psíquico individual. “Para los pueblos amerindios, la vida despierta y la onírica tienen la misma importancia. Investigaciones recientes apuntan a reflexionar sobre los sueños como acontecimientos repletos de consecuencias también en la vida de vigilia”, comenta el antropólogo Renato Sztutman, de la Universidad de São Paulo (USP), uno de los coordinadores de un dosier especial sobre el tema publicado en diciembre por la Revista de Antropologia.

Según el investigador, la relevancia de los sueños para los indígenas americanos puede constatarse ya en las crónicas de los primeros expedicionarios europeos que arribaron a América en los albores de la colonización. Pese a ello, Sztutman dice que durante mucho tiempo, desde la antropología, los sueños fueron abordados en forma secundaria. “Por lo general, las investigaciones sobre las cosmologías indígenas pasan por la cuestión de los sueños, pero las etnografías específicas sobre sus universos oníricos aún son escasas”, subraya.

En los últimos años, sin embargo, este panorama se ha venido modificando y los sueños han ganado espacio en los estudios etnográficos, lo que ha hecho posible reanudar los debates al respecto de temas clásicos como la mitología y el chamanismo, que han pasado a ser indisociables de la actividad onírica. Para Sztutman, los nuevos estudios sobre las formas indígenas de soñar permiten ampliar las reflexiones propuestas por el médico neurólogo y creador del psicoanálisis Sigmund Freud (1856-1939) en La interpretación de los sueños (1900). En dicha obra, Freud realiza una revisión de la bibliografía sobre el tema partiendo de la Antigüedad y elabora su método de interpretación mediante el análisis de 50 sueños propios y cientos de otros relatos para arribar a la conclusión de que los sueños constituyen la realización disfrazada de deseos reprimidos.

Por otra parte, una idea en común subyacente en los diferentes artículos del dosier de la Revista de Antropologia, según Sztutman, indica que, para los pueblos indígenas, la dimensión onírica no se entiende a partir de la teoría psicoanalítica, es decir como representación del deseo individual y como medio de acceso al inconsciente. “Los amerindios ven a los sueños como caminos hacia realidades inaccesibles durante la vigilia”, dice el investigador.

Esta idea forma parte de la manera en que los yanomamis conciben los sueños, según pudo detectar la antropóloga Hanna Limulja en su investigación doctoral defendida en 2019 en la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC) y publicada en el libro O desejo dos outros: Uma etnografia dos sonhos yanomami [El deseo de los otros. Una etnografía de los sueños yanomamis] (Ubu Editora, 2022). Interlocutora del chamán y cacique Davi Kopenawa e investigadora de este pueblo desde 2008, Limulja transcribió y analizó más de 100 relatos oníricos de niños, jóvenes, varones, mujeres y ancianos que soñaban con cacerías, fiestas, mitos, parientes fallecidos y ausentes, lugares lejanos y desconocidos. Los testimonios fueron recabados en la comunidad de Pya ú, en la región Toototopi, situada en la Tierra Indígena Yanomami, cerca de la frontera de Brasil con Venezuela. Durante su investigación de campo, realizada entre noviembre de 2015 y febrero de 2017, esa zona estaba conformada por 10 comunidades vinculadas por lazos de parentesco cuya población total era de 748 personas. Por entonces, la comunidad Pya ú, con 154 habitantes, era la más numerosa de la región.

Claudia Andujar / Cortesía de la galería VermelhoImágenes de la serie Sonhos yanomami, de Claudia Andujar, producida tan pronto como se demarcaron las tierras pertenecientes a este pueblo, en la década de 1990Claudia Andujar / Cortesía de la galería Vermelho

El primer contacto de Limulja con los yanomamis se remonta a 2008, cuando formó parte de un proyecto de educación intercultural de la organización no gubernamental Comissão Pró-Yanomami y otras iniciativas de formación docente. En aquella época, le relataba sus propios sueños a Kopenawa, quien siempre tenía una explicación para ellos. En el libro A queda do céu [La caída del cielo] (Companhia das Letras, 2015), un testimonio autobiográfico y manifiesto chamánico del líder indígena, escrito en coautoría con el antropólogo Bruce Albert, Kopenawa muchas veces afirma que los blancos “solo sueñan consigo mismos”, que duermen en “estado de espectro”, como un “hacha en el suelo”. Esto significa que los blancos quedan “prisioneros de sus propias historias personales, no viajan lejos y no hacen del sueño un instrumento de conocimiento sobre el mundo”, según escribe la antropóloga en el libro. A diferencia de los blancos, Limulja explica que los yanomamis consideran que soñar es ver lo invisible.

En la obra, la antropóloga relata que una de las formas del conocimiento yanomami pasa por el sueño, y explica que cuando un yanomami sueña, su cuerpo físico permanece echado en la hamaca, pero el pei utupë, una especie de imagen vital, se desprende y viaja por lugares que el soñador recorrió durante el día o por sitios desconocidos. En los sueños, ellos entienden que la imagen vital del individuo puede contactarse con parientes cercanos, lejanos y muertos, y todo lo que vivencian se considera como algo que sucedió o que puede llegar a suceder, con efectos en la vida de toda la comunidad.

“Los yanomamis saben que lo que vivencian en sueños es distinto a lo que viven en estado de vigilia. No obstante, aquello que experimentan soñando se considera tan importante como las experiencias de la vida despierta. Son formas complementarias de estar en el mundo y de relacionarse con este”, sostiene la antropóloga. Por ello, subraya Limulja, para esta etnia los sueños están relacionados con las otras personas y no con el propio yo. “Del mismo modo que el mundo está dotado de elementos que no podemos ver a simple vista, como por ejemplo el los esqueletos de los insectos o las estructuras microscópicas de una hoja, los yanomamis consideran que los sueños permiten ver mundos invisibles”, relaciona, y recuerda que los chamanes también logran tener acceso a otros universos mediante el uso de sustancias psicoactivas. También según Limulja, cada vez que se indagaba a los indígenas acerca de sus sueños, hacían referencia a mitos, lo que la llevó a establecer relaciones entre ambos. “Todos los mitos son soñados por ellos”, sostiene.

La antropóloga Manuela Carneiro da Cunha, de la Universidad de Chicago y de la USP, considera que la obra de Limulja puede leerse como una adenda del libro A queda do céu, de Kopenawa y Albert. “El libro de Limulja revela el costado doméstico y cotidiano de una aldea yanomami, al mostrar cómo sueñan y qué sueñan las personas comunes que no han entrado a la exigente carrera chamánica. El mundo de las mujeres y de los niños ocupa un lugar con más relieve que el habitual y, en ese sentido, este trabajo constituye un complemento al relato de Helena Valero, una niña raptada por los yanomamis en la década de 1930 que vivió tres décadas entre ellos, período en el cual se casó y tuvo hijos”, comenta. La antropóloga también cita como ejemplar y didáctico el trabajo realizado por la autora para describir su propio itinerario y su experiencia de investigación. “La labor comienza con un tema un tanto vago e impreciso. Luego va cobrando forma, a medida que ella deja de lado las preguntas directas y va elaborando otras formas fructíferas para que los yanomamis hablen del tema, hasta llegar a una etapa en la que la convivencia se disfruta sin obstinarse en el tema central”, dice.

“Mientras que Freud sostenía que los sueños representaban deseos reprimidos, Limulja argumenta que los sueños yanomamis son acontecimientos que manifiestan el deseo de los otros. Dicho de otra manera, cuando se sueña, una parte de la persona, su “doble”, se sale y se encuentra con seres que pueblan otros mundos que hasta entonces permanecían invisibles. Esto representa una inversión de las concepciones psicoanalíticas”, analiza Sztutman, de la USP. Según él, el trabajo de Limulja forma parte de un campo floreciente de los estudios recientes sobre los sueños que no se circunscribe solamente a la antropología. En este movimiento, destaca los textos del líder indígena y filósofo Ailton Krenak, así como los trabajos del neurocientífico Sidarta Ribeiro, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte (UFRN). Asimismo, menciona la investigación que llevó a cabo la antropóloga francesa Nastassja Martin, especializada en los pueblos aborígenes del extremo norte, entre ellos el pueblo Even, que habita en la península de Kamchatka, en Siberia, cuyos integrantes sueñan con la naturaleza en forma de personas y consideran que el universo onírico brinda acceso a una “dimensión anímica del mundo”. La investigadora francesa estudia los sueños de esas poblaciones para identificar, por ejemplo, cómo perciben el cambio climático. “Tal como sostienen Kopenawa y Limulja, es necesario dejar de soñar solamente con uno mismo para poder viajar más lejos y abrirse a múltiples mundos”, culmina el antropólogo.

Libro
LIMULJA, H. O desejo dos outros: Uma etnografia dos sonhos yanomami. São Paulo: Ubu Editora, 2022.

Dosier
SHIRATORI, K. et al. (org.). Novas perspectivas sobre os sonhos ameríndios: Uma apresentaçãoRevista de Antropologia. 65(3). nov. 2022.

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