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Entrevista

Climatóloga ghanesa afirma que los países pobres necesitan apoyo económico y tecnológico para hacer frente al calentamiento global

Nana Klutse estuvo en Brasil durante el mes de septiembre y se refirió a los impactos de las alteraciones en el clima que experimentan diversas naciones, particularmente en África

Klutse en la playa de Barra da Tijuca, Río de Janeiro, tras haber participado de la conferencia de la TWAS

Ana Carolina Fernandes

Desde que era una niña, a Nana Ama Browne Klutse le decían que tenía que dedicarse a alguna rama de la ciencia porque su interés por la naturaleza la incitaba a “formular demasiadas preguntas”. Como la biología no era su fuerte y la química le parecía difícil, su elección fue la física. Nacida en Ghana, en África Occidental, completó sus estudios de grado en la Universidad de la Costa del Cabo, en su país natal, y pensaba dedicarse a la astronomía. Sin embargo, las oportunidades soplaron en otra dirección y la llevaron a convertirse en una respetada climatóloga internacional.

Especialista en fenómenos climáticos dinámicos, en particular, los monzones africanos, Klutse fue investigadora del Instituto de Ciencia Espacial y Tecnología de Ghana y dirigió el Centro de Teledetección y Clima de ese país. Docente de la Universidad de Ghana, fue una de las autoras principales del capítulo de ciencias físicas del sexto informe de evaluación ‒AR6‒ del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En este documento, publicado en 2021, se confirmó que las recientes alteraciones del clima del planeta son producto de las actividades humanas. Hoy en día, a sus 44 años, es la vicepresidenta del grupo de trabajo 1, que analizará las bases científicas del próximo informe, el séptimo, cuya publicación está prevista para 2029. Desde el mes de enero, es la directora de la Agencia de Protección Ambiental de Ghana.

La climatóloga llegó a Brasil por primera vez en el mes de septiembre para participar de la 17ª Conferencia General de la Academia Mundial de Ciencias (TWAS), realizada en Río de Janeiro en colaboración con la Academia Brasileña de Ciencias (ABC). En dicho evento habló sobre el impacto de los cambios climáticos. “Nos estamos acercando a un punto crítico en el que las condiciones del sistema climático podrían dejar de ser reversibles”, sostuvo.

Klutse conversó con Pesquisa FAPESP sobre los efectos de las alteraciones climáticas que ya se han observado en África, sobre las expectativas que despierta el próximo informe del IPCC y sobre sus propias expectativas al respecto de la COP30. A continuación pueden leerse los fragmentos principales de la entrevista.

¿Cómo es su mirada actual sobre el clima del planeta y qué espera en los próximos años?
Estamos viendo un aumento continuo de la temperatura asociado a las emisiones de gases de efecto invernadero, que siguen liberándose en la atmósfera. Abogamos por una reducción global de las emisiones, pero aún no hemos alcanzado la meta que nos propusimos. Hay episodios frecuentes de altas temperaturas, inundaciones, sequías y, debido a la elevación del nivel del mar, erosión costera en algunas regiones. Muchos países ya son vulnerables, en particular las naciones en desarrollo, porque no cuentan con capacidad de adaptación para hacer frente a los impactos del cambio climático. Varios países tienen una infraestructura incapaz de brindarles protección contra las inundaciones. En las regiones más interiores de los continentes las sequías ponen en riesgo la seguridad alimentaria, porque algunas áreas no tienen manera de almacenar alimentos durante mucho tiempo y practican una agricultura de secano [que depende de la lluvia para el riego]. Todo esto tiene incidencia en los desplazamientos migratorios y genera violencia y guerras. La situación es peor en los países pobres.

Para limitar el aumento de la temperatura media del planeta a 1,5 grados Celsius (°C) por encima de los niveles preindustriales, las emisiones de gases de efecto invernadero tendrían que reducirse. ¿Cuál es la situación actual?
Tras la firma del Acuerdo de París, el IPCC publicó un informe sobre el impacto del aumento de 1,5 °C en todas las regiones del mundo. Quedó claro que, al permitir este nivel de calentamiento, habrá consecuencias serias en la seguridad alimentaria, en los patrones de precipitaciones y de olas de calor, de aparición de plagas y de enfermedades. Por eso bregamos por una reducción de las emisiones. Tenemos que reducirlas a la mitad para 2030. Algunos países se están esforzando, pero no todos. La Organización de las Naciones Unidas [ONU] y en especial Estados Unidos han retirado su apoyo a las actividades relacionadas con el control del cambio climático, como las estrategias de mitigación. Esto afecta la forma en que las personas enfrentarán el cambio climático y de qué manera los países intentarán alcanzar sus metas de reducción de emisiones. Muchos países se han esforzado en la preparación de sus contribuciones determinadas a nivel nacional, las NDC, que presentaron a la CMNUCC [Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático]. Sin embargo, es posible que muchos gobiernos no cuenten con los medios financieros o tecnológicos como para implementar sus NDC.

En 2024, el aumento de la temperatura media del planeta superó durante algunos meses los 1,5 °C. ¿Qué puede suceder en diferentes regiones del mundo a corto plazo?
Estamos acercándonos a un punto crítico en el que las condiciones del sistema climático podrían dejar de ser reversibles. Debemos ser conscientes de que este calentamiento promedio de 1,5 ºC necesariamente supone un aumento mayor en algunas regiones. En África, por ejemplo, equivale a unos 2,4 ºC. En los trópicos el incremento podría ser aún mayor. Cada año se registra un aumento de la temperatura superior al de los años anteriores. A partir de ese punto crítico que mencionaba, podrían presentarse dificultades para entender cómo se comportarán los patrones de lluvias, las temperaturas y la circulación oceánica.

¿Cómo se espera que afecten los cambios climáticos al continente africano?
Como ya he dicho, un aumento de 1,5 ºC significa mucho más calor que eso para África. La mayoría de los países africanos ya están haciendo frente a estos impactos. Tenemos problemas de inundaciones, sequías y, en las zonas costeras, una elevación del nivel del mar. El aumento de la temperatura también se traduce en enfermedades entre las poblaciones humanas y en las plagas agrícolas. Los agricultores están teniendo dificultades para saber cuándo lloverá para poder plantar y cuándo deben aplicar insumos agrícolas en sus campos. En África, en su mayoría dependen de la lluvia. La disponibilidad de riego es limitada, al igual que el apoyo financiero para una agricultura de regadío y los recursos hídricos. Varios países del continente ya padecen inseguridad alimentaria y problemas de salud. Las olas de calor aumentan la incidencia de enfermedades de la piel y del paludismo.

¿Hay alguna región que esté siendo más afectada?
El continente en su totalidad. Las regiones montañosas y de tierras altas padecen sequías. Los sectores de tierras bajas, inundaciones. En las áreas de litoral ya se observa la erosión costera. Los países que más padecen estos efectos son los más pobres y aquellos que están en guerra, como Sudán y Sudán del Sur, en donde la disponibilidad de alimentos es limitada.

Históricamente, África ha emitido escasas cantidades de gases de efecto invernadero, pero será uno de los continentes más afectados. ¿Cómo podrían desarrollarse los países africanos sin repetir los patrones de emisión de otros continentes?
Esto es lo que denominamos un dilema ético. El continente africano emite menos, pero sufre más con el calentamiento global y sus impactos. Los países africanos deben unirse y tomar partido… No quiero usar el término “luchar”, sino buscar lo que les es debido. Tenemos que lidiar con este dilema. El motivo por el que decidimos participar en las conferencias de las partes, las COP, reside en que esperamos arribar a un acuerdo en el que los países desarrollados, que emiten mayor cantidad de gases, apoyen a los países cuyas emisiones son bajas, pero que poseen bosques que contribuyen a extraer dióxido de carbono de la atmósfera. La mayoría de los países africanos tienen cobertura forestal, lo que genera créditos de carbono. Es necesario implementar un patrón para que, cuando se comercialicen estos créditos, los países desarrollados no engañen a los países en desarrollo. Tenemos que sentarnos a la mesa de las negociaciones utilizando un lenguaje sencillo y con actitudes transparentes para debatir cómo sobrevivirán los países africanos al impacto de los cambios climáticos, para que tanto los países desarrollados como los países en desarrollo queden en una situación cómoda.

Muchos países ya son vulnerables, en particular los países en desarrollo, porque no tienen capacidad de adaptación

¿Qué espera de la próxima COP?
Mucha gente ha perdido la esperanza y el interés en la COP. Cada año nos reunimos para discutir los compromisos que han de asumir por los países desarrollados con sus pares en desarrollo y estos no se están cumpliendo como se esperaba. Para la COP30 en Brasil, espero que comiencen a cumplirse y que se apruebe una hoja de ruta clara para implementar los acuerdos ya asumidos en materia de financiación climática, transferencia de tecnologías para apoyar la adaptación y la implementación de medidas de mitigación y el fondo de pérdidas y daños.

En la COP anterior se aprobó una ayuda anual de 300.000 millones de dólares, muy por debajo de los 1,3 billones de dólares esperados. ¿Esto ahora podría cambiar?
Será una batalla, pero creo que se puede hacer algo. Necesitamos sentar a las personas adecuadas en la mesa de negociaciones para contarles nuestras historias [las de los países en desarrollo] de la manera correcta y definir claramente nuestras necesidades. Tengo cierta esperanza en la COP30.

Ghana no está lejos de la selva tropical del Congo, la segunda más grande del mundo. ¿Cuál es el estado de conservación de esa selva y cuáles son las principales amenazas?
Actualmente, la amenaza proviene del crecimiento demográfico, la urbanización y el impacto de la minería del oro. En las selvas de Ghana también incide la instalación de nuevas fábricas, carreteras y la expansión de las tierras agrícolas.

¿Qué proporción selvática ya ha sido talada?
No sabría decirlo. Una parte se ha visto afectada por la minería y la expansión urbana, pero tenemos algunas reservas en las que la selva se encuentra bien preservada.

En Brasil, la selva amazónica es importante para el clima del país. ¿Cómo influye la selva del Congo en el clima de África y otras regiones?
La selva amazónica también influye en el clima de África, al igual que la selva del Congo. En Ghana, también tenemos una selva enorme que contribuye a la distribución de la lluvia y la humedad en el país.

¿Qué debería mostrar el próximo informe del IPCC?
Hemos avanzado un poco con cada nuevo informe. A partir de los comentarios de las partes interesadas, quedó claro que la gente quiere informes prácticos, que no queden solamente en la retórica. Un problema radica en que el informe del IPCC no es prescriptivo. Suministra directrices en las que cada gobierno debe basarse para formular sus propias políticas. Estamos escuchando a los stakeholders y esperamos que el próximo informe sea más práctico y conciso. El anterior era voluminoso.

Usted forma parte de un experimento llamado Cordex. ¿En qué consiste?
Se trata de un experimento global en el que utilizamos modelos para entender el comportamiento del clima. Creemos que un solo modelo no tiene la resolución necesaria para concretar el pronóstico deseado. Por eso utilizamos unos 25 modelos climáticos desarrollados por instituciones de todo el mundo para comprender el clima y elaborar proyecciones para el futuro. Este experimento nos ayudó a entender cómo funciona el sistema climático en África. He realizado muchas investigaciones con estos modelos para poder ofrecer una perspectiva general sobre numerosas variables en África, tales como la temperatura, el volumen de precipitaciones, los sistemas de vientos y la cantidad de días secos y lluviosos consecutivos. El sexto informe del IPCC cita muchas publicaciones que hemos realizado sobre el Cordex [Coordinated Regional Climate Downscaling Experiment, distribuido en 14 regiones del mundo].

¿Por qué son importantes los modelos regionales?
Porque necesitamos entender el clima de las diferentes regiones para comprender el clima global. En el Cordex África, analizamos las mismas variables, por ejemplo, la variabilidad de las precipitaciones en cada subregión de África. Hicimos lo mismo con el sistema eólico, la temperatura, la disponibilidad hídrica y las variables agrícolas. Aspirábamos a entender todo el sistema climático de África.

¿Cómo afecta el clima de África al de otras regiones del planeta?
Puedo dar un ejemplo. Hace unos años, se abatió sobre la costa oriental de Estados Unidos un tsunami que se había originado en las costas de Senegal. El fenómeno comenzó en Senegal, creció lentamente y maduró cerca de Estados Unidos. Por eso, el gobierno estadounidense estableció una institución oceánica en la costa de Dakar, en Senegal, para estudiar los ciclones y huracanes que pueden originarse allí. Los diferentes sistemas que componen el clima son globales y pueden afectar a diferentes regiones del planeta. Piensen en El Niño y La Niña. Son eventos que se producen en el Pacífico e impactan el clima en África, incluso en Ghana.

¿Qué la llevó a dedicarse a la física y a los estudios climáticos?
La física surgió de forma natural para mí mientras crecía. Desde muy temprana edad hacía preguntas sobre la naturaleza. Me decían: “Haces demasiadas preguntas. Cuando vayas a la escuela, estudia ciencias”. En la universidad, tuve que elegir un área específica. La biología era interesante, pero no tenía buenas notas, y la química me resultaba difícil. Estudié matemáticas con especialización en física. Mi primer interés fue la astronomía, pero no tuve la oportunidad de hacer una maestría en esa área. En mi doctorado obtuve financiación para investigar en climatología y me fui a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Cursé en un programa sándwich con el Centro Internacional de Física Teórica [ICTP] Abdus Salam, en Trieste, Italia. Mis directores de doctorado me pusieron en contacto con diferentes programas, como el Cordex, lo que me abrió otras oportunidades. Trabajé en el Cordex; en el Programa Mundial de Investigación Climática, el WCRP, y en el IPCC.

Las naciones deben colaborar unas con otras; tenemos un solo planeta y las actividades de cada país afectan a los demás

Como mujer, ¿cuáles fueron los retos que se le plantearon en su país para convertirse en investigadora? ¿Hubo prejuicios?
Desafortunadamente, eso es normal. En muchas áreas o reuniones, soy la única mujer. Da una sensación de soledad. Fui en busca de mujeres a quienes dirigir para que se sumaran al área. Por desdicha, solamente conseguí una para dirigirla en su doctorado. Hay otra que todavía no terminó la carrera de grado. Espero que se gradúe pronto, entonces tendré dos. Busqué más mujeres, pero no están disponibles para capacitarse.

¿Eso no la desalentó?
Quizá me hubiese desalentado la familia. Culturalmente, en Ghana, la sociedad espera que a partir de una cierta edad la mujer se case y tenga hijos. Esto hace que muchas mujeres interrumpan sus carreras para dedicarse a la familia. A mí no me afectó de esa manera porque estaba enfocada en mi carrera, aunque tengo familia.

¿Cómo es el acceso a la educación y a la educación superior en Ghana, especialmente para las mujeres?
El acceso es gratuito para todos. Las alumnas tienen ciertas prioridades en cuanto a la admisión. En algunas universidades, la nota necesaria para aprobar es un punto más baja para las mujeres, para tratar de despertar su interés. Contamos con becas de algunas empresas para las mujeres que estudian ciencias.

Uno de sus trabajos consiste en incentivar a las niñas y a las mujeres a seguir carreras en la ciencia. ¿Qué hace específicamente?
Dirijo un programa de mentoría para niñas. Visito escuelas y doy charlas a todos los alumnos, pero especialmente a las alumnas. Hablo con ellas sobre las ventajas de cursar una carrera universitaria y elegir la carrera científica. Me pongo como ejemplo, describo las oportunidades que tuve al seguir la carrera científica. Esto ha ayudado a muchas mujeres a elegir esta área. También ofrezco asesoramiento individual y aliento a las alumnas, incluso a aquellas que ya tienen una vida profesional definida.

¿En qué áreas está más desarrollada la investigación científica en Ghana?
En las ciencias biológicas. La investigación en alimentación y salud está un poco más desarrollada que la relacionada con el clima, pero esta última área está creciendo.

¿Cuáles son los principales centros de investigación?
Contamos con algunas instituciones de investigación como el Centro de Investigación Científica e Industrial y la Comisión de Energía Atómica de Ghana, que alberga el Instituto de Ciencia y Tecnología Espacial. Las universidades mayoritariamente también realizan investigación, al igual que mi institución, la Autoridad de Protección Ambiental.

Los países ricos invierten el 2 % del PIB o más en investigación científica. Los países en desarrollo, alrededor del 1 %. ¿Y Ghana?
Estamos lejos de eso. Los científicos reciben una beca para realizar investigación en sus instituciones. Todavía no contamos con un fondo nacional de investigación científica, pero hay fondos más pequeños, para el área del clima y de los residuos electrónicos. También recibimos apoyo del exterior. Por ejemplo, tengo una investigación sobre la modificación de la radiación solar financiada por la iniciativa Degrees, una ONG internacional que apoya investigaciones en el hemisferio sur sobre la modificación de la radiación solar como una intervención para reducir el calentamiento global.

¿Por qué desde hace algunos años decidió desempeñar un rol activo en la política de su país?
Pasé toda mi vida en el área de la investigación. Produzco resultados que espero sirvan de base para la formulación de políticas públicas. Pero no veo que eso ocurra. Las personas a las que votamos para que asuman cargos políticos de alto nivel no valoran los resultados de las investigaciones científicas. Entonces pensé: “¿Por qué no ir yo misma para tratar de hacer algo?”. Me postulé en dos turnos electorales para un escaño en el Parlamento, pero perdí. Es un mundo completamente diferente al de la ciencia. Después del segundo intento decidí apoyar a un candidato a la presidencia. Ganó las elecciones, pero luego decepcionó. Ahora soy directora ejecutiva de la Autoridad de Protección Ambiental de Ghana. Allí puedo implementar algunas ideas con base en los resultados de investigaciones. Me mantengo dentro de mi ámbito, pero enfocada en la implementación.

¿Qué más quiere decir?
Es necesario informarle a la gente sobre la necesidad de que los países colaboren unos con otros. Los países desarrollados deben apoyar económicamente y tecnológicamente a los países en desarrollo. Tenemos un solo planeta y las actividades de cada país afectan a los demás. Cuando hablamos de fondos de adaptación, lo único que pretendemos es adaptarnos al impacto de los cambios climáticos. No se trata de recibir dinero de otros países para hacernos ricos. El mundo desarrollado necesita entender cuál es la situación.

¿El mundo desarrollado ha sido miope en cuanto a esto?
Yo no diría que es miopía, sino que a muchos no les importan los países en desarrollo. Y los países en desarrollo les dan su apoyo al ofrecerles sus recursos naturales.

Este artículo salió publicado con el título “Nana Klutse: A la espera de acciones prácticas” en la edición impresa n° 357 de Noviembre de 2025.

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