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Tapa

El rol femenino

Algunas artistas obtuvieron en Brasil reconocimiento en vida, algo poco común en la historia del arte moderno

Trabajo en fieltro elaborado en 1930 por Regina Gomide Graz, intitulado Diana caçadora

MAC-USP / Regina Gomide Graz – Diana Caçadora, C. 1930 – Fieltro – Donación Fulvia y Adolpho Leirner

Como resultado de una transformación histórica impulsada por las teorías feministas emergentes en la década de 1970, estudios recientes han buscado ahondar en la comprensión del papel de las mujeres en el contexto literario y artístico de la Semana de Arte Moderno de São Paulo. A partir de sus investigaciones sobre el tema, que ha desarrollado desde 2005, la socióloga Ana Paula Cavalcanti Simioni, del Instituto de Estudios Brasileños de la Universidad de São Paulo (IEB-USP), elaboró su tesis de libre docencia centrada en el análisis de las trayectorias y producciones de las pintoras Tarsila do Amaral (1886-1973) y Anita Malfatti (1889-1964) y de la artista textil Regina Gomide Graz (1897-1973). Los resultados fueron reunidos en el libro intitulado Mulheres modernistas: Estratégias de consagração na arte brasileira, cuya publicación está prevista para principios de este año por la editorial Edusp, con el apoyo de la FAPESP.

En la obra, Cavalcanti Simioni reconstruye la biografía de Gomide Graz, abordando el diálogo establecido con las vanguardias europeas que la artista conoció durante su período de formación en Ginebra (Suiza), y que amplió al visitar la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industrias Modernas, realizada en París, en 1925. “Ella y su marido John Graz [1891-1980], fueron los responsables del proyecto de renovación moderna de la decoración en Brasil. La comprensión del lugar de las materialidades textiles en los proyectos modernistas y la manera en que están atravesadas por los procesos históricos de desigualdades de género es algo relativamente nuevo en el campo de la historia del arte”, dice.

Colección de Artes Visuales / IEB-USP Estudo do homem, pintura de Anita Malfatti realizada entre 1915 y 1916Colección de Artes Visuales / IEB-USP

Según Cavalcanti Simioni, en el caso de las otras dos artistas, el desafío consistió en entender cómo fue que obtuvieron reconocimiento en vida. “Esto es algo poco común en la historia del arte, especialmente en el arte moderno, donde por lo general se considera a los varones como los ‘jefes de escuela’”, dice. “Los casos de Anita Malfatti y Tarsila do Amaral constituyen todo un reto. La presencia de mujeres artistas en el centro de la escena de la renovación modernista fue reconocida ya de entrada”, sostiene. En su libro, la investigadora revela, empero, que ese reconocimiento tuvo sus vaivenes. “Durante el período varguista fueron marginadas. Prueba de ello es que el Museo de Arte Moderno de Nueva York ni siquiera pensó en adquirir sus obras para la colección de arte moderno latinoamericano que estaba construyendo”, comenta. “Sostengo que Tarsila do Amaral fue elevada a la condición de musa y Malfatti a la de víctima, polaridades arquetípicas de los discursos tradicionales sobre la femineidad, que se completa con la tercera posición de Gomide Graz, que fue vista como una esposa colaboradora”, analiza. Cavalcanti Simioni señala como lagunas de la investigación a algunas artistas importantes de la primera mitad del siglo XX que hasta ahora han sido poco estudiadas, entre ellas Helena Pereira da Silva Ohashi (1895-1966), Edith Behring (1916-1996), Adriana Janacopulus (1897-1978), Regina Veiga (1890-1968) y Lucy Citti Ferreira (1911-2008).

Enfocándose en los aspectos literarios, la historiadora Maria de Lourdes Eleutério, de la Fundación Armando Álvares Penteado (Faap), elabora desde hace más de dos décadas un estudio sobre las escritoras brasileñas. En la etapa más reciente de su investigación se abocó a tratar de entender el contexto histórico y sociológico del surgimiento de la Semana de Arte Moderno, que, desde su óptica, estuvo “signado por una noción de triunfo de la modernidad”, en un ambiente intelectual que se caracterizaba por la postura conservadora en lo relacionado con las mujeres. “Por ejemplo, Lucília Guimarães Villa-Lobos [1886-1966], esposa del compositor [Heitor Villa-Lobos], solía frecuentar el Instituto Nacional de Música de Río de Janeiro, siempre acompañada por un responsable”, comenta.

Colección Particular (Schwartz, Edusp: 2021) Caipirinha, obra de 1923 de Tarsila do AmaralColección Particular (Schwartz, Edusp: 2021)

En abierto desafío a este contexto conservador, Eleutério relata que escritoras como Maria Lacerda de Moura (1887-1945) y Maria Cecília Bandeira de Melo (1870-1948) –quien utilizaba el seudónimo de Chrysanthème– escribieron y publicaron gran cantidad de textos sobre temas tales como el derecho al voto, el divorcio y la autonomía femenina, pero han quedado al margen de la historiografía. Los resultados del estudio sobre el rol de las mujeres escritoras en el contexto histórico de la Semana de Arte Moderno está previsto que serán publicados en el primer semestre de este año bajo el formato de ensayo, como parte de un libro editado por la editorial Companhia das Letras.

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