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Internet

Es retuitear o morir

Un estudio indica que Twitter es la red social más utilizada para divulgar artículos científicos de revistas brasileñas

La biblioteca electrónica SciELO, que reúne casi 300 revistas científicas brasileñas, fue blanco de un estudio pionero para evaluar la repercusión de sus artículos en sitios web, blogs y redes sociales, entre otros medios electrónicos. El estudio, que fue presentado el mes pasado en el marco de una conferencia sobre webscience por el argentino Juan Pablo Alperin, investigador de la Escuela de Educación de la Universidad Stanford, arribó a dos conclusiones importantes. La primera: la difusión de la ciencia en internet y en las redes sociales parece tener un alcance aún restringido en Brasil. La segunda: a pesar de su limitada penetración, el servicio de microblogs Twitter fue la red social que registró mayor cantidad de menciones y recomendaciones para los artículos vinculados con SciELO.

En 2013 se analizaron 21.560 artículos publicados por las revistas de SciELO. En las publicaciones de 144 caracteres de Twitter se mencionaron casi 1.300 papers, el equivalente al 6,03% del total. En cuanto a Facebook, que cuenta con un número cinco veces mayor de usuarios activos que Twitter, figuró en segundo lugar en el estudio de Alperin, con menciones para el 2,81% de los artículos de SciELO. Según Alperin, es posible que las cifras de Facebook sean algo mayores, porque sólo se computaron los mensajes en perfiles públicos de la red social. “Los enlaces en grupos cerrados, por ejemplo, no se pueden rastrear”, dice el investigador. Los datos se obtuvieron por medio de la empresa Altmetric, que ofrece herramientas para monitorear en internet las referencias a individuos y corporaciones, y también a artículos científicos.

Otros sitios y redes sociales revelaron un desempeño insignificante. La red social Google+, vinculada a Google, y los blogscientíficos aludieron a menos del 0,1% de los papers. En la red social Linkedin, la más importante del mundo corporativo, o en la enciclopedia Wikipedia, no se registró ninguna mención a los artículos. Con todo, el trabajo no analizó el desempeño de una herramienta virtual bastante utilizada por los científicos. Se trata de la red Mendeley, que surgió como un software organizador de referencias bibliográficas, pero se convirtió en una relevante red social de científicos, a través de la cual se comparten artículos interesantes con colegas y alumnos.

El estudio de Alperin pertenece a un campo reciente de la bibliometría denominado “altmetría”, en referencia a las métricas alternativas al uso exclusivo de citas. La altmetría, propuesta por primera vez en 2010, se propone medir la influencia de la producción científica por medio del análisis de menciones en sitio webe y redes sociales, descargas o retuits. Estudios similares realizados en bases de datos internacionales sugieren que la repercusión de los documentos científicos de bases de datos de países desarrollados supera la registrada por el trabajo de Alperin. Un artículo publicado en 2013 en el Journal of the Association for Information Science and Technology reveló que se tuitearon, al menos una vez, un 9,4% de los más de 1,4 millones de artículos de áreas de ciencias de la vida disponibles simultáneamente en las bases de datos PubMed, la más importante del área biomédica, y Web of Science, de la empresa Thomson Reuters, entre 2010 y 2012. Alperin ensaya algunas explicaciones para esa diferencia. La primera sugiere que, en los países desarrollados, hay relativamente una mayor cantidad de personas conectadas a internet. “En segundo lugar, estoy efectuando un estudio que sugiere que alrededor del 50% del uso de SciELO corresponde a estudiantes. Acaso ellos no sean muy propensos a compartir artículos en las redes. Por último, tengo la impresión de que los investigadores latinoamericanos aún no han adoptado tanto las redes sociales como herramientas de trabajo en comparación con sus colegas de otros países”, reflexiona.

La plataforma Lattes
Los blogueros e investigadores familiarizados con este universo señalan la irrupción de Twitter como red social para la difusión de la producción científica. “Cada vez hay más científicos, principalmente los más jóvenes, con perfiles en Twitter y es algo común que ellos utilicen la red social para comunicarse con colegas y recomendar artículos”, dice el biólogo Atila Iamarino, cofundador de la red social de blogs científicos ScienceBlogs Brasil. Iamarino, quien en la actualidad realiza un posdoctorado en microbiología en la Universidad Yale, becado por la FAPESP, señala que, en Estados Unidos, muchos científicos utilizan la red profesional Linkedin para divulgar sus artículos, porque la misma también se transformó en una plataforma de currículos. En Brasil, Linkedin parece no ser tan popular entre los investigadores, porque nuestros currículos se encuentran en la Plataforma Lattes”, sostiene.

Una de las ventajas que podría subyacer en la preferencia de los investigadores por Twitter, sostiene Iamarino, radica en que la red de microblogs permite efectivamente la divulgación de una información para todos los seguidores, algo que no ocurre en Facebook, que, en general, lo difunde para una pequeña fracción de los “amigos”. “Si uno publica algo en Twitter, sabe que todos sus contactos tendrán acceso a su post. En Facebook, no se sabe cuántos lo van a recibir”, afirma. Es cierto que con la aparición de las redes sociales se ocupó un espacio en la divulgación científica que anteriormente era potestad de los blogs. “Ahora los blogs poseen textos más profundos y elaborados, que lee y comenta un público interesado. El público en general, se ha volcado a Facebook y Twitter”, afirma Iamarino.

¿Pero hasta qué punto la repercusión en páginas y redes sociales puede compararse al impacto medido tradicionalmente mediante las citas? La respuesta está en proceso de construcción, pero indica que la altmetría, lejos de sustituir a mediciones tales como los factores de impacto o al índice h, surge como un método complementario para calcular la repercusión de la producción científica y monitorear la forma en que los artículos científicos se difunden y son debatidos por los investigadores y por el público lego inmediatamente después de su publicación. En un artículo publicado en 2012 en el Journal of Medical Internet Research, Gunther Eysenbach, investigador del Centre for Global eHealth Innovation, de Canadá, reveló una correlación entre artículos científicos que registraron una gran cantidad de tuits durante los primeros tres días posteriores a su publicación y aquéllos altamente citados. No obstante, el recorte de la investigación fue restringido: el análisis se circunscribió a 286 artículos del propio Journal of Medical Inrternet Research, entre 2008 y 2011. “Hay muchos artículos altamente citados que no tuvieron repercusión en las redes sociales, así como existen artículos muy compartidos, tales como los que tratan de temas políticos o ideológicos de interés para los investigadores, que luego no se transforman en citas”, afirma Iamarino. “Del mismo modo, existe una variedad de comportamiento entre los diversos campos del conocimiento y lo que se vislumbra claramente entre los investigadores de las ciencias de la vida no se reproduce en los grupos de otras áreas”, dice.

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