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Genética

Como nuestros hijos

Los primeros pueblos nativos de América habrían tenido rasgos físicos similares a los de las poblaciones indígenas actuales: ojos castaños, cabellos negros y piel morena

Los primeros pueblos nativos de América habrían tenido rasgos físicos similares a los de las poblaciones indígenas actuales: ojos castaños, cabellos negros y piel morena

Reproducción de la pintura Tocaia (2014), de Carmézia Emiliano. Óleo sobre tela, 80 × 80 cm, colección Augusto Luitgards

El color de los ojos, los cabellos y la piel de los primeros habitantes de América que llegaron aquí miles de años antes del desembarco de Cristóbal Colón, al final del siglo XV, probablemente se ajustaba al patrón que se observa en las poblaciones indígenas contemporáneas del continente. Esa es la conclusión de un estudio coordinado por investigadores brasileños cuyos resultados se dieron a conocer en el mes de junio en un artículo científico en la revista Forensic Science International: Genetics. Según ese trabajo, en el cual se analizó el material genético de siete individuos que vivieron hace entre 11 mil y algo más de 500 años, la mayoría de los miembros de esos pueblos autóctonos americanos habrían tenido ojos castaños, cabellos negros y piel morena.

En la investigación se utilizaron ocho herramientas de la genética forense para predecir las características físicas visibles (fenotipos) asociados a la pigmentación de los nativos americanos ancestrales y se compararon los resultados con la población aborigen actual del continente. Los dos métodos principales empleados fueron HIrisPlex-S y Snipper, que brindan índices de acierto que van del 70% al 90% cuando se los usa para determinar el color de la piel, del cabello y de los ojos en las poblaciones actuales de origen europeo. En este estudio, se analizaron inicialmente los datos de 27 nativos contemporáneos y 20 de la época precolonial. El genoma de esos individuos fue secuenciado y se tornó de dominio público en otros proyectos científicos. Sin embargo, del grupo de los indígenas prehistóricos, tan solo siete aportaron información genética de una calidad suficiente como para respaldar la predicción de fenotipos: las muestras provenientes de yacimientos arqueológicos de Groenlandia, tres individuos del estado de Nevada (EE. UU.), Argentina, Chile y de la región de Lagoa Santa, en el estado brasileño de Minas Gerais (un esqueleto de 10 mil años de antigüedad).

“El color de la piel, de los ojos y del cabello no se deben a la acción de un gen único. Se trata de una característica compleja”, explica el biólogo Celso Teixeira Mendes Junior, del Departamento de Química de la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (FFCLRP-USP) y coordinador del estudio. “Hay muchos genes que intervienen para determinar el nivel de melanina en cada individuo”. La melanina es el término genérico que se utiliza para designar a un conjunto de pigmentos naturales que le brindan su tonalidad particular a esos rasgos físicos. En el estudio, se evaluaron 61 marcadores genéticos en cada uno de los genomas analizados. “No detectamos individuos que se apartaran de lo esperado. Solamente pudimos verificar que los indígenas ancestrales presentaban características algo más homogéneas que los actuales”, dice Mendes Junior.

Uno de los propósitos del estudio, que se realizó en el Laboratorio de Investigaciones Forenses y Genómicas de la USP en Ribeirão Preto, consistió en testear herramientas de predicción de fenotipos de la población actual para su uso en la resolución de homicidios. Otra motivación fue la búsqueda de otros elementos para respaldar la reconstrucción de la historia de los primeros pueblos que habitaron el continente americano. “Pretendíamos verificar si había divergencias entre la pigmentación de la muestra de individuos que integraron lo que se denomina la primera oleada migratoria hacia el continente, hace más de 13 mil años, y la de los aborígenes americanos actuales, cuyos antepasados directos están aquí desde hace por lo menos 6 mil años”, dice la bióloga Tábita Hünemeier, del Instituto de Biociencias (IB) de la USP y coautora del estudio. “Arribamos a la conclusión de que no hubo grandes variaciones en cuanto a ese ítem”.

Está comprobado que hay variantes en las dimensiones craneofaciales entre los grupos que arribaron en la supuesta primera gran oleada y los que ingresaron más tarde al continente. Según algunos autores, la migración inicial habría dado origen, entre otros, a los individuos cuyos vestigios se hallaron en Lagoa Santa y a los integrantes de la denominada cultura de Clovis, asociada a un conjunto de yacimientos arqueológicos ubicados en el estado de Nuevo México, en Estados Unidos. “Todos esos individuos, incluyendo el pueblo de Luzia [un cráneo de 11 mil años de antigüedad hallado en Lagoa Santa], tendrían características físicas que no se asemejan mucho a las de los indígenas actuales. No tenían, por ejemplo, los ojos rasgados y otras características que se asemejan a las de la población contemporánea del este asiático”, dice la bióloga.

El análisis de ADN de los siete nativos ancestrales sugiere, no obstante, que no habría diferencias significativas entre la apariencia de los primeros habitantes de América y la de los indígenas actuales. “Como la reconstrucción del rostro de Luzia se hizo en arcilla, que es oscura, muchos piensan que ella era negra. La piel de los nativos es más oscura si se la compara con la de los europeos, pero no es negra, tal como señala nuestro trabajo”, comenta Hünemeier. Los resultados de los estudios que apuntan determinar los rasgos físicos a partir de los análisis de ADN antiguo siempre han sido objeto de polémicas. Según un estudio realizado en 2012, del cual la investigadora de la USP es coautora, la mayoría de los neandertales –un homínido extinto hace alrededor de 30 mil años– habría tenido ojos castaños, y no azules, como suponen gran parte de los estudiosos de esa especie.

Para la genetista Maria Cátira Bortolini, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), quien no participó en el estudio de la USP, los autores realizaron un trabajo muy interesante en tanto y en cuanto compararon los resultados de más de un modelo de predicción de fenotipos entre poblaciones pretéritas y actuales de indígenas del continente americano. “Esto es de gran importancia para la genética forense, que busca herramientas confiables de uso universal en esa área”, dice Cátira Bortolini. Los modelos HIrisPlex-S y Snipper, desarrollados por científicos europeos, presentaron cierta dificultad para clasificar entre las poblaciones contemporáneas a los fenotipos que se consideran intermedios, tales como los ojos verdes o de color miel y las variantes de las tonalidades de la piel entre el blanco y el negro.

Proyecto
Secuenciación de nueva generación de las regiones reguladoras y exónicas de 10 genes involucrados en la biosíntesis de la melanina en una muestra de la población brasileña (nº 13/15447-0); Modalidad Ayuda a la Investigación – Regular; Investigador responsable Celso Teixeira Mendes Junior (USP); Inversión R$ 338.531,88

Artículo científico
CARRATO, T. M. T. et al. Insights on hair, skin and eye color of ancient and contemporary Native Americans. Forensic Science International: Genetics. 11 jun. 2020.

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