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Medios de comunicación

La prensa sensacionalista y la ciencia

Diário da Noite, el verpertino de Assis Chateaubriand, divulgaba tecnología como parte del proyecto destinado a acabar con el “atraso” brasileño

Anuncio de la llegada de una bomba de radio a un hospital paulistano y la discusión de los científicos brasileños sobre la bomba H

abiuro Anuncio de la llegada de una bomba de radio a un hospital paulistano y la discusión de os científicos brasileños sobre la bomba Habiuro

Publicado en mayo de 2013

En la década de 1950, los platillos voladores, a los que todavía no se les decía UFO u OVNI, sobrevolaban Praça da Sé, la plaza central de la ciudad de São Paulo; la llegada de una bomba de radio, “con diez gramos del metal, por primera vez en Sudamérica”, era celebrada con un titular mayor que la huelga de los trabajadores contra el régimen de ocho horas; y a los paulistas se les advertía que “a una altura de 63 mil pies la sangre entra en ebullición”, una perspectiva terrible que atrasaba “la batalla por la conquista de un nuevo mundo”. En un país donde todavía no había revistas especializadas en divulgación científica y la radio era el principal medio masivo de comunicación, la ciencia andaba suelta por las páginas del Diário da Noite, el vespertino paulistano perteneciente a Assis Chateaubriand, uno de los más importantes del poderoso imperio de Diários Associados.

“Como muchos en esa época, Chateaubriand tenía en su agenda la unión nacional en pro de la modernización del país. Para él, eso pasaba directamente por el fin de la ‘ignorancia’ de las masas populares, ya sea atacando al espiritismo y a las religiones de origen africano, a las cuales englobaba bajo el mote de ‘macumba’, o por la ciencia, que terminaría con el ‘atraso’ nacional”, según explica la historiadora Mariza Romero, de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo (PUC-SP). “Diário da Noite pasó a divulgar información científica para lectores legos, para nada familiarizados con la tecnología. Lo interesante es que el periódico no tenía una página fija o un suplemento a tal fin, sino que ubicaba a la ciencia en medio de las secciones de policía, política, deportes y, muchas veces, en los grandes titulares”, dice Romero.

La investigadora, quien ya había estudiado la actuación del vespertino sensacionalista en cuestiones religiosas, sociales y policiales en Inúteis e perigosos (libro editado por Educ/FAPESP), ahora analiza su pauta científica en el marco del proyecto intitulado La divulgación científica y la prensa popular. “Entre 1950 y 1960, Diário da Noite logró una divulgación científica más amplia en términos de educación masiva que muchos suplementos y páginas especializadas que estaban apareciendo en la prensa brasileña, que eran más formales y solamente llegaban a un público sumamente restringido.”

Financiado por empresarios, industriales y hacendados paulistas, el vespertino de Chateaubriand, cuyo una estilo sensacionalista estaba presente desde su fundación en 1925, en los años 1950 contaba con tecnología de punta, profesionales experimentados, articulistas internacionales, reportajes con impacto y noticias de primera mano, donde adquirían relieve las páginas policiales y los escándalos. Con un tiraje de 70 mil ejemplares y dos ediciones, se convirtió en uno de los periódicos de mayor circulación de São Paulo.

Diário da Noite creó un fuerte vínculo con las clases populares, a las cuales, con la redemocratización y el incremento del consumo, pasó visualizárselas como protagonistas de la práctica política, por una parte, y como los estratos que debían ser tutelados, por otra”, dice Romero.

De este modo, sostiene la investigadora, al tiempo que se decía alineado a las reivindicaciones populares, y “defensor del pueblo”, el vespertino se vinculaba con los sectores de la burguesía que se preocupaban con la emergencia de esas masas. “Debido a su supuesto vínculo con la población, Diário da Noite no se manifestaba abiertamente contra la lucha de las masas. Pero mostraba constantemente quiénes carecían de lugar en el futuro que estaba llegando y quiénes eran aquéllos que, pese a que siempre se los invitaba a ‘ingresar’ en la modernidad, estaban fuera de ella”, comenta la historiadora.

La orientación desarrollista de los gobiernos luego del Estado Novo le mostraba a la sociedad que la ciencia era un instrumento fundamental para conducir al país hacia el progreso económico y a la tan anhelada modernidad. Asimismo, en el Brasil de la década de 1950, las novedades tecnológicas –electrodomésticos, automóviles, medicamentos y maquinarias agrícolas– llegaban al incipiente mercado consumidor nacional. Era la ciencia al servicio del hombre, como decían las propagandas: “Mil novecientos técnicos altamente especializados crearon especialmente para usted la ‘supermáquina’ aerodinámica Vigorelli”, sostenía un anuncio de una máquina de coser publicado en el Diário da Noite. En otro, una lata de pintura era celebrada como “un sensacional descubrimiento de la química”, y el lector era invitado a “interiorizarse acerca de las excepcionales características” del nuevo producto.

“Las ideas desarrollistas entusiasmaban a Brasil en la era de Juscelino Kubitschek, y sobre este fondo ideológico más amplio se asentaba la idea de que el desarrollo tecnológico permitiría abrir la única senda hacia la real independencia económica del país”, sostiene Luisa Massarani, de la Casa de Oswaldo Cruz, Fiocruz, en Um gesto ameno para acordar o país: a ciência no Jornal do Commercio (1958 – 1962) [Un gesto agradable para despertar al país: la ciencia en el Jornal do Commercio (1958 – 1962)], editado por la Fiocruz. En la primera edición del suplemento, su coordinador, Walter Oswaldo Cruz, afirmó: “Brasil no se desarrollará sin técnicos, y los técnicos constituyen el producto humano de la ciencia”.

“La divulgación científica brasileña tiene sus peculiaridades. Nunca hubo grandes inversiones estatales en ciencia y tecnología, ni tampoco en educación científica, lo que le ha dejado a los medios de comunicación la tarea de mostrarle la ciencia a una población con bajo índice de alfabetización tecnológica”, sostiene Ana Maria Ribeiro de Andrade, investigadora del Museo de Astronomía y Ciencias Afines (Mast) de Río de Janeiro, y autora de A dinâmica da ciência na sociedade (Hucitec/Mast). “De este modo, pese a algunos esfuerzos individuales, el sensacionalismo constituye la principal característica de esa divulgación. La construcción de los hechos científicos aparece siempre envuelta en misterios, la genialidad está siempre presente en todos los descubrimientos y la historia está casi siempre ausente”, evalúa Ribeiro de Andrade.

En el caso de los periódicos de Chateaubriand, recuerda Romero, había una mezcla extraña de sensacionalismo y divulgación real, como en el titular de portada: “El joven ve con los ojos del padre muerto”. Con ese título en enormes letras, similar al de los reportajes sobre milagros comunes en el periódico, todo hacía creer que se trataba de un artículo sin ninguna consistencia. Pero su contenido, que se extendió durante tres días, denota investigación, con información precisa en un texto bien escrito, aparentemente una verdadera paradoja que, empero, se erigía como una buena estrategia para atraer a los lectores.

El Diário da Noite discute de qué manera el hombre podría llegar a la Luna e incorporaba a la ciencia incluso en los anuncios

abiuro El Diário da Noite discute de qué manera el hombre podría llegar a la Luna e incorporaba a la ciencia incluso en los anunciosabiuro

Los niños
En otra edición, el título avisa que científicos brasileños discutirán los efectos de la bomba H. “Curiosamente, el titular aparece exactamente arriba de la noticia que señala que ‘los niños van a sufrir por la falta de leche’ y, seguramente, en la época llamó más la atención que esa cuestión local de las madres furiosas con la política”, sostiene la investigadora.

El caso de la bomba H también revela la dualidad del periódico sobre la ciencia, vista al mismo tiempo como panacea para los problemas del país, pero no exenta de innumerables peligros. “Repercute entre los investigadores el documento de los sabios norteamericanos”: la posibilidad de que la energía nuclear tuviera efectos adversos llevó al vespertino a conversar con docentes de la USP. Un tanto incómodo, un experto como el físico Marcelo Damy afirma que “el tema escapa al campo de mi especialidad”, y se pronuncia “en general contrario al uso de armas atómicas con fines bélicos”. “José Goldemberg, de la ‘Facultad de Filosofía de São Paulo’, conversó ‘rápidamente’ con el diario sobre los efectos perjudiciales de la radioactividad”. “A muchos científicos no les agradaba que se los asocie con periódicos como el Diário da Noite, porque no quieren mancillar su reputación”, sostiene Romero. Esta débil articulación entre la comunidad científica y el periódico permitió que temas candentes en esa mezcla de desarrollismo y Guerra Fría prendiesen.

Algunos literalmente –como en el caso de los platos voladores–, frecuentaron muchas portadas del vespertino de Chateaubriand. “La prensa brasileña fue incapaz de ofrecerles a los lectores información suficiente como para que pudiesen reconocer fenómenos celestes y objetos voladores comunes. Sin un background científico, muchos quedaron a merced de las especulaciones de los diarios sensacionalistas”, sostiene el historiador Rodolpho Gauthier Cardoso dos Santos, quien estudió el tema en A invenção dos discos voadores. Guerra Fria, imprensa e ciência no Brasil (1947-1958). Por eso en los matutinos, volcados a las clases media y alta, tales como O Estado de S. Paulo o Folha da Manhã, no se les daba tanto espacio a estos temas, más atentos que estaban ante la posibilidad de que se tratase de una cuestión bélica.

En general se divulgó la idea de una ciencia grandiosa e inaccesible para los ciudadanos comunes, con muchos mitos y científicos aislados en su complejidad. “Era una muralla entre la ciencia y los lectores, debido a la mitificación de la actividad científica que, junto con la idealización de ciertas personalidades, no predispuso a los brasileños a estudiar ciencia”, evalúa Ribeiro de Andrade.

“Creo que el Diário da Noite, en cambio, le acercaba la ciencia al lector, precisamente debido al uso de recursos periodísticos más populares, e incluso, y a diferencia de otros medios de divulgación científica, expresaba también las angustias y los miedos contemporáneos con relación al desarrollo científico. Así fue como contribuyó a desmitificar la ciencia, lo que estimo que constituye una de las marcas distintivas de mi investigación”, sostiene Ribeiro de Andrade.

De este modo, para la investigadora, el Diário da Noite, al definirse como portavoz de las masas populares, y a través de la divulgación científica, sacarlas a éstas de la ignorancia, promoviendo los ideales del confort, el bienestar y la felicidad, tan caros a los años dorados; y la ciencia se erigía así como una de las puertas de entrada a la modernidad. “Por otra parte, ésta quedaba desmitificada cuando el periódico denuncia sus riesgos y sus peligros, y a su vez entretenía al imaginario colectivo, cuando abordaba de manera ambigua temas tales como el de los platillos voladores”, dice la autora.

Proyecto
La divyulgación científica y la prensa popular. São Paulo y Río de Janeiro en los años ‘50 (2011/ 13246-2); Modalidad Beca en el Exterior; Coord. Mariza Romero (PUC-SP); Inversión R$ 22.266,26 (FAPESP).

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