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SALUD

Análisis post mortem muestran lesiones cerebrales en personas que desarrollaron depresión a la edad adulta

Fue en un estudio con muestras de 741 varones y mujeres de entre 60 y 84 años del Biobanco de Estudios del Envejecimiento de la USP

Muestras de tejido cerebral almacenadas en el Biobanco de Estudios sobre Envejecimiento de la USP

Léo Ramos Chaves / Revista Pesquisa FAPESP

La depresión, uno de los problemas de salud mental más habituales y discapacitantes, puede que no se deba solamente a un funcionamiento anómalo del cerebro a causa de un desequilibrio de los neurotransmisores, los compuestos químicos que transmiten la información de una célula a otra en el sistema nervioso. Parece ser que detrás de los episodios de tristeza duradera y pérdida del placer e interés por actividades anteriormente agradables que se observa en al menos un 5 % de la población adulta mundial también habría lesiones –casi siempre microscópicas– en el cerebro y en órganos vecinos.

Científicos de la Universidad de São Paulo (USP) presentaron en la edición de mayo de la revista Neurobiology of Aging una de las evidencias más recientes de que habría daños anatómicos en el sistema nervioso central que podrían asociarse a la depresión. El grupo coordinado por el psiquiatra Beny Lafer identificó en el cerebro y en otras estructuras del encéfalo de personas que solo desarrollaron depresión cuando fueron adultas tres tipos de lesiones a menudo atribuidas a enfermedades neurológicas. “Observamos alteraciones microscópicas en la estructura del tejido cerebral”, comenta Lafer. “Además del desequilibrio en los neurotransmisores, los cerebros de esos individuos presentaban alteraciones neuropatológicas”.

Dos de estos daños son consecuencia de obstrucciones en los vasos sanguíneos microscópicos: las microangiopatías, más discretas, pero extendidas por grandes áreas; y los microinfartos, mayores y, por lo general, más localizados. Estos problemas causan la muerte de las células a su alrededor porque obstruyen el suministro de nutrientes y oxígeno, y están presentes en la mayoría de los casos de demencia, pérdida progresiva de la memoria y de la capacidad de razonamiento. El tercer tipo de lesión lo provocan los cuerpos de Lewy, unos agrupamientos de proteína alfa-sinucleína que se forman en el interior de las neuronas y causan la muerte de estas células.

La psiquiatra Paula Villela Nunes, de la Facultad de Medicina de Jundiaí, integrante del equipo de Lafer, y la neuropatóloga brasileña Lea Tenenholz Grinberg, de la Universidad de California en San Francisco (EE. UU.), descubrieron esas lesiones al examinar muestras del cerebro de 741 varones y mujeres de entre 60 y 84 años almacenadas en el Biobanco para Estudios sobre el Envejecimiento de la USP, uno de los mayores bancos de cerebros del mundo. Del total de muestras analizadas, el 7,3 % (54) habían desarrollado depresión de adultos, pero antes de los 60 años, y un 10,8 % (80) después de los 60 años. Ninguno presentaba síntomas de demencia.

Las microangiopatías y los microinfartos fueron 2,5 veces más frecuentes en los grupos que desarrollaron depresión que en los de las personas que nunca padecieron este trastorno psiquiátrico. Los individuos depresivos también tenían el doble de cuerpos de Lewy. “Las lesiones vasculares no registraban un patrón de distribución específico, pero comprobamos que los cuerpos de Lewy aparecen inicialmente en el tronco encefálico y posteriormente se diseminan por las estructuras del sistema límbico y por la corteza cerebral”, relata Grinberg.

Roberta Diehl Rodriguez / USPUn microinfarto, la banda blanquecina en el centro de la imagen obtenida por Roberta Diehl Rodriguez, del equipo de la USP, uno de los tipos de lesión detectados en el cerebro en los casos de depresión tardíaRoberta Diehl Rodriguez / USP

“Este trabajo le da mayor sustento a la hipótesis, ya antigua, de que los daños vasculares en el sistema nervioso central pueden desconectar las vías de comunicación en el cerebro y conducir a la depresión”, comenta el psiquiatra Paulo Mattos, del Instituto D’Or de Pesquisa e Ensino (Idor), quien no participó en la investigación. “Los casos de depresión asociada a daños en el tejido cerebral presentan una respuesta menor a los medicamentos disponibles”, comenta. En el estudio de Neurobiology of Aging, se constataron lesiones vasculares en el 20 % al 30 % de los casos de depresión.

Los datos obtenidos ahora refuerzan la idea sugerida en los últimos años de que la depresión y otros trastornos psiquiátricos podrían ser un síntoma precoz de enfermedades neurológicas, que dañan el cerebro de manera irreversible. En un estudio realizado en 2018, Grinberg y sus colaboradores de la USP y otras instituciones habían descubierto indicios de que la depresión y la ansiedad precedían a la pérdida de la memoria característica del alzhéimer (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 273).

“Es importante empezar a considerar que la depresión que aparece tardíamente puede representar el inicio de las lesiones neurodegenerativas que conducen a la demencia”, dice Nunes, autora principal del estudio actual. “Si no es posible revertir las lesiones vasculares, al menos se podría intentar prevenir su aparición mediante la actividad física y el control de los niveles de glucemia y colesterol”.

No obstante, los datos disponibles hasta ahora no permiten descartar la hipótesis de que también pueda ocurrir lo opuesto y sea la enfermedad psiquiátrica lo que cause las lesiones en el tejido cerebral que llevan a la demencia. “Es muy difícil establecer el nexo causal y determinar qué es lo que ocurre primero. Para ello, es necesario llevar a cabo estudios sumamente complejos”, dice el psiquiatra Flávio Kapczinski, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul (UFRGS), quien tampoco participó del estudio actual. “Hay datos consolidados en la literatura médica que indican que la depresión es un factor de riesgo de los problemas vasculares cardíacos y cerebrales. Las alteraciones en los vasos sanguíneos cerebrales detectadas en este estudio corroboran ese vínculo”.

Otros estudios del grupo de la USP y de otros equipos indican que la disminución de los niveles de los neurotransmisores observada en la depresión estimula la liberación de sustancias inflamatorias, que dañan los vasos sanguíneos y otros tejidos, y la merma del nivel de compuestos que protegen a las células del sistema nervioso central, que podría propiciar la aparición de lesiones.

Proyectos
1.
Caracterización de la astrogliopatía tau en el envejecimiento y en las enfermedades neurodegenerativas (nº 16/24326-0); Modalidad Beca de posdoctorado; Investigador responsable Ricardo Nitrini (USP); Beneficiaria Roberta Diehl Rodriguez; Inversión R$ 301.733,62
2. Caracterización de las alteraciones de la proteína TDP-43 durante el envejecimiento normal. Un análisis post mortem en cerebros humanos (nº 11/19833-7); Modalidad Beca doctoral; Investigadora responsable Lea Tenenholz Grinberg (USP); Beneficiaria Camila Nascimento Mantelli; Inversión R$ 105.846,60
3. Patología de granos argirófilos (nº 12/07526-5); Modalidad Beca de doctorado directo; Investigadora responsable Lea Tenenholz Grinberg (USP); Inversión R$ 46.896,43.
4. Estudio de las causas de mortalidad entre los diferentes tipos de demencia en una muestra comunitaria sometida a autopsias y análisis anatomopatológicos cerebrales (nº 18/16626-0); Modalidad Beca de iniciación a la investigación científica; Investigadora responsable Paula Villela Nunes (Facultad de Medicina de Jundiaí); Beneficiaria Beatriz Astolfi Neves; Inversión R$ 9.183,24

 Artículo científico
NUNES, P. V. et alNeuropathology of depression in non-demented older adults: A large postmortem study of 741 individualsNeurobiology of Aging. v. 117, p. 107-116. 26 may. 2022.

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