En octubre de 1951, el físico estadounidense David Joseph Bohm (1917-1992) se mudó de Estados Unidos a Brasil para asumir un puesto como profesor e investigador en el entonces Departamento de Física de la Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de la Universidad de São Paulo, el futuro Instituto de Física de la USP (IF-USP). Pero no estaba contento. Su viaje había sido prácticamente una huida.
“La historia de David Bohm es la historia del macartismo y la persecución a los exalumnos de Robert Oppenheimer [1904-1967]”, resume el físico e historiador Olival Freire Junior, de la Universidad Federal de Bahía (UFBA), autor de la biografía David Bohm: A life dedicated to understanding the quantum world (editorial Springer, 2019).
En el marco del Proyecto Manhattan, que él dirigía, Oppenheimer quiso contratar a Bohm, pero la propuesta fue rechazada debido al posicionamiento político de su exalumno en la Universidad de California en Berkeley. Manhattan era el nombre del proyecto secreto estadounidense para la construcción de las primeras bombas atómicas. Las hipótesis de Bohm sobre la colisión entre partículas atómicas fueron útiles para la fabricación de los artefactos nucleares que destruyeron las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, en agosto de 1945.
Para entonces, Bohm ya descollaba en el campo de la mecánica cuántica, pero fue perseguido por la campaña anticomunista liderada por el senador Joseph McCarthy (1908-1957). En mayo de 1949, fue llamado a declarar ante el Comité de Actividades Antiestadounidenses de la Cámara de Representantes, que investigaba denuncias de espionaje, pero se negó responder sobre su posicionamiento político.
Afiliado al Partido Comunista desde 1942, invocó la Quinta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos y se rehusó a declarar. Si bien fue absuelto, perdió su empleo en la Universidad de Princeton, donde era colega de Albert Einstein (1879-1955).

Mark Edwards / American Institute of Physics Retrato de Bohm a finales de los años 1960, en LondresMark Edwards / American Institute of Physics
El panorama político en Estados Unidos era amenazante, y culminó con la ejecución, en 1953, del matrimonio formado por Julius y Ethel Rosenberg (1918-1953, 1915-1953), acusados de filtrar información sobre la bomba atómica a la entonces Unión Soviética. En vista de estas circunstancias, sus amigos se movilizaron para sacar a Bohm del país. Era considerado uno de los físicos más brillantes de su generación.
“Los estudiantes brasileños de posgrado en Princeton ‒Jayme Tiomno [1920-2011], José Leite Lopes [1918-2006] y Walter Schützer [1922-1963]‒ lo invitaron a ir a São Paulo después de que Princeton no le renovara su contrato”, relata Freire Jr. El propio Einstein le escribió una carta de recomendación al director del Departamento de Física de la USP, Abrahão de Moraes (1917-1970). En mayo de 1952, Einstein también redactaría una carta de apoyo a su joven colega dirigida al presidente Getúlio Vargas (1882-1954), para que le fuera enviada en caso de surgir algún riesgo político, lo que no fue necesario hacer.
El viaje a Brasil fue tenso desde el principio, relata el físico británico Francis David Peat (1938-2017) en el libro Infinite potential: The life and times of David Bohm (editorial Addison-Wesley, 1996). Pensó que lo arrestarían cuando escuchó el aviso de que el avión en que viajaba, próximo a despegar, debía regresar a la terminal debido a una irregularidad en el pasaporte de uno de los pasajeros. Para su alivio, el problema era con otra persona.
Al arribar a São Paulo, nadie lo esperaba en el aeropuerto. Había enviado un telegrama a la USP indicando el horario de llegada, pero olvidó remitirlo al Departamento de Física. Sin saber una palabra de portugués, salió en busca de un hotel. Al día siguiente consiguió localizar a Tiomno, quien lo alojó en una pensión en la avenida Angélica. Se iniciaba así un período que quedaría marcado en la vida del científico exiliado y en la historia de la ciencia brasileña.
Responsable de la traducción de la correspondencia entre Bohm y Einstein, Freire Jr. Cuenta que, tan pronto como llegó a Brasil, el joven exiliado le escribió a su amigo con tono optimista: “La universidad está bastante desorganizada, pero ello no supondrá un problema para el estudio de la física teórica. Hay varios buenos alumnos aquí, con quienes será bueno trabajar”. Algunos de ellos se convertirían luego en referentes de la física brasileña, entre ellos el matrimonio formado por Ernst y Amélia Hamburger (1933-2018, 1932-2011), Moysés Nussenzweig (1922-2022), Newton Bernardes (1931-2007) y Ewa Cybulska (1929-2021). Bohm impartió, en portugués, el curso de física teórica en 1953, y el de mecánica cuántica en 1954.

Archivo Jayme TiomnoPrinceton, marzo de 1949: agachados, Hervásio de Carvalho, José Leite Lopes y Jayme Tiomno; de pie, César Lattes, Hideki Yukawa y Walter SchützerArchivo Jayme Tiomno
Con el tiempo su humor fue cambiando. En cartas dirigidas a amigos, se quejaba de que Brasil era “un país sumamente atrasado y primitivo”, decía que la comida le ocasionaba problemas digestivos, se quejaba del bullicio de las calles, lamentaba no tener con quién conversar y mencionaba peleas de supuestos nazis en el Departamento de Física de la USP. En realidad, según Freire Jr., solamente se trataba de disputas internas por temas contractuales, en las que en ocasiones tomaban parte físicos alemanes, a los que él asociaba con los nazis por error.
En una entrevista que le concedió en marzo de 1983 a Alberto Luis da Rocha Barros (1930-1999), del IF-USP, publicada en abril de 1990 en Revista de estudos Avanzados, sus apreciaciones fueron más cordiales: “Muchas de mis ideas se desarrollaron bastante durante mi estancia en Brasil, y también surgieron muchas ideas nuevas”. ¿Cómo entender esta aparente contradicción? Para Freire Jr., las quejas reflejan la depresión que le causaba el exilio, que incluso fue tratada con terapia de electroconvulsión, ya que los medicamentos parecían no funcionar.
La confiscación de su pasaporte por un funcionario del consulado de Estados Unidos, menos de un mes después de su llegada a Brasil, lo dejó “deprimido e inquieto”, con temor a ser deportado, como él mismo relata en una carta enviada a una amiga. Sin pasaporte, no podría asistir a congresos internacionales para defender una nueva y desafiante teoría que había desarrollado cuando aún estaba en Princeton y que, ya en Brasil, publicó en dos artículos, en enero de 1952, en la revista científica Physical Review: una descripción determinista de los fenómenos cuánticos.
Hasta entonces, la física cuántica, que describe fenómenos que tienen lugar a escala subatómica, se regía por la llamada interpretación de Copenhague, que Bohm explicó de manera didáctica en el libro Quantum theory (editorial Prentice Hall, 1951), escrito a partir de un curso que había impartido anteriormente en Princeton. De acuerdo con ese enfoque, las partículas elementales de la materia, como los electrones, a veces pueden comportarse como partículas (con una ubicación definida), y otras veces como ondas (dispersas en una región). En virtud de este carácter ondulatorio, no sería posible definir, al mismo tiempo, la posición y la cantidad de movimiento de una partícula; la descripción de los fenómenos subatómicos siempre sería probabilística, es decir, indicaría solamente la probabilidad de que las partículas se encuentren en un lugar o en otro. Para Bohm, esta dualidad no existiría: las partículas tendrían siempre posiciones bien definidas, guiadas por una onda piloto, o campo cuántico.

Archivos de la Academia Nacional de CienciasBohm (el último de pie, a la der.) participó con Oppenheimer (el primero sentado, a la izq.) en la Conferencia de Shelter Island, Estados Unidos, en 1947, sobre los fundamentos de la mecánica cuánticaArchivos de la Academia Nacional de Ciencias
El silencio de sus colegas
En la entrevista de 1983, explicó que el campo cuántico “actuaba sobre la partícula mediante un potencial cuántico que poseía extrañas propiedades, siendo una de ellas que no siempre disminuía con la distancia: podía ser muy fuerte a grandes distancias. A esto lo llamé no localidad”. Su reinterpretación de la mecánica cuántica no fue bien recibida por sus colegas, cuya respuesta, en algunos casos, fue un incómodo silencio.
El físico Amir Caldeira, de la Universidad de Campinas (Unicamp), reconoce que no es sencillo para los expertos del área aceptar de inmediato una nueva teoría cuántica. “En términos de previsión de resultados experimentales, la mecánica cuántica es la teoría más precisa que se conoce”, afirma. Para él, Bohm buscaba otra cosa, “una descripción de la realidad física, algo que no es posible dentro de la mecánica cuántica”.
Hasta la fecha, la interpretación realista de Bohm coexiste con la tradicional, pero no ha tenido la suficiente fuerza como para sustituirla. Ni siquiera los alumnos brasileños de Bohm adhirieron a ella. La incompatibilidad entre el concepto de no localidad de las partículas atómicas y las interpretaciones realistas fue confirmada experimentalmente por el francés Alain Aspect, el estadounidense John Clauser y el austríaco Anton Zeilinger, quienes compartieron el Premio Nobel de Física de 2022, con base en el teorema formulado por el norirlandés John Stuart Bell (1928-1990) en 1964.

Acervo IFUSPCarta de 1950 enviada por Bohm a Abrahão de Moraes confirmando su interés por la cátedra de la carrera de física de la USPAcervo IFUSP
En una entrevista concedida en 2001 a la revista digital ComCiência, Amélia Hamburger comentó que la mayor contribución de Bohm quizá haya sido infundirles a los físicos de São Paulo “una mentalidad libre e imaginación”. Freire Jr. coincide: “Su gran logro fue atreverse a cuestionar lo que se consideraba consolidado, aunque la nueva visión determinista del mundo cuántico no haya sido aceptada por toda la comunidad científica”. Desde su óptica, el físico estadounidense situó a la USP y a Brasil en el mapa de los debates en materia de mecánica cuántica.
Mientras trabajaba en Brasil, Bohm mantuvo contacto con colegas en el extranjero y recibió visitantes internacionales. Las visitas de los físicos Ralph Schiller (1926-2016), de Estados Unidos, Mario Bunge (1919-2020), de Argentina, Jean-Pierre Vigier (1920-2004), de Francia, y León Rosenfeld (1904-1974), de Bélgica, fueron posibles mediante becas de investigación concedidas por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq), creado el mismo año en que Bohm arribó a Brasil.
No fue solamente su llegada lo que impulsó a la física brasileña a principios de la década de 1950, según analiza el físico y filósofo Osvaldo Pessoa Jr., de la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas (FFLCH) de la USP, quien organizó un simposio sobre Bohm en el IF-USP en 1998. “Cuando César Lattes [1924-2005] regresó de Europa, en 1948, creó un movimiento por la ciencia en Río de Janeiro”, dice.
Lattes fue uno de los fundadores, en Río de Janeiro, del Centro Brasileño de Investigaciones Físicas, en 1949 (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 340), año en que recibió la visita del físico estadounidense Richard Feynman (1918-1988), quien posteriormente ganaría el Premio Nobel de Física de 1965. “La llegada de Bohm coincidió con un momento muy propicio, de consolidación institucional de la investigación científica en Brasil”, destaca Freire Jr.
El físico Iberê Caldas, del IF-USP, resalta la contribución del físico estadounidense a la investigación en física de plasmas: una mezcla gaseosa de partículas atómicas con cargas eléctricas positivas o negativas. Según él, los trabajos de Bohm en este campo, “aún hoy en día muy conocidos”, tuvieron gran influencia en Brasil sobre la trayectoria científica y académica de Walter Schützer. “Schützer fue uno de los colaboradores más cercanos de Bohm en el Departamento de Física”, subraya.

Instituto de Identificación Ricardo Gumbleton DauntDocumento emitido por el Consulado de Brasil en Nueva York en 1951Instituto de Identificación Ricardo Gumbleton Daunt
También fueron fructíferos los diálogos de Bohm con Mário Schenberg (1914-1990), director del Departamento de Física entre 1953 y 1961 (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 307). Ambos eran judíos y comunistas, pero discrepaban en la interpretación de los fenómenos cuánticos y del mundo real. Schenberg le recomendó a su colega que leyera las obras del filósofo alemán Georg Hegel (1770-1831), considerado un autor de lectura indispensable para todo comunista.
A finales de 1954, Bohm obtuvo la ciudadanía brasileña y finalmente pudo salir del país. En enero de 1955, asumió un cargo como profesor en el Instituto de Tecnología de Israel, en Haifa, y dos años después se mudó nuevamente, en esta ocasión para ir a trabajar en la Universidad de Bristol y, posteriormente, en la Universidad de Londres, ambas en Inglaterra. Por aquella época se sumió en la lectura de filosóficos y místicos, en busca de una comprensión más amplia de la realidad. Sus lecturas lo acercaron al filósofo indio Jiddu Krishnamurti (1895-1986), con quien debatió el concepto de totalidad e interconexión de la existencia.
No regresó a Brasil, como tenía previsto, pero un encuentro promovido en julio de 2025 por el Instituto de Estudios Avanzados de la USP reunió a 24 conferencistas para recordar su paso por el país y el centenario de la ecuación de Schrödinger, un hito importante de la teoría cuántica, formulada a finales de 1925 por el físico austríaco Erwin Schrödinger (1887-1961), que describe cómo cambia con el tiempo el estado cuántico de los sistemas moleculares o atómicos.
El físico estadounidense Bill Poirier, de la Universidad de Vermont y presidente de la comisión organizadora, comenta que quedó cautivado por la historia de Bohm en Brasil cuando, en 2018, dictó un seminario en la USP, precisamente en una sala llamada Jayme Tiomno. “Quedé maravillado con lo que aprendí”, reconoce. “Pero también me sorprendió descubrir que pocos en la sala sabían algo sobre esta historia”.
Este artículo salió publicado con el título “Clases de libertad” en la edición impresa n° 354 de septiembre de 2025.
Artículos científicos
BOHM, D. O aparente e o oculto: Entrevista com David Bohm. Revista de Estudos Avançados. v. 4, n. 8. abr. 1990.
FREIRE JR. O. et al. David Bohm, sua estada no Brasil e a teoria quântica. Estudos Avançados. v. 8, n. 20. ene. 1994.
HAMBURGER, A. Física quântica no Brasil. ComCiência. mayo 2001.
Libros
FREIRE JR., O. David Bohm: A life dedicated to understanding the quantum world. New York: Springer, 2019.
PEAT, F. D. Infinite potential: The life and times of David Bohm. Reading: Addison-Wesley Pub Wesley Publishing Company, 1996.
