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Evolución

Con las alas abiertas sobre el mundo

Un linaje de gavilanes surgió en América del Sur, colonizó América del Norte y se propagó por casi todo el planeta

EDUARDO CESARLos primeros representantes de un grupo de gavilanes, los buteoninos, habrían surgido en América del Sur hace alrededor de 17 millones de años, de un mismo ancestro del cual habría salido un grupo de aves que incluye al águila americana, uno de los símbolos de Estados Unidos, de acuerdo con un estudio reciente de un equipo de biólogos de la Universidad de São Paulo (USP). En esa época, América del Norte y América del Sur todavía se encontraban separadas. La lenta formación de América Central, durante los millones de años siguientes, proveyó a esas aves algo de la tierra en la que descansaban y se alimentaban mientras proseguían sus viajes migratorios. Luego, durante el transcurso de generaciones, los gavilanes volaron aún más hacia el norte y hace alrededor de 5 millones de años hacia América del Norte, y comenzaron a colonizarla, originando otras especies. Luego aprovecharon otra porción de tierra que emergía al oeste de América del Norte, el estrecho de Bering, y hace alrededor de 1,5 millones de años alcanzaron Asia, Europa y África, en una trayectoria opuesta a la de la especie humana, que surgió en África mucho después de que los gavilanes llegasen allí. Actualmente esos gavilanes sólo no se encuentran en Australia y en la Antártida.

La migración es de gran importancia para la diversificación y supervivencia de las especies de gavilanes y probablemente de otros grupos de animales, tal como algunos especialistas ya lo habían anticipado en estudios menos abarcadores, concluye el biólogo Fábio Raposo do Amaral, quien conduce este estudio, al investigar la historia evolutiva de los gavilanes y reconstruir las rutas mediante por las colonizaron el mundo. Las aves que no perciben las señales de la migración, tales como luminosidad y temperatura decrecientes, corren el riesgo de morir durante los inviernos más intensos. Tampoco existen reglas fijas. Hay especies de gavilanes buteoninos en las cuales ningún representante migra, resalta Amaral, mientras que en otras, toda la población viaja durante el invierno, en bandadas con centenares de individuos, en busca de lugares con más calor y alimento.

En Galápagos
En ocasiones, lo que asegura la supervivencia es permanecer donde se está. Si los gavilanes buteoninos que viven en el archipiélago de Galápagos salieran en busca de nuevas tierras, probablemente morirían exhaustos sobre el mar antes de cubrir los mil kilómetros hasta la costa de Ecuador. Deben haber llegado a Galápagos hace solamente 300 mil años, empujados por una corriente de aire inesperada o mediante una tempestad, y ya no salieron porque los vientos no ayudaron. Esas aves vuelan centenares de kilómetros diariamente casi sin cansarse porque planean como lo hacen los buitres, aprovechando el aire caliente ascendente desde la superficie terrestre; difícilmente llegarían lejos solamente batiendo las alas. Los análisis genéticos de Raposo indican que los ancestros de los gavilanes de Galápagos pueden haber sido migratorios, como los representantes de su especie hermana, el gavilán langostero (Buteo swainsoni), que migra desde el sur de Canadá y Estados Unidos hasta Argentina todos los años. Los que permanecieron en Galápagos vivieron aislados a punto tal de originar una de las únicas especies de gavilán buteonino confinadas en islas, la especie Buteo galapagos, que sólo vive allí. En este caso, dice Raposo, quien se quedó quieto sobrevivió.

Tal como los gavilanes que estudia, Raposo voló por el mundo intentando comprender la evolución de ese grupo de aves. Él también aprendió a ser cuidadoso con cosas que parecen iguales, pero son diferentes. En 2003, pretendía investigar el surgimiento, la diferenciación y el parentesco de diez especies de gavilanes que vivían en selvas, la mayoría con plumas negras en el dorso y blancas en el vientre. Se trataba de un plan modesto y cómodo. Los análisis genéticos, empero, revelaron que las apariencias podían de hecho ser engañosas.

Especies distintas pueden presentar el mismo plumaje como resultado, no del parentesco cercano, sino de cambios evolutivos distintos que condujeron a una característica común que ofrecía alguna ventaja en la lucha por la supervivencia en las selvas. Evolutivamente, dice Amaral, el plumaje negro y blanco apareció varias veces entre los buteoninos, posiblemente como fruto de la selección en ambientes selváticos. Luego él incorporó a su trabajo otras especies, que parecían distantes, y terminó 2008 con una filogenia también denominada como árbol de la vida de 53 especies de sólo un grupo de gavilanes, los buteoninos, que integra un conjunto mayor de 237 especies.

EDUARDO CESARLa similitud morfológica no siempre es una buena guía para determinar la historia evolutiva, concluyó Raposo, luego de haber comparado nueve tramos de ADN de 105 muestras de sangre, músculos o plumas de 53 especies de buteoninos recibidas de bancos de tejidos de Brasil y de otros países, bajo la dirección de Anita Wajntal, fundadora del grupo de investigación en genética de aves de la USP. Estos resultados colocan a los gavilanes buteoninos como un grupo que debe haberse formado hace bastante tiempo. En relación con otras aves, los ancestros de los gavilanes, que originaron esos otros grupos, también son antiguos: habrán surgido hace alrededor de 50 millones de años. Los guacamayos, papagayos y tucanes habrían surgido unos 30 millones de años antes, de acuerdo con las conclusiones del equipo, actualmente coordinado por Cristina Yumi Miyaki.

Los análisis de ADN condujeron a una reclasificación del grupo, con especies que cambiaron de nombre por mostrarse evolutivamente emparentadas, contrariamente a lo que se pensaba. Luego de los análisis, las diez especies con las que se comenzó el trabajo, que parecían próximas, se extendieron en seis de los 17 géneros del árbol de clasificación de los buteoninos que Raposo y otros biólogos de Brasil, Estados Unidos y Austria presentan en un artículo que será publicado próximamente en la revista Molecular Phylogenetics and Evolution. Examinando el estudio, Alexandre Aleixo, biólogo del Museo Paraense Emílio Goeldi, especializado en aves, observó que Amaral y los otros autores validaron nada menos que cinco géneros de gavilanes buteoninos ya descritos, pero anteriormente considerados inválidos, y tuvieron que describir otros dos nuevos géneros, Según Aleixo, ese constituye el mayor cambio en la taxonomía del grupo en 80 años y muestra cómo la taxonomía actual puede reflejar un orden incorrecto desde el punto de vista evolutivo.

En ciudades y manglares
El grupo de los gavilanes buteoninos incluye a representantes con tamaños, hábitos y dietas muy variados. En América del Sur, aunque con mayor diversidad, la mayoría de las especies es de menor porte y se alimenta principalmente de insectos y pequeños vertebrados, mientras que en América del Norte y en el Viejo Mundo (Asia, Europa y África) se encuentran las más recientes, la mayoría con mayor tamaño y devoradores de ardillas, roedores, carroña y otras aves. Entre las especies brasileñas se encuentra el gavilán pollero o aguilucho de alas rojas (Buteo magnirostris), muy común en áreas urbanas. Casi todos los días veo una pareja de gavilanes polleros en los árboles de aquí en la USP, dice Raposo. En los bosques de la Ciudad Universitaria también vive un grupo de busardos de Harris o gavilán mixto (Parabuteo unicinctus), con una mancha rojiza en el ala marrón, que hasta recientemente se consideraba extinto en el estado de São Paulo. Una especie exclusiva del Bosque Atlántico, el gavilán blanco y gris o gavilán pombo pequeño (Leucopternis lacernulata), de cuerpo blanco, alas y dorso negros y medio metro de longitud, y otra solamente hallada en áreas abiertas, especialmente en el Cerrado, el águila solitaria coronada o gavilán de copete (Harpyhaliaetus coronatus), con 85 centímetros de altura, aún viven bajo amenaza de desaparición sin dejar descendencia.

Este estudio provee sustanciales insights para fenómenos poco conocidos, tales como la evolución de la migración en gavilanes y las relaciones biogeográficas de gavilanes y ambientes de la Amazonia, comenta Frederick Sheldon, director del Museo de Ciencia Natural de la Louisiana State University, en Estados Unidos, donde Amaral realiza los análisis genéticos. Entre otros hallazgos sobre la evolución de estas aves, Amaral encontró un conjunto peculiar de tres especies de gavilanes buteoninos que viven solamente en las orillas de los ríos, lagos o ambientes costeros una de ellas ocupa las riberas del río Amazonas, la otra, todavía más especializada, los manglares en la franja costera de Venezuela hasta el estado de Paraná y sólo se alimenta de cangrejos. Comparando hábitos y genes, arribó a la conclusión de que esas especies deben compartir una historia común, desde los tiempos en que la cuenca amazónica era un inmenso lago que recibía agua del mar, hace más de 5 millones de años.

El Proyecto
Sistemática molecular, biogeografía y evolución del plumaje de los gavilanes sub-buteoninos neotropicales (nº 04/14840-1); Modalidad Beca de Doctorado; Directora Anita Wajntal – USP; Becario Fábio Sarubbi Raposo do Amaral; Inversión R$ 66.673,15

Artículo científico
AMARAL, F.R. de et al. Patterns and processes of diversification in a widespread and ecologically diverse avian group, the buteonine hawks (Aves, Accipitridae)Molecular Phylogenetics and Evolution. In press, 2009.

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