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Infraestructura

Examen vocacional

El perfil de cada laboratorio público define la intensidad de su producción científica y tecnológica

Los laboratorios públicos ligados a las universidades, cuyos equipos están integrados predominantemente por estudiantes de posgrado, suelen producir una mayor cantidad de artículos científicos, mientras que las instalaciones establecidas fuera del ámbito universitario, con equipos compuestos mayoritariamente por técnicos, depositan más solicitudes de patentes. Esta es la conclusión a la que arribaron investigadores de la Facultad de Economía, Administración y Contabilidad de Ribeirão Preto de la Universidad de São Paulo (Fearp-USP), quienes analizaron cientos de laboratorios de Brasil y mapearon su producción científica y tecnológica. “El objetivo consistió en tratar de entender cómo estaban relacionados los diferentes modelos de laboratorios con la productividad científica y tecnológica”, explica Alexandre Dias, uno de los autores del estudio en el cual se presentaron los resultados, que salió publicado en el mes de diciembre en la revista Economics of Innovation and New Technology.

Dias inició sus análisis en su doctorado, que obtuvo en 2017 bajo la supervisión del economista Sérgio Kannebley Júnior, de la Fearp-USP. Los investigadores se basaron en los datos producidos a partir de un estudio realizado por el Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea) en 2014, que evaluó 1.760 laboratorios desempeñándose en las áreas de ingenierías, ciencias exactas y de la Tierra, biológicas, agrícolas, de la salud y multidisciplinarias. Por entonces, el estudio del Ipea verificó que la infraestructura de investigación científica en Brasil estaba conformada mayoritariamente por laboratorios de menor porte ligados a universidades, en los cuales trabajan, en promedio, cuatro científicos. El modelo va a contramano de lo que ocurre en los países con sistemas de ciencia, tecnología e innovación (CT&I) consolidados y que invierten en grandes laboratorios disponibles para múltiples investigadores (lea en Pesquisa FAPESP, edición nº 232).

Dias y Kannebley seleccionaron 1.412 de esos laboratorios y analizaron una serie de informaciones que habían sido recabadas por el Ipea a partir de un cuestionario enviado a sus coordinadores. El estudio recopiló datos acerca del valor estimado de la infraestructura física de los laboratorios y de sus equipamientos, la composición de sus equipos, los vínculos de cooperación, las actividades realizadas, los costos operativos, las fuentes de sus recursos, entre otros ítems. A partir de eso, los investigadores clasificaron a los laboratorios en cinco categorías distintas (vea la infografía). Luego cotejaron las informaciones recabadas con los datos de las publicaciones y patentes de los científicos vinculados a los laboratorios evaluados. Para ello, recurrieron a la Plataforma Lattes, de la cual extrajeron informaciones sobre su producción científica y tecnológica.

De ese modo, pudieron verificar que laboratorios tales como el de Malacología y Ecología de los Bentos Marinos en la Universidad Federal de Bahía (LAMEB-UFBA) registraron un desempeño científico casi tres veces superior al de otros laboratorios, como por ejemplo la Unidad de Laboratorio de Referencia en Análisis Físicos, Sensoriales y Estadística del Instituto de Tecnología de los Alimentos (Ital), en Campinas. Al analizar la intensidad de la consecución de patentes, no obstante, los polos se invirtieron. “Los laboratorios ligados a institutos de investigación fuera del ambiente universitario y con equipos conformados principalmente por técnicos, depositaron más pedidos de patentes”, resalta Kannebley.

La excepción estuvo dada por los laboratorios que, aunque están vinculados a universidades, se dedican a actividades de investigación y desarrollo tecnológico y que mantienen colaboraciones con empresas: además ser más productivos a nivel científico, fueron los que más solicitudes de patentes depositaron entre los 948 laboratorios universitarios evaluados. Un ejemplo de ellos es el Unisim, de la Facultad de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Campinas (FEM-Unicamp), enfocado en el área de simulaciones numéricas y administración de reservas de petróleo. “El hecho de que esos laboratorios inviertan en investigación y desarrollo tecnológico y colaboren con la industria fue determinante para lograr un buen rendimiento en la intensidad de patentamiento”, explica Dias.

A juicio de los autores, los resultados del estudio remarcaron la necesidad de profundizar los mecanismos de interacción entre ciencia y tecnología en los laboratorios públicos brasileños. Ello implicaría un cambio en los criterios de evaluación docente adoptados en Brasil. “Desde hace tiempo, esos instrumentos priorizan la producción científica, de manera tal que los investigadores optaron por adecuarse a esa exigencia”, analiza Dias. “Para modificar esa cultura sería necesario, entre otras cosas, reequilibrar los criterios de evaluación, haciendo hincapié en la importancia del desarrollo tecnológico y de la interacción con el sector privado”. Según él, tales hallazgos refuerzan la idea de que es necesario invertir más en las infraestructuras de investigación en Brasil, enfocándose prioritariamente en la manera de dotar de laboratorios sólidos y actualizados al sistema de CT&I, que posibiliten también un trabajo integrado con la industria.

Para la economista Fernanda De Negri, del Ipea, una de las autoras del estudio sobre la infraestructura de investigación brasileña publicado en 2016, la inversión en laboratorios de gran porte es esencial para brindarle una base sólida a los trabajos en la frontera del conocimiento. “No parece razonable suponer que un científico, por mejor que sea, logre hacer investigación de punta en laboratorios pequeños, con equipamientos obsoletos y equipos magros y escasamente diversos”.

Para la investigadora, la inversión en la construcción de grandes laboratorios compartidos, con acceso a instrumental moderno para múltiples usuarios, podría ayudar a impulsar la producción científica nacional. “Brasil dispone de pocas instituciones de ese tipo. Uno de los ejemplos principales es el Laboratorio Nacional de Luz Sincrotrón, del Centro Nacional de Investigación en Energía y Materiales [CNPEM]”, dice. “Para modificar ese panorama, se necesita una planificación coordinada por el sector público con la colaboración de empresas y de la comunidad científica, que podría ayudar a mapear las áreas en las cuales el país ya es competitivo a nivel internacional y que podrían beneficiarse más aun disponiendo de esos grandes laboratorios”.

Proyecto
Productividad científica y tecnológica de las infraestructuras de investigación brasileñas (nº 15/13816-4); Modalidad Ayuda a la Investigación – Regular; Investigador responsable Sérgio Kannebley Júnior (USP); Inversión R$ 83.780,96

Artículo científico
Dias, A. A. y Junior, S. K. Scientific productivity and patenting at the laboratory level: An analysis of Brazilian public research laboratories. Economics of Innovation and New Technology. dic. 2019.

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