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ENTREVISTA

Andrés Roldán: Vocación científica y cívica

El Parque Explora de Medellín, en Colombia, promueve la transformación urbana

Roldán en una de las instalaciones del Parque Explora, que funciona como una empresa cultural, prestando servicio a terceros

Mário Quintero / Parque Explora

Símbolo de transformación social en una ciudad que en la década de 1990 era considerada la más violenta del mundo, el Parque Explora, en Medellín, es uno de los museos más visitados de Colombia y un centro de referencia en Latinoamérica. El municipio, el segundo del país, situado en la cordillera de los Andes, fue uno de los que más sufrió los impactos del conflicto armado que comenzó en la década de 1960 y quedó atrás oficialmente en 2016, cuando el gobierno nacional firmó el Acuerdo de Paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (Farc-EP). La ciudad de Medellín se convirtió en el epicentro de la violencia urbana que se desencadenó entre paramilitares, grupos guerrilleros, narcotraficantes y agentes del Estado, especialmente entre las décadas de 1980 y 1990.

El museo, creado en 2007 en un distrito donde hace unos 40 años funcionaba un relleno sanitario, ofrece más de 300 experiencias para promover la apropiación social del conocimiento científico, tecnológico, de la biodiversidad y de la innovación. Asimismo, cuenta con un acuario y un vivero que dan cobijo a más de 2.000 animales rescatados del tráfico de especies y tenencias irregulares. El Parque Explora también funciona como una empresa cultural, que presta servicios de consultoría a terceros y ofrece espacios para la realización de eventos, seminarios y shows.

En una entrevista concedida a Pesquisa FAPESP, en el marco de la Conferencia Mundial de Periodismo Científico (WCSJ), Andrés Roldán, director ejecutivo del museo desde hace casi una década, habló de los impactos sociales de la institución en la ciudad, que en las dos últimas décadas se ha convertido en una referencia en urbanismo social, mediante la adopción de políticas públicas y proyectos de innovación. Licenciado en diseño industrial por la Universidad Pontificia Bolivariana, en la entrevista Roldán se refirió a los modelos de negocios del Parque Explora, que garantizan su sostenibilidad financiera y hacen que prácticamente no dependa del aporte de fondos públicos.

¿Cómo se creó el Parque Explora?
El Parque Explora abrió sus puertas en diciembre del 2007. El museo se creó a partir de una inversión pública de la ciudad de Medellín para la construcción del edificio, toda la infraestructura y digamos que la primera versión de las experiencias. Medellín recibe recursos de una empresa de servicios públicos que se llama Empresas Públicas de Medellín, una de las más grandes de Colombia. Es una empresa que le pertenece a la ciudad y hace proyectos en todo el país y en otros países incluso, lo que incluye proyectos de saneamiento, distribución de energía eléctrica y gestión de residuos sólidos. Esto le permite a la ciudad disponer de un presupuesto más saludable que el de otros lugares del país. En 2004, el gobierno municipal estaba dirigido por el matemático colombiano Sergio Fajardo, doctor honoris causa de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de España y exprofesor de la Universidad de los Andes, en Bogotá, la capital de Colombia. Pelayo pensaba que un museo de ciencias sería estratégico para la ciudad, por eso puso en marcha el desarrollo de un proyecto de esa magnitud. La creación del Parque Explora forma parte de un movimiento suscitado en los últimos 20 años para la creación de espacios culturales, museos, bibliotecas, parques y complejos deportivos en barrios marginales de la ciudad y periféricos de la ciudad.

¿Cuál era la situación de la violencia y el conflicto armado en la ciudad en 2007?
El período más violento debido al narcotráfico y el conflicto armado se extendió hasta 2002. En los años posteriores, empezó a haber cambios en la ciudad y la violencia decayó radicalmente. Este descenso tiene relación con la puesta en marcha de grandes inversiones destinadas a la integración social, especialmente en los barrios periféricos, como es el caso de la Comuna 13, que ha vivido un proceso de transformación y hoy en día se ha convertido en un sitio de interés turístico. En el corazón de las favelas se construyeron parques, espacios recreativos, artísticos y deportivos, como así también bibliotecas, que actualmente están conectadas por metrocables, modernos sistemas de teleféricos que facilitan su conexión con el centro de la ciudad.

¿Cómo es la zona donde se construyó el museo?
Estamos ubicados en el barrio de Aranjuez. Pese a que se trata de una zona relativamente central, estamos en el borde de la ciudad planificada y la denominada ciudad autoconstruida, que sería el equivalente a las favelas de Brasil. Justo al lado nuestro queda Moravia, donde funcionaba el antiguo basurero de la ciudad, que llegó a acumular montículos de basura de 30 metros de altura que se extendían sobre una superficie de 7 hectáreas. Al saturarse, este vertedero fue cerrado en la década de 1980. Posteriormente pasó a ser habitado por personas migrantes de las zonas rurales, que se instalaron aquí huyendo de la violencia y del conflicto armado interno, en busca de oportunidades de vida. El barrio creció por sí mismo, se desarrolló y hoy en día es uno de los más densamente poblados del mundo. Moravia es un barrio popular pequeño y que hace 30 años estaba formada por casas de cartón y ahora son casas de ladrillos de tres o cuatro pisos. El lugar donde está situado el museo forma parte de un gran proyecto de transformación urbana. En el mismo predio del Parque Explora también funcionan el Jardín Botánico, que ya existía, pero se reformó entre 2005 y 2007, un planetario y el Parque de los Deseos, que es una plaza pública arbolada y con espejos de agua destinada a la realización de actividades culturales y científicas. Esta plaza fue el centro de las manifestaciones y protestas en 2021 por la crisis social que atravesaba el país, que se vio agravada con la llegada de la pandemia. Este territorio fue el campo de batalla entre los jóvenes y la policía.

El Parque Explora forma parte de un amplio proyecto del gobierno municipal de Medellín para promover cambios sociales

¿Qué tienen en común esos espacios?
El Parque Explora y las otras instituciones tienen como misión primordial la promoción y la difusión de la cultura científica y tecnológica en la sociedad. Estamos ubicados al lado de la Universidad de Antioquia y cerca de Ruta N, un hub de emprendimientos con foco en la tecnología y la innovación, en una zona que también cuenta con hospitales y centros de investigación médica. Además de su vocación científica, la ambición que está por detrás del proyecto es colaborar en la transformación de la ciudad y desempeñar un papel cívico, ya que está ubicado en un barrio en el que tienen lugar manifestaciones y actividades culturales como, por ejemplo, la Fiesta del Libro, el principal acontecimiento literario de la ciudad.

¿Cómo se garantiza la sostenibilidad financiera del museo?
El Parque Explora es administrado por una entidad sin ánimo de lucro que se llama Corporación Parque Explora. Ella está conformada por organizaciones sociales educativas, de divulgación y fundaciones sociales privadas. El gobierno municipal forma parte de la junta directiva. Recibimos un pequeño soporte de la ciudad para pagar los servicios públicos, la vigilancia, el aseo, luz y agua, pero necesitamos ser autosostenibles, capaces de operar sin fondos públicos. Para ello, contamos con cuatro líneas de trabajo. La primera es la actividad del museo, que es el más visitado de Colombia. Recibimos a unos 700.000 visitantes cada año aquí solo en las exposiciones y actividades museológicas, y otros 200.000 en el marco de eventos, seminarios y espectáculos. Entonces, en la primera línea de negocios para garantizar la sostenibilidad está el propio funcionamiento del museo, que incluye la venta de tiques, la organización de eventos, charlas, los congresos y las actividades de las tiendas y restaurantes. También recibimos un subsidio de la alcaldía para proporcionar boleto gratuito a los residentes de los estratos más pobres. Este beneficio lo usufructúan unas 100.000 personas por año. En 2022, gracias a estos subsidios, también ingresaron al museo 120.000 estudiantes de escuelas públicas y privadas.

¿Cómo se establece quién tiene derecho a esos subsidios?
No abonan ingreso las personas residentes en los barrios clasificados dentro de los segmentos 1, 2 y 3 de Medellín. Son los mismos habitantes de los barrios más vulnerables que pagan un monto menor por la energía eléctrica que consumen, en comparación con la tarifa que deben abonar quienes viven en los barrios más ricos. Así, a través de la factura de la luz, se identifica que una persona vive en un sector vulnerable. Al presentar la factura, puede ingresar gratis junto con otras cinco personas. Para financiar estos beneficios, también tenemos alianzas sociales, como la Caja de Compensación Familiar de Antioquia, equivalente al Sesc [Servicio Social de Comercio] de Brasil.

Aparte del museo, ¿qué otras fuentes de ingresos posee el parque?
Nuestra segunda fuente abarca la oferta de servicios de asesoramiento para la creación de museos y exposiciones. Estamos desarrollando los conceptos para la construcción de un museo de historia natural en la ciudad de Cali, acabamos de terminar el diseño de un centro de visitantes en el canal de Panamá y estamos trabajando en el desarrollo de un centro cultural para República Dominicana. Nuestro equipo a cargo de los proyectos para terceros está integrado por unas 100 personas, entre divulgadores, científicos, arquitectos y diseñadores. Prestamos servicios de consultoría para la creación de museos, exposiciones y estrategias itinerantes, desde el concepto hasta el desarrollo. La tercera fuente de ingresos incluye proyectos educativos en ciencia, tecnología, ingeniería y matemática destinados a escuelas. Nos contratan gobiernos locales y regionales, empresas e instituciones privadas para la creación, por ejemplo, de clubes y ferias de robótica, ciencia y astronomía. En este frente de trabajo, está en marcha un proyecto muy grande de cooperación internacional con Estados Unidos, para atender a 150 colegios en cinco ciudades de Colombia que son los principales receptores de inmigrantes venezolanos. La cuarta fuente de recursos procede de proyectos educativos por fuera de las escuelas y dirigidos a los jóvenes de las comunidades. Estos proyectos suelen contratarlos los gobiernos locales. En 2022 llevamos a cabo un programa de formación con líderes femeninas de barrios periféricos para que aprendan a formular proyectos y organizar trabajos en sus comunidades. Para el fomento de estas actividades disponemos de un espacio llamado Exploratorio, donde diseñamos y probamos distintas ideas de proyectos con las comunidades. Además, el Exploratorio también funciona como laboratorio ciudadano para hacer experimentaciones de arte y ciencia.

Mário Quintero / Parque ExploraEl museo funciona en un barrio situado en el límite entre la ciudad planificada y la ciudad autoconstruidaMário Quintero / Parque Explora

En otras palabras, el Parque Explora es una empresa cultural.
Exacto. El año pasado llegamos a tener a 600 personas contratadas. Ahora tenemos 450, porque crece y decrece según los proyectos que hacemos. Desarrollamos una amplia y exigente variedad de actividades y trabajamos mucho. De acuerdo con nuestro ordenamiento jurídico y nuestro estatuto, tenemos que ser capaces de funcionar sin fondos públicos. Así que siempre estamos en busca de nuevos proyectos y oportunidades.

¿Los museos de ciencia tienen historia en Colombia?
No. Tenemos pocos museos de la envergadura del Parque Explora. En Bogotá hay uno llamado Maloka. Los demás son zoológicos y cosas más tradicionales. Todavía nos falta mucho para alcanzar un nivel ideal, pero hay un interés creciente de las ciudades por invertir en proyectos y centros de ciencia. En Colombia, al compromiso con la ciencia lo llamamos apropiación social del conocimiento. El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación ha realizado un gran esfuerzo para el reconocimiento de los centros de ciencia en el país, como son los jardines botánicos, zoológicos, museos interactivos, universitarios y de historia natural, como así también de otras organizaciones que ayudan a promover la cultura científica. Al reconocer a estas organizaciones, el ministerio los habilita a buscar recursos del Sistema General de Regalías, que incluye las regalías de la minería y del petróleo, para financiar sus proyectos.

¿Cómo afectó la pandemia a la institución?
Fue muy duro, tuvimos años negativos, es decir, perdimos dinero. Aun así, decidimos no echar a nadie. Por otra parte, nos convertimos en un hub de recursos digitales para familias y profesores, ofreciendo eventos y experiencias gratuitas online a través de la plataforma Parque Explora en Casa. La plataforma continúa utilizándose, en niveles inferiores a los del pico de la pandemia. Pero ya nos hemos recuperado del impacto del covid-19. En 2022 registramos los mejores resultados financieros de toda nuestra historia.

Medellín también cuenta con el Museo Casa de la Memoria. ¿Puedes hablarnos un poco sobre este otro espacio de referencia en la ciudad?
En Colombia no hay demasiadas capacidades para conceptualizar, diseñar y construir museos y exposiciones. Por lo que muchas instituciones acuden a nosotros para que actuemos como codesarrolladores en diversas iniciativas. Asesoramos a quienes nunca han hecho museos para que se planteen las preguntas estratégicas necesarias para empezar a diseñar el concepto, la misión temática y, finalmente, construir el espacio. Con el Museo Casa de la Memoria fue así. En 2008, como parte de las actividades del Programa de Asistencia a las Víctimas del Conflicto Armado, el gobierno resolvió crear la institución, que fue inaugurada en 2012. El equipo del Parque Explora concibió la experiencia y el contenido del museo, desarrollado a partir de investigaciones y consultas ciudadanas, mediante un ejercicio de construcción colectiva de la memoria y reparaciones simbólicas. Su finalidad es contribuir a la superación del conflicto y la violencia en Medellín, en Antioquia y en el resto del país. No es nada sencillo trabajar con proyectos museológicos porque, a menudo, hay voluntad política para hacerlo, pero lo que no hay es recursos. Es por ello que se necesita trabajar en etapas. El primer paso es formular una declaración que contenga la misión y los objetivos del proyecto, incluyendo el público al cual estará destinado y el tipo de experiencia que se pretende ofrecer. Este primer documento funciona como puntapié inicial y habilita a salir en busca de los recursos financieros que harán posible el desarrollo del proyecto hasta el final.

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