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DEMOGRAFÍA

Asoman en el horizonte problemas para los sistemas previsional y sanitario en Brasil

El envejecimiento de la población que se registró en el Censo 2022 señala la necesidad de reformular las políticas públicas

Censistas del IBGE conversan con una vecina de la favela de la Rocinha, en Río de Janeiro, en 2022: el país envejece más rápido de lo previsto

Eduardo Anizelli / Folhapress

En virtud de una tendencia a la baja de la tasa de fecundidad que se viene observando desde la década de 1960 y un aumento de la mortalidad debido a la pandemia de covid-19, Brasil registró el menor crecimiento demográfico de su historia, según los primeros resultados del Censo Demográfico 2022, del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), dados a conocer a finales de junio. De 2010 a 2022, la tasa media de crecimiento anual de la población del país fue del 0,52 %, lo que representa el menor avance desde el primer Censo Brasileño, que se llevó a cabo en 1872. Demógrafos y economistas consultados para la elaboración de este reportaje, entre ellos Roberto Luiz do Carmo, del Núcleo de Estudios de la Población de la Universidad de Campinas (Nepo-Unicamp), sostienen que los datos ponen de manifiesto que el país está envejeciendo más rápido de lo que se preveía. Por esta razón, habrá que implementar nuevas reformas en la Seguridad Social, como así también diseñar políticas de salud pública que tengan en cuenta las necesidades de los adultos mayores.

La información recabada por el Censo sugiere que, tras más de 100 años de crecimiento continuo, el país podría registrar un descenso de su población en la próxima década. “Estamos viviendo una transición demográfica marcada por la reducción de la cantidad de niños y de los grupos de la población económicamente activos, así como por un aumento de la de personas mayores de 60 años”, advierte Do Carmo. “Este fenómeno ha llegado antes de lo que imaginábamos y, por ello, el país debe anticipar la reformulación de políticas públicas, en virtud del nuevo contexto”. Para el demógrafo, la menor tasa media anual de crecimiento de la población se ha visto influenciada por la pandemia y no es posible tener certeza de que las tendencias demográficas de los últimos tres años se mantendrán vigentes de forma tan marcada. “Esto quiere decir que no sabemos si la natalidad seguirá siendo tan baja y la mortalidad tan alta conforme a los estándares registrados en 2021 y 2022”, pondera el investigador. Según el IBGE, la cifra de muertes en el país creció en 2021 un 18 % en comparación con 2020, alcanzando alrededor de 1,8 millones de personas. Tanto la tasa de crecimiento anual como el número total de defunciones batieron los récords de la serie histórica, iniciada en 1974. Por otra parte, los nacimientos descendieron un 1,60 %, arrojando un número de alrededor de 2,6 millones en 2021, la cifra más baja desde 2003.

“Si quedaba alguna duda de que la sociedad brasileña está cambiando, ya no la hay. Nuestra transición demográfica se ha anticipado”, reitera el economista Duval Fernandes, de la Pontificia Universidad Católica de Minas Gerais (PUC-Minas). Él explica que el envejecimiento de la población no debe considerarse un problema, salvo por el hecho de que en el futuro habrá menos contribuyentes para sostener las jubilaciones. “Para sortear este desafío, el país necesita invertir urgentemente en la mejora de la escolarización de los jóvenes para intentar aumentar la productividad laboral”, sostiene.

Con una reflexión a tono, la demógrafa y economista Raquel Guimarães, de la Universidad Federal de Paraná (UFPR), pone de relieve el hecho de que el envejecimiento de la población exigirá no solamente la formulación de las políticas de salud, sino también del sector asistencial (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 299). “Tenemos que discutir cómo lidiar con una masa creciente de personas que tendrán altas tasas de sobrevida, pero en condiciones de salud inadecuadas, con demencia y otras enfermedades asociadas al envejecimiento”, advierte (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 329). Este escenario, según Guimarães, ya está repercutiendo en las mujeres que forman parte de la llamada “generación sándwich” y tienen que cuidar simultáneamente a padres ancianos, hijos y nietos.

Léo Ramos Chaves /Revista Pesquisa FAPESPSão Paulo registra 4,9 millones de hogares, la tasa más alta del paísLéo Ramos Chaves /Revista Pesquisa FAPESP

En 2022, la población de Brasil era de 203,1 millones de habitantes, lo que representa un crecimiento de un 6,50 % en comparación con 2010. Es decir, la actual edición del Censo contabilizó 12,3 millones de personas más que el estudio de la década anterior. Estas cifras difieren de las proyecciones divulgadas por el propio IBGE en 2021, cuando se estimaba que la población residente en el país ese año sería de 213,3 millones de personas. “Gran parte de la comunidad de los demógrafos se mostró sorprendida por esta diferencia. La discrepancia puede tener algo que ver con la caída más rápida de la fecundidad en comparación con las proyecciones”, analiza Guimarães. La reducción del número de hijos por mujer se registra en todas las clases sociales de Brasil desde la década de 1960 (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 263). En el estado de São Paulo, por ejemplo, la Fundación Sistema Estadual de Análisis de Datos (Seade) constató que el promedio de hijos por mujer entre 2000 y 2020 cayó de 2,08 a 1,56, una merma de un 25 %. El estudio fue divulgado en 2021 con base en informaciones de los archivos del Registro Civil del estado.

Durante una rueda de prensa realizada el 26 de junio, el estadístico Cimar Azeredo Pereira, presidente interino del IBGE, explicó que la diferencia entre la cifra real y la proyección de población se debió a que el país no actualizó el recuento de sus habitantes en 2015, como estaba previsto. En 1996, el organismo comenzó a efectuar el conteo de la población en períodos intercensales, como forma de mantener actualizada su base de datos. Debido a problemas presupuestarios, la edición de 2015 no llegó a realizarse, pero Azeredo Pereira hizo hincapié en la necesidad de que el país realice el recuento en 2025. “Esta medida es esencial para que los equipos de gestión elaboren y mejoren las políticas públicas y se preparen para hacer frente a coyunturas de emergencia”, argumentó.

El Censo de 2022 también muestra que São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro siguen siendo los tres estados más poblados, concentrando el 39,90 % de los habitantes del país. En tanto, la región menos poblada es el centro-oeste, con 16,3 millones de habitantes, el 8,02 % de la población, pero, por otra parte, es la que ha experimentado un mayor crecimiento demográfico, un movimiento que puede haber estado motivado, entre otras razones, por la expansión agrícola de la región. “La población atraída por el fortalecimiento del mercado laboral en esas zonas acaba concentrándose en las áreas urbanas”, dice Carmo, de la Unicamp.

El investigador recuerda que el gran hito de la demografía brasileña en el siglo XX fue la transición hacia las áreas urbanas, una tendencia que ha ido perdiendo aliento en las últimas décadas. “En 1950, el 36 % de las personas vivía en ciudades y actualmente el porcentaje es superior al 85 %”, informa.

Alexandre Affonso / Revista Pesquisa FAPESP

Asimismo, el Censo ha indicado que alrededor del 29 % de la población del país vive en 41 ciudades de más de 500.000 habitantes; los municipios de esta envergadura representan el 0,74 % del total, que es de 5.570. De los 10 municipios más poblados, cinco perdieron habitantes entre 2010 y 2022, como son los casos de Río de Janeiro y Salvador [Bahía]. Entre 2010 y 2022, la población de Río de Janeiro cayó de 6,3 millones de personas a 6,2 millones, una merma de un 1,72 %, mientras que en la capital de Bahía, el número de habitantes cayó de 2,6 a 2,4 millones, una disminución de un 9,60 %. “Por otra parte, como resultado de los procesos migratorios, los municipios de las áreas metropolitanas fueron los grandes ganadores de población durante el último período censal, al contrario del movimiento observado en las capitales”, dice Do Carmo.

Para Fernandes, de la PUC-Minas, la inmigración ayuda a explicar las diferencias poblacionales registradas en municipios como Pacaraima, en Roraima, donde el Censo de 2022 registró 19.300 habitantes, un aumento de un 85,04 % en comparación con 2010. “Este crecimiento estuvo motivado por el arribo de venezolanos a la región”, dice. A pesar de defender la confiabilidad de los datos revelados por el IBGE, el economista lamenta que el Censo actual no haya registrado el número de brasileños que salieron del país en los últimos 12 años. “Hoy en día, ni siquiera la Policía Federal registra estos datos, de manera tal que no sabemos si esta cifra ha aumentado, se ha mantenido estable o ha disminuido”, dice. Según Fernandes, las proyecciones promedio elaboradas en la última década por Itamaraty [el Ministerio de Relaciones Exteriores] estiman que hay alrededor de 4,5 millones de brasileños viviendo en el exterior, lo que corresponde al 2 % de la población. “En general, los brasileños que emigran están en edad económicamente activa, lo que puede tener un impacto negativo en la productividad nacional”.

A su vez, el número de hogares ha crecido en todos los estados: en promedio, un 34 % desde 2010. En total, se contabilizaron 90,7 millones de domicilios. La edición de 2022 constató que las viviendas particulares permanentemente desocupadas han registrado un incremento del 87 %, sumando 11,4 millones, mientras que las de uso ocasional crecieron un 70 % en estos 12 años, totalizando 6,7 millones. São Paulo, como ciudad más poblada de Brasil, registra el mayor número de hogares: 4,9 millones. En comparación con 2010, el aumento de este ítem en la ciudad fue de un 27 %. “Han crecido significativamente debido al nuevo patrón de formación de las familias brasileñas, en las que hay una creciente demanda de espacios más pequeños”, dice Guimarães, de la UFPR. Ella también destaca el aumento de la cantidad de viviendas vacías. “Mi hipótesis para este fenómeno es que el mercado inmobiliario ha sobreestimado la demanda de nuevas viviendas”, sugiere.

En cuanto al índice de no respuesta, es decir, los hogares ocupados en los que los residentes no respondieron a los cuestionarios, la media brasileña fue del 4,23 %, un tercio de los cuales corresponde a residentes que se negaron a proporcionar información a los censistas. En 2022, São Paulo registró la mayor tasa de falta de respuesta del país, con un 8 %, ya que de los hogares del estado un 2,30 % se negó a proporcionar información para la encuesta demográfica. En el Censo de 2010, la media nacional de falta de respuesta fue de un 1,50 %.

Michael Dantas / AFP via Getty ImagesGuilherme Tenório, de la etnia tuyuka, proporcionando información para el Censo de 2022, en AmazonasMichael Dantas / AFP via Getty Images

En el evento oficial pautado para divulgar los resultados preliminares del Censo de 2022, que tuvo lugar el 28 de junio en el Museo del Mañana, en Río de Janeiro, hubo repetidas menciones a los pueblos indígenas, así como a la población quilombola, los residentes de los quilombos o palenques. “En el caso de los indígenas, las referencias involucraban, entre otros varios ítems, el esfuerzo de traducción de los cuestionarios a algunas lenguas y la complejidad del trabajo de campo en las áreas más remotas del país, con marcada presencia indígena”, dice el antropólogo Ricardo Ventura Santos, de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) y del Museo Nacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ). A juicio de Ventura Santos, las menciones son indicativas de que, en lo relacionado con las estadísticas públicas, el Estado brasileño “ha incluido a los pueblos indígenas en el mapa”, lo que debería tener implicaciones decisivas en la formulación de políticas para estas poblaciones. La categoría “indígena” fue incorporada a los cuestionarios de los censos demográficos en 1991.

En cuanto a la población de palenques, mapeada por primera vez por el Censo Demográfico, los resultados iniciales se conocieron a finales de julio y revelan que en 2022 había 1.327.802 quilombolas viviendo en Brasil. De los 5.568 municipios del país, 1.696 tenían residentes en palenques. Senhor do Bonfim (Bahía) registró el mayor número de habitantes quilombolas (15.900), seguido por Salvador (Bahía) con 15.800, Alcântara (Maranhão) con 15.600 y Januária (Minas Gerais) con 15.000. El Censo también reveló que 326 de las ciudades con habitantes quilombolas poseen territorios delimitados. En total, el país tiene 494 territorios de palenques delimitados, que albergaban 167.200 residentes el año pasado. Esto significa que tan solo el 12,60 % de este segmento de la población habitaba en territorios oficialmente reconocidos.

Artículo científico
CARMO, R. L. y CAMARGO, K. Dinâmica demográfica brasileira recente: Padrões regionais de diferenciaçãoEn: Desenvolvimento regional do Brasil: Políticas, estratégias e perspectivas – 2. Río de Janeiro: Ipea, 2020.

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