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Iniciación científica

El ejercicio de la curiosidad

Un colegio privado de São Paulo atrae proyectos de otras regiones de Brasil y del exterior a su feria de ciencias

Estudiantes presentan sus trabajos en la 3ª FeNaDante: el programa de iniciación a la investigación científica de la escuela dio origen a la feria de ciencias

Reproducción / FeNaDante

Los habitantes del municipio de Palotina, en el interior del estado brasileño de Paraná, han enfrentado varios brotes de dengue. En el sector occidental del estado, casi en la frontera con Paraguay, las vastas áreas rurales de la región y los servicios de saneamiento básico precarios propician la proliferación del mosquito transmisor de la enfermedad, el Aedes aegypti. Todo el estado padece este problema: entre enero y septiembre de este año, se confirmaron más de 27.000 casos. “Como el dengue aquí es muy común, empecé a pensar en distintas maneras de contrarrestar el problema de una forma más práctica”, relata el estudiante João Pedro Silvestre Armani, de 18 años. Alumno del último año de la enseñanza media en la escuela municipal Terra do Saber, de Palotina, Silvestre Armani concibió un insecticida a base de escamas de tilapia, hollejos de uvas y de granos de café, que funciona como inhibidor de la actividad del sistema nervioso central de los mosquitos. “Trabajamos solamente con residuos de materiales naturales, que no dañan el medio ambiente”, dice el estudiante. El proyecto dio comienzo a principios de 2020, antes de la pandemia. Para realizar las pruebas con huevos y larvas del insecto, Silvestre Armani montó un pequeño laboratorio en su casa bajo la supervisión de la bióloga Carlise Debastiani. “Los análisis de eficacia del compuesto debían hacerse a cada hora”, recuerda ella.

El proyecto resultó ganador en el área de ciencias de la salud en la categoría Leonardo da Vinci, de la 3ª Feria Nacional de Ciencia y Tecnología Dante Alighieri (FeNaDante), que se llevó a cabo en septiembre en el colegio Dante Alighieri, una escuela privada centenaria fundada por inmigrantes italianos en la ciudad de São Paulo. Hubo más de 300 proyectos inscritos, de los cuales resultaron seleccionados 214, lo que representa un salto en comparación con los 180 de la edición anterior. Más de la mitad de los inscritos eran de São Paulo, pero la feria atrajo proyectos de otros 15 estados brasileños y del Distrito Federal. Este año, el evento pasó a ser internacional, ya que también participaron escuelas de otros siete países –Canadá, Cuba, Malasia, México, Paraguay, Perú e Italia– a través de convenios de colaboración suscritos por la institución educativa.

Algunos proyectos de alumnos extranjeros llamaron la atención del jurado, integrado por investigadores como Marcelo Guzzo, del Instituto de Física de la Universidad de Campinas (Unicamp), y Cláudia Aparecida Soares Machado, quien realiza un posdoctorado en la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo (USP). Un grupo de estudiantes del Centro Educativo Departamental Municipal Dr. Eusebio Ayala, de Paraguay, se quedó con el tercer puesto en el área de las ciencias de la salud por la creación de una barra de cereales a base de semillas de una planta local, Amaranthus retroflexus, con alta concentración de proteínas y aminoácidos. “El intercambio de experiencias con alumnos de otros estados y países es muy enriquecedor”, dice Sandra Tonidandel, directora pedagógica de Enseñanza Fundamental 2 y Enseñanza Media del colegio Dante Alighieri e ideadora de la feria. “Es por eso que pretendemos incrementar cada vez más el alcance de la feria de ciencias”.

Los proyectos están divididos en tres grandes categorías. Leonardo da Vinci incluye trabajos que ya tienen resultados parciales o totales para presentar. Galileo Galilei aglutina proyectos con una metodología definida, pero aún sin resultados. Y Michelángelo contempla propuestas de investigación que requieren supervisión para su desarrollo. En cada una de las categorías se premian ocho áreas del conocimiento: ciencias biológicas, exactas y de la Tierra, humanas, de la salud, agrarias y sociales aplicadas, además de ingenierías y tecnología. Los finalistas en las categorías Leonardo da Vinci y Galileo Galilei quedan habilitados para participar en eventos científicos en Brasil y en el exterior, tales como, por ejemplo, la Feria Brasileña de Ciencias e Ingeniería (Febrace) de la USP, en São Paulo; la Feria Internacional de Innovación, Ciencia y Tecnología de Juchitán, en México, y la Muestra Científica Latinoamericana de Trujillo, en Perú.

Este año, los trabajos se presentaron en forma online y en vivo, en un esquema híbrido, debido a la pandemia, entre los días 21 y 23 de septiembre. Se les indicó a los participantes que, para la presentación del proyecto, graben videos breves y objetivos, en un lenguaje accesible. “Para nosotros es una gran experiencia”, dice Hiago de Oliveira Lacerda, de 17 años, alumno del último año de la escuela estadual Newton de Oliveira Paiva, del municipio de Santo Antônio do Amparo, en el estado de Minas Gerais. Junto a su hermana gemela, Letícia, y su compañera de curso Luana Peixoto Borges, De Oliveira Lacerda desarrolló un proyecto de concientización sobre el uso de agrotóxicos que obtuvo el primer puesto en ciencias humanas en la categoría Leonardo da Vinci. El dúo concibió un biofertilizante elaborado con cáscaras de huevo y polvo de café, con el agregado de un pesticida natural fabricado con hojas de ricino. “Estos materiales se utilizan como abono orgánico donde nosotros vivimos”, dice el estudiante. Los proyectos comenzaron a desarrollarse antes de la pandemia, con buenos resultados. Los alumnos se inscribieron en una feria de iniciación a la investigación científica promovida por el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) y obtuvieron una beca de 100 reales por seis meses, que usufructuaron entre enero y junio de este año. La ayuda económica se utilizó para la grabación de un pódcast sobre los agrotóxicos.

El colegio Dante Alighieri ha venido apostando a la iniciación científica de los alumnos de la enseñanza fundamental y media desde 2006, por medio del programa Científico Aprendiz. “La producción ha sido excepcional y ha ganado reconocimiento en olimpíadas estudiantiles”, informa la profesora Tonidandel, ideadora del programa, quien recibió una mención honorífica de la muestra Genius Olympiad, de Estados Unidos, por el conjunto de su contribución. La creación de la feria de ciencias, tres años atrás, fue una derivación natural y ya rinde frutos: el primer puesto en el área de tecnología en la FeNaDante fue para un alumno del propio colegio, Henrique Rodrigues Hissa Amorim, quien desarrolló un ambiente de realidad virtual para enseñar astrobiología. El estudiante creó diferentes espacios físicos, con planetas, valiéndose de un algoritmo de computación gráfica –Marching Cubes– y otras herramientas.

El área de las ciencias sociales aplicadas también ganó espacio con el primer premio que recayó en Aine Carolina Lima, alumna del Colégio Etapa, de São Paulo. Lima trabajó en colaboración con la fintech Avante, empresa especializada en microcréditos, para analizar el impacto de esta modalidad de financiación entre pequeñas empresarias del nordeste brasileño. Uno de los resultados reveló que las mujeres suelen aprovechar mejor que los varones la oportunidad de obtener un microcrédito. El incremento en la facturación de las emprendedoras fue de casi un 20 % en el período evaluado, frente a un 14,6 % entre los varones. “Las ciencias humanas y sociales aplicadas también han presentado proyectos sofisticados. Necesitamos el aporte de todas las áreas del conocimiento”, dice Tonidandel.

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