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entrevista

Jaqueline Mesquita: La investigadora pone de relieve los retos que implica actuar en un área dominada por varones

La más joven presidenta de la Sociedad Brasileña de Matemática y de la Unión Matemática de América Latina y el Caribe habla de los prejuicios y los problemas de la enseñanza

Godoy Mesquita es especialista en ecuaciones diferenciales con retardo, útiles para modelar el tiempo entre causa y efecto de un fenómeno

Léo Ramos Chaves / Revista Pesquisa FAPESP

En 2023, cuando tenía 37 años, la matemática Jaqueline Godoy Mesquita se convirtió en la persona más joven (y la tercera mujer) en asumir la presidencia de la Sociedad Brasileña de Matemática (SBM), cargo en el que acaba de ser reelecta para cumplir un segundo mandato. En abril de este año, repitió la precocidad de su logro anterior, ahora al frente de la Unión Matemática de América Latina y el Caribe (Umalca). Es la matemática más joven (y la primera brasileña) en presidir la entidad.

Los cambios y los nuevos retos son la tónica de su aún breve carrera. Godoy Mesquita nació en Boa Vista, la capital del estado brasileño de Roraima, pero a los 5 años se mudó a Brasilia. Tuvo que vencer la resistencia de su familia (querían que fuera médica) para cursar la licenciatura en matemática en la Universidad de Brasilia (UnB) y seguir una carrera académica. Una vez graduada, no dudaba en mudarse de ciudad cuando surgía una nueva oportunidad de perfeccionarse o un trabajo interesante.

Cursó estudios de maestría y doctorado en el Instituto de Ciencias Matemáticas y de la Computación de la Universidad de São Paulo (ICMC-USP), en su campus de São Carlos. Fue docente en la USP de Ribeirão Preto durante dos años, entre 2013 y 2015, y en la UnB durante una década. En junio de este año, asumió su cargo académico actual, como profesora titular en la Universidad de Campinas (Unicamp).

En esta entrevista, la matemática habla de su trayectoria, de su área de especialización (las ecuaciones diferenciales con retardo) y de los desafíos que plantea ser una investigadora mujer en un campo históricamente dominado por varones. “Siempre me he sentido los prejuicios [por mi condición de mujer], desde la época en que era una estudiante universitaria de grado”, dice Godoy Mesquita. También comenta lo paradójico de que Brasil sea considerado un país de vanguardia en investigación matemática pero sus alumnos de enseñanza fundamental y media se encuentren entre los peores en los exámenes internacionales de matemática.

¿Por qué quisiste ser presidenta de la SBM y ahora de la Umalca?
En 2017, comencé como secretaria de la región centro-oeste durante la primera gestión del profesor Paolo Piccione, del Instituto de Matemática y Estadística [IME] de la USP, como presidente de la SBM. En su último mandato, de 2021 a 2023, me invitó a ser su vicepresidenta. En ese momento sentí recelo. Era muy joven y no tenía experiencia en este tipo de asociaciones. Pero acepté la invitación y desempeñé la vicepresidencia por dos años hasta que, al final del mandato, Piccione me dijo que estaba bien preparada y debía ser la próxima presidenta de la sociedad. Al cabo de esos dos años como vicepresidenta, me sentí más respaldada y, en 2023, fui elegida presidenta. Ahora acabo de ser reelecta para un segundo mandato al frente de la SBM. Es una función que demanda mucho tiempo, pero contribuye de manera más directa a promover cambios en la comunidad matemática. En marzo de este año también asumí la presidencia de la Umalca.

¿Qué funciones desempeña un presidente de la SBM?
En primer lugar, brindamos apoyo a varios concursos en el área de la matemática, como la Olimpiada Brasileña de Matemática de las Escuelas Públicas [Obmep] y la Olimpiada Brasileña de Matemática [OBM], en la que participan alumnos de escuelas públicas y privadas. En este momento, por ejemplo, estamos organizando por primera vez en Brasil la Olimpiada Panamericana Femenina de Matemática. El evento se llevará a cabo en la ciudad de Fortaleza [Ceará], entre finales de octubre y principios de noviembre de este año. El equipo brasileño obtuvo el primer puesto en las olimpíadas de 2024, que se realizaron en México. La SBM también patrocina el Torneo Chicas en Matemática, una competencia que comenzó a celebrarse en 2019 y está dirigida a alumnas de enseñanza media y fundamental. Además de promocionar olimpíadas, la SBM es una editorial de libros. Editamos obras de matemática en portugués a precios muy accesibles. Tenemos una colección de historia de la matemática, otra de las olimpíadas de matemática y textos universitarios, entre otros.

¿Cómo funciona Profmat, el programa de maestría profesional en matemática en red nacional, lanzado en 2011 y coordinado por la SBM?
Se trata de un máster semipresencial dirigido a docentes de matemática de educación básica en Brasil. La carrera está disponible en 105 ciudades, se imparte en diferentes instituciones y ha titulado a 8.070 profesores en todo el país. Pero es una maestría unificada, que nosotros coordinamos. Los exámenes de ingreso y calificación se realizan en todo el país. Editamos toda la bibliografía de la carrera. Su diseño corrió por nuestra cuenta y actualmente en la SBM tenemos una prorrectora a cargo de esa maestría.

¿Has sentido prejuicios en el ámbito de la matemática por el hecho de ser mujer?
Siempre he sentido prejuicios, desde la época en que estudiaba en la carrera de grado. Tuve muchos problemas, desde comentarios de compañeros de estudios hasta situaciones más graves. Somos pocas las mujeres matemáticas. No me sentía representada. Durante la carrera de grado tuve muy pocas profesoras. Experimentaba una sensación de no pertenencia. Eso fue empeorando en la maestría, en el doctorado y a lo largo de la trayectoria. Actualmente, por ejemplo, en el Departamento de Matemática Aplicada de la Unicamp, soy la única mujer entre los 10 profesores titulares.

¿Qué tipo de comentarios escuchabas?
Voy a darte algunos ejemplos. La primera vez que fui a acreditarme en la UnB para poder dirigir a estudiantes de posgrado, un colega de la universidad me preguntó si ya tenía algún alumno. Le dije que había un estudiante muy interesado en mi área de especialización. Entonces me preguntó si él estaba interesado en mi área o en la directora de tesis. Me sentí constreñida. En cierta ocasión, estaba coordinando una reunión y nadie me escuchaba. Un colega tuvo que intervenir para que los demás me oyeran. Otra situación muy frecuente son las intromisiones en mi vida personal. La gente dice que viajo mucho y todo el tiempo quieren saber cómo anda la relación con mi marido. Mis colegas varones también viajan mucho, pero no tienen que oír este tipo de comentarios.

Por tu experiencia internacional, ¿sucede lo mismo en otros países?
En la mayoría de los lugares donde estuve es muy similar, a veces incluso peor. Sentí fuertes prejuicios en Japón. Cuando llegué a Alemania, donde estuve viviendo un tiempo con mi marido, un profesor nos fue a buscar. El primer día que asistí a la universidad, este colega me preguntó si mi marido iba a quedarse en casa. Le dije que sí. Entonces me preguntó si le había dejado preparado el almuerzo. Pero también hay países donde la situación es mejor que la nuestra. En los Países Bajos hay un gran incentivo, que incluye un cupo femenino en los concursos. En Francia, es necesario que haya una cantidad mínima de mujeres en los tribunales de evaluación de posgrado. Aquí siempre debemos estar recordando que es necesario que haya mujeres en los tribunales examinadores y en los eventos de matemática. También he sentido el peso de los prejuicios por ser joven. Decían que para ocupar los puestos que yo asumí era necesario peinar canas.

¿Cómo reaccionó ante estas situaciones?
Me hubiera gustado haber reaccionado con buenas respuestas en las situaciones en que sentí esos prejuicios. Pero a veces son tan chocantes que me bloqueo y no puedo decir nada. A medida que voy madurando, estoy aprendiendo a enfrentar mejor estas situaciones.

En la investigación matemática estamos en la cima. Pero cuando volvemos la vista hacia la educación de base, estamos por el piso

¿Cuál es el nivel de participación femenina en la investigación brasileña en matemática?
No contamos con datos muy completos, ni siquiera en la SBM. En la sociedad tenemos una comisión de género y diversidad, que coordinó una investigación para tratar de entender en qué momento las mujeres desaparecen de la matemática. El estudio se centró en la licenciatura. Necesitamos ampliarlo. Con cada nuevo paso en la carrera, la situación de las mujeres empeora. La Academia Brasileña de Ciencias llevó a cabo una investigación a nivel nacional para evaluar la presencia de mujeres, jóvenes y diversidad racial en todas las áreas, no solo en el ámbito de la matemática. Pero hace falta un trabajo más específico en esta área. En la SBM hemos creado un comité de datos, para recopilar esta información y, así, poder proponer alguna política pública. Mi sensación es que la participación de las mujeres en la matemática está disminuyendo, pese a todos nuestros esfuerzos. Pero necesitamos datos concretos para poder afirmarlo realmente.

¿Existe alguna estimación sobre la participación de las mujeres en los departamentos y facultades de matemática en Brasil?
Estimamos que representan entre un 15 % y un 30 % del cuerpo docente. Pero su presencia disminuye en los puestos más altos de la carrera.

¿Cuántos asociados tiene la SBM?
Actualmente somos 1.996 miembros activos. De este total, 403 son mujeres.

En tu carrera has ganado algunos premios, como el de L’Oréal, en 2019, y el Ordine Della Stella D’Italia, en 2023. ¿Este tipo de reconocimiento atrae a más mujeres a la investigación científica?
Después de haber ganado el premio de L’Oréal, varias personas de diferentes áreas conocieron mis investigaciones y quisieron colaborar conmigo. El premio otorga visibilidad a la ciencia hecha por mujeres. Inspirándonos en este premio, en 2024 instituimos en la SBM un premio bianual, denominado Ellas en la Matemática, en colaboración con el Instituto de Matemática Pura y Aplicada [Impa] y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación [MCTI]. El premio abarca tres categorías: una para las mujeres séniores, en la cima de la carrera; otra para investigadoras más jóvenes, hasta los 45 años, y una tercera para aquellas cuya labor promueve el ingreso de más mujeres a esta disciplina.

Como país, Brasil ha ganado una Medalla Fields, forma parte del grupo de élite internacional en investigación matemática y las olimpíadas de matemática en el país son un éxito y convocan a millones de estudiantes. ¿Por qué, pese a todo esto, el desempeño de los estudiantes brasileños de la enseñanza fundamental en matemática sigue siendo bajo?
En la investigación matemática estamos en la cima. Pero cuando volvemos la vista hacia la educación de base, estamos por el piso. Nos encontramos ante varios problemas. En las cuestiones que están al alcance de la SBM, estamos tratando de contribuir para mejorar la situación. Pero hay muchas cosas que dependen de los organismos de financiación. Necesitamos más fondos para la educación, mejores sueldos y condiciones laborales para los docentes de base. El año pasado, la diputada federal por el estado de São Paulo, Tabata Amaral [del Partido Socialista Brasileño (PSB), de São Paulo], logró que se asignara una partida vía enmienda al presupuesto para la realización de un encuentro en la USP de Ribeirão Preto para tratar la formación docente en matemática en el estado de São Paulo. Asistieron profesores de varios lugares, incluso de otras regiones. Vamos a empezar a distribuir en todas las escuelas públicas paulistas la Revista do Professor de Matemática, editada por la SBM. También pondremos a disposición cursos gratuitos en línea para los profesores de matemática del estado de São Paulo y para todos aquellos interesados en el tema. Este año hemos asumido la organización de la Olimpiada de Profesores de Matemática de la Enseñanza Media [OPMbr] de Brasil.

¿Cómo surgió esa iniciativa?
Fue una idea que surgió entre exalumnos de la promoción de 1989 del Instituto Tecnológico de Aeronáutica [ITA] que, durante la pandemia, decidieron organizar una olimpiada con miras a detectar profesores talentosos y estimular las buenas prácticas en la docencia. El año pasado llevaron a cabo la primera edición del certamen. Los 10 profesores que ganaron la medalla de oro viajaron a China para realizar un intercambio académico-cultural en la ciudad de Shanghái. En el examen internacional Pisa, que evalúa conocimientos en matemática, ciencias y lectura, los alumnos chinos se alzan siempre con los primeros puestos. Los docentes visitaron escuelas chinas para observar cómo funciona allí la educación y cuánto de ello podría aplicarse también aquí. A su regreso, impartieron talleres en todo Brasil sobre lo que aprendieron en China. Este año, en la segunda edición de la OPMbr, la SBM se convirtió en promotora de la olimpiada, con el apoyo de varios patrocinadores.

¿Cómo se despertó tu interés por la matemática?
En la escuela me gustaba mucho esta materia. Pasaba horas resolviendo ejercicios, pero no sabía qué carrera seguir. Para los jóvenes siempre es muy difícil esa etapa. Mis padres querían que estudiara medicina. Soñaban con tener una hija médica y mi hermana mayor tenía un don para el dibujo. Entonces, ella se convirtió, por así decirlo, en la artista de la familia y a mí me tocaba ser médica. Pero yo no me identificaba con la medicina, ni siquiera con la biología. Tenía muchas dudas, realicé varios test vocacionales. Hasta que un día, allá por 2002, pensé que podría estudiar una carrera de matemática. Ni siquiera sabía si existía la carrera. Por entonces, también descubrí que mi tía Cleide, que siempre había trabajado como ingeniera, había estudiado dos carreras: ingeniería química y matemática. Decidí ir a hablar con ella sobre la carrera de matemática.

Siempre me sentido prejuicios, desde la época en que estudiaba en la carrera de grado. Tuve muchos problemas, desde comentarios de compañeros de estudios hasta situaciones más graves

¿Qué te dijo ella?
Me contó que su sueño había sido hacer carrera en el campo de la matemática, pero por cuestiones económicas, terminó estudiando ingeniería. Me ofreció todo su apoyo e incluso me ayudó a poder hablar con mis papás, que se preocuparon mucho cuando decidí seguir la carrera de matemática.

¿Ellos a qué se dedican?
Mi mamá no tiene una formación específica. Hace muchas cosas. Mi papá es médico. Para él, cambiar la medicina por la matemática era absurdo. Una vez que ingresé a la licenciatura en matemática, mis padres dijeron que podría terminar la carrera, pero después tendría que estudiar computación, ingeniería… una carrera que realmente me asegurara un futuro.

¿Por qué decidió hacer el posgrado en la USP de São Carlos tras haberse graduado en la UnB?
Una profesora de la UnB, Maria Terezinha Jesus Gaspar, había hecho el doctorado en la Unesp de Rio Claro y me sugirió que asistiera a un curso de verano en São Carlos. Me dio una carta de recomendación e hice ese curso, en el que me fue muy bien. No tenía en mente seguir una carrera académica. Pensaba ser maestra de educación básica. Cuando regresé a Brasilia, esta misma profesora me dijo que, como me había ido muy bien en el curso de verano, ya casi contaba con la aprobación para hacer la maestría en São Carlos, e incluso me darían una beca. No lo podía creer, no lo esperaba. Mis padres, que están divorciados, se opusieron a que me fuera a vivir al interior de São Paulo. Mi papá decía que me hundiría aún más en la matemática si hacía la maestría. Pero aun con la desaprobación de ellos, me fui a São Carlos. Esa profesora me ayudó mucho. Me dijo que sería una oportunidad única.

¿Qué estudiaste en la maestría y en el doctorado?
Trabajo con ecuaciones diferenciales con retardo. En estas ecuaciones, es posible modelar el tiempo entre la causa y el efecto de un fenómeno. Se trata de un área con múltiples aplicaciones. Te daré un ejemplo de la época de la pandemia. Cuando una persona se infecta con el virus que causa el covid-19, los primeros días se mantiene asintomática. Durante el tiempo de incubación del virus, no podemos saber si esa persona está realmente infectada. Por lo tanto, no podemos ponerla en cuarentena y puede transmitir el virus a otras personas. En el caso del covid-19, las ecuaciones con las que trabajo permiten considerar el tiempo de retraso entre la infección ‒la causa‒ y la aparición de los primeros síntomas de la enfermedad ‒el efecto‒; en este caso, el tiempo de retardo es el período de incubación.

¿En qué situaciones pueden utilizarse este tipo de ecuaciones?
También he trabajado con un modelo que estudiaba la fluctuación cambiaria del dólar. Hay muchas variables que pueden hacer que la cotización del dólar suba o baje. Pero el mercado financiero demora un tiempo en reaccionar a estos factores, que se traducen en un alza o una baja en la cotización de la moneda. Este tiempo de reacción puede estudiarse utilizando ecuaciones diferenciales con retardo. El tiempo de evolución de un cáncer también puede modelarse con estas ecuaciones. En función de la etapa en que se encuentre el paciente, el cáncer tarda un determinado tiempo en evolucionar. Otro ejemplo del ámbito médico es el control de la diabetes. Normalmente, se necesita monitorear periódicamente la situación del paciente para saber cuándo necesita una aplicación de insulina y, una vez que recibe el medicamento, el cuerpo demora un cierto tiempo en reaccionar a su aplicación. Este retraso en la reacción puede estudiarse a través de las ecuaciones diferenciales con retardo, que ofrecen una precisión superior a la de los modelos matemáticos y un entendimiento más profundo de los fenómenos que si utilizáramos otro tipo de enfoques.

¿El objetivo de estas ecuaciones es hallar el tiempo de retraso entre la causa y el efecto de un fenómeno o modelar cómo se asocian causa y efecto a un tiempo de retardo conocido?
Pueden utilizarse ambos abordajes. Es posible trabajar para intentar determinar el tiempo de retardo, en situaciones que denominamos problemas inversos. Pero también podemos hacer lo contrario: elaborar un modelo para una situación conforme a un tiempo de retardo conocido.

¿En qué has estado trabajando últimamente?
Con un colega de la Universidad de Miami hemos realizado un trabajo, que aún no ha sido publicado, para estudiar de qué manera el virus de la fiebre chikunguña llegó allí a través de los vuelos internacionales entre Brasil y Estados Unidos. Para crear este modelo utilizamos datos de la Fiocruz [Fundación Oswaldo Cruz]. Pero mis artículos en su mayoría son de carácter bastante teórico, y no tan aplicado.

Este artículo salió publicado con el título “Jaqueline Godoy Mesquita: Una ecuación difícil” en la edición impresa n° 355 de septiembre de 2025.

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