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Buenas prácticas

Directrices canceladas luego de la crisis de los opioides

La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció la retractación de dos directrices en referencia al uso de opioides, drogas sintéticas con acción similar a los derivados del opio, para el control del dolor. Esas normativas, que habían sido emitidas en 2011 y 2012 fueron criticadas por menospreciar los riesgos de dependencia y de muerte por sobredosis o suicidio entre los usuarios de esos medicamentos de manera tal, que fomentaban lo que se acordó denominar la “crisis de los opioides”. Tan solo en 2017, el abuso de esas drogas mató a 70 mil personas en Estados Unidos y fue un factor decisivo para que la expectativa de vida en el país cayera a 78,6 años, en comparación con los 78,7 años que se registraban en 2016.

El anuncio oficial de retractación fue comunicado en el mes de febrero en el Boletín de la Organización Mundial de la Salud, pero ya a mediados de 2019 esas recomendaciones habían quedado sin efecto, luego de que un informe del Congreso estadounidense acusara al grupo Purdue Pharma, que controla a la multinacional farmacéutica Mundipharma, de minimizar los riesgos del uso de esos medicamentos y de influir en la elaboración de las directrices de la OMS. La compañía Mundipharma es uno de los fabricantes de la oxicodona, un opioide desarrollado al comienzo de los años 2000 que se popularizó en los tratamientos contra el dolor. La empresa, según el documento, sobornó a médicos para que avalaran públicamente el uso de esa categoría de fármacos y patrocinó a grupos de pacientes que presionaron a las autoridades de la salud para que garanticen un acceso sencillo a esos analgésicos.

En 2010, la OMS calificó como “derecho humano” el acceso a los medicamentos contra el dolor y las directrices que emitió en los años siguientes incluían a los opioides en la categoría de los “medicamentos seguros”, que utilizados en una dosis adecuada, no generarían riesgo de dependencia o de muerte accidental. En la práctica, el tono somero de las orientaciones abrió brechas para que la venta de opioides fuese objeto de un marketing agresivo y fueran suministrados también a pacientes que habrían podido utilizar otros fármacos.

En abril del año pasado, el Centro de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, emitió directrices propias al respecto del uso de opioides. Les recomendó a los médicos que utilizaran esos analgésicos en forma extremadamente criteriosa, evaluando en forma individual los riesgos y beneficios, y optando siempre que fuera posible por otros fármacos. También sugirió que monitoreen con atención a los pacientes a los que se les habían suministrado las dosis más altas, con el objetivo de disminuir el riesgo de sobredosis.

Para el epidemiólogo Caleb Alexander, de la Universidad Johns Hopkins, la OMS hizo lo correcto al anunciar la retractación de las directrices. “Ahora existe una oportunidad para aclarar todo y asegurarse de que las directrices futuras se amparen en evidencias y que no estén corrompidas por intereses comerciales”, expresó en el portal Retraction Watch. En agosto del año pasado, Purdue Pharma ofreció una suma de entre 10 mil y 12 mil millones de dólares para revocar más de 2 mil demandas judiciales contra la empresa en Estados Unidos relacionadas con la crisis de los opioides.

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